La Revelación del Hijo de Dios (2ª Parte)

La Revelación del Hijo de Dios 
(2ª parte)

Autor: Norbert Lieth

Es maravilloso cuando Dios, el Padre, atrae a un ser humano hacia SuHijo Jesucristo. Los judíos en suconversión reconocerán en Jesús, no solamente al Mesías, el salvador anunciado,el crucificado, sino también al  Hijo deDios y al Hijo del hombre.


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PE1819 – Estudio Bíblico
La revelación del Hijo de Dios (2ª parte)



¿Cómo están amigos? Habíamos quedado enque: Los israelitas habían pecado gravemente, su alma se llenó de impaciencia,hablaron en contra de Dios, murmuraron y despreciaron la comida que el Señorles daba. A causa de eso, el Señor envió serpientes venenosas que mordían a lagente, de modo que muchos morían. En ese momento, los israelitas reconocieronla fatalidad y la consecuencia de su pecado y clamaron: “Hemos pecado.” Moisésoró por ellos a Dios, y éste le hizo levantar una serpiente de bronce. Todapersona picada y envenenada por una serpiente, podía ahora mirar a la serpientede bronce levantada por Moisés y ser salva. Así leemos en Nm. 21:9:“YMoisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando algunaserpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía”.

La Biblia nos da claramente, aquí, unaprofecía acerca de la primera venida de Jesús, y de la actitud que el pueblo deIsrael tendría hacia la misma.

El alma del pueblo se volvió impacientefrente a Jesús, se molestaba con Él y hablaba en contra de Él. Los judíos lodespreciaban como el pan de vida que Dios les había enviado. Las consecuenciasfueron desastrosas. Muchos de entre el pueblo judío perdieron la vida comoconsecuencia de ese rechazo. Pero Jesús en cierto sentido también es laserpiente levantada, es decir, Él fue convertido en pecado por nosotros, y deese modo trajo perdón y salvación. Es por eso que el Señor se refirió a estahistoria, diciendo en Jn. 3:14 al 16:“Y como Moisés levantó laserpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sealevantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vidaeterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijounigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vidaeterna”. El remanente de Israel será llevado hasta este punto. Israelmirará la Cruz del Gólgota y conocerá a quién han traspasado, y encontraránsalvación. A través de la crucifixión y su clarocarácter profético para Israel, queda claro que Jesús murió por los judíos, yque algún día ellos alcanzarán esa salvación. Así leemos en Jn. 19:33 al 37:“Mascuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron laspiernas. Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y alinstante salió sangre y agua. Y el que lo vio da testimonio, y sutestimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros tambiéncreáis. Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura:No será quebrado hueso suyo. Y también otra Escritura dice: Mirarán al quetraspasaron”.

En ese evento se cumplió una de tantasprofecías, de cientos de años de antigüedad. Sin embargo, los judíos no lareconocieron como tal. Como Dios ya sabía eso, el Espíritu Santo se refiere aesto mismo en otro pasaje de las Escrituras y profetiza para el futuro deIsrael:“Mirarán a quien traspasaron.”Entre las dosdeclaraciones se encuentra hoy ya un lapso de tiempo de 2000 años.

Cuando el Señor Jesús regrese, ocurrirá loque aquí está descrito, ya que en Apocalipsis 1:7 dice:“He aquí queviene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos loslinajes de la tierra harán lamentación por él.  Sí, amén.”Benedict Peters en su libroSellos Abiertosescribe losiguiente sobre este versículo: “La palabra griega para ‘gè’, ‘tierra’, tambiénpuede ser traducida con ‘país’, y en lugar de ‘generaciones’ se debería traducir‘tribus’ (phylai). Entonces la frase diría: ‘Se lamentarán a causa de él todaslas tribus del país’”.

Veamos cómo se dará este conocimiento delHijo de Dios. Ellos“llorarán como se llora por hijo unigénito,afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito”(nosdice Zac. 12:10). Los judíos, cuando se conviertan, reconocerán en Jesús nosolamente al Mesías, al salvador prometido, al crucificado, sino también alHijo de Dios y al Hijo del hombre. Esto significa que ellos, en Jesús,encontrarán al verdadero Dios y al verdadero hombre. Y lo llorarán como sellora a un hijo único. Jesús, el unigénito Hijo de Dios, también es el únicoverdadero Hijo de Israel, nacido entre los judíos. Jesús es ambas cosas: Él esel unigénito Hijo de Dios, pero siempre se presentó también como el “Hijo delhombre”.

Seguramente fue intencional que el Señorresumiera ambas cosas cuando habló de la serpiente levantada. Allí habló sobreel Hijo del hombre que viene del linaje de Israel, pero también sobre el Hijode Dios que viene del cielo, y aclaró de este modo que Él es ambos:“Ycomo Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijodel Hombre sea levantado”(leemos en Jn. 3:14). Y luego, en el vers.16:“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijounigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vidaeterna”.

Jesús es Aquel de quien Daniel habló, en elcap. 7, vers. 13 y 14 de su libro, diciendo:“Miraba yo en la visiónde la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo dehombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante deél. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos,naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nuncapasará, y su reino uno que no será destruido”. Cuando Israel lo veacomo al traspasado, como a aquel que estuvo colgado en la cruz, lo reconocerácomo ambos, y llorará por Él y se arrepentirá. Israel entonará un gran lamentopor Él; lo llorará como al Hijo único que ha perdido, porque reconocerá queDios vino a ellos en Jesús, pero que en Su primera venida ellos lo rechazaron. Veamos ahora cómo será: El arrepentimientonacional de Israel. Ese reconocimiento llevará a Israel a un profundoarrepentimiento, a un arrepentimiento como nunca lo ha experimentado en toda suhistoria. Será un arrepentimiento que alcanzará a todos y traspasará todo.

En primer lugar, a Jerusalén: “En aquel díahabrá gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadadrimón en el valle deMeguido” (leemos en Zac. 12:11). En Jerusalén fue crucificado el Señor deIsrael. La gente en Jerusalén gritaba: “¡Fuera con éste!” – “No queremos queéste reine sobre nosotros.” – “Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestroshijos.” En Jerusalén se burlaron de Él, allí se golpearon el pecho conautocomplacencia durante Su crucifixión y regresaron a la rutina diaria. Poreso, es que se menciona primero el arrepentimiento de Jerusalén. El mismo escomparado con el lamento de Israel en Hadadrimón, en el valle de Meguido.Quizás aquí la Biblia se refiera al lamento de Jeremías y de los cantores ycantoras que lloraron cuando el Rey Josías, hombre temeroso de Dios, perdió lavida en una guerra en el valle de Meguido (según 2 Cr. 35:20 al 25). Pero, enarrepentimiento no se lamentará solamente Jerusalén, sino también:

En segundo lugar: La tierra: En Zac. 12:2,leemos: “Y la tierra lamentará, cada linaje aparte”. Jesús, en aquel entonces,fue por toda la tierra, y del mismo modo también toda la tierra se arrepentiráy recibirá perdón. La obra de Jesús no queda sin fruto: Dios quitará “…elpecado de la tierra en un día” (según Zac. 3:9).

Pero, escuchamos que la tierra selamentará: “cada linaje aparte”. Así que veremos cómo será este arrepentimientoen tercer lugar, pero eso será en el próximo programa, porque el tiempo se nosha acabado. ¡Hasta entonces y qué Dios les bendiga!

 

La Revelación del Hijo de Dios (1ª Parte)
La Revelación del Hijo de Dios (3ª Parte)

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