La dulce y larga espera de una mamá

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Gissel Spillman nos comparte su testimonio de la larga espera que tuvo para poder ser mamá de Valentina. Te invitamos a conocer más de su historia, cómo Dios fue obrando en distintas áreas, la manera en la que pudo sanar su dolor y el mensaje que tiene para compartir con todas nosotras: Dios es fiel. Su historia es muy animadora y nos recuerda que el Señor nos sostiene, aún en los momentos más difíciles.


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EA764 – Entre Amigas –
La dulce y larga espera de una mamá



Entrevista a Gissel Spilmman

Victoria: Hola amigas, estamos nuevamente en Entre Amigas y ha llegado una vez más el momento de la entrevista. Hoy nos acompaña una nueva amiga que nos va a estar contando su historia. Ella es Gissel Spillman y nos va a estar contando acerca de la llegada de Valentina a su vida. Muchas gracias Gissel, por estar con nosotras.

Gissel: No, por favor. Es una bendición poder estar en este tiempo compartiendo lo que Dios ha hecho en mi vida y en la vida de mi esposo. Nosotros comenzamos a buscar a Valentina, y después de dos años quedé embarazada, pero lo perdí. Después de eso fueron 10 años de espera, de la búsqueda. Fue un tiempo muy doloroso, me costó muchísimo afrontar lo que fue la pérdida porque esperábamos a nuestra bebé con mucho anhelo, y también tenía la ilusión de ser madre. Pero Dios durante ese tiempo fue sanando mi corazón y dándome la fortaleza para seguir esperando. Me pasó que llegaba el día de la madre, y sentía mucho dolor en mi corazón. Era algo que, bueno, que, si bien tenía al Señor, humanamente era difícil. Pero el Señor me fortaleció. Había momentos en los que sentía que no tenía fuerzas para salir adelante, y, sin embargo, en este tiempo el Señor fue poniendo paz y sanando mi corazón, preparándome para un tiempo nuevo. El Señor me había dado palabra de que pronto iba a ver saltar de alegría a mi hija, entonces me tomé de esa palabra, y comencé a hacerme estudios. Habían descubierto que tenía endometriosis.

Victoria: ¿Qué es la endometriosis?

Gissel: Endometriosis es como un tejido que va tomando lo que es el útero, a veces los intestinos, y provoca mucho dolor, a veces cuando estamos con mucho dolor durante el período, esto puede ser un síntoma. Y bueno, a los 21 años me dijeron que tenía endometriosis. Es una enfermedad que no tiene explicación, y que tiene un tratamiento pero que igual vuelve, entonces puede provocar esterilidad. Eso fue a los 21. Pasaron los años, y me volvieron a hacer una histeroscopia con laparoscopia, y cuando el médico fue a ver, me dijo que no tenía nada. El médico quedó asombrado, porque no entendía que pasaba, estaba sana. Así que el Señor no solo sanó mis emociones, sino que también sanó mi cuerpo. Es decir, no había ninguna causa en mi cuerpo en ese momento, como para no quedar embarazada. Después, otra cosa que me pasó fue que, yendo al médico, el médico me dijo que mis ovarios eran como dos pasas de uvas secas. Como que la situación era irreversible. Y ese momento fue difícil también porque cuando el médico me dijo que mis ovarios eran pasas, me venía a la memoria lo que Dios me había dicho. Yo le decía: Señor, tú no eres hombre para mentir, tu me prometiste que iba a ser madre. Pero el Señor también me dio la fortaleza para mantenerme en su Palabra. Me mandaron a hacer nuevamente los hormonales, y cuando se los voy a dar, me dice: Pero vos estás bárbaro, vos hasta los 42 años vas a poder ser mamá. Y bueno, así seguí con estudios, incluso me hice una inseminación artificial que no dio resultado porque tenía contracciones y demás, pero todo ese tiempo fue un tiempo de silencio de parte de Dios, y de esa forma Él fue tratando con mi vida.

Victoria: O sea, estaba la promesa de lo que hoy es Valentina, pero también el silencio y el tener que esperar en Dios, ¿verdad?

Gissel: Tenía que esperar. Y fue difícil, fue muy difícil, porque yo esperaba que el Señor me siguiera confirmando o hablando más de eso que iba a venir.

Victoria: Como un aliento para el camino, desde acá hasta que se cumpliera esa promesa.

Gissel: Exacto. Y bueno, pasaron 10 años. Y hubo un tiempo en el que yo en mi trabajo, donde todas tenían hijos, les decía que yo iba a ser madre, que Dios me iba a hacer madre. Y yo decía: Señor, no permitas que me avergüencen. Y el Señor es fiel. Incluso una hermana que yo no conocía me dijo una vez: Dios no te va a avergonzar, y lo que te prometió, en su tiempo te lo va a dar. Y ahora que ya he pasado por esa situación, lo puedo decir: Dios no te avergüenza. Y lo creo, lo dice en su Palabra, pero a veces cuando uno está pasando por esas situaciones, se olvida o le cuesta hacer propia esa palabra. El Señor en su fidelidad me sostuvo. Sanó mis emociones y sanó mi cuerpo para que pudiera llegar Valentina.

Después de 10 años pasó algo increíble. Yo estaba en mi trabajo, y estaba con dolores de período. Recientemente habíamos ido a un encuentro de líderes y habíamos orado por el tema. Entonces un día, yo andaba medio triste y dolorida, y mi esposo me dice: Vos ya estás embarazada, Dios me dijo que estás embarazada. Así que ese día me fui a trabajar y me compré una prueba de embarazo. Yo sinceramente no pensé que podría estar embarazada porque estaba con los dolores del período. Y bueno, fui al trabajo, me hice el test, y me dio positivo. De ahí fue todo un camino, durante el embarazo hice reposo, pero venían a mi mente las situaciones de cuando había perdido el primer embarazo, y luchaba con esos miedos, y con renunciar a esos temores, porque Dios me había dado esa palabra. Cuando Dios te da una palabra, Él es fiel, lo que dice lo cumple a su tiempo perfecto. Y bueno, hoy Valentina tiene dos años y medio. Fue un embarazo que pasé en reposo, pero que también el Señor me dio la gracia de poder disfrutarlo. Mi actitud fue diferente, porque no me quedé lamentándome por el tiempo que estaba en reposo, el Señor me enseñó a disfrutar de ese tiempo, disfrutar de esa bendición.

Victoria: Y de saber que la estabas cuidando, que lo estabas haciendo para cuidar a Valentina.

Gissel: Sí, la verdad es que fue un tiempo precioso que disfruté al máximo. Algunos me preguntaban: ¿Estás deseando que nazca? Y yo decía: No, que nazca cuando Dios quiera, porque hasta el último momento traté de disfrutar eso tan precioso que Dios me había dado.

Victoria: ¡Qué mensaje para aquellas amigas que nos están escuchando! Tal vez alguna de las que está escuchando está esperando familia, y qué bueno que sepan que el Señor les ha dado el don de cuidarlo, desde el detalle más mínimo, a ese bebé que está en el vientre.

Gissel: Sí, cuando uno le conversa, ora, le canta, le declara sobre su vida la bendición, es hermoso. Y saber que ese bebé viene porque Dios tiene un propósito para ese bebé. A veces en el tiempo de espera uno se pregunta por qué no viene, pero una cosa que aprendí es que Dios tiene un tiempo para esa criatura, tiene un propósito. Es como el ejemplo de Elizabeth y María: Juan tuvo que nacer en el tiempo que Dios había marcado para que anunciara la venida de Cristo, que Jesús iba a venir, él era el que abría el camino. Dios nos llama a un propósito en la vida, y a veces esas esperas son incomprensibles, pero Dios tiene un propósito, y va tratando con uno. No es que se olvidó. Es que primero va a tratar con tu vida, para prepararte para lo que viene. A veces tenemos que dejar cosas, o permitir que Dios nos vaya sanando interiormente para poder recibir esa bendición.

Victoria: Exacto. Contanos un poco acerca de cómo fue la noticia de la llegada de Valentina.

Gissel: Bueno, la noticia fue impresionante. Como te contaba, me hice una prueba de embarazo en el baño del trabajo, nada que ver con lo que yo me había imaginado. Llamé a mi esposo y le dije:  Me hice una prueba y me dio dos rayas. Y me dice: Bueno, no te preocupes. Y yo le dijo: No, me dio dos rayas, ¡estoy embarazada! Y bueno, fue una noticia muy grande porque todos sabían que estábamos buscando y que estábamos confiando en el Señor. Algunos nos miraban raro porque después de tanto tiempo no podían creerlo. Y bueno, el Señor también nos había dado palabra de que iba a ser una nena, entonces desde antes de la ecografía ya sabíamos, porque el Señor nos lo había dicho, y fue algo maravilloso. Pudimos ver la mano de Dios, cómo el obró. Porque Valentina no vino por tratamiento. Valentina vino después de casi un año de no hacer más nada, y vino sin tratamiento. Vino en el momento en el que Dios lo dispuso.

Victoria: Gissel, contanos, ¿cómo es Valentina?

Gissel: Valentina es especial. Y no es porque sea mi hija, pero es una niña dulce, ella ora por nosotros, ora por papá y por mamá. A veces le digo que no la puedo levantar porque me duele la columna, y me pone la mano en la espalda y se pone a orar por mí. Ella ora, y me dice: Ya pasó mamá, ¿verdad? Ver la fe de ella, siendo tan chiquita, es hermoso. Y está muy involucrada en las cosas del Señor. Es lindo ver cómo le canta al Señor, cómo le baila, ella está entregada al Señor desde antes de que naciera. Nosotros, antes de que ella naciera, se la pedíamos al Señor con un propósito. Y ella la verdad, nos llena de alegría, es un movimiento constante, nos trae frescura y esa dulzura especial que ella tiene. La verdad es que es algo que, no tengo palabras.

Victoria: Además, yo me acuerdo de el día de la presentación de Valentina, que no eran solo ustedes los papás, sino que había toda una familia detrás. Gente que había sido testigo de ese proceso, de ese camino, y que hoy estaban viendo la bendición de Dios.

Gissel: Sí. Fue algo tremendo ver cómo Dios cumplía lo que Él nos había prometido en ella. Verla a ella es recordar que Dios es fiel y que a través de Cristo Él obra. No hay otra cosa, solo Cristo. Y llegamos al Padre por él. Para aquellos que no profesan nuestra fe, fue algo diferente, es algo que es sobrenatural de parte de Dios. Entonces sacarlos de esos esquemas, les hizo hacer un clic también. Así que ha sido movilizador para toda la familia ver la mano de Dios, ese Dios tangible, ese Dios que es vigente, que está presente, que obra, que hace milagros, a quién podemos recurrir con fe, y Él obra en nuestras vidas.

Victoria: Y además tiene un propósito para nuestra vida. Una de las cosas que más mencionaste fue: Valentina, un propósito de Dios. Y un propósito de Dios con la vida de Valentina. Estuvimos hablando de una promesa, de muchas dificultades en el medio, pero el Señor estuvo ahí. Tal vez hay muchas amigas que nos estén escuchando y que están en medio de uno de esos procesos dolorosos de mucho tiempo. ¿Qué les podemos decir a ellas?

Gissel: Que para Dios no hay nada imposible. Y que Dios se glorifica en lo imposible. Donde no hay vida, Él sopla vida. Donde no hay sanidad, donde el cuerpo está enfermo, Él lo sana. Yo puedo decirlo porque Dios lo ha hecho en mi vida. Él sanó mis emociones, sanó mi cuerpo. Cuando los médicos me decían que era estéril, Dios se glorificó. Y después de tantos años, ver como Él sopló en mi vida, no tengo palabras, para Dios no hay nada imposible. Hay diferentes situaciones en las que pensamos que no hay solución, pero no es así. Él se glorifica en lo imposible. Esa creo que es la frase más fuerte para mí. Él hace, Él sopla vida, Él da vida, Él es vida. Y es solamente Él.

Victoria: Es ese creador desde el principio que sigue creando. Cuando hablabas de que los médicos te dijeron que eras estéril, quizás algunas de las personas que nos están escuchando se sienten estériles en determinadas áreas de su vida. Sienten que no hay progreso y que no hay vida, pero el Señor puede cambiar esa situación.

Gissel: Es que yo en un principio me sentía estéril internamente. Por eso te digo que hay un proceso, el proceso en las emociones, en lo que tenemos en nuestra mente, esas mentiras que tenemos del diablo que hacen que no avancemos por el temor. Pero cuando Dios promete, Dios cumple, a su tiempo perfecto. Es en el tiempo de Él. Hay que aprender a ver qué es lo que Dios nos quiere enseñar en esos momentos de dificultad. No es nada fácil, pero solamente en Cristo podemos avanzar y sanar. Él es el que da fortaleza a nuestro corazón, yo le decía al Señor: No puedo más. Pero, así como me caía me levantaba en el Señor, porque es solamente en él.

Victoria: Te agradecemos mucho Gissel, por tus palabras y por tu tiempo. Es realmente animador escucharte y saber que en medio de todas las situaciones el Señor fue quien te mantuvo, que Él fue fiel a sus promesas, y hoy tenemos a Vale, que doy testimonio de que es preciosa. Amigas, las invitamos a que sigan escuchando el programa. ¡Hasta la próxima!

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