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Elizabeth Eisses nos cuenta acerca de cómo Dios guio su vida en cada paso, y de qué formas le mostró su voluntad. Hablamos de cosas comunes a todos, como la elección de la carrera, de su esposo y más. Te invitamos a conocer su historia de vida y la importancia que Elizabeth le da a la oración, por medio de la cual Dios la bendijo y le mostró claramente su camino. No te pierdas de esta primera parte de la entrevista.


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EA0881 – Entre Amigas –
Dios nos guía por caminos que no esperamos – Parte 1



Entrevista a Elizabeth Eisses

Victoria: Bien amigas, es un gusto estar con ustedes en el momento de la entrevista nuevamente. Hoy nos acompaña una amiga de Entre Amigas, Elizabeth Eisses. Hemos estado conversando con tu mamá en otras oportunidades y es un gusto tenerte con nosotras para que nos cuentes un poco acerca de tu vida.

Elizabeth: Muchas gracias.

Victoria: Bueno, para que nuestras amigas pueden entender un poquito podríamos empezar relatando cómo era tu vida hasta hace 3 o 4 años atrás.

Elizabeth: Bueno, para que se entienda, cuento que yo nací en Uruguay, mis padres son extranjeros pero yo soy uruguaya, y mis tres hermanos también nacieron acá. Estudié acá también, hice la escuela, el liceo, empecé la facultad, todo acá en Uruguay. La gente me decía que era tremenda gaucha, con mi hermano siempre estábamos tomando el mate y nos gusta el campo, o sea que esa era mi vida desde un principio. Empecé a estudiar en la EUTM, la Escuela Universitaria de Tecnología Médica, empecé a estudiar Fisioterapia.

Victoria: ¿Siempre quisiste hacer fisioterapia o tenías alguna otra opción en mente?

Elizabeth: Bueno, en realidad siempre me gustó el tema de la salud, me gusta ayudar a la gente y me parece súper interesante. Y llegó un punto en el que la opción era o veterinaria, que también me apasiona, o fisioterapia. Y bueno, orando por eso, en un momento fue súper claro que para mí era más importante ayudar a la gente, aunque parezca tonto, me era más importante ayudar más a la gente que a los animales, y sabía que Dios podía lograr también algo muy importante a través de una profesión así, donde estás tan cerca de la gente, donde tenés un contacto tan especial, tan íntimo, porque estás mucho tiempo con la persona y podés entablar una relación.

Victoria: Sí, y de repente en algunos casos no tienen a nadie con quien hablar, así que pueden desahogarse o hablar de las cosas cotidianas contigo.

Elizabeth: Sí, exactamente.

Victoria: Elizabeth, hablaste del tema de la oración para buscar dirección. Qué importante que es en esa etapa cuando estás decidiendo qué carrera tomar o qué rumbo tomar de la vida, fue muy importante para vos el tema de la oración, ¿no? Porque detrás de micrófonos hablábamos de algunas cosas puntuales, algunas respuestas a esas oraciones que fueron muy trascendentes, ¿no? ¿Querés darnos un ejemplo?

Elizabeth: Sí, es como vos decías. A veces yo sé que para muchos quizás parece un tema místico o algo así, pero desde mi experiencia, de verdad fue algo precioso poder pedirle a Dios guía, porque a veces realmente no sabía qué opción seguir, qué decidir, y es muy lindo ver como Dios prepara el camino. A veces vos mismo no tenés que hacer nada, simplemente dejarlo en las manos de Dios y Él mismo va abriendo las puertas y va dando esa paz. Un ejemplo es cuando decidí estudiar fisioterapia. Yo estaba entre dos opciones: Estudiar fisioterapia en ese momento, o ir antes a una escuela bíblica y después estudiar. Y bueno, hay un examen de ingreso para estudiar fisioterapia, y yo le dije a Dios: Mirá, no se qué hacer. Pero voy a dar este examen de ingreso, voy a ver cómo me va. Había poca posibilidad de que entrara porque en realidad entra un 20% de la gente que se anota,

Victoria: Sí, y hay gente que año tras año está dando esa prueba de ingreso y no logra entrar.

Elizabeth: Claro, yo conocía a gente que ya estaba intentando hace 3 o 4 años y que no lograban pasar. Así que le dije a Dios que sea lo que Él quiera, si entro lo tomo como un “Sí, hace fisioterapia ahora”, y si no, me voy a la escuela bíblica, que quedaba en Alemania. Y bueno, di la prueba, y a las semanas suben los resultados y resulta que entré. Obviamente estaba súper contanta. Y puedo decir con toda sinceridad que vi a Dios en todos los detalles del examen, cosas como que no sabía por dónde entrar, porque era un edificio enorme con más de 3000 estudiantes que iban a dar el mismo examen, estaba llegando un poco tarde, mi papá me llevó en auto y me dice: “Bueno, no sé, te dejo acá” y era justamente la puerta por la que yo tenía que entrar. Fueron detalles, como que todo fluyó.

Victoria: Sí, viéndolo ahora en perspectiva lo ves mucho mejor también. Pero contanos, ¿cómo siguió todo esto?

Elizabeth: Bueno, justamente porque me quedé acá en Uruguay estudiando fisioterapia fue que dos tres años después conocí al que ahora es mi esposo. Y justamente es eso lo que decía, porque si yo me hubiera ido a Alemania a estudiar en la escuela bíblica nunca habría conocido a mi esposo, eso es lo especial. Él es suizo, va a la iglesia de Llamada de Medianoche en Suiza y vino por un tiempito a Uruguay a ayudar en lo que se necesitaba acá. Estuvo viviendo con nosotros casi un mes y ahí nos conocimos.

La verdad es que fue increíble la forma en la que se dieron las cosas. Algunos pensaban que fue todo muy rápido, pero cuando algo tiene que ser te das cuenta. Dios me mostró de una manera muy clara que Pascal era la persona para mí por la forma en la que se dieron muchas cosas que quizás ahora no da el tiempo para contarlas todas. También por su parte, oraciones que Pascal hizo de las que me contó después de que ya nos habíamos ennoviado que fueron muy claras. Por ejemplo, a él lo invitaban todos los días a almorzar a casas diferentes mientras estaba acá, y él se había dado cuenta de que sentía algo por mí, y tenía muchas ganas de verme ese día. Ya le habían dicho que ese día iba a ir a comer a la casa de Rodrigo y Silvia, dos colaboradores de Llamada de Medianoche, y para la cena iba a estar en la casa de otra familia, así que él ya sabía que no me iba a ver. Y bueno, yo fui a almorzar a mi casa, y 5 minutos antes de que él fuera a almorzar a la casa de estas personas, vienen y le dicen que se les complicó, que no podían, así que iba a tener que ir a comer a la casa de los Eisses, o sea, a la casa de mis padres. Y él realmente había pensado como que necesitaba verme ese día, y fue como una confirmación también. Obviamente para tomar una decisión tan grande no te basás en cosas tan chiquititas, pero fueron muchos detalles así, mimos de Dios, por decirlo de alguna manera, que se dieron. Al final él vino a almorzar con nosotros, yo no sabía nada y para mí fue normal, pero para él fue un detalle súper importante que indicó que sí, que podía ser que nuestra relación fuera posible.

Victoria: Avanzando un poquito en la historia, ¿cómo fue todo el tema del noviazgo a distancia? Porque no fue que Pascal se quedó acá mientras que ustedes dos fueron novios, sino que estaban a miles de kilómetros de distancia. ¿Cómo fue eso?

Elizabeth: Sí, 11 mil kilómetros de distancia. Fue súper difícil. Tuvimos una relación a larga distancia por casi dos años. En esos dos años yo fui una vez y él vino una vez, pero llegamos a estar mucho tiempo separados, y fue muy difícil. Como todo, tiene sus pros y sus contras. Lo bueno es que te conocés de una forma muy profunda, porque lo único que podés hacer es charlar todo el tiempo. Hablás por Skype, por WhatsApp, por teléfono, lo que sea, pero solo podés hablar, y te conocés de una forma muy linda. Eso es algo positivo. Pero también fue muy difícil en ciertos momentos, no lo voy a negar. Hubo momentos en los que decía “no puedo más”. También el hecho de que nos casamos tan pronto, 2 años y medio después de habernos conocido, también fue por eso. Queríamos estar juntos, sabíamos que era de Dios y entonces decidimos que era el momento de juntar nuestras vidas. Nos casamos en Suiza.

Victoria: Está muy interesante esta charla, Elizabeth. Te vamos a invitar a que vuelvas el próximo programa para poder tener una nueva entrevista. Invitamos a nuestras amigas oyentes a que se queden pensando un poquito en cómo muchas veces no vemos las cosas que tenemos delante, pero sin duda si nos encomendamos a Dios, Él tiene algo más para nosotros. Así que las invitamos a que se queden por allí y nos reencontraremos en el próximo programa de Entre Amigas. ¡No se lo pierdan!

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