El alto llamado de la Iglesia de Jesús 1/3

Titulo: “El alto llamado de la Iglesia de Jesús”
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Autor: SAMUEL RINDLISBACHER
Nº: PE1059

Diosdesea que aprendamos a guiarnos por Su Palabra en todas las áreas de nuestra vida y a tener la correspondiente victoria sobre el pecado. Solamente aquel que decididamente acepta vivir de acuerdo a las normas de Dios, aprenderá a apoderarse de la victoria de Jesucristo en su propia vida.-

 


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“El alto llamado de la Iglesia de Jesús”

¿Sabe usted estimado amigo Cuál es el propósito de la Iglesia de Jesús? Los siguientes pensamientos tienen la finalidad de dar una ayuda para determinarlo.

Querido amigo, hoy vivimos en una sociedad que ha convertido al ser humano en la medida para todas las cosas. En todo esto, la norma válida es aquello que le gusta a la mayoría de la gente. El ser humano se sujeta a puntos de vista subjetivos. Los criterios absolutos ya no se consideran válidos. Forzosamente, esta manera de pensar también deja sus huellas en la Iglesia de Jesús.

Como Iglesia de Jesús, por esta razón, cada tanto deberíamos determinar el punto en el cual nos encontramos y hacernos las siguientes preguntas: ¿Qué es, en definitiva, la “Iglesia de Jesús”? ¿Por qué nosotros, como Iglesia de Jesucristo, nos diferenciamos tanto de los “otros”? ¿A qué tipo de normas deberíamos sujetarnos? ¿Cuál es nuestra tarea y cuál es nuestra meta? Estas son las preguntas que queremos analizar ahora.

Veamos estimado amigo, qué es Hacer el trabajo de Dios a la manera de Dios.

Como Iglesia de Jesucristo debemos concientizarnos una y otra vez, que la obra en la cual estamos ocupados no es nuestra, sino que es la obra de Dios. Ya el Señor Jesucristo dijo:“Mi reino no es de este mundo”(Jn. 18:36). El reino de Dios es diferente; no puede ser comparado con los reinos de este mundo, ya que no es establecido por políticos, estrategas, o integrantes del ejército. El Reino de Dios, más bien, es establecido por medio de herramientas, es decir armas espirituales:“Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”esto lo vemos en 2ª Corintios 10:4. La lucha de la Iglesia de Jesús es de índole espiritual. Los combates se realizan en un campo de batalla espiritual, y las victorias que obtenemos son victorias espirituales.

Pero estimado amigo, Tengamos cuidado de no querer llevar adelante esta lucha en forma natural, humana. Más bien, deberíamos hacer aquello que se nos dice en la Biblia:“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”

En otras palabras, Pablo dice, más o menos, lo siguiente: Estén dispuestos a llevar, en diaria y firme resolución, una vida que esté formada por la Palabra de Dios, por Su verdad y por Su justicia. Nuestra vida debe corresponder a las líneas de guía del evangelio y debe tener una influencia decisiva en nuestra forma de pensar, de hablar y de actuar. Debemos poner toda nuestra esperanza en Su gracia, y en las promesas y palabras que nos son dadas en Su palabra. La palabra de Dios es para nosotros medida, norma y compás. Sabemos que es poderosa para convencer a la gente de sus pecados, para asegurarles el perdón y otorgarles salvación. Sabiendo esto, nosotros como Iglesia de Jesucristo – concientes de toda nuestra debilidad – queremos hacer la obra de Dios a la manera de Dios y mostrarnos así como Sus fieles colaboradores. Porque la Palabra de Dios es alimento para el momento oportuno, agua para las almas sedientas, y ungüento para los corazones heridos.

Pero querido amigo,¿Por quién o por qué nosotros, como Iglesia de Jesús, nos dejamos moldear?

Esta pregunta que hicimos es de primordial importancia justamente en nuestros días, ya que nuestra manera de pensar es la que determina nuestra manera de actuar. ¿Somos moldeados por las declaraciones e imágenes de los medios de comunicación, por revistas dudosas, o por los compañeros de trabajo, o los amigos? Dichos tales como: “Dime con quien andas, y te diré quien eres” o “Las malas compañías echan a perder las buenas costumbres”, aún tienen su validez. De esto el Apóstol Pablo estaba muy conciente, razón por la cual escribió a la iglesia en Roma:“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”(Ro. 12:2). De modo que debemos elegir nuestros amigos con mucho cuidado, y también debemos tener cuidado con las películas que miramos, los pasatiempos con que nos recreamos, la música que escuchamos y la moda que usamos. En todas estas cosas, estimado amigo, nuestros criterios de elección no deben ser los nuestros propios, o los de este mundo, sino los de la Palabra de Dios. Como Iglesia de Jesucristo debemos aprender a pensar de acuerdo a Dios y a actuar conforme a ello.

Quizás ahora alguien quiera objetar que, después de todo, es totalmente suficiente guiarse de vez en cuando por la Palabra de Dios, en especial en los momentos “decisivos” de la vida. Puede muy bien que eso sea suficiente para un estilo de vida éticamente elevado, pero para una vida con Jesucristo no es suficiente, ya que quien piensa así, una y otra vez caerá en pecado. Dios más bien desea que aprendamos a guiarnos por Su Palabra en todas las áreas de nuestra vida y a tener la correspondiente victoria sobre el pecado. Solamente aquel que decididamente acepta vivir de acuerdo a las normas de Dios, aprenderá a apoderarse de la victoria de Jesucristo en su propia vida. Y, justamente, la aceptación de las normas divinas son las que establecen la medida de nuestro amor por El, ya que el Señor Jesús dice:“El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama”.

¿Qué será lo que marcará nuestro indicador personal en el termómetro de Dios? ¿Estamos ardiendo por Jesús o estamos completamente fríos? Tenemos que saber lo siguiente: Dios no busca personas perfectas, sino a aquél que en su debilidad, conciente de sus errores, de todo corazón quiere vivir según la voluntad de Dios. A ese tipo de personas se refiere la Biblia, cuando dice:“Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él”. Nuestro corazón, ¿está totalmente entregado a Jesucristo, sin ningún tipo de divisiones? ¿Es nuestro más profundo deseo vivir para Dios, con Él y por El?

Piensa y medita en esto y nos encontramos en la próxima audición. Dios te bendiga.

¿Sabe lo que es el Cristianismo?
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