¿Habrá comenzado una 3ª Intifada?

Con la palabra árabe “Intifada”, fueron denominados los levantamientos populares palestinos ocurridos en 1987 y 2000. Entretanto, se multiplican las señales de disturbios, de modo que en Israel se ha presentado la pregunta si se habría desencadenado una Tercera Intifada.

El servicio de inteligencia israelí del interior, Shin Bet confirmó recientemente que los ataques de palestinos contra israelíes se han incrementado de 683 incidentes en el año 2012 a 1834 en el año 2014. La primera mitad del 2015 muestra otro aumento en una medida similarmente dramática, en el correr de unos pocos meses. Los ataques ocurren mayormente en Cisjordania y en Jerusalén. En unos pocos casos se llegaron a utilizar armas de fuego; pero las más de las veces fueron cuchillos o destornilladores las armas utilizadas. En algunos casos, también, se utilizaron vehículos para atropellar a pasantes israelíes. El objetivo de estos ataques son, por un lado, y sobre todo, los soldados y policías israelíes y, por otro, los colonos israelíes. No obstante, también sufrieron daños ciudadanos israelíes que no se cuentan entre esos grupos. Entretanto, prácticamente ya no pasa día alguno sin un ataque de ese tipo o, al menos, de alguna agresión intentada o frustrada.

Sin embargo, la situación es totalmente diferente en comparación con los levantamientos populares palestinos (1987 a 1993 y 2000 hasta aprox. 2005). Para decirlo claramente: en todos esos años, incontables autores de atentados palestinos se hicieron explotar en las regiones centrales de Israel, o perpetraron atentados con explosivos o armas de fuego. Pero, ésta no es la única diferencia entre la situación actual y los dos levantamientos populares.

Ante este escenario, las autoridades de seguridad israelíes enfatizan, ante todo el servicio israelí de inteligencia del interior Shin Bet, que todos los atentados están siendo realizados por personas individuales que, en el mejor de los casos, tienen conexión con una organización o se identifican con una, pero que no pertenecen a una red de terrorismo ramificado y organizado, y que no han sido enviados por alguien que les encargó esa tarea. Eso, además del hecho que hasta ahora no se han empleado explosivos, también es otra diferencia. Por esta razón, las autoridades de seguridad competentes del Estado de Israel opinan que, si bien la situación es inquietante, no se equipara a una Intifada – un amplio levantamiento popular.

Relativo a esto, el prof. Danny Rubinstein, docente de la Universidad Ben-Gurion del Neguev al igual que de la Universidad Hebrea de Jerusalén, publicó un comentario digno de ser leído. Él también opina que en la actualidad no se trata de una Intifada. Pero, él incluso va un paso más allá y expresa la opinión de que en el próximo tiempo no sucederá un levantamiento popular palestino de ese tipo. Rubinstein apoya la tesis que “se trata de agresiones favorecidas por la atmósfera reinante”, situaciones en que “algunos individuos, en cierto sentido, dejan salir el aire”, pero que detrás de ellos no existe ningún aparato y relativamente poca ideología.

En este contexto, el prof. Rubinstein hace pensar que existen ciertas constelaciones que crean un marco totalmente diferente que en 1987 y 2000. Los brotes de violencia pasados, según explica él, en definitiva – más allá de que no lograron el objetivo de poner fin a la ocupación israelí – causaron mucho sufrimiento en la población palestina, en lo que respecta a muertos y heridos, situaciones de vida, y consecuencias económicas. Eso también lo sabe el liderazgo palestino, por lo cual éste, si bien llama a la resistencia, no lo hace en forma organizada y violenta y, ante este trasfondo, también realiza una cooperación de política de seguridad muy estrecha con las autoridades israelíes. Esto sucede, a pesar de que el presidente de la Autonomía Palestina (AP) Mahmud Abbas, y otros, saben muy bien que su población considera esto, en realidad, como “traición”. Pero, no se puede negar que este silencioso trabajo, mano-a-mano, funciona muy bien desde hace años. Como una razón más, el prof. Rubinstein alega las facilitaciones que Israel, desde entonces, ha implementado para la población palestina: menos controles y bloqueos de calles, hombres y mujeres de más de 55 años de edad que pueden ingresar a Israel casi irrestringidamente, y además hay más concesiones de visas de trabajo y desahogos en las condiciones – antes las visas de trabajo eran otorgadas solamente a hombres casados mayores de 30 años, pero ahora el límite de edad se encuentra en los 22 años de edad.

Pero, como razón esencial y decisiva por la cual hasta ahora no ha habido otra Intifada y, según el prof. Rubinstein, tampoco sucederá en un futuro próximo, él menciona las agrupaciones en toda la región árabe, como consecuencia de la “Primavera Árabe”: “La población palestina es un componente integral de la esfera árabe. Las relaciones son de naturaleza política, social, económica, religiosa y cultural. Cada familia palestina en Cisjordania y en Jerusalén tiene familiares, amigos y conocidos en los países vecinos. Ellos observan atentamente y están al tanto de lo que ocurre en los escenarios de horror en Siria, en Iraq y en el Líbano, del mismo modo que en los de Yemen y Libia, aunque estén más alejados. Estos escenarios, al igual que los disturbios en Egipto, y la situación de tensión que se intensifica en Jordania a causa de los refugiados, echan una luz diferente sobre la influencia que el gobierno israelí tiene directa o indirectamente sobre la vida palestina. En otras palabras: el ‘dominio’ israelí no aparenta ser, ni cerca, tan pésimo como en el tiempo anterior a la ‘Primavera Árabe’.”

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