¿Aumentará el conocimiento?


Autor: Dr. Thomas Ice

Entre nosotros está ampliamente difundida la interpretación de que Daniel 12:4 se refiere a los tiempos modernos. Pero, si leemos el contexto, vemos que el párrafo se refiere al tiempo de la tribulación.

 


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PE2161 – Estudio Bíblico
¿Aumentará el conocimiento?



¿Cómo están, amigos? En Daniel 12:4, leemos: “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará”.

Entre nosotros está ampliamente difundida la interpretación de que Daniel 12:4 se refiere a los tiempos modernos. Antes, yo también defendía y enseñaba esto, hasta que llegué a estudiar este versículo más a fondo. El hecho es que si leemos Daniel 12:4 en su contexto, vemos que el párrafo se refiere al tiempo de la tribulación, cuando muchos judíos estudiarán las profecías de Daniel y se convertirán al Mesías.

Algunos comentaristas de la profecía bíblica, enseñan que Daniel debía cerrar y sellar el libro porque sus profecías hablaban de tiempos modernos, y por eso los contemporáneos de Daniel no las podían comprender. Estaba reservado para la gente de los tiempos modernos el comprender esas profecías, ya que sólo los que se estuvieran acercando al cumplimiento de esos sucesos, podrían comprender lo que el profeta veía. Esta manera de pensar no la puedo confirmar. El cerrar y sellar del libro hasta el tiempo del fin, significa algo muy diferente. Se trata de la orden de guardar el libro de Daniel.

El comentario de Stephen Miller explica muy acertadamente este aspecto de Daniel 12:4. Dice así: “En el antiguo Cercano Oriente era costumbre “sellar” un documento importante, imprimiéndole los distintivos de los participantes y del escribiente. Un texto sellado no podía ser redactado ni cambiado. Luego se copiaba el documento original y se lo ponía en un lugar seguro (‘cerrar’), donde podía ser conservado. Una excelente ilustración de este proceso se encuentra en el libro de Jeremías, cap. 32, vs. 9 al 12: ‘Y compré la heredad de Hanameel, hijo de mi tío, la cual estaba en Anatot, y le pesé el dinero; diecisiete siclos de plata. Y escribí la carta y la sellé, y la hice certificar con testigos, y pesé el dinero en balanza. Tomé luego la carta de venta, sellada según el derecho y costumbre, y la copia abierta. Y di la carta de venta a Baruc hijo de Nerías, hijo de Maasías, delante de Hanameel el hijo de mi tío, y delante de los testigos que habían suscrito la carta de venta, delante de todos los judíos que estaban en el patio de la cárcel”. El documento de compra de Jeremías no fue sellado para ‘ocultar’ el contenido o para mantenerlo ‘en secreto’, sino para preservar el documento. Jeremías, de hecho, realizó esta transacción en presencia de su primo y de ‘los testigos que habían suscrito la carta de venta, delante de todos los judíos que estaban en el patio de la cárcel’ (como vemos en Jer. 32:12). También existía una ‘copia no sellada’ del documento, que estaba abierta, posiblemente para ser revisada.

De acuerdo con esto, Gabriel le dio la orden a Daniel de guardar ‘las palabras del rollo’, y no sólo esta última visión, sino todo el libro, para aquellos que vivieran en el ‘tiempo del fin’, cuando este mensaje fuera necesario.”

En el capítulo 8:26, Daniel recibe la misma orden, o sea que debía “sellar” la visión. Por lo tanto, no se trata de que Daniel hubiera sellado estas palabras para que fueran un secreto hasta algún tiempo futuro, sino para que la profecía fuera guardada y estuviera disponible cuando fuera necesitada en el futuro. Pero, ¿cuándo será eso?

El término hebreo para “tiempo del fin” puede ser hallado cinco veces en el Antiguo Testamento, y siempre en el libro de Daniel (8:17; 11:35 y 40; 12:4 y 9). Además de esto, en Daniel 8:19 encontramos una formulación similar. Daniel 8:26 dice sobre la visión: “Es para muchos días.” Y Daniel 10:14, explica: “He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días.” Es interesante ver que al final del libro de Daniel, donde se concentra la profecía para el futuro, al menos ocho veces encontramos una declaración con respecto al tiempo del fin. De este modo, vemos claramente cuándo deben suceder estas cosas en el plan profético de Dios para la historia.

Como la expresión “tiempo del fin” aparece solamente en el libro de Daniel, creo que eso sólo puede referirse al final de un período de tiempo mencionado en el libro de Daniel. Daniel 8:17 dice: “Entiende, hijo de hombre, porque la visión es para el tiempo del fin.” Y en el versículo 19 dice: “He aquí yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin.” Tomando estos dos versículos juntos, vemos que ambos deben referirse al mismo período de tiempo. Visto en el contexto, el primer tiempo de ira se referiría a los acontecimientos alrededor de Antíoco Epífanes en el siglo dos a.C. Pero aquí, el ángel enviado le habla a Daniel del “fin de la ira”, “porque eso es para el tiempo del fin”. En todo el libro de Daniel, el último tiempo de la ira trata del tiempo de tribulación, poco antes de la llegada del Mesías.

Todos los demás usos de “tiempo del fin” en Daniel (11:35 y 40; y 12:4 y 9) se refieren a lo mismo, es decir, al tiempo de la tribulación. “Por lo tanto, las profecías reveladas debían ser aplicables, sobre todo, para aquellos que vivieran en el ‘tiempo del fin’”, según John Walvoord.

Recuerdo mirar un programa semanal sobre profecía en la televisión, a fines de los años 90. Dicho programa, durante un año explicó la explosión de la tecnología moderna, repitiendo constantemente la afirmación: “El conocimiento de duplica cada 17 meses.” Toda la documentación se basaba en su (mal)entendido de Daniel 12:4, según el cual una explosión de conocimientos sería el cumplimiento de la profecía: “Y la ciencia se aumentará”. No cuestiono la explosión de conocimiento, pero Daniel 12:4 no es una profecía sobre crecientes conocimientos científicos en algún tiempo de la historia. En lugar de eso, el texto habla, como se puede ver claramente al tener en cuenta el contexto, del pueblo judío que comprenderá las profecías durante el tiempo de la tribulación.

El conocimiento aquí mencionado no es tan sólo un conocimiento general. Si éste fuera el caso, no tendría el artículo definido en hebreo. Pero, como utiliza el artículo definido, el texto habla de un conocimiento determinado y no general. De modo que en el contexto no puede tratarse de otra cosa, sino del entendimiento de las profecías que Daniel tuvo que sellar hasta el tiempo del fin.

Esto no significa que hasta entonces nadie entenderá las profecías. Creo que los creyentes nacidos de nuevo pueden comprender la profecía de Daniel, cuando la estudian, e investigan su significado. No obstante, este pasaje dice claramente, en el contexto, que el pueblo judío, como un todo, recién comprenderá las profecías del libro de Daniel “en el tiempo del fin”. La razón por la cual no comprenderán la profecía antes de eso, es la ceguera espiritual que actualmente reina en todos los judíos, incluso con respecto a la comprensión del Antiguo Testamento – con excepción del remanente creyente en la iglesia. Pablo explica: “Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero, cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará” (así leemos en 2 Co. 3:14 al 16). Este velo será quitado en algún momento de la tribulación, e Israel recibirá el entendimiento correcto de sus escritos proféticos. Nosotros los gentiles, no obstante, deberíamos cuidarnos de pensar que la ceguera espiritual sólo le ocurre a Israel. ¡Ése no es el caso! De hecho, la ceguera espiritual es la situación de cada individuo hasta que reconozca a Cristo como su redentor (como vemos en varios pasajes, 1 Co.; Ef.; y 1 Jn.).

También creo que una afirmación más tardía, del ángel enviado, confirma mi interpretación: “Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán” (Dn. 12:9 y 10). Los incrédulos nunca comprenderán estas cosas, e Israel será depurado de ellos, de modo que al final de la tribulación quedarán aquellos que crean en Jesús como su Mesías. Éstos son los llamados “entendidos”.

¿Cuándo recibirán la comprensión? Cuando se cumpla Daniel 12:4.

Hace muchos años atrás, cuando vivía en las cercanías de Washington D.C., a menudo participaba en eventos que reunían a judíos y cristianos, para apoyar al moderno Estado de Israel. Cada vez que me encontraba con un judío ortodoxo, trataba de preguntarle cómo interpretaba la profecía de las setenta semanas de Daniel 9:24 al 27. Y era común entre estos judíos ortodoxos, que respondieran algo así: “Mi rabí no me permite estudiar ese pasaje.” ¿Cómo? No es de asombrarse, entonces, que actualmente muchos judíos nieguen la mesianidad de Jesús, porque no se les permite estudiar los pasajes que demuestran que Jesús de Nazaret es su Mesías. Daniel 12 nos enseña, sin embargo, que estas profecías son guardadas y que llegará un tiempo, durante la tribulación, en el cual el pueblo judío entero estudiará ávidamente estas profecías, y reconocerán que el hombre de Galilea siempre ha sido su Mesías. ¡Qué día glorioso será cuando el primogénito de Dios, Israel, regrese a su hogar, después de todos estos años de estar vagando sin rumbo! ¡Maranata!

La Huida (3ª parte)
Los caminos de Dios con Israel y la Iglesia

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