Preguntas cruciales sobre el cristianismo (3ª parte)

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Autor: Tom Short

Un recorrido por cinco preguntas básicas sobre la fe cristiana, que pocas veces son respondidas adecuadamente: evidencias de Dios, Biblia, propósito de Jesucristo, vida cristiana.


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PE2383 – Estudio Bíblico
Preguntas cruciales sobre el cristianismo (3ª parte)



¿Cómo estás, amigo? En el programa anterior expuse una serie de razones que prueban la veracidad de la Biblia, así como su influencia universal a través de la historia. Pero en esta oportunidad quisiera explicarte que existe aún una mejor manera de confirmar si la Biblia es la verdadera Palabra de Dios, o no: Puedes leerla por ti mismo y descubrir si habla a su corazón y alma como ningún otro libro lo ha hecho.

Muchas personas tratan de leer la Biblia comenzando por Génesis y pronto quedan trabadas en largas genealogías, nombres que no pueden pronunciar y en las exhaustivas instrucciones descriptivas de las leyes del Antiguo Testamento. Pero tú puedes leer y entender la Biblia por ti mismo si sigues unos pocos principios básicos:

Primero, comienza leyendo el Nuevo Testamento en el Evangelio según Mateo. Las leyes, sacrificios y rituales que forman parte del Antiguo Testamento tienen un lugar apropiado en el estudio bíblico, no obstante la vida y enseñanzas de Jesucristo son mucho más relevantes para cada uno de nosotros hoy en día.

Segundo, lee una traducción que puedas comprender. Si realmente disfrutas leyendo autores como Shakespeare, te recomiendo una versión Reina-Valera 1960. Si no es así, trata de leer una traducción más contemporánea de la Biblia, la Nueva Versión Internacional o la Nueva Traducción Viviente, por ejemplo. Todas dicen lo mismo, algunas solo lo expresan en un lenguaje más moderno.

Tercero, pídele a Dios ayuda para comprender lo que estás leyendo. La Biblia es el único libro en el mundo donde el autor puede estar realmente a tu lado para ayudarte a entenderlo a lo largo de su lectura. En una oración sencilla, pídele a Dios que le revele Su verdad, que te ayude a entender lo que se está diciendo. Dile que estás dispuesto a creer y seguir lo que Él te muestre de forma clara.

Cuarto, diagrama un esquema simple de lectura. No dejes que tus buenas intenciones se pierdan en el camino. Aparta entre 10 y 15 minutos al día y continúa con el esquema por los próximos 30 días. Te sorprenderás de lo mucho que aprenderás en ese corto período.

La Biblia ha cambiado drásticamente la vida de millones de personas. ¡Puede cambiar la tuya también!

Ahora quizá me digas, “oye, yo he escuchado mucho acerca de cómo se contradice la Biblia…”. En realidad, se ha dicho tantas veces que muchos de nosotros asumimos que es cierto sin haberlo comprobado realmente. Después de todo, ¿todos los demás no podrían estar equivocados, o sí? Me ocurrió una vez, que tuve una discusión con escéptico sobre el tema de estas “contradicciones”. Al final de la charla esta persona admitió avergonzada que nunca había leído la Biblia, y solamente se guiaba por lo que había visto en un libro escrito por otro escéptico. Estudiada cuidadosamente según su contexto, no creo que la Biblia contenga una sola contradicción respecto a ningún asunto de enseñanza significativa. Sin embargo, debemos entender tres palabras importantes al ocuparnos de esta discusión: contradicción, paradoja y misterio.

Existe contradicción cuando un “caso A” y un caso “no-A” se afirman como ciertos en un mismo contexto. Por ejemplo, si la Biblia enseña en un lugar que Jesús es el Hijo de Dios y en otro que no es el Hijo de Dios, eso constituiría una legítima contradicción. Si en un lugar enseña que Jesús es el Hijo de Dios, mientras que en otro lugar enseña que un falso profeta clama ser el Hijo de Dios, eso no constituiría una contradicción. Estaría meramente señalando que no deberíamos creerle al falso profeta.
Existe una paradoja cuando dos afirmaciones en un principio parecen contradecirse entre sí, pero luego de un mayor análisis se demuestra que en realidad se complementan una a la otra. Por ejemplo, en algunas partes, la Biblia enseña que Jesús es el Hijo de Dios, mientras que en otras lo llama con el título de Hijo de Hombre. Los escépticos se abalanzan sobre esto y preguntan ¿”Quién era Él? ¿El Hijo de Dios o el Hijo de Hombre?”. ¡La respuesta es que era ambos! La Biblia enseña que Jesús es completamente divino y completamente humano. Él es verdadero Dios y verdadero Hombre. Es el milagro que celebramos en la Navidad, el momento en el que Dios se hizo hombre, conocido por los cristianos como “encarnación”. Y para ser técnicamente correcto, cuando Jesús usó la expresión “Hijo de Hombre”, hacía referencia al título del Mesías que se encuentra en el Antiguo Testamento (Daniel 7:13). Al llamarse a sí mismo “Hijo de Hombre”, en realidad se refería a su divinidad.

La última palabra que debemos comprender de esta discusión es misterio. Un misterio hace referencia a algo que no podemos comprender dentro de nuestro entendimiento humano limitado, pero que, no obstante es cierto.
Un ejemplo es la controversia que existe entre la predestinación y el libre albedrío, o en otras palabras, ¿Dios predeterminó nuestro futuro o cada uno de nosotros elije su propio camino? A decir verdad, creo que la Biblia enseña que ambas posiciones tienen validez. En nuestras mentes limitadas, podemos vernos dificultados para comprender cómo ambas pueden ser correctas al mismo tiempo. Sin embargo, el problema no es la Biblia sino nuestra capacidad humana limitada. En este caso, somos seres finitos y vivimos en un mundo temporal; estas verdades son infinitas y eternas. Como consecuencia, nuestra confusión.

Amigo, déjame darte un consejo acerca de las dificultas que puedes encontrar en la Biblia: nunca dejes que algo que no entiendes de la Biblia te aleje de creer lo que sí entiendes. No le permitiríamos a un estudiante de cuarto grado que rechace las matemáticas simplemente porque no pudo resolver un cálculo. “Aprende a sumar, restar, álgebra y geometría” le diríamos “y algún día podrás resolver los cálculos, también”. Cuando se trata de la Biblia, sin embargo, algunas personas se niegan a creer algo a menos que puedan creerlo todo. “¡Si no puedo entender la predestinación”, proclaman, “entonces no creeré ni siquiera en la existencia de Dios!”. Si tú te acercas a aprender de esta manera, probablemente nunca te conviertas en cristiano (¡y probablemente te vaya bastante mal en matemáticas también!). Sí, la Biblia contiene muchos misterios y aún mayor número de paradojas. Pero cuando la estudies lo suficiente y como es debido, seguro se te aclararán muchas dudas.

Llegando al cierre, amigo, quizá tu me preguntes: “A fin de cuentas, ¿solo se trata de ser crédulo?”. Las personas a veces me preguntan si soy tan crédulo como para creer algo solo por estar escrito en un libro. En realidad, no lo soy y espero que usted tampoco. Pero por otro lado, es verdad que la mayor parte de lo que sé lo aprendí de los libros. Apuesto a que casi todo lo que usted conoce sobre historia, ciencia y matemática y otras informaciones lo aprendió de los libros también. En vez de ser guiados simplemente por nuestras emociones volubles, podemos obtener información comprobada en el tiempo que fue transmitida de una generación a otra por medio de páginas impresas. Es verdad que Dios se comunica con las personas de muchas formas: todos hemos visto su poder manifestado en la creación, y hemos sido guiados por medio de sus leyes morales, que se encuentran arraigadas en nuestra conciencia de forma innata. Sin embargo, la forma más objetiva y precisa por la que Dios se ha revelado a Sí mismo es mediante la Biblia. Generación tras generación, las personas han encontrado a Dios y sus vidas se han visto transformadas mediante las enseñanzas de la Biblia. Si fuésemos a estudiar los grandes libros de forma honesta y objetiva para determinar cuál fue el que nos dejó Dios, no puedo pensar en otro libro con la gran influencia, poder para transformar vidas y credibilidad de la Biblia. ¿Puedes tú?

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