Compromiso Total (4ª Parte)

Compromiso Total 
(4ª parte)

Autor: William MacDonald

  La palabra discípulo ha sido por demás utilizada, y cada usuario le ha dado el significado de su conveniencia. El autor de este mensaje nos lleva a examinar la descripción de discipulado que presentó Jesús en sus enseñanzas, la cual se halla también en los escritos de los apóstoles, para que aprendamos y descubramos más acerca de este concepto.


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PE1871 – Estudio Bíblico  –  Compromiso Total (4ª Parte)



Estimados amigos, en el programa anterior estuvimos viendo: ¿Qué es lo que impide nuestro compromiso? Y dijimos que, en primer lugar, es: El temor.Ahora,¿cuáles son las alternativas a una vida de entrega total? Una vida dedicada a lo trivial. Un alma salvada, pero una vida perdida. Entrar al cielo con las manos vacías.

Vimos, también, tres claros ejemplos de compromiso defectuoso. El de: Ananías y Safira. Las tres negaciones de Pedro. Y los hombres que dijeron:“yo primero”(lo cual está escrito en Lc. 9:57 al 62). Ellos querían seguir a Cristo, pero pusieron sus propios intereses por delante. Luego, vimos, entonces, qué significa o qué es una: Entrega Total. En primer lugar, es una crisis. Debe haber una primera vez en la cual colocamos nuestras vidas en el altar del compromiso total. Esto implica una lucha enorme. Puede que no haya una experiencia emocional. Puede que no hayan luces, campanas o temblores en su cuerpo. Pero sí experimentará la sensación de entregar aquello que ha dejado de amar.

Finalmente, citamos las palabras de Henry Bosch, quien dijo que la voluntad de Dios: “se basa en Su infinito amor y sabiduría, y usted puede estar seguro que el placer y el gozo más grande se encontrará en hacer lo que Él quiere que usted haga”.

Continuamos ahora viendo que: El compromiso total no sólo consiste en una crisis, una experiencia puntual. Se trata de un proceso. Debemos renovar nuestro compromiso día tras día. Así debemos vivir, haciendo las cosas que encontramos para hacer. Nos desgastamos trabajando, pero la oración nos revitaliza. Dios nos guía cuando estamos en movimiento. Él no nos revela su voluntad toda de una vez. Es un rollo que se va abriendo de a poco.

Debemos permanecer cerca de la Palabra. El compromiso con Cristo implica dar un lugar prioritario a la Biblia. No puedo tener devoción con la Palabra viva sin mostrar devoción por la Palabra escrita, y pasar tiempo con la Palabra cada día es lo que manifiesta esta devoción. Esto se manifiesta también al estudiarla, memorizarla, meditar en ella, y obedecer lo que leemos.

La Palabra de Dios estará en nuestros corazones: Se la enseñaremos a nuestros hijos; hablaremos sobre ella cuando nos sentamos en nuestra casa, cuando caminamos, cuando nos recostamos, cuando nos levantamos; la atamos como una señal en nuestras manos (nuestras acciones) y será como frontales delante de nuestros ojos (nuestros deseos); la inscribiremos en los postes de nuestra casa y en nuestras puertas (esto lo podemos ver en Dt. 6:6 al 9). En otras palabras, la Biblia permeará cada área de nuestras vidas.

En nuestro agitado mundo requiere mucha disciplina el dejar a un lado los reclamos de la vida social, y dejar a un lado laguía televisivay el control remoto para poder dedicarnos al estudio consecuente y sistemático de la Palabra, pero es parte del precio que se debe pagar si vamos a dar lo mejor al Altísimo. Debemos pasar mucho tiempo en oración. El discípulo dedicado es una persona de oración. El compromiso implica comunión y la comunión implica pasar tiempo con la persona a la cual amamos. El Salvador no tiene el primer lugar en mi vida si mis encuentros con Él son ocasionales, espasmódicos, breves y a las apuradas. Por otro lado, cuanto más lo amo, más querré pasar tiempo con Él en el Trono de la Gracia.

No existe una respuesta fácil a la pregunta: “¿Cuánto tiempo debo pasar en oración?” Eso depende de nuestro itinerario, de nuestras responsabilidades hogareñas, del largo de nuestra lista de oración y de las cargas de oración que el Señor coloca sobre nuestro corazón. Además de nuestro tiempo regular de oración, practicamos la oración espontánea. Incluso el insomnio puede ser una buena ocasión para orar.Anne Grannis, escribió:

“Quiero que mi vida esté tan libre del yo
Que mi querido Señor pueda venir
Y colocar su propio mobiliario
Y hacer de mi corazón su hogar.
Y como sé lo que esto requiere
Cada mañana en la quietud
Voy hacia ese cuarto secreto
Y le entrego mi voluntad.
Siempre la toma con gracia
Presentándome su voluntad.
Estoy listo para salir al encuentro del día
Y cualquier tarea que conlleve.
Es así como mi Señor controla
mis intereses, mis enfermedades;
Porque nos encontramos en el albor del día
para tener un intercambio de voluntades”.

Y Harold Wildish tenía el siguiente consejo pegado en el frente de su Biblia: Así como entregas todo el peso de tu pecado y descansas en la obra culminada de Cristo, entrega toda la carga de tu vida y servicio, y descansa en la obra presente del Espíritu Santo. Entrégate mañana tras mañana para ser guiado por el Espíritu Santo, y avanza en alabanza y en confianza, permitiendo que Él te maneje a ti y a tu día. Cultiva el hábito, durante todo el día, de depender con gozo de Él y obedecerle, esperando que Él te guíe, te ilumine, te reprenda, te enseñe, te use, y que haga contigo lo que Él desee. Cuenta con su obra como un hecho, independientemente de lo que puedas ver o sentir. Sólo cree y obedece al Espíritu Santo como el gobernador de tu vida y deja de cargarte o tratar de gobernarte a ti mismo. Entonces el fruto del Espíritu aparecerá, según Su voluntad, para la gloria de Dios.

¿Cómo será la vida cuando uno le entrega el control de la misma al Señor? La vida tendrá destellos de lo sobrenatural. Habrá una convergencia maravillosa de circunstancias. Sentirá que está en el medio de la voluntad de Dios, y no querrá estar en ningún otro lugar ni hacer ninguna otra cosa. Será radioactivo con el Espíritu Santo. Sabrá que Dios está trabajando en y a través suyo y que, cuando toca otras vidas, algo sucederá para Dios. Pero, sucederá sin que usted se vuelva orgulloso.

Habrá picos de montaña ocasionales, pero la mayor parte de la vida será rutinaria y, algunas veces, aburrida. El plan de Dios emergerá, paso tras paso.

Veamos, entonces, ahora:EL DESAFÍO DEL COMPROMISO

Al describir la coronación de un monarca en la Abadía de Westminster, John Stott dijo que uno de los momentos más emotivos fue precisamente antes de la coronación, antes que la corona fuese colocada sobre su cabeza. El Arzobispo de Canterbury clama cuatro veces hacia los cuatros puntos cardinales: “Señores, les presento el indiscutido rey del área ¿están dispuestos a honrarlo?” Luego que se obtienen cuatro resonantes declaraciones afirmativas en la nave de la Abadía de Westminster, se trae la corona y se la coloca sobre la cabeza del rey.

Damas y caballeros, les presento al Señor Jesucristo como el indiscutido Señor y Salvador. ¿Están dispuestos a honrarlo entregándole sus vidas a Él?

En un sentido, la invitación de Cristo llega a todo hombre y mujer, a todo joven. Si rehusamos seguirlo por alguna razón, Él invitará a otros, otros que son tan buenos como nosotros o mejores aún, pero nunca tendremos un mejor Cristo a quien servir.

En una conferencia en Ben Lippen, Carolina del Norte, una joven daba testimonio sobre su llamado al servicio. En el curso de su mensaje mostró una hoja de papel en blanco, diciendo que contenía la voluntad de Dios para su vida. Lo único que estaba escrito en ese papel era su firma al final de la página. Luego dijo: “He aceptado la voluntad de Dios sin saber de que se trata, le estoy dejando a Él que complete todos los detalles”. Ella era una verdadera discípula, y estaba en un terreno seguro. Con una voluntad rendida a ese punto, el Espíritu Santo puede guiar a dicha persona a medida que avanza por la senda de la vida.

 

Una mujer que se detiene

Título:  Una mujer que se detiene

Autor: Raquel Echeverría Nº EA369

Raquel Echeverría es nuestra invitada en este programa. Ella nos cuenta un poco de la realidad de puerto rico, sus 11 años de trabajo con jóvenes, sus experiencias y los desafía a no copiar del mundo técnicas para llegar a los jóvenes


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Receta:Delicia de chocolate y queso


Entrevista con Raquel Echeverría

Sandra: Raquel Echeverría que lindo del arte en Uruguay, muy bienvenida según entiendo trabajando en Puerto Rico, trabajando con jóvenes pero también con una clara vocación por la enseñanza de las cosas de Dios.

Raquel: sí, Dios le bendiga a todos. Como dijo la hermana mi nombre es Raquel, estoy prestada en Sudamérica soy de Puerto Rico, y estoy estudiando en Argentina, el Señor me trajo a prepararme en teología y como hubieras dicho estuve trabajando con jóvenes allá y ahora acá, y el Señor no me deja escapar y otra vez esté trabajando con los jóvenes de las asambleas de Dios en Argentina.

Sandra: ¿cuéntame un poquito cómo es esto que dices, bueno tú pasión por la enseñanza, que es lo que te guste cuáles son tus planes en esta área?

Raquel: mira, cuando sube para enseñar es como que me transformo porque es una pasión, me encanta ver la reacción de la gente cuando ponen esa cara de, guau!, aprendí algo nuevo. Y no solamente me gusta enseñar por enseñar, sino yo veo la enseñanza como un agente de transformación, y siempre le pedí al Señor que cuando su enseña tu palabra, yo vea transformación en la gente, que yo enseñe vida, no información sino vida.

Sandra: ahora, sos muy joven Raquel ¿cuántos años?

Raquel: bueno no tan joven, tengo 35, una piba. Tengo 35 y soy soltera y le doy gracias a Dios por qué sinceramente en todos estos años nunca me he sentido sola, nunca me he lamentado de por qué no me he casado, porque Dios tú no me has traído… al contrario he aprovechado el tiempo, he viajado, he estudiado y hasta que el Señor diga.

Sandra: bueno, y me decías no tan joven para tener tantos estudios, para haber dado clases en la Universidad, si, está muy bien aprovechado el tiempo. Lindo poder mostrar tu ejemplo a otras mujeres que nos escuchan y que tienen tanto para aprender, y para dar a otros también.

Raquel: definitivamente, mira yo tengo amistades, amigas de mi edad hasta menores que yo que no se han casado y se pasan lamentándose. Y me dicen de que por qué Dios no me consigue un esposo, de porque Dios no escucha mi oración. Y es realidad la vida hay que disfrutarla o sea el matrimonio debe ser lindo me imagino pero no es todo en la vida o sea una mujer soltera puede hacer un montón de cosas, y yo aprovecho el tiempo.

Sandra: bueno Raquel contame también de tu trabajo con los jóvenes, ¿qué es lo que está percibiendo en ellos, sus principales problemáticas, cuál es tu trabajo con ellos?

Raquel: mira, comencé prácticamente hace un mes con los jóvenes de Argentina y es un desafío porque es otra cultura muy distinta a la mía pero me dado cuenta que específicamente en esa iglesia donde estoy ahí mucha carencia de organización, jóvenes con un deseo tremendo de buscar de Dios, con mucho talento pero con falta de organización entonces creo que Dios me trajo para organizar. Porque es simplemente decirles hagan esto y ellos lo hacen, tienen ese empuje lo que necesitaban era alguien que tuvieran de frente y lo dirigiera. Pero de mucha carencia también he visto de boca de Dios profundamente, hay mucha cosa social, y esa profundización de que joven ore, bosque de Dios, lea la palabra, no la hay y estoy orando al Señor que me dé esa herramienta, esa forma de llevarlos a ellos a la presencia de Dios.

Sandra: ¿también en Puerto Rico trabajaba con jóvenes?

Raquel: también trabajaba con jóvenes, estuve 11 años trabajando en iglesia local, y después tuve un lapsus como de cinco años estudiando y luego regrese y otra vez trabaje con ellos, es una realidad distinta a la de acá, es como que se enfatiza mucho más en la búsqueda de Dios, por lo menos en el ambiente donde yo estaba. Pero allá hay mucha falta de compromiso. La gente desenvuelve tanto en sus estudios, en su trabajo que no hay mucho compromiso como tal, de la obra de Dios.

Sandra: sin embargo, los que somos sureños tenemos el concepto de que en Centroamérica existen muchas iglesias evangélicas, que existen muchas personas vinculadas al cristianismo, cristianos ¿esto es así o es sólo una apariencia?

 

Raquel: mira, los números dicen que eso es así. Puerto Rico que está en el Caribe, nosotros supuestamente tenemos un millón y medio de cristianos, y sólo 4 millones y un millón y medio son evangélicos entre pentecostales, bautistas, todo. Y la violencia que tenemos en nuestro país realmente no dice que ese es el número de evangélicos que hay. La problemática social va creciendo y supuestamente la Iglesia sigue creciendo en número. Hay una frase que a mí me gusta mucho de un teólogo que habla sobre la iglesia visible y ese es mi punto. Yo estoy predicando mucho sobre eso, la Iglesia tiene que verse, la Iglesia tiene que dejarse sentir, no estar escondida y entonces los números dicen que sí pero los problemas sociales dicen que no que no somos tantos.

Sandra: bien Raquel vamos a una pausa musical y saben menos, y te seguimos conociendo también de tu trabajo y de tu ministerio.

Sandra: Amigas estamos compartiendo fuera de estudios una entrevista con Raquel Echeverría, ese puertorriqueña, está en este momento estudiando en Argentina y también trabajando con jóvenes allí. ¿Cuál es Raquel, la principal problemática en las chicas que has percibido en Argentina y también si nos poder contar en Puerto Rico?

Raquel: mira, acá he tenido contacto con los chicos, especialmente con los adolescentes porque estoy enseñando música en la iglesia entonces lo que vienen, son los varoncitos, y no se, tengo algún imán porque dondequiera que voy, cuando fui estudiar a Estados Unidos, lo varoncitos, los adolescentes…como un imán que se me pegan, no se que tengo. Pero en las chicas en lo que he visto así por encima, no he profundizado mucho es que como que en la iglesia por lo menos en un estoy no encuentran como un espacio, hacen actividades, esto es para nenes chiquitos, esto es para nenes muy grandes entonces se necesita como que hacer un poco más de actividades para estas edades de 15, 16,17 que no encuentran su espacio. Una vez yo me puse a observar, había un grupo que éramos como cinco o seis y todo el tema durante 15 minutos era de celulares, de jueguitos de cosas electrónicas. Después llegaron los varoncitos y se unieron al tema, y todo el tiempo el mismo tema de las cosas electrónicas. Y recordaba el tema estamos hablando y sobre la realidad virtual lo que se pretende que es real y no es, versus lo que sí es real. Y ese sería mi reto ahora, presentarles a un Cristo que real versus lo que el mundo presenta que no es real.

Sandra: ¿y cómo se hace eso, como se le presenta a los adolescentes están acostumbrados a lo virtual aquello que parece pero no es como se les presenta la idea de una iglesia que se ve, que se mueve, que se siente?

Raquel: yo creo que lo más importante es el ejemplo, es la experiencia, es decirle yo lo viví y nadie puede contra lo que tuviste. No es decir esto es así, lo teórico sino presentarles la práctica y decirles yo sé que Cristo real, y yo te lo presentó como lo conozco. Y yo creo que una persona que lo ha vivido puede transmitirlo o sea tú no vas hablar de lo que otro experimentó sino de lo que tú experimentaste y ya yo he visto el cambio, su lista el cambio lo jóvenes. De hecho una hermana de la Iglesia me dijo Raquel, yo empecé a ver el cambio lo jóvenes porque un joven que lleva aquí toda su vida me dijo, yo quiero aprender ahora. Y es estar ahí constantes. Los muchachos tienen que conocer a Dios, esto sea real, me pasó como dicen en Puerto Rico por la cantaleta.

Sandra: hay ministros de la palabra de Dios que dicen que hay que empezar a utilizar métodos para los adolescentes, métodos más similares a los que ellos conocen en estos tiempos más con lo electrónico como tú decías recién ¿esto es así, habría que utilizarlos, cuál es tu opinión?

Raquel: yo creo que si, el mensaje no cambia pero lo métodos hay que actualizarlos. No podemos estar utilizando los métodos de 50 años atrás, ni aún de mi tiempo porque ya no es lo mismo. Los muchachos necesitan como ver más… aunque el método cambie también yo creo que nada va a funcionar si no va dirigido con la unción y la dirección del Espíritu Santo. Yo pueden dedicarme 500.000 cosas pero si no va dirigido por el espíritu Santo no va a funcionar. Pero si el Espíritu Santo da métodos nuevos, no hay que copiar nada del mundo. Yo creo que, porque a veces decimos si el muchacho le gusta el reggaeton, pues entonces yo le voy a dar reggeaeton cristiano. No estoy en contra del reggaeton, me gusta el reggaeton, puerto rico es… pero a lo que me refiero es que la gente piensa que trasportar esto del mundo a la Iglesia va traer al joven y no, quien atrae al joven es el Espíritu Santo, entonces uno usa un método, nuevo. Nosotros no tenemos que aprender del mundo, el mundo tiene que aprender de nosotros. Y si Dios me da una creación nueva, un método nuevo el mundo aprende de mi de lo que Dios me dio mi.

Sandra: cuando hablamos como estamos hablando ahora contigo y también con otros invitados del ejemplo quedamos a las nuevas generaciones, a todos aquellos que queremos discipular tendríamos que pensar que el primer lugar en donde uno toma el ejemplo es en la familia. ¿Qué está pasando con la familia y porque a veces existe esta carencia de ejemplos?

Raquel: definitivamente si, la familia está en crisis. Y el gobierno se compone de familia, así que si la familia está desintegrada tenemos una sociedad desintegrada. Yo creo que la Iglesia debe poner mucho énfasis en las relaciones familiares. Y para eso los líderes de la Iglesia tienen que ser líderes íntegros, los líderes que están llenos de actividades, líderes están llenos de carácter, líderes íntegros. Y yo creo que la Iglesia es fundamental, y en este caso los líderes cristianos, como pastores o líderes de jóvenes, es súper fundamental que sean integrados y que tengan su casa en orden para poder sudar a las otras familias para que también puedan crecer sus niños en un hogar tranquilo y en armonía.

Sandra: amigas siguió conversando en este el lugar en exteriores, en un hotel en la ciudad de Montevideo Uruguay con Raquel Echeverría quien está participando en estos días en el seminario del Instituto Haggai. ¿Raquel cuales son todos proyectos, contamos un poquito hacia adelante ?

Raquel: mira, hacía tiempo y todo que yo no tomaba un curso de liderazgo porque, estaba encerrada estudiando, llevó ya casi y 10 años estudiando, ahora estoy en mi última etapa si Dios lo permite, en mi doctorado. Y cuando no hablaron del Instituto, como empecé trabajar otra vez con jóvenes dije: necesito capacitarme y actualizarme, es bien importante eso estar actualizado entonces vine. Pero mi proyección es terminar mi doctorado en el 2008 y regresar a Puerto Rico para enseñar, esos son mis planes pero Dios… no sé si son que me quede acá en el sur o no se. Pero si enseñar, definitivamente donde Dios me mande, donde me envíe se que va a será enseñar porque está en mi corazón y me sale hasta por los poros.

Sandra: ¿cómo te sentiste estos días como alumna, haciendo que tu vocación tan clara es ser docente?

Raquel: pues mira, me encanta estar sentada escuchando por que es tan estresante. Mañana mismo de lo que hacer una presentación de Power Point, como parte de nuestro trabajo y yo ya estoy si como interesada, porque tengo que escribirla, porque tengo que hacerla, y me gusta, me gusta esa emoción de que tengo que prepararlo, y me eligieron a mi para presentarlo y yo feliz de la vida porque eso me encanta, entonces me siento súper bien pronto escuchar a otro, aprender de otro, aprender conceptos nuevos, emocionada porque ahora tengo algo nuevo para enseñar, para enseñar a otros.

Sandra: ¿qué es lo que más te ha impactado de este seminario?

Raquel: mira, todo me ha gustado pero aparte de la integridad del líder me gustó mucho el taller de las metas. Primero porque como dije en la iglesia donde voy a y mucha falta de organización. Mucho buen ánimo, se enseña mucha palabra de Dios, muy Cristo céntrica y yo ya llevó en este mes esté trabajando con los jóvenes diciéndoles: tenemos que sentarnos y establecer metas, tenemos que sentarnos y establecer metas. Pero no nos hemos podido sentar, entonces ahora yo llevo todo un folleto de cómo establecer metas. Ahora cuando voy a regresar, les voy a decir: tenemos que sentarnos y establecer metas. Y por eso me gustó mucho ese taller.

Sandra: Sin embargo hay iglesias que dicen, bueno estas iglesias se caracterizan por ser muy organizados, demasiado quizás y otros se caracterizan por no organizar nada y guiarse por el Espíritu Santo, y guiarse por lo que Dios demuestra, si una planificación ¿qué es lo aconsejable entonces?

Raquel: las dos cosas, el caso de la Iglesia no es que se dejan dirigir por el Espíritu Santo y por eso no organizan, ellos tienen su organización lo que pasa que es falta de adiestramiento, o sea les falta el adiestramiento. Las dos cosas, primero hay que meterse con Dios para organizar porque Dios es un Dios organizado. Yo me he encontrado con gente preparando un culto de una semana otra porque están esperando que Dios le diga cómo se va a organizar. Entonces yo les digo, entonces tú pretende que Dios te dirija un culto de un viernes a otro cuando necesita tiempo para organizarlo y orar para qué ese programa que organizaste sea de bien. Entonces fundamental, orar y planificar.

Sandra: nos quedan los dos últimos minutos de la entrevista y quería pedir que un mensaje para las oyentes mujeres que nos escuchen, tanto aquellas que no conocen a Jesucristo, como aquellas que si lo conocen y podemos desafiarlas a través de este programa de radio para qué bueno, se pongan las pilas como decimos acá en el sur y se pongan a trabajar para Dios.

Raquel: mira, para las que no conocen a Dios yo les exhorto que busquen de Dios, que es lo mejor que hay. Que Dios llena nuestra vida serás soltera o seas casada, Dios llena todo y que realmente como tu dijiste que se ponga las pilas y busquen de Dios. Las que conocen a Dios yo les exhorto que no se deje llevar por los comentarios de que las mujeres no podemos hacer nada, el hombre es el que lo hace todo. Que al contrario Dios y llama mujeres y Dios las capacita; y que sean mujeres visibles haciendo la diferencia en un mundo que necesita que seamos visibles para Cristo.

Sandra: ¿alguna tarea específica en la iglesia donde se necesitan mujeres o puede ser múltiple eso?

Raquel: mira se necesitan muchas mujeres llenas de Dios para el campo de la violencia doméstica, hay mucha necesidad en este campo. Yo trabajé dos años en un centro de víctimas de la violencia doméstica y hace falta mucha sanidad para estas mujeres. Así que mujer de Dios que dices: yo no tengo nada que hacer ahí mucho que hacer para mujeres que necesitan mucha consejería y consuelo y amor.

Sandra: nos quedamos con este desafío entonces. Raquel muchas gracias por haber estado nuestro programa y yo quiera puedes estar muchas veces en Uruguay porque es una bendición tenerte.

Raquel: muchas gracias a ti por la invitación, y Uruguay ustedes están en mi corazón; yo soy Boriguaya.

Confianza frente a los grandes desafíos (3 de 3)

Título: Confianza frente a los grandes desafíos

Autor: Marcel Malgo PE1433
¡Vivimos en un tiempo turbulento! Amenazas de guerra, criminalidad creciente, altas tasas de desempleo y otras dificultades caracterizan nuestros días. Muchos son afligidos por problemas personales, como enfermedad, soledad, culpa, etc. El autor de este mensaje analiza algunas de esas dificultades, y sin menospreciarlas nos anima a confiar de manera total y completa en el Dios Todopoderoso.

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¡Amigos, qué gusto poder estar nuevamente con ustedes! Hacia el final del programa anterior nos preguntamos: ¿De qué manera reaccionamos cuando Dios permite tribulaciones y tentaciones en nuestra vida? Pues, muchas veces nos preguntamos, molestos y quejosos: “¿Señor, por qué me pasa esto a mí? ¡Yo soy Tu hijo!”. Y es en este tipo de circunstancias, cuando nos damos cuenta que tenemos una idea equivocada de las cosas, porque creemos que un hijo de Dios debería pasar libre de contrariedades en la vida. Y pensar así es algo totalmente insensato e irreal. Vimos que en Lucas 3:8 se nos relata de cuando muchos venían para ser bautizados por Juan el Bautista, Jesús notó inmediatamente que algunos de ellos se vanagloriaban de su padre Abraham, y entonces les dijo claramente: “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras”. Dicho de otro modo, él les quiso decir: No piensen que por tener por padre a Abraham transitarán un camino especial, o diferente, para alcanzar la salvación. Ustedes necesitan seguir el camino de todas las personas, o sea, arrepentirse de todo corazón. ¡Sólo así serán salvos!
Continuamos hoy entonces, amigos, recordando que los apremios físicos, o las bancarrotas financieras en nuestra profesión o negocio, no son cosas anormales, puesto que también los hijos del Señor -muchas veces- deben pasar por el oscuro valle de sombra. Del mismo modo, tampoco podemos hacer caso omiso al poderoso mundo de las tinieblas, diciendo simplemente: “No tengo nada que ver con eso porque soy hijo de Dios”. Es obvio que no tenemos nada que ver con los poderes de las tinieblas, pero ellos tienen mucho que ver con nosotros, pues tienen sumo interés en perjudicarnos. Esto tenemos que tenerlo muy claro. Aquí no funciona la política del avestruz, de enterrar la cabeza en la arena y decir: “No veo nada y no escucho nada porque soy un hijo de Dios”. ¡Tal vez ha llegado el momento de cambiar nuestra forma de pensar! En la práctica, esto quiere decir que debemos aceptar cualquier desafío o situación que se nos presente, con el propósito de demostrarle al mundo que existe un Dios Vivo.
No pretendamos mostrarle al mundo que un creyente vive libre de los momentos desagradables y difíciles, comunes a todos los seres humanos. ¡Esto sería absurdo! Por el contrario, tenemos que mostrar al mundo el significado de ser creyente y cuáles son los resultados de haber creído en Cristo. En Salmos 18:29, está escrito: “Contigo desbarataré ejércitos, y con mi Dios asaltaré muros”. Dios no quitó los muros para que David encontrara un camino cómodo. David debía, por sobre todas las cosas, aprender a saltar los muros con la ayuda de su Dios, y eso hizo. Con respecto a esto, leamos las gloriosas palabras de 1 Juan 5:5: “¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”
Tenemos que mostrarle al mundo cuál es el punto fuerte del cristiano: Que, con la ayuda de Dios, él está dispuesto a aceptar los desafíos y exigencias de la vida, y que es capaz de salir victorioso.
El hecho de contar con la actitud mental que mencionábamos antes de la pausa – que con la ayuda de Dios estamos dispuestos a aceptar los desafíos y exigencias de la vida, y somos capaces de salir victoriosos – es algo muy distinto a la actitud que tomó Pedro. El no quería bajar del Monte de la Transfiguración, porque no quería regresar a la rutina diaria sino que, más bien, planeaba construir carpas en lo alto del monte y permanecer para siempre con el Señor, junto a otros elegidos. Pero, Jesús no construyó ningún mini paraíso en ningún lugar del mundo, adonde los hijos de Dios puedan huir y quedarse hasta Su venida. Todo lo contrario. Él, con plena conciencia, nos puso en este mundo malo y pecaminoso, y es aquí donde nosotros debemos pelear la buena batalla de la fe hasta Su regreso. Y para que podamos ser victoriosos en medio de este mundo -lo que es, en sí, un gran desafío- puso en nuestras manos, un salvoconducto: Nos dio Su victoria sobre el mundo.
Esta victoria, esta seguridad y esta fe, se deben manifestar al mundo a través de nosotros. ¡Éste es nuestro deber! Aun más: ¡Para esto estamos en el mundo! La respuesta de Mardoqueo a la reina Ester -luego que ella dijera que nada podría hacer para detener el diabólico plan de Amán- deja de manifiesto nuestro deber. En la parte final de Ester 4:14, él se dirige a ella y le dice muy seriamente: “¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?” Con esto, Mardoqueo quiso decirle a Ester que ella no había llegado a la posición de reina por voluntad propia, o por cosas del destino, sino más bien para que alguien se pudiera levantar en oposición al maligno plan de Amán. Pues ella, la reina Ester, en aquel preciso momento, era la única persona que podía hacerlo. Ella constituía la única fuerza que podría oponerse ante la inminente desgracia que se aproximaba. Y, por eso, debía aceptar aquel desafío. Lo mismo pasa con nosotros. Sobre este mundo, somos los únicos que podemos oponernos a la maldad, en nombre del Señor. Pues, tampoco nosotros nos hemos convertido en hijos del Rey para nuestro propio provecho o conveniencia. Existen tres motivos por los que nuestro Padre celestial nos ha puesto en tan alta posición, por medio de Cristo:
El primero es: Por causa de su Santo nombre. Hemos sido redimidos, en primer lugar, para que la honra ultrajada del Dios Creador fuese restaurada.
El segundo es: Porque él nos amó. Aquí vienen a nuestra mente las gloriosas palabras de Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.
Y el tercero es: Con el propósito de establecer, por medio de nosotros como hijos de Dios, un baluarte de poder divino en la tierra. Solamente de esta manera, se vuelve evidente la existencia de un polo opuesto al poder del mal. El Señor dice claramente en Mateo 5: 13 y 14: “Vosotros sois la sal de la tierra… vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder”.
¿Comprendemos ahora de que se trata? La reina Ester fue la única fuerza de oposición posible y viable, capaz de desviar o impedir la catástrofe que se acercaba. Todo dependía de si ella aceptaba aquel gran desafío o no. Gracias a Dios ella fue capaz de aceptar el desafío y el Señor intervino. De la misma manera, nosotros debemos mostrarnos al mundo como personas que no retroceden delante de los desafíos, sino que en todo somos vencedores, convirtiéndonos así en testimonios del poder de Dios sobre la tierra. ¡Ésta es nuestra tarea! El Señor nos ha provisto los recursos, pues en Romanos 8:37 dice: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. No debemos reclamar o cuestionar cuando algo sucede de una manera y no de otra, más bien debemos dejar de compadecernos de nosotros mismos. ¡Tengamos ánimo renovado, corriendo siempre en dirección al Rey, quien siempre nos extenderá Su cetro lleno de gracia y amor abundante! ¡Si logramos vivir de esta manera, nos convertiremos en vivos testimonios del poder de Dios en el mundo!
La reina Ester aceptó el gran desafío. Estaba dispuesta a sacrificarse por la causa de su pueblo. Ella le respondió a Mardoqueo con impactantes y conmovedoras palabras, como lo leemos en el cap. 4, vers. 16: “Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca”. Ahora, finalmente, todos los argumentos habían sido dejados de lado, y Ester, amparada en su posición de privilegio, se dirigió al rey. Las conmovedoras palabras: “… y si perezco, que perezca” dan testimonio de una ilimitada confianza en el Dios Todopoderoso. Del mismo modo, también nosotros debemos tomar una posición firme delante de los desafíos que la vida nos presenta, y enfrentar cara a cara el mal que impera en el mundo. ¡De esta manera, el nombre de nuestro gran Dios será glorificado!

Confianza frente a los grandes desafíos (2 de 3)

Título: Confianza frente a los grandes desafíos

Autor: Marcel Malgo  NºPE1432
¡Vivimos en un tiempo turbulento! Amenazas de guerra, criminalidad creciente, altas tasas de desempleo y otras dificultades caracterizan nuestros días. Muchos son afligidos por problemas personales, como enfermedad, soledad, culpa, etc. El autor de este mensaje analiza algunas de esas dificultades, y sin menospreciarlas nos anima a confiar de manera total y completa en el Dios Todopoderoso.

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Hola amigos, en el programa pasado vimos como el tío de la reina Ester, Mardoqueo, se atrevió a resistir al poderoso Amán. Y como esto atrajo la violenta ira y represalia del mismo. De un momento a otro, se hizo manifiesto que ese tal Amán siempre había odiado a los judíos. Cuando él supo que Mardoqueo era un israelita, aprovechó la situación y la utilizó como pretexto para exterminar, de una vez por todas, al pueblo hebreo. Buscó alcanzar su objetivo enviando cartas -en nombre del rey- con la orden de exterminar a todos los judíos y apoderarse de sus pertenencias. Esto provocó en Mardoqueo una profunda tristeza. Pero, (y con esta pregunta terminamos el programa anterior) ¿cuál fue la reacción de la reina Ester -que era una mujer judía- ante la terrible amenaza de Amán?
Luego que ella se enteró de los siniestros planes de Amán, dijo a su tío Mardoqueo lo que leemos en el vers. 11: “Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey, saben que cualquier hombre o mujer que entra en el patio interior para ver al rey, sin ser llamado, una sola ley hay respecto a él: ha de morir; salvo aquel a quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá; y yo no he sido llamada para ver al rey estos treinta días”. En otras palabras: “nada puedo hacer frente a este problema; mis manos están atadas”.
La reina Ester, por lo visto, no estaba dispuesta a interceder delante del rey por la desgracia que pronto sobrevendría, y se resguardó en la tradición que decía que nadie podía presentarse delante del rey sin ser llamado. Pero, ¿dijo ella la verdad?
Sí, efectivamente ella dijo la verdad, ya que en aquel tiempo ésas eran las leyes. Si alguien se atrevía a presentarse delante del rey sin ser requerido por él, en el peor de los casos, lo pagaría con la vida. Y también era perfectamente posible que una esposa del rey no fuera llamada a la corte por el período de un mes completo. Pero, en el último argumento la reina Ester olvidó un detalle importantísimo: ella no era una mujer cualquiera, ¡ella era la reina! ¡Solamente existía una reina, y ésa era ella! Naturalmente, ella también debía tocar el cetro de oro extendido para encontrar gracia delante del rey. Lo que hacía la diferencia entre ella y otra persona cualquiera -por ejemplo Mardoqueo- era su posición de privilegio. Si Mardoqueo hubiese intentado presentarse delante del rey, seguramente habría firmado su propia sentencia de muerte, pues el rey no le conocía. Mientras que Ester, la reina, era más que su conocida. El propio Asuero la había ascendido a la condición de reina. Eso nos lleva a pensar que él la amaba de manera especial. ¿Por qué entonces no la recibiría él con misericordia? Desde tan elevada posición, Ester no debería haber dudado ni un momento, tendría que haber ido directamente al encuentro del rey. Debería haber estado siempre con plena conciencia de su posición: soy la reina y por eso tengo la libertad de aproximarme al rey. ¡Todos los motivos y argumentos que le estaban haciendo temer hablar con el rey -por más contundentes que fueran- eran insignificantes delante del hecho de que ella era la reina!
Aquí nos encontramos con una lección práctica y muy importante para quienes somos creyentes renacidos: ¡No somos nada más ni nada menos que hijos del Rey! Por esta razón, podemos comparar la posición real que tenía Ester con nuestra posición como hijos de Dios. Pues, de la misma manera en que el rey Asuero tomó a aquella mujer de en medio del pueblo, así también Dios el Padre, nos hizo reyes en Cristo. Ya que la Biblia nos dice que, de acuerdo con nuestra vocación en Cristo, somos hijos del Rey. Y que gracias a nuestra posición de privilegio en Él, nos es permitido llegar a la presencia del Rey de Reyes en el momento que lo deseemos. Recordemos lo que dice Efesios 2:18, donde Pablo escribe: “Porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre”. Y por el hecho de que este Rey nos conoce -pues Él mismo nos otorgó una elevada posición- no debemos temer, sino que siempre podemos contar con la certeza de que Él, en su infinita misericordia, nos extenderá Su cetro. Con respecto a esto, leemos algo maravilloso en Romanos 8:15: “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”.
Si sabemos esto ¿por qué, entonces, no nos dirigimos al Rey por el camino más directo? Porque comenzamos a argumentar del mismo modo que lo hizo la reina Ester. Comenzamos a pensar que no reunimos las condiciones para eso, o que no cumplimos los requisitos. El desafío que se nos presenta es tan enorme, que ni siquiera tenemos la disposición de vencerlo con la ayuda del Señor. En tales situaciones, nos vienen a la mente todo tipo de argumentos y obstáculos negativos que logran inmovilizarnos y dejarnos estáticos. Pero, es justamente allí cuando el Señor espera el momento de extendernos Su cetro, de brindarnos Su ayuda. ¡Por sobre toda las cosas, deberíamos estar muy conscientes de que somos hijos del Rey, que somos individuos con pleno derecho de llegar a la presencia de Dios, a cualquier hora del día o de la noche! ¡Tomemos nueva conciencia de este privilegio! Hebreos 4:16 dice: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” ¡Pero para alcanzar esa misericordia y hallar tal gracia, es fundamental que nos acerquemos a Dios en plena confianza!
¿Cuál fue la reacción de Mardoqueo al escuchar a la reina Ester decir que no podría hacer nada? Ester 4:13-14 nos dice: “Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Ester: No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío. Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?” Estas palabras contienen otra gran verdad para nuestra vida espiritual, y haríamos bien en prestarles atención. Pues, a veces, tenemos otro motivo para huir de ciertos desafíos. Las palabras de Mardoqueo nos muestran esto de manera clara: “No pienses que escaparás en la casa del rey…”  En otras palabras: no pienses que por el hecho de ser la reina y de vivir dentro del palacio real, quedas libre de ciertas obligaciones y compromisos.
¡Cuán profunda es la verdad que se expone aquí ante nuestros ojos, y cuán tremenda la advertencia dirigida a nosotros! Porque existen -lamentablemente- cristianos que se engañan, que piensan que, por ser hijos del Rey, están libres de todos los desafíos y sinsabores de la vida real. ¡Esto es un gran engaño! No podemos apelar a nuestra condición de hijos de Dios para escapar, o eludir, las contrariedades de la vida.
¿De qué manera reaccionamos cuando Dios permite tribulaciones y tentaciones en nuestra vida? Muchas veces nos preguntamos, molestos y quejosos: “¿Señor, por qué me pasa esto a mí? ¡Yo soy Tu hijo!”. Es en este tipo de circunstancias, cuando nos damos cuenta que tenemos una idea equivocada de las cosas, porque creemos que un hijo de Dios debería pasar libre de contrariedades en la vida. Pensar así es algo totalmente insensato e irreal. No podemos -con un simple quiebre de cintura- eludir los desafíos que la vida nos presenta, diciendo: “Con esto no tengo nada que ver porque yo soy hijo de Dios”. En Lucas 3:8 se nos relata de cuando muchos venían para ser bautizados por Juan el Bautista. Jesús notó inmediatamente que algunos de ellos se vanagloriaban de su padre Abraham, y entonces les dijo claramente: “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras”. Dicho de otro modo: No piensen que por tener por padre a Abraham transitarán un camino especial, o diferente, para alcanzar la salvación. Ustedes necesitan seguir el camino de todas las personas, o sea, arrepentirse de todo corazón. Sólo así serán salvos.