Mirar Hacia Arriba (3ª parte)

Mirar Hacia Arriba
(3ª parte)

Autor: Marcel Malgo

El mensaje del profeta Oseas es el del increíblemente paciente amor de Dios. Usted quedará asombrado con los aspectos personales, que tienen que ver con nuestra vida, que serán mencionados en este estudio. Se tratarán temas específicos que nos conducirán, cada vez, a un nuevo desafío.


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PE1566- Estudio Bíblico
Mirar Hacia Arriba (3ª parte)



Estimados amigos, ¡qué gusto estar nuevamente junto a ustedes! Si nos han acompañado en los programas anteriores, ya sabe que el tema que estamos tratando es: “Mirar hacia arriba”. Y que el mismo tiene como eje el capítulo 7 de Oseas.

La primera verdad que encontramos en ese cap., y que ya vimos anteriormente, es que: Ante Dios, toda maldad está revelada. Luego, vimos que, a veces, puede suceder que en nosotros haya una mezcla no santa. Y se nos instó a no permitir estas mezclas en nosotros y a aferrarnos completamente al Señor, para que nuestras vidas reflejen la fuerza de Dios.

Encontramos, además, en Oseas 7 una tercera y muy importante verdad. Se trata de la supervivencia espiritual. Del fundamento de nuestra fe.

Luego vimos:La estrategia correcta para la lucha espiritual,que podría resumirse conHebreos 12:1 y 2, que dice: “Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”.

El mirarnos a nosotros mismos, el ver continuamente nuestras propias debilidades, fallas, y desdichada situación, a menudo nos lleva a la desesperación. Por eso, comencemos a pelear correctamente, mirando hacia arriba, a Jesús. Éste es el método divino para llegar sano y salvo a la meta.

Ahora seguimos, entonces, y la pregunta es:
¿Cómo hago para fijar la mirada en Jesús?

Tal vez alguno se pregunte: ¿qué significa fijar la mirada en Jesús? ¿Cómo llevarlo a la práctica; cómo es posible mirar hacia arriba?

Mencionaremos aquí tres respuestas breves y prácticas: ¡Cuente conscientemente, en cada situación de su vida, con la ininterrumpida presencia del Señor! – El salmista lo expresa de esta manera, en el Salmo 139, vs. 2 al 5: “Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano”.

¡No sólo basta con que cuente con la ininterrumpida presencia del Señor, sino que es necesario que piense con frecuencia en Él! – En Proverbios 3, vs. 5 y 6, se hallan escritas estas magníficas palabras: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas”. Y no sólo basta con que cuente con la presencia del Señor, pensando constantemente en Él, sino que deberá hablarle, siempre que pueda! – Uno de los versículos más cortos del Nuevo Testamento, está en 1 Tesalonicenses 5:17, y contiene únicamente tres palabras: “Orad sin cesar”. ¡Esto no significa que debemos orar día y noche, ya que no sería posible; sino que orientemos nuestra vida hacia el Salvador, de tal manera que parezca una oración constante! – A esto se la ha llamado también: el respirar del alma.

¿Qué sucede cuando fijo la mirada en Jesús?¿Qué sucede en la práctica, cuando fijo mi mirada en Jesús? ¿Por qué razón recibiré ayuda en estos momentos? – Permítame dar dos respuestas a esto:

1º –¡En un momento así me es dada la fuerza de mi Salvador! – Para explicar esto, analizaremos el ejemplo de Elías y Eliseo.

Entre otras cosas, Elías podría representar a Jesús; y Eliseo a un creyente. Momentos antes de subir al cielo, el profeta Elías le hizo un ofrecimiento a su sucesor Eliseo: “Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti” (así lo leemos en 2 Reyes 2:9). Bueno, Eliseo no tuvo que pensarlo demasiado, sino que respondió al instante: “Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí”. Esto quiere decir, en otras palabras, que Eliseo pidió el doble del poder y de la fuerza que poseía Elías. – En el vers. 10, Elías responde a este pedido de la siguiente forma: “Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; más si no, no”. En otras palabras: Eliseo, tú tienes que mirar hacia arriba y me tienes que ver; y si tú me ves, entonces te corresponderán dos porciones de mi espíritu, y te vestirás de mi fuerza.

Y así sucedió, como lo leemos en los vers. 11 al 14: “Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino. Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes. Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y se paró a la orilla del Jordán. Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo”.

¡Entonces Eliseo recibió efectivamentedos porcionesdel espíritu de Elías; es decir, que de manera poderosa fue lleno de la fuerza y el poder de Elías! Esto fue demostrado a través del manto. Eliseo tomó el manto de Elías – símbolo de su poder; y a partir de ese momento poseyó la misma fuerza que aquel que había partido; se podría decir que: ¡a partir de ese momento, Eliseo estuvo lleno de la fuerza de Elías!

¿Cómo acontecieron exactamente estas cosas? Elías había dicho a Eliseo: “Si mevierescuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no”. ¡¿No es éste un cuadro fantástico de lo que sucede en la práctica si miramos hacia arriba?!

Volvamos a mirar hacia arriba, a Jesús, ya que, si lo hacemos con nuestros ojos espirituales, podremos vestirnos de Su fuerza.

2º –¡A partir del momento, en el que fijo mi mirada en Jesús, o sea cuando miro hacia arriba, experimento una auténtica alegría en el corazón, la verdadera alegría de vivir!

En el Salmo 34:5 leemos“Los que miraron a Él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados”. ¡La mayor alegría que un hijo de Dios puede experimentar en la tierra es el gozo del Señor! ¡Y este gozo es posible únicamente si le miramos a Él! Los salmistas expresan esto repetidas veces, por ejemplo en el Salmo 16, vers. 8 y 9: “A Jehová siempre he puesto delante de mí;…se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma”.

¡Nuestro deseo debe ser el de fijar nuestros ojos en Jesús, ya que de esta manera seremos llenos en forma magnífica de gozo, es decir, de la verdadera alegría de vivir!

Quiero citar ahora tres versículos del libro de Salmos y uno del Nuevo Testamento:

“Mis ojos están siempre hacia Jehová” (Salmo 25:15).

“He aquí, como los ojos de la sierva a la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva a la mano de su señora, así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios” (Salmo 123:2).

“Por tanto, a ti, oh Jehová, Señor, miran mis ojos” (Salmo 141:8).

“Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo” (Mateo 17:8).

¡Qué esto pueda ser una gloriosa verdad en nuestra vida! Que nuestros ojos estén ininterrumpidamente dirigidos hacia arriba y miren fijamente al Salvador.

¡Busquemos, a partir de hoy, correr la carrera que tenemos por delante sólo de esta forma: mirando permanentemente a Jesús, el autor y consumador de la fe!

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