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Autor: Esteban Beitze

Esteban Beitze nos continúa enseñando acerca de la apostasía, una marca distintiva del tiempo final. Aprendemos acerca de las características en el comportamiento de las personas en el tiempo final: El amor propio, avaricia, vanagloria, soberbia, blasfemia, desobediencia, ingratitud, impiedad. Te invitamos a reflexionar sobre cada uno de estos comportamientos, y sobre cómo hemos permitido que estos influencien nuestra forma de actuar y el de nuestras iglesias.


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PE2626 – Estudio Bíblico
La apostasía del tiempo final (3ª parte)



Bien, estamos viendo el tema de la apostasía. Habíamos dicho que la apostasía tiene que ver con un apartarse de las verdades bíblicas, de las verdades cristianas. Cuando hablamos de apostasía estamos hablando de un fenómeno que se ve en el mundo que se llama cristiano, pero también se empieza a manifestar entre los verdaderos creyentes. Lo secular, que estaba marcado por conceptos cristianos y bíblicos, se perdió, y ahora se está volviendo un alejarse de las verdades bíblicas. Pablo en 2da Timoteo 3 hace una lista de las características de las personas del tiempo final. La tercera característica que nombra es: vanagloriosos. Las personas, al ser amadoras de sí mismas y también avaros, empiezan a vanagloriarse. Al tener mucho dinero, o incluso al querer aparentar que lo tienen, se vuelven vanagloriosos, jactanciosos, llenos de palabras hinchadas de sí mismos, ostentación vanidosa.

Hoy en día se es por lo que se tiene. Por esta razón, aún muchos verdaderos creyentes entran en grandes deudas, solo por tener el último celular, el último modelo de auto, la última marca de ropa, la fiesta de 15 años más llamativa, o las vacaciones más insólitas. Todo ello simplemente con el motivo de mostrarse, es ostentación. Ahora, siguiendo con la lista que nombra el apóstol Pablo en 2da Timoteo 3, vemos en el versículo 2 la característica de soberbios. Significa altivos en sus relaciones con los demás, arrogantes, altaneros, imperiosos, amigos de aparecer por encima de los otros. Supongo que todos conocemos a este tipo de personas en nuestro entorno. El valor cristiano de la humildad es mirado con desprecio. Lo que lamentablemente predomina, aún entre creyentes, es la búsqueda de honor, de títulos, y de reconocimiento. Vemos como la apostasía no solo es una cuestión dentro del mundo llamado cristiano, sino lamentablemente, también bastante presente entre verdaderos creyentes.

La lista del apóstol Pablo sigue con blasfemos, esto significa maldicientes. Lo que antes era una blasfemia, hoy se vuelve, por ejemplo, arte, o es catalogado como normal. Cualquiera puede decir de Cristo, de Dios, de los creyentes, de la Biblia, lo que se le antoje. Creo que en el cristianismo se blasfema más a Cristo que en cualquier otra religión en el mundo. En líneas generales, las otras religiones respetan a Jesús, al menos, como un gran maestro. Mientras que en el cristianismo se dedican a cuestionar, a ridiculizar y a degradar profundamente a Dios, a Cristo, su obra, la Biblia, y a los creyentes. Muchas veces los cultos se vuelven espectáculos. Se llenan estadios con cantantes que se hacen llamar cristianos, pero que en sus canciones ni siquiera nombran a Dios, a Jesús, a la cruz, al pecado o al arrepentimiento. Y cada vez que llegamos a fechas como pascua o navidad, salen obras de arte, películas donde quizás hasta se nombra a Jesús o se lo presenta como afeminado o hasta homosexual. Entonces, dentro de un mundo llamado cristiano, se vuelven blasfemos. Atacan a Dios mismo.

Uno de los ataques más letales a la Biblia no vino desde afuera, por medio de persecución, sino desde adentro, de sus propios teólogos, los cuales llegaron al punto de negar todo lo milagroso en la Biblia, incluyendo la resurrección de Cristo. Se siguen llamando cristianos, pero niegan su esencia. La siguiente característica que nombra el apóstol Pablo es: desobedientes a los padres. Al contrario del mandamiento con promesa más antiguo de la Biblia, que se nombra varias veces a lo largo de la Palabra, en toda nuestra sociedad se puede observar un desconocimiento de la autoridad y rebeldía. Si los niños no aprenden a obedecer a sus padres, a quienes Dios a puesto sobre ellos, es seguro que tampoco obedecerán a otra autoridad, sea humana o divina.

La lista sigue con la característica de ingratos, íntimamente relacionado con lo anterior, viene la ingratitud. Sin apreciar las muchas cosas buenas que sus padres han hecho y sufrido por ellos, los hijos son ingratos. Esto se extiende, obviamente, a otros benefactores de la humanidad, y, no en último plano, a Dios mismo. La ingratitud ha invadido nuestras familias, ha invadido nuestras iglesias, a tal punto que lo común es la crítica a los hermanos, y, sobre todo, a los encargados de la iglesia, en lugar de una palabra de agradecimiento o reconocimiento. La ingratitud la vemos en los matrimonios, la vemos en las amistades, la vemos por doquier. Y si esta es una característica del tiempo final, obviamente también habrá ingratitud respecto a Dios. Al dador de todas las cosas, el que nos dio su don inefable, ingratitud. ¿La vemos en nuestra vida? ¿Nos hemos dejado influenciar por esa característica anticristiana, apóstata?

Pablo sigue con impíos. Con la ingratitud a Dios, obviamente también llegan a ser impíos, profanos, irreverentes, sacrílegos, sin tener nada sagrado, no respetando ni reverenciando lo sagrado. La Palabra describe su total desconocimiento de su obligación a Dios. Dejan a Dios de lado. Como son amadores de sí mismos, como veíamos en los versículos previos, como no puedo estar yo y Dios en el mismo trono, se deja a Dios de lado. Estos días leía que en Berlín a una maestra se le prohibió usar un collar donde tenía colgada una pequeña crucecita, porque en una de esas podía ofender a algún alumno que tuviera otra religión. Ahora bien, en un país con presencia evangélica y de la reforma de más de 500 años, este país se rinde ahora a las exigencias de otras religiones. Vemos allí también cómo Dios es corrido a un costado.

Una de las formas más eficaces a esa impiedad es la adhesión a la teoría de la evolución. Claro, si Dios no existe, tiene que haber otra forma de explicar el origen de todo lo existente. El motivo de fondo no es científico, sino dejar explícitamente de lado a Dios. Cualquiera que osara a poner en duda este concepto de la evolución, o se muestre favorable al diseño inteligente insinuando la necesidad de acción de un creador, es atacado sin misericordia, y sufre posiblemente la pérdida de posibilidades de trabajo o de estudio. Impíos, una característica terrible de la apostasía.

Pablo sigue nombrando y ve a los que están sin afecto natural. La palabra da la idea de “sin entrañas”, o sea, son insensibles. Están destituidos del amor por aquellos a quienes la naturaleza misma lo pide. Por su indiferencia y total desconocimiento del bienestar de aquellos que quienes están relacionados con lazos naturales, caen más bajo que las bestias. Solo demuestran interés por sus familiares y amigos mientras los puedan usar, y después también son desechados. El desprecio por los mayores es un mal endémico en la cultura que llamamos cristiana. Llegando, inclusive, a la legalización de la eutanasia en cada vez más países. O sea, matar a los mayores, a nuestros viejitos, a nuestros ancianos, si están con algún problema serio de salud, o inclusive, simplemente por una cuestión material.

Otro tema relacionado con la falta de afecto natural es el aborto. Es matar a un ser indefenso en el vientre materno. Y eso se volvió la bandera de los derechos del movimiento feminista, y una industria de alcance in inimaginable. Según estadísticas, anualmente son abortados unos 56 millones de niños a nivel mundial. Leí acerca de una estadística del departamento de salud del estado de Florida, en Estados Unidos, que hablaba acerca de las razones por las cuales se practicaba un aborto. Porque generalmente la excusa que ponen en su bandera lo que buscan sacar esas leyes, es que hay mucho incesto. Pero abortos relacionados con el incesto solo eran un 0,01%. Los que eran producto de una violación eran un 0,14%. Donde estaba en peligro la vida de la madre, otras de las tantas excusas, solo era el 0,28%. Cuando se hablaba de defectos genéticos o malformaciones graves, era un 1%. 1,7% tenía que ver con la salud emocional de la madre, pero la estadística decía que la mayoría, el 95% o más, tenía que ver con el sexo irresponsable. O sea, el aborto llegó a ser un método anticonceptivo. Entonces vemos como la apostasía se está manifestando también en esta área, en la falta de amor hacia lo que por naturaleza cuidamos. Si tuviéramos al alcance un chico que está por meter los dedos en el enchufe, obviamente, aunque no fuéramos los padres, actuaríamos en seguida, buscando la protección de esta criatura. Pero hoy nuestra sociedad llamada cristiana todavía, se vuelve en contra de estos valores básicos.

Entonces, ¿cómo está nuestro amor hacia el prójimo? ¿Se manifiesta también esto de la falta de afecto natural, hasta en los más cercanos? Cambiemos eso, si hay alguna forma de influencia de la apostasía en nuestra vida, y vivamos de acuerdo con el ejemplo que nos dejó nuestro Señor Jesucristo, que estuvo dispuesto a entregar su vida por amor a cada uno de nosotros. Dios le bendiga, querido oyente.

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