Los primeros frutos.

Titulo: “Los primeros frutos”.

Autor: Fredi Winkler
  Nº: PE922

Las siete fiestas santas del Señor. Por un lado, fueron fiestas en conmemoración de las grandes obras que Dios había hecho entre los israelitas, para que éstas no fueran olvidadas.

Por otro lado, y en parte eran fiestas que tenían que ver con la agricultura, de manera que eran fiestas de acción de gracias.

Pero, además, tienen un significado profético y simbólico de la futura redención divina.

En este programa aprenderemos más acerca de la fiesta de los primeros frutos.

 


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La fiesta de los primeros frutos

 

Estimado oyente, en primer lugar me gustaría leer con usted en Levítico 23:9 al 14. Dice así la Escritura: 

 

“Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Isreael z diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá. Y el día que ofrezcáis la gavilla, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto a Jehová. Su ofrenda será dos décimas de efa de flor de harina amasada con aceite, ofrenda encendida a Jehová en olor gratísimo; y su libación será de vino, la cuarta parte de un hin. No comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios; estatuto perpetuo es por vuestras edades en dondequiera que habitéis”.

Hasta aquí la lectura bíblica.

  La tercera celebración de la fiesta del Señor, la fiesta de la primera gavilla, en hebreo: omer, cae en la semana del Pessaj y es descrita en la Biblia puramente como una fiesta de acción de gracias, que tenía que ver con el servicio de los sacrificios. Ya que hoy no hay templo y, por lo tanto, no hay sacrificios, la fiesta prácticamente tampoco ya tiene significado.

  Hasta el día en que la primera gavilla de la nueva cosecha era llevada al santuario y mecida delante de Dios, en agradecimiento por la bendición de la nueva cosecha, no se podía comer de la misma:“No comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios; estatuto perpetuo es por vuestras edades en dondequiera que habitéis”(Lv. 23:14).

Del grado de maduración del cereal dependía entonces la fijación de la fiesta del Pessaj. Ya que el calendario de fiestas, en el tiempo del segundo templo, se basaba en el calendario babilónico de la luna, y el año lunar solamente tiene 354 días, o sea 11 días menos que el año solar con sus 365 días, por lo menos cada 3 años se debía agregar un 13º mes. Los sacerdotes entonces decidían, según el grado de maduración de los cereales, si era necesario incluir un 13º mes o no.

 

 

 

 

  La fiesta, según el versículo 11, caía en el día después del Shabbat, desde cuando se debían contar siete semanas hasta llegar nuevamente al día después del Shabbat, día en que caía la cuarta fiesta, el Shavouth o Pentecostés. La fecha de la fiesta, entonces, era una polémica entre los saduceos y los fariseos. Los fariseos opinaban que con Shabbat se designaba el día de Pessaj, y que la fiesta debía ser celebrada el día después del Pessaj. Ya que el judaísmo, en su forma actual, es mayormente farisaico, es decir rabínico, ahora se practica en esa forma. La casta sacerdotal de los saduceos, sin embargo, que en el tiempo del segundo templo eran responsables por el servicio de los sacrificios y, por eso, debían saberlo mejor, opinaban que la fiesta debía caer en el día después del Shabbat semanal, es decir en el primer día de la semana, o sea, siempre en el domingo. Los saduceos fundamentaban su opinión en el calendario del templo anterior al tiempo babilónico, basado en el año solar, en el cual los feriados nunca caían sobre un Shabbat. Lo mismo opinaban, a su vez, los esenios,quienes también provenían del sacerdocio.

 

 

 

  Lo interesante, ahora, es que Jesús resucitó justamente el primer día de la semana, el día después del Shabbat, siendo así el primero de entre los muertos, tal como Pablo lo dice en 1 Corintios 15:20:“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho”. Lo asombroso de esto, es que la palabra profética se cumplió con toda exactitud en Jesucristo: Jesús, según los evangelios, resucitó temprano en la mañana del primer día de la semana, convirtiéndose así en la primicia de entre los muertos. Es significativo que en Mateo 27:52-53 diga que después de la resurrección de Jesús resucitaron también muchos santos*:“… y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”.

 

Aquí es importante hacer una aclaración: 

· El texto bíblico no dice exactamente así, sino que “después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”. Aunque Mateo cuenta esto dentro de la secuencia de su relato de la muerte de nuestro Señor, puede ser esto un paréntesis de algo que después aconteció. Es decir, al morir el Señor, se habrían producido los hechos del v.51 y comienzo del 52: “y se abrieron los sepulcros”; pero lo que sigue no habría ocurrido sino hasta después de la resurrección del Señor. Mateo los incluye acá nada más porque no quiere dejar de señalar tales prodigios relacionados con la muerte del Señor, aunque  ocurridos no tras la misma inmediatamente, sino luego de la resurrección del Señor. Este tipo de digresión temporal es común en nuestra conversación habitual. Así de esta manera coincidimos con el autor con una explicación que parece coherente.

 

Estos santos, lógicamente, no regresaron a las tumbas, sino que ascendieron juntamente con el Señor, para ser presentados en agradecimiento agradable, al Padre Celestial, como primicias de entre la gran cosecha de personas. Estos

santos deben haber sido creyentes del viejo pacto quienes, juntamente con Jesús, recibieron el cuerpo de resurrección, después de haber esperado ellos, por mucho tiempo, la liberación del cuerpo (Ro. 8:18-25).

De acuerdo a esto, no era ésta la fiesta de la primera espiga, o del primer trigo, sino de la primera gavilla, y se cumplió proféticamente, en su totalidad, en Jesús y en muchos santos que resucitaron con Él. Visto en esta luz, nuestra fiesta de resurrección no puede ser igualada al Pessaj judío, sino a la fiesta de la primera gavilla, la cual también caía en el primer día de la semana, es decir en el día domingo. Este maravilloso conocimiento nos deja asombrados del perfecto cumplimiento en Jesús, el Ungido de Dios, a quien indica todo el servicio de los sacrificios en el Antiguo Testamento. Además, la gavilla nos hace recordar a la figura que encontramos muchas veces en las escrituras, la del cuerpo, que tiene muchos miembros, pero Cristo es la cabeza.

Los panes sin levadura.
Los primeros panes.

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