Cómo evitar que su vida se derrumbe – Parte 1

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Entrevistamos al psicólogo y profesor Hugo Píriz sobre su conferencia: “Cómo evitar que su vida se derrumbe”. ¿Qué nos hace felices? ¿Cómo alcanzar la felicidad? ¿Qué aspectos de nuestra vida nos impiden la felicidad? Responde estas preguntas y más en el programa de hoy.


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EA733 – Entre Amigas –
Cómo evitar que su vida se derrumbe – Parte 1



Entrevista a Hugo Píriz

Victoria: Muy bien, estamos aquí en esta oportunidad para dialogar junto al psicólogo Hugo Píriz, también profesor universitario, con un tema que ha venido desarrollando y ha venido presentando en varios lugares: Cómo evitar que tu vida se derrumbe. Es un tema que da para mucho, pero que en esta oportunidad lo vamos a enfocar hacia el lado de la felicidad. No sé si vamos a lograr abarcar toda la temática en este programa, pero por lo menos trataremos los principales aspectos, así que, Hugo, gracias por estar con nosotros. ¿Cómo estás? Bienvenido.

Hugo: Muchas gracias por la invitación, es fascinante el hecho de saber que en este momento me estoy reencontrando con muchas personas queridas de diferentes lugares del continente americano. Saludos para todos.

Victoria: Hugo, ¿cómo encaramos este tema? Vos decías que son diferentes y variados aspectos que determinan, a grandes rasgos, lo que puede ser la felicidad. ¿Podemos hablar el tema, bajarlo a tierra un poco?

Hugo: Cómo no. Por varios años vengo desarrollando diferentes conferencias en varios lugares. Normalmente cuando hacemos una charla, esta tiene que ver con el interés del público. De lo contrario, no va a tener mucha repercusión. Entonces me he preguntado: ¿cuál es el interés que tiene la gente? Filosóficamente hablando, desde todos los tiempos, la gente quiere ser feliz. Por lo tanto, vamos a hacer una propuesta de ofrecer orientación sobre el tema de la felicidad. Una vez estaba mirando en el Facebook, y había un afiche que decía: Encontré la receta de la felicidad. Qué interesante, ¿no? Porque es algo que todos estamos buscando, entre aciertos y desaciertos la gente procura de una manera u otra ser feliz. Bueno, me propuse seguir leyendo y decía: encontré la receta de la felicidad, pero no entiendo la letra. Una muy buena dosis de humor. Cuando yo presento esto en la conferencia digo: no, yo no voy a hablar de recetas. Sería una falta de respeto decirle a la gente decirle que la felicidad está en tal cosa u otra. ¿Qué es lo que sucede? La gente se maneja con recetas. Estoy seguro de que, si en este momento nosotros le preguntamos a la audiencia, y especialmente en Uruguay, ¿qué es lo que me podría suceder para que me vaya muy bien en la vida y yo sea feliz? 9 de cada 10 uruguayos te responderían sacar el 5 de oro, o ganar la lotería. Eso es una receta. Pero ¿qué hay más allá de esa receta? En esa expectativa, en ese mito que la gente tiene. Ganó el 5 de oro, ganó muchísima plata, ¿ahora qué hace? Empieza a hacer cosas que nunca pudo hacer, por ejemplo, el viaje a Europa, el viaje por el Caribe, comprarse esto, comprarse lo otro, pero yo conozco personas que tienen todo eso y no son felices. Es una falsa expectativa la que tenemos de que “si tuviéramos tal cosa, podríamos ser felices.” Por eso, no hay recetas para la felicidad. Lo que hago en la conferencia es proveer toda una serie de datos que posibilitan la comprensión de la gente de qué es la felicidad, y cómo llegar a ella.

Victoria: ¿Qué aspectos por ejemplo?

Hugo: En primer lugar, definir la felicidad. Yo filosóficamente no lo voy a hacer porque sería muy complicado, pero sí hago un ejercicio que es muy simple: Le digo a las personas que piensen en 10 momentos en los que realmente han sido felices, 10 situaciones de vida. En todas las situaciones siempre encuentro personas, no cosas. Por lo tanto, una primera deducción importante: la felicidad tiene que ver con las personas, no con las cosas. Ahí descarto lo del 5 de oro y descarto otras posibilidades. Segunda conclusión: la relación con esas personas es buena. Y siempre, en los últimos tres años, menciono la relación con una de las personas que más felices me hacen en este momento que es mi nieto, que cumplió 3 años hace poquito. Solamente pensar en él, ya me produce mucha felicidad. Y desde donde esté, ya estoy acelerando el proceso para encontrarme con él. Podría hablar de mi esposa, podría hablar de mis dos hijos que también son motivos de felicidad, podría hablar de mis compañeros de trabajo también. Entonces ya voy dándome cuenta de que el factor felicidad tiene que ver con las personas, y con la buena relación.

La infelicidad es lo mismo, hagamos el mismo proceso. La infelicidad no me la hace las cosas, me la hacen las personas. ¿Y qué está pasando en la relación con esas personas? La relación es mala. A partir de este momento, me doy cuenta de que debo tener muchísimo cuidado cuando me relaciono con las personas. Con un compañero de trabajo que tengo a dos baldosas de distancia, estoy 8 o 10 horas. Si la relación es mala, el tiempo que voy a estar ahí va a ser muy malo. Por lo tanto, más vale que yo haga un planteo de buena relación con ese compañero de trabajo, con mi cónyuge, con mis hijos, con mis nietos, con todas las personas con las que me vinculo a diario.

Victoria: ¿La felicidad siempre se vincula en función de, en este caso lo que estamos hablando, relaciones personales? A veces escuchamos que hay personas que dicen que la felicidad tiene que venir de adentro hacia afuera. ¿Va siempre en función de algo?

Hugo: La felicidad es el resultado del buen relacionamiento con las personas. Y te menciono un ejemplo que también menciono en la conferencia y que es un elemento común a todos los que nos están escuchando. Hay gente que dice que le gustaría estar en una isla, solo, tranquilo, que no haya nadie, y piensan que serían felices allí. El que ha visto la película El Náufrago sabe que, si bien es una película, ejemplifica muy bien lo desgraciada que puede llegar a ser una persona que no tiene vínculos visibles y vínculos tangibles. Por razones de trabajo esta persona quedó totalmente desvinculada del mundo de la civilización, se cayó su avión en una isla del pacífico y quedó atrapado en una realidad que, por no tener vínculos reales, enloqueció. Terminó hablando con una pelota, a la cual hasta le puso nombre.

Victoria: Era una forma de mantener la cordura ¿no? Personificando ese objeto como para mantener la cordura.

Hugo: Exactamente. Lo que tú estas diciendo es que necesitamos de los demás para ser felices. Aunque sea en la ficción, pero lo necesitamos. A él lo sostuvo la foto de la novia. Necesitamos de los demás. Es más, la primera vez que nosotros hicimos esta conferencia, me acuerdo de que queríamos hacer un afiche que tuviera que ver con derrumbe. Buscamos en internet una foto de las torres gemelas ya derrumbadas. En la misma foto se veía un panorama deplorable, el polvo todavía se estaba levantando. Las torres gemelas eran muy fuertes, eran muy bonitas. Arquitectónicamente hablando, nadie las podía tirar. Eran una hermosura a los ojos, y una identificación del panorama de Nueva York, y, sin embargo, cayeron. Por eso digo: Ojo con el factor enemigos. Alguien que se consideraba enemigo de ese país usó toda su creatividad posible para destruirlo. Ojo con el factor enemigos, porque si la relación con otras personas es mala, puede terminar en un derrumbe para nuestras vidas. Y aquí apelamos a nuestras relaciones personales. Porque es en el trabajo en donde tenemos a nuestros peores enemigos, o a veces hasta en la familia. Ojo, porque donde tengamos un enemigo, ese enemigo puede desplegar tal creatividad que nos puede estropear la vida. Hay veces que terminamos de trabajar a las 6 de la tarde. El viernes a las 6 menos 5 viene es persona que no nos simpatiza para nada, y hace delante de nosotros ese gesto que sabe que no nos gusta. Y lo hace adrede. Entonces nosotros nos vamos para nuestra casa y pasamos todo el resto del día pensando en esa persona. ¿Qué necesidad de llevarlo para nuestra casa? Pasamos todo el sábado pensando en ese gesto, y todo el domingo pensando en ese gesto. Estropeamos nuestra relación con nuestros más próximos porque alguien, a las 6 menos 5 del viernes, nos estropeó el humor. Y no fuimos felices. Cuando estamos con el humor malo no somos felices. Entonces, podemos tener un millón de amigos, y tener una buena relación con 999.999, pero no con uno, y nos pasamos el fin de semana pensando en ese uno. O sea que cuantitativamente no ha servido. Ojo con el factor enemigos.

Victoria: Hugo, en el tema “Cómo evitar que tu vida se derrumbe”. El derrumbe habla de un punto extremo, ¿no? ¿Qué nos podés decir al respecto?

Hugo: En realidad la charla la podríamos haber llamado “la vida victoriosa” o “claves la felicidad” y el auditorio se reduciría muchísimo, por una cuestión de marketing. Pero si nosotros hablamos de derrumbe, todos estamos expuestos al derrumbe. Es una palabra que nos choca, que influye muchísimo en nosotros y que nos despierta curiosidad de cómo puede ser la charla. Me acuerdo de que en una ocasión le pregunté a una arquitecta amiga por el tema de los derrumbes. Porque siempre estoy escuchando de derrumbes que hay, especialmente de lugares grandes. La arquitecta me decía, mientras yo intentaba hacer una asociación entre la construcción física y la construcción de vida, la construcción humana, que necesitamos de dos elementos fundamentales. Primero, el Portland. Los edificios que se derrumban. Se derrumban porque no tuvieron la dosis adecuada de Portland. Sencillamente para abaratar se les pone menos, y entonces los edificios no se soportan y caen. El otro es el factor hierro. Los hierros son fundamentales para cualquier construcción. Pero sí o sí tienen que estar juntos. Si están separados, por más Portland que le pongamos, la estructura va a caer.

En el plano humano, tiene que haber un elemento unificador, tiene que haber algún motivo de vida que me posibilite sostenerme en la vida. Y que no sea un elemento que esté aguado, sino que esté en la dosis adecuada. Para algunas personas, ese “Portland” puede ser su carrera, para otros puede ser un trabajo, pero ¿qué pasa si esa persona pierde el trabajo? Acá hay una anécdota que pega muy fuerte, un jugador de fútbol se suicidó en la cancha de fútbol porque el director técnico ya prescindía de sus servicios. Y él se suicidó allí mismo. Es un caso extremo, pero tiene que haber una motivación de vida importante. El otro elemento es el de los hierros. Los hierros son las personas. Yo tengo que estar unido a los demás. Como psicólogo muchas veces converso con personas que están derrumbadas o semi derrumbadas. Inmediatamente trato de encontrar personas que estén cerca de ellos, como para poder ayudarlos, pero no las encuentro. No las hay, y es por eso que la persona se derrumbó. Otras personas que están bien unidas a otras y tienen el mismo problema, tienen una mayor capacidad de resistencia. Unidos los hierros.

Cada uno de nosotros tenemos alrededor de 100 personas con las que a diario hacemos la vida. De esas 100 personas, por lo menos con 10 o con 5 necesitamos un buen relacionamiento. Tenemos que estar siendo sostenidos por otras personas. Entonces, a lo que apunta la charla es, por un lado, tener un motivo de vida que sea lo suficientemente digno y fuerte como para que nos sostenga, y segundo, estar unidos a las personas.

Victoria: Hugo, te agradezco por haber estado con nosotros, y te invito a una segunda entrevista porque esto da como para hablar muchísimo más.

Hugo: Encantado, volveremos.

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