Zambúllete en el amor de Cristo

Zambúllete en el amor de Cristo

Autor: Herman Hartwich

Naamán, un general del ejército de los tiempos de eliseo, sufría de una enfermedad muy complicada en esa época. Eliseo le presentó la solución de parte de Dios. Escuche cómo se desenlaza este programa.


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PE1738 – Estudio Bíblico
Zambúllete en el amor de Cristo



Amigos en esta oportunidad compartiremos una interesantísima historia que se encuentra en el libro 2do de Reyes, que se encuentra en la Biblia, la Palabra de Dios. Esta historia está centrada en el general del ejército del Rey de Siria. En 2do de Reyes, capítulo 5 dice así: 

“Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso.”

También en esta historia hay otros personajes, una niña, Eliseo, su siervo. En esta oportunidad, podemos ver a todas estas personas, y ver a donde nos lleva este relato y podemos tambien sacar algo de este relato.

Y vemos al personaje de esta historia, Naamán. Era general del ejército sirio, y era grande delante de su Rey. No era cualquier persona. Era una persona muy destacada; estaba en muy alta estima ya que de hecho era un general muy exitoso. Había bendecido a su nación. Dios lo había usado. Era valeroso en extremo. Era muy importante. Pero, lamentablemente este hombre estaba padeciendo una enfermedad en aquella época que era incurable. Y estaba leproso. Había comenzado a invadirle la lepra en su cuerpo. Se puede tener todo en la vida, pero hay algunas cosas que escapan a nuestro control. Aquel que tenía lepra en aquellos tiempos era considerada una persona inmunda, tenía un intenso sufrimiento físico y mucho más en lo emocional. Tal vez una persona así podría llegar al estado de la depresión, de la angustia.

En Israel, de acuerdo a la ley mosaica era considerado inmundo, separado de la familia. Este hombre estaba todavía trabajando, ejerciendo su profesión pero tal vez, bajo una máscara para mantener su estatus. Sería repugnante verle sin ropas, quizás que este hombre quizás ni siquiera podría dormir con su esposa.

Ahora, Dios tiene sus caminos. Dios tiene sus formas para llegar a nosotros como lo tuvo con este hombre Naamán. Es interesante que en la casa de este hombre había venido una muchacha que había sido cautiva. ¿Se habría imaginado ella, que siendo cautiva iba a ser de bendición para otra persona? Cuando estemos en el Señor, siempre estaremos dispuestos a ser usados. Esta niña conoció muy bien a Dios. Ella conocía el amor de De Dios, la misericordia y seguramente, esta niña con todo lo que vivió no estaría traumada, no estaba depresiva ni nada por el estilo. A pesar de que había sido cautiva, de que había sido separada de sus padres en una edad bastante difícil como lo había sido la adolescencia. Ella conocía al Dios de sus padres y quiso beneficiar aun a su amo.

Ella aconseja a Naamán y le dice que consulte al hombre de Dios en su tierra ya que él tendría la respuesta para su enfermedad. Aparece otro hombre en escena y es el rey de Siria. Le hace este planteamiento y el rey está totalmente de acuerdo y dispuesto. Él tiene mucho aprecio por su general del ejército y le da de todo. Le da dinero, plata, oro, vestimenta. Prepara cosas, personas para que le acompañen en ese viaje, en esa comisión de ir y pedir sanidad para su siervo. Tiene una buena disposición, puesto a que lo tenía en alta estima.

Llega a Israel y se dirige al rey y se presenta con las cartas. Y, Naamán se dirigió a un lugar equivocado. El rey de Israel no era quien lo iba a sanar y éste reacciónó de una manera un tanto preocupado. Tal vez sintió que el rey de Siria lo estaba provocando. Él rasgó sus vestidos, se indignó.

En nuestra vida debemos tener las cosas claras. Si existen necesidades económicas, se va a buscar trabajo. Si hay enfermedad, entonces hay que ir al médico. Si hay angustia en el alma, entonces ¿a donde vamos a ir? Hay que ir a quien nos hizo. A quien nos entiende y éste es Dios. Es nuestro Señor Jesucristo el que nos entiende, la Biblia dice que fue el gran sumo Sacerdote que fue probado, tentado, pero sin pecado. Él es quien nos entiende porque dice que podemos llegar a él para encontrar gracia y oportuno socorro. Dios tiene sus mensajeros.

Es allí que aparece Eliseo, el profeta de Dios en escena. Se enteró que el rey había rasgado sus vestidos como una actitud de indignación y de impotencia tal vez, entonces Eliseo dice: “Mándenmelo a mí.” Y dijo: “aquí va a saber Naamán que hay un hombre de Dios”.

A veces, yo le digo a la gente: hay que ir a los hombres de Dios. Hay que ir a los siervos de Dios para encontrar ayuda para la parte espiritual para la parte emocional, donde no pueden llegar otros. Vayamos a los “Eliseos” que sirven a Dios de verdad algunos van no a los “Elíseos ” sino a los “Giesis”. Este hombre era siervo de Eliseo y a pesar de ser siervo de Eliseo, servidor del hombre de Dios, tenía un problema, y este problema era la avaricia. Este hombre participó, y vio la sanidad de Naamán pero, él quiso lucrar con esto. Esto es figura de aquellos que quieren lucrar con la desesperación, con la figura de la gente, Hoy hay que tener mucho cuidado, por ahí andan muchos Giesi que lucran con los problemas de la gente, con la angustia de la gente con la necesidad de la gente.

Naamán se resiste a la orden de Eliseo. El le dijo: “ve al rio Jordán, zambúllete 7 veces” y él estaba indignado. Ya que él pensaba que Eliseo iba a salir, que iba a alzar sus manos que iba a orar al Dios de los cielos y que le iba a tocar su parte afectada y que iba a ocurrir un milagro. Aquí aparecen otros personajes en la escena. Son sus servidores. Son aquellos que le acompañaron en su viaje, con los caballos carros, burros, con el cargamento que llevaban para el siervo de Dios ó el Rey Israel. Son esas personas que no tenemos en cuenta. Ellos aconsejaron a Naamán.

Muchas veces pensamos que tenemos que hacer grandes cosas para lograr un objetivo; pensamos que tenemos que hacer grandes cosas, con algún ritual. Y, es tan sencillo como ir y zambullirse 7 veces en el río Jordán.

Allí fue Naamán y el milagro ocurrió. ¡Qué maravilla! Dice el versículo 13 de este capítulo:Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio?Muchas veces necesitamos buenos consejeros, no malos consejeros. y tenemos que buscarlos. Cuando hay problemas en la vida, cuando hay situaciones por las que estamos pasando busquemos buenos consejeros. los malos consejeros nos alejan de Dios, pero, los buenos consejeros nos acercan a Dios, a obedecer su palabra.

Amigos, el Señor conoce su necesidad. Conoce la parte de sus vidas que está afectada. Él conocía la parte de Naamán. ¿Tienes paz interior? ¿Tienes seguridad de tu salvación como hombre como mujer? ¿Tienes la certeza de que si llega el momento de partir estás bien con Dios, y que vas a morar con él eternamente? Solamente Jesucristo puede transformar tu vida. Jesucristo es el único que murió en la cruz por tí y por mi. Él derramó su sangre preciosa y espera que tú reconozcas la obra de amor que ha hecho por tí y por mí; que te arrepientas de tus pecados y le recibas como Señor y Salvador. Dios va a hacer la obra de completa sanidad, en tu vida.

La Gracia Restauradora de Dios (4ª parte)
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