Temor por Jerusalén (parte 1)

Titulo: “Temor por Jerusalén (parte 1)”

Autor: Norbert Lieth
  Nº: PE848
Locutor: Norbert Lieth

El “dragón'' (es decir el diablo) aborrece todas las promesas de Dios acerca de Israel y la Iglesia de Cristo. Su objetivo fue impedir el nacimiento del Mesías en Belén, pero fracasó. De la misma manera, tampoco podrá impedir el regreso de Jesús con gran poder y gloria, para la edificación de Su reino en Israel. En Su primera venida, Jesús venció al diablo en la cruz del Gólgota y salvó al mundo entero. En Su segunda venida, va a derrotar el reino del anticristo.

 


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“Temor por Jerusalén” (parte 1)

El “dragón'' (es decir el diablo) aborrece todas las promesas de Dios acerca de Israel y la Iglesia de Cristo. Su objetivo había sido impedir el nacimiento del Mesías en Belén, pero fracasó. De la misma manera, tampoco podrá impedir el regreso de Jesús con gran poder y gloria, para la edificación de Su reino en Israel. En Su primera venida, Jesús venció al diablo en la cruz del Gólgota y salvó al mundo entero. En Su segunda venida, va a derrotar el reino del anticristo. Acompañemos el estudio a través de uno de los capítulos más fascinantes de la Biblia.

A la tremenda promesa de Zacarías 1:16-17: “Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa, dice Jehová de los ejércitos, y la plomada será tendida sobre Jerusalén. Clama aún, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Aún rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y aún consolará Jehová a Sion, y escogerá todavía a Jerusalén'', le sigue un tremendo ataque. Este se describe en el capítulo 1:18-21 (versión La Biblia al Día): “Entonces miré y vi cuatro cuernos. -¿Qué son éstos? -pregunté al ángel. Él respondió: -Representan las cuatro potencias que han esparcido a Judá, a Israel y a Jerusalén. Entonces el Señor me mostró cuatro herreros. -¿Qué han venido a hacer estos hombres? -pregunté. El ángel respondió: -Han venido a derribar los cuernos que dispersaron a Judá, para golpearlos contra el yunque y luego arrojarlos.''

Aquí, de pronto, se ven cuatro cuernos que se levantan contra Jerusalén. Da la impresión que estos cuernos habían oído la promesa que el Señor le hiciera a Israel, y que ahora estaban haciendo todo lo posible para que esta promesa no se cumpliera. Pero, no eran ellos quienes habían oído la promesa, sino aquél que los dirigía: Satanás. Él conoce el por venir de la ciudad de Jerusalén y, desde hace ya milenios, utiliza a las naciones para oponerse a ello. Esta es una lucha contra aquel que ha prometido que volverá a escoger a Jerusalén.

El dragón (es decir el diablo) aborrece todas las promesas divinas acerca de Israel y la Iglesia de Cristo. Como príncipe y dios de las naciones, Satanás dirige a éstas contra Israel (Efesios 2:2). Desde tiempos remotos, dirigió a Egipto para aniquilar a Israel, pues no quería que alcanzaran la tierra prometida. Su objetivo también consistió en impedir el nacimiento del Mesías. Pero no tuvo éxito, y tampoco lo tendrá intentando aniquilar a Israel (Isaías 51:9-11).

El mismo dragón se volverá a levantar en los últimos tiempos contra Israel, con el propósito de destruir las promesas de Dios e impedir el regreso del Mesías: “Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón'' (Apocalipsis 12:13). “Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo'' (Apocalipsis 12:17). También en la historia más temprana, podemos ver la manera en la que el dragón utilizó a las naciones para oponerse a Israel, pues ¿quién promovió la inquisición?, ¿quién promovió los incontables pogroms?, ¿quién promovió el holocausto?, ¿y quién será el que está detrás del Islam, que intenta destruir a Israel?

El velar de los profetas

Era de noche cuando el Señor le reveló esto al joven profeta. Zacarías “alzó sus ojos y miró''. Esto demuestra su constante velar, también en medio de la noche. Vivimos en el anochecer de la historia de salvación. A nuestro alrededor la noche se vuelve cada vez más oscura. Por eso, es totalmente necesario que estemos velando. Precisamente en nuestros tiempos, Dios quiere iniciar a sus hijos en su plan. Si espiritualmente estamos durmiendo, no somos parte de la historia de salvación de nuestra época. No en vano el Señor le dijo a sus discípulos: “Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad'' (Marcos 13:37). Es importante que nos ocupemos de estudiar la palabra profética de la Biblia y que intentemos comprender su sentido, tal como lo hizo Daniel en su época: “Y (Gabriel) me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento'' (Daniel 9:22). Zacarías era un hombre que cuando no comprendía algo, pedía inmediatamente por entendimiento: “Y yo dije: ¿Qué vienen éstos a hacer?'' (Zacarías 1:21). Lo mismo también hicieron Daniel y sus amigos: “Luego se fue Daniel a su casa e hizo saber lo que había a Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros, para que pidiesen misericordias del Dios del cielo sobre este misterio, a fin de que Daniel y sus compañeros no pereciesen con los otros sabios de Babilonia. Entonces el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo'' (Daniel 2:17-19). En Apocalipsis 1:3, está escrito: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca''.

Los cuatro cuernos y su significado

Los cuatro cuernos simbolizan la interminable enemistad de las naciones contra Judá, Israel y Jerusalén. En el lenguaje bíblico los cuernos siempre significan poder, son símbolos de fuerza invensible y poder político (Miqueas 4:13; Apocalipsis 13:1; 17:12; Daniel 7:24; 8:8-9. 20-22). También en este caso tienen este significado, y simbolizan el poder de las naciones que se levantan contra Israel: “Y me respondió: Estos son los cuernos que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén'' (Zacarías 1:19).

¿A quiénes representan los cuernos?

En principio, se trata de los cuatro imperios mundiales Babilonia, Persia, Grecia y Roma, que vencieron a Israel, la dispersaron, dominaron y se desahogaron contra el pueblo de Dios. En la época de Zacarías, el joven profeta sólo se podía imaginar dos imperios mundiales, es decir Babilonia y Persia. Pero, en el capítulo 9:13, también habló acerca de Grecia, que para ese entonces aún permanecería por unos cuantos siglos en el porvenir, y también habló sobre Roma que habría de seguir a Grecia. Zacarías reconoció que Satanás va a atacar incansablemente a Israel por medio de naciones enemigas, porque su propósito es impedir que el Señor reine en Jerusalén tal como Dios lo había prometido (Zacarías 1:12-17).

Durante los siglos de su dispersión, los judíos se aferraron por fe a Jerusalén. Fueron innumerables los que murieron en tierras extrañas, pero sus corazones estaban en Jerusalén. “El año que viene en Jerusalén'', era su incesante esperanza. En el Salmo 137:5-6 se expresa esta esperanza con las siguientes palabras: “Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza. Mi lengua se pegue a mi paladar, si de ti no me acordare; si no enalteciere a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría.”

Los cuatro cuernos también representan la enemistad mundial de las naciones contra Israel, pues el número cuatro, en este caso, también puede referirse a los cuatro puntos cardinales. Es una realidad que Israel es odiada a nivel mundial, porque toda la tierra está bajo el gobierno del dragón. El pueblo judío aún sigue estando rodeado por un mundo amenazante. Zacarías dice que todas las naciones de alrededor un día han de atacar al pueblo de Israel y que todas las naciones se levantarán contra Jerusalén (Zacarías 12:2-3). La Biblia es clara con respecto a que en los tiempos finales todas las naciones, engañadas por el diablo, van a concentrar sus fuerzas armadas contra Israel, es decir en Armagedón: “pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso'' (Apocalipsis 16:14, vea también versículo 16). Esta última enemistad alcanzará su clímax con el Anticristo, quien a su vez también recibe la calificación de cuerno (vea Daniel 8). Zacarías lo expresa de esta manera: “… éstos han venido para hacerlos temblar, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron el cuerno sobre la tierra de Judá para dispersarla'' (capítulo 1:21). Según Apocalipsis 17, estas naciones le entregarán su poder a este cuerno, al Anticristo, y éste inspirado por el dragón dirigirá a todas las naciones en guerra contra Israel. Pero nada ni nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, ninguna nación, ningún imperio mundial, ningún diablo, podrá impedir el cumplimiento de las promesas de Dios para Su Pueblo y las personas que han puesto su confianza en El, porque dice en Isaías 41:13: “Yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo”.

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