Cómo la historia confirma la Biblia

La palabra profética de la Biblia es segura y digna de confianza. La historia mundial misma demuestra esto una y otra vez. Un ejemplo del cumplimiento de la profecía bíblica, que impresiona, lo encontramos en Isaías. Una retrospección.

En Isaías 44:28 hasta 45:4 encontramos un anuncio histórico, que a primera vista no aparenta ser espectacular: “que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado. Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán: Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre. Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llamé por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no me conociste”.

Lo extraordinario de esta afirmación es que Ciro, el rey persa, ni vivía aún en el tiempo del profeta Isaías. Esta profecía se cumpliría recién unos 150 años más tarde. Y sucedió exactamente como Dios lo había anunciado. Ciro, el rey persa, juntamente con los medos, venció al imperio babilónico (Dn. 5), y así tomaron el lugar de Babilonia. A continuación, Ciro dio permiso a los judíos en el exilio babilónico, de regresar a su patria y volver a edificar el templo (Esd. 1). De este modo, Ciro verdaderamente demostró ser un siervo del Señor.
La profecía muestra cuán soberanamente obra el Todopoderoso. Él, el Dios vivo, tiene todo y a todos en Su mano, y Él, quien es el principio y el fin, determina la historia.

El historiador judío Josefo Flavio (37-100 d.C.), informa cómo Ciro encontró su propio nombre en el rollo de las Escrituras del profeta Isaías, en un libro escrito tantos años antes (cp. Josefo, Antigüedades Judías, 11,1-2). Josefo partía de la base que todo libro de Isaías había sido escrito por el mismo autor, y no como a veces dicen, por el lado de la teología liberal, por dos o más autores en épocas muy diferentes.

Entre 1947 y 1956 se descubrieron en Cisjordania los así-llamados Rollos de Qumran (justamente durante la fundación del Estado de Israel). Juntamente con éstos también se encontró un rollo de Isaías – una copia del libro del profeta que data de la época del 200 a.C. Este rollo, en realidad, desmiente la idea de que el libro de Isaías haya sido escrito por varios autores, ya que el texto de Isaías está conservado casi en su totalidad. Esto apunta, al menos, a que el mismo provenga de un solo escritor. Por lo demás, nuestro Señor Jesucristo mismo, en Lucas 4:17-19, cita un pasaje de Isaías 62:1-2, demostrando con eso que el libro entero debe ser atribuido al mismo Isaías.
La Biblia es extraordinaria.

Norbert Lieth

Un pensamiento acerca de “Cómo la historia confirma la Biblia

  • 7 febrero, 2016 at 23:44
    Permalink

    Es real… Dios es soberano y lo demuestra también en su Palabra…!!!

    Responder

Déjanos un mensaje!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>