Una maravilla en la vida

Titulo: Una maravilla en la vida

Autor: Herman Hartwich 
Nº: PE946

 

En este programa Herman Hartwich  comparte acerca de una mujer la cual acudió a Jesús con fe y  experimentó una maravilla en su vida. ¿No le gustaría a usted también experimentar una maravilla en su vida? ¡Escuche, entonces, este programa!

 


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Una maravilla en la vida

¿Cómo están queridos amigos? Es una verdadera alegría para mi estar junto a ustedes nuevamente. En este momento quisiera compartir con Ud. la lectura del evangelio en San Marcos capítulo 5, versículos 25 al 34, si tiene una Biblia a mano sería bueno que pueda seguir la lectura.

 

Una mujer que desde hacía 12 años padecía de flujo de sangre y que había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía y nada había aprovechado, antes de iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía. Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y enseguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud dijo: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. Y él le dijo: Hija tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.

 

Querido amigo, he titulado a esta meditación como ” Una maravilla en la vida”.Esta mujer experimentó una maravilla, toda persona necesita experimentar una maravilla en la vida. Esta experiencia registrada por los evangelios nos lleva a aprender los pasos a seguir a fin de llegar a experimentar una maravilla de Dios. Veamos lo que debemos aceptar para experimentar una maravilla en la vida. Sí, hay cosas que debemos aceptarlas.

 

Primeramente, tenemos que aceptar que tenemos penas. Aquí tenemos registrado el hecho de que esta mujer reconoció su estado de enfermedad. Las penas de esa mujer son muy evidentes, Una pena física, doce años. Doce años en los que ella estuvo enferma de flujo de sangre lo cual la convirtió en una mujer indeseable. Una mujer impura no podía tener una relación normal con otras personas. No podía ni siquiera entrar a congregarse para adorar a Dios porque estaba en una carácter de impura. Además sufrió una pena económica. Dice el evangelio que esta mujer había gastado todo lo que tenía. Antes le fue peor. Se gastó todo y todavía le iba peor. También había sufrido mucho. Esto nos habla de una pena moral; las personas que sufren mucho están sufriendo moralmente. Además esta mujer tenía una pena espiritual. No podía presentarse delante de Dios, no podía ir al templo a adorar o a la sinagoga. Ella reconoce sus penas. Querido amigo, es necesario que reconozcas tus penas. Muchas personas no quieren reconocerlas. Quieren aparecer mejor de lo que son, quieren parecer mucho más victoriosas y más felices de lo que son; cuando interiormente son víctimas de muchas penas. Querido amigo, si tu quieres experimentar una maravilla de Dios, entonces haz como esta mujer, que reconoció sus penas.

 

En segundo lugar, debemos aceptar de que tenemos posibilidades. Esta mujer se decía: “Si tocare solamente su manto seré salva.” Ella no convierte su mente en un basurero, lleno de imposibilidades, lleno de negativismo y derrota. Al contrario, ella se dijo en su mente: ” Si tocare solamente su manto seré salva”. Bethoven, él era sordo pero no quedó allí por ser sordo. Él trabajó y triunfó en la vida. Otros científicos escribieron e inventaron cosas maravillosas. Por ejemplo Lincoln tenía solamente un año de educación escolar, y firmó la proclamación de la emancipación y liberó a más de 4 millones de negros. Esta gente era de aquella que no se entregó al negativismo, a las imposibilidades. Esta mujer dijo: ” yo tengo posibilidades”. Querido amigo, tú tienes posibilidades hoy.

 

En segundo lugar veamos lo que debemos hacer par experimentar una maravilla de Dios. En primer lugar debemos acudir a un Jesús poderoso. Ella vino creyendo en un Jesús poderoso, él había cambiado el agua en vino, él podía cambiar a una persona, puede cambiar a un publicano. ” Asqueroso” como decimos vulgarmente, alguien a quien la gente odiaba. Él lo convierte en un ciudadano querido acude al Jesús que murió para salvar. Él vive ahora para ayudar.

 

Estimado amigo, acude a Jesús, él es poderoso y nos ha mostrado a través de sus ministerio terrenal y a través del Espíritu Santo que él puede hacer cosas tremendas. También debes activar una fe poderosa. Esta mujer con fe tocó su manto. Jesús distingue el toque de los curiosos del toque de fe. Ella hizo un toque de fe, no fue una superstición, o un intento por si acaso… hay muchas personas que piensan probar… si bien no les hace… entonces mal tampoco. Querido amigo este es un punto de fe poderosa, la fe se arriesga. El mayo riesgo en la vida es no arriesgarse. Escucha bien esto… el mayor riego en la vida es no arriesgarse. Activemos la fe y toquemos a Jesús. También veamos lo que debemos comprender para experimentar una maravilla de Dios. Querido amigo, para Jesús cada persona es importante. Dice el versículo 31, sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta y dices ¿ Quién me ha tocado? Mis queridos oyentes, la religión levanta murallas. Esta mujer es inmunda a los ojos de la sociedad por su condición de enferma, sin valor, imposibilitada para adorar a Dios en la congregación. Sin embargo para Jesús esto no era una muralla. Jesús tiende puentes, para él ella es importante. Jesús te ve importante querido amigo. Quizás tu no te consideras visto como importante por la gente de tu alrededor, entre tus amigos y familia.

 

Dice la Biblia: Más Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Esto me revela a mí que él me ama y que soy importante para él. Para Jesús cada problema de tu vida es importante. Dice el versículo 34: ” Hija tu fe te ha hecho salva”, ve en paz y queda sana de tu azote. Jesús se preocupó por todas las necesidades morales, físicas y emocionales y espirituales de toda la gente.

 

Querido amigo, tu problema es importante para Jesús. Lo que Jesús hace con tu problema es más importante de lo que el problema te hace. Jesús es especialista en problemas crónicos aún. Tu problema está resuelto en Jesús, para él nada es imposible. Deja que Jesús haga una maravilla en tu vida. Si tu se lo permites, si tu lo quieres él lo hace. Tan solo tu debes ir a él arrepentido en tu corazón de haber ignorado a Jesucristo. Arrepentido, dolido por lo que has sido en tu vida o de lo que estas siendo y venir a él, con fe y decirle Señor, te traigo a ti mi vida y todos mis problemas y todas mis penas, porque yo sé que tu me salvas. Gracias Señor Jesús.

 

Que Dios te bendiga.

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