“…a menudo no se entiende lo sacramental que era la teología de Lutero”

Banner_Reforma_10El historiador eclesiástico Dr. Carl Trueman contesta las preguntas más cuestionadas acerca de Martín Lutero, explica la relación de Lutero con la Santa Cena, y habla sobre la esperanza en la “teología de la cruz” para la iglesia de hoy.

En octubre de 1517, el catedrático y monje de la orden de San Agustín, Martín Lutero, presentó sus 95 tesis. ¿De qué se trataban, en realidad, estas tesis?

Él quiso someter a discusión la práctica de la Baja Edad Media en cuanto al lucro de las indulgencias. Los papeles de indulgencia, documentaban a aquel que los compraba que él, o una persona de su elección (como ser una persona amada fallecida), tendrían que pasar sólo un corto tiempo en el purgatorio. Lutero quería clarificar lo que la iglesia realmente enseñaba en cuanto a este asunto.

¿Cuál fue la razón por la cual estas tesis produjeron un incendio de tan gran extensión, manifestado en cambios religiosos y sociales en Europa?

En cierto sentido la reacción fue sorprendente – Lutero anteriormente ya había dicho cosas teológicas mucho más radicales, y nadie había prestado atención. Pero, con las 95 tesis tocó algo que para todos era de mayor importancia: el dinero. Las 95 tesis demostraron ser tan populares, porque muchos las interpretaron en el sentido de que estaban atacando la codicia, en cuanto al dinero, de la iglesia.

Han pasado casi 500 años desde la promulgación de esas 95 tesis – desde el comienzo de la Reforma. ¿Qué es lo más importante que deberíamos saber hoy sobre Martín Lutero?

Su énfasis en la justificación por gracia a través de la fe. Muchas cosas que diferencian al protestantismo del catolicismo – como la centralidad de la Palabra predicada, la seguridad de la fe, la alegre esperanza de la vida cristiana, etc. – se basan en este punto.

¿En cuánto a qué, con respecto a Lutero, es que más le hablan?

En cuanto a Lutero y a los judíos. Mientras que él (para ser una persona del siglo 16) al principio tenía una actitud muy positiva frente a los judíos, con la esperanza de que se convirtieran, más tarde se opuso a ellos de manera extrema. Lamentablemente sus escritos en cuanto a este asunto, más tarde fueron utilizados en la propaganda nazi.

¿Cómo explica usted ese odio hacia los judíos?

Ese es un asunto muy espinoso. En muchos aspectos Lutero era un típico caso de la postura anti-judía de sus días. Es importante comprender que su antisemitismo no era racista. Como persona del siglo 16, en el mejor de los casos, habría tenido una comprensión muy vaga del tema de la raza. Era sobre todo religioso: si un judío se convertía al cristianismo, entonces el problema estaba resuelto. Pero no existe duda acerca de que el punto de vista de Lutero estaba lleno de odio, y que sus escritos jugaron un rol en la propaganda nazi.

¿Con qué ideas erróneas sobre Martín Lutero se encuentra usted más a menudo?

Los protestantes evangélicos a menudo no se dan cuenta de lo sacramental que era la teología de Lutero. Para él, la Santa Cena era sumamente importante – tan importante que estaba dispuesto a ensañarse con Zuinglio y a dividir el protestantismo al respecto. Para él, Cristo verdaderamente estaba presente en el pan y en el vino, y eso era un tremendo consuelo para él.

A pesar de sus pecados y debilidades, ¿habrá algo que hoy todavía podamos aprender de Lutero?

Su énfasis en la cruz como la revelación de lo que Dios es frente a nosotros, es una comprensión de importancia fundamental. Nos recuerda que los caminos de Dios no son nuestros caminos, y que lo que aparenta ser debilidad para nosotros, para Dios es poderoso. Dicho en pocas palabras: esto pone de cabeza todas nuestras expectativas humanas – y pecaminosas – de quién es Dios.

El cristianismo occidental – entretanto fraccionado en incontables denominaciones e iglesias libres – ¿estará listo para una reforma reiterada? Si es así, ¿cómo debería o podría ser la misma?

La iglesia siempre necesita de reforma. ¿Cómo esta podría ser? Es difícil decirlo en detalle, pero en cualquier caso debe contener arrepentimiento por el pecado y un volverse a Cristo por la fe. Parte de eso, también, es que constantemente volvamos a las Sagradas Escrituras, y que todo lo que digamos lo examinemos a la luz de la Palabra de Dios.

La cruz era el corazón de la teología de Lutero. Quinientos años más tarde, el protestantismo parece estar en una condición desoladora. ¿Por qué deberíamos seguir teniendo a la cruz en el centro? ¿No nos enseñó la historia que la “teología de la cruz” no funciona?

Lutero consideraría el fraccionamiento de la iglesia como una tragedia, pero justamente en este punto él consideraría a la teología de la cruz como lo que da esperanza. Porque es justamente en la debilidad exterior de la iglesia, en la que Dios se revela sumamente poderoso.

 

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