La Pequeña Ciudad, el Gran Rey, y el Hombre Pobre (2ª Parte)

La Pequeña Ciudad, el Gran Rey,
y el Hombre Pobre
 
(2ª parte)

Autor: Norbert Lieth

 Lutero solía decir: “Las Sagradas Escrituras son el‘pesebre’ en el cual se encuentra el niño Jesús. No olvidemos la adoración del niño, por estar mirando el pesebre.” Por eso, en la siguiente meditación de Eclesiastés 9:14-15, queremos mirar a Jesús.


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PE1935 – Estudio Bíblico
La pequeña ciudad, el gran rey, y el hombre pobre (2ª parte)



¿Cómo están amigos? Leemos nuevamente Eclesiástes 9: 14 y 15: “Una pequeña ciudad, y pocos hombres en ella; y viene contra ella un gran rey, y la asedia y levanta contra ella grandes baluartes; y se halla en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría; y nadie se acordaba de aquel hombre pobre”.

Habíamos hablado en el programa anterior dela pequeña ciudad y los pocos hombres en ella. Ahora vemos que el vers. 14 de Ecl. 9 sigue diciendo que esa pequeña ciudad es: Sitiada por el enemigo:“…viene contra ella un gran rey, y la asedia y levanta contra ella grandes baluartes”. Nuestro mundo y cada alma humana es sitiada por un enemigo invisible.

Todo ser humano sabe más o menos lo que esel pecado, y cómo uno puede ser sitiado por el pecado. Éste puede dominar totalmente a una persona, la culpa puede levantarse como baluarte contra la conciencia y puede arremeter contra el alma como si fuera un ejército. Toda persona sabe lo que son las opresiones. Todos sabemos lo que son las cargas físicas, espirituales, y emocionales.

Las cosas pueden acapararnos, encarcelarnos y devorarnos, de modo que uno ya no pueda pensar en los verdaderos valores dela vida humana. El rey que sitia a la humanidad con su crueldad es el diablo, y su ayudante es el pecado que cometemos.

Jesús llama al diablo“príncipe de este mundo”(en Jn. 12:31). El apóstol Pablo escribe acerca de él, en Ef. 6:12:“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.Y en Ef. 2:2 dice:“… conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”. En 1 Co.12:2 nos recuerda:“Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos”. Y en 2 Co. 4:4 nos dice que:“… el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos…”

¿Cuál es la razón, el motivo, por el cuales sitiado el mundo? ¿De dónde provienen la crueldad del islam, las guerras y el terrorismo en general? ¿De dónde provienen la codicia, el odio, la falta de amor y el egoísmo tan grande? ¿Por qué es que Israel está tan rodeado de enemigos? ¿Por qué será que este pueblo, a través de los milenios hasta el día de hoy, ha sido odiado y atacado con ese salvajismo tan indómito? Una vez fue sitiado por los asirios, luego por los babilonios, por Antíoco Epífanes y, más adelante, por los romanos. ¿No es porque Dios ha puesto Su mirada en forma especial sobre este pueblo, porque allí nació el Salvador, porque allí murió,allí resucitó de los muertos, y volverá a ese lugar? ¿No es verdad, también, que usted mismo se ve sitiado? ¿Qué hace cosas que ni siquiera quiere hacer? ¿Qué le gustaría ser diferente de lo que es? Pero no puede salir, no logra ser libre. Y aún así,¡allí donde hay encarcelamiento y sitio, allí también hay liberación! Donde se cierra la puerta de una prisión, también hay una llave para abrirla.

Hablemos ahora de: El salvador de la pequeña ciudad: En el vers. 15, leemos:“Y se halla en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría”. ¿Quién fue pobre y sabio al mismo tiempo? ¿Quién es el redentor de nuestro planeta?¡Jesucristo, el Mesías judío! Él vino de los cielos infinitos a nuestro mundo.Nació en la pequeña Belén-Efrata (mencionada en Mi. 5:1). Vivió en la insignificante ciudad de Nazaret. Y realizó Su obra redentora en la ciudad de Jerusalén.

En Fil. 2:6 al 8, leemos e la pobreza de Jesucristo:“el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser iguala Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre,se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.Y en 2 Co. 8:9 dice:“Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”. Daniel profetizó acerca de la venida de Jesús y Su muerte en la cruz, diciendo:“Y después de las sesenta y dos semanas se quitará al Mesías(o como dice en otra trad: se le aniquilará) y no tendrá nada” (Dn. 9:26). Jesús dijo en Mt. 8:20: “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza”. Había mujeres que se ocupaban de Su sustento, de modo que Él tenía qué comer y qué beber (como leemos en Lc. 8:3).

Acerca de la sabiduría de Jesucristo, leemos en Col. 2:3: “en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento”. En 1 Co. 1:24: “Mas para los llamados, así judíos como griegos,Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios”. En 1 Co. 1:30: “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría,justificación, santificación y redención”. Y en Mr. 6:2: “Y llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos?”

El hombre pobre y sabio, salvó la ciudad sitiada por medio de su sabiduría. Jesús es quien puede liberar a las personas sitiadas por Satanás y por el pecado. Él mismo es la llave que abre la puerta de nuestra prisión. En la Biblia de Estudio Wuppertaler dice: “Jesús abrió la brecha en el baluarte de Satanás y abrió el camino para destruir Él mismo la sobras del diablo (1 Jn. 3:8)”. La ciencia de la astronomía tiene un símbolo para caracterizar a cada planeta. El símbolo para el planeta tierra es una esfera con una cruz. ¡Más acertado no lo podrían haber representado! ¡El símbolo no habría podido ser más claro! En cuanto la cruz es plantada en nuestro corazón por la fe, Satanás tiene que huir, nosotros alcanzamos el perdón, y el Espíritu Santo entra a morar en nosotros.

En el futuro cercano Israel aún será cruelmente sitiado. Pero, el Señor lo librará a través de Su segunda venida en gloria (de lo cual leemos en Zac. 12:2,3, y 10; y 13:1).

Recordemos ahora: La condenación de Jesucristo: Ecl. 9:15 dice: “… Y nadie se acordaba de aquel hombre pobre”. Sólo unos pocos judíos se abrieron al Mesías y creyeron en Él. La mayor parte del pueblo lo despreció. Isaías profetizó, en el cap. 53:3, acerca de la crucifixión de Jesús, diciendo: “Despreciado y desechado entre los hombres,varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos”.

Despreciar también significa “pensar menos”. En el salmo profético de la crucifixión, el 22, el salmista escribió en los vers. 6 y 7: “Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. Todos los que me ven me escarnecen; estiran la boca,menean la cabeza”.

Existe otra versión de Eclesiastés 9:15.Mientras que la mayoría de las traducciones bíblicas dicen: “Y se halla en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría; y nadie se acordaba de aquel hombre pobre”, en la Traducción revisada de Elberfelder (y también en la de Lutero de 1984) dice: “Pero se hallaba en ella un hombre pobre, sabio, el cual podría haber librado a la ciudad con su sabiduría, pero nadie se acordaba de aquel hombre pobre.” Si bien el Señor Jesús realizó la redención, la generación judía de aquel tiempo no fue salva porque Lo desechó.

Amigos, el tiempo se ha acabado, pero en el próximo programa continuamos con el tema, y lo concluimos. ¡Hasta entonces y que tengan un tiempo muy bendecido!

 

La Pequeña Ciudad, el Gran Rey, y el Hombre Pobre (1ªParte)
La Pequeña Ciudad, el Gran Rey, y el Hombre Pobre (3ª Parte)

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