La obra del Espíritu Santo en los postreros tiempos 2 de 4

Título:”La obra del Espíritu Santo en los postreros tiempos”

Autor: Wim Malgo  PE1249

Algunos puntos que en nuestras vidas no permiten que seamos llenos del Espíritu Santo.

Llevar una vida hipócrita, ser frívolo, orgulloso, no confesar nuestros pecados, seguir los deseos de la carne, descuidar las responsabilidades, resistir al Espíritu no convenciéndonos de pecado.


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Hola amigo! En el pasado programa vimos que el Espíritu Santo comenzó Su obra en un tiempo terrible, espantoso: Unas siete semanas y media antes, el Mesías había sido rechazado y crucificado. Vimos que toda esa mentira de que Él no habría resucitado, estaba rondando. Las sombras del juicio ya comenzaban a cernirse sobre Jerusalén. Y entonces, repentinamente, fue derramado el Espíritu Santo, y en forma triple: 

·Dice isaías 60:22 “…y de repente vino …”, como lo había dicho el Señor a través del profeta Isaías:“Yo Jehová, a su tiempo haré que esto sea cumplido pronto”.

· Se podía escuchar, porque dice: “…un estruendo como de un viento recio que soplaba…”

· Y también podía ser visto, ya que“… se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego…”La obra del Espíritu Santo había comenzado – la hora del nacimiento de la iglesia de Jesús había llegado!

Dijimos que El ser humano recién se convierte en un hijo de Dios cuando llega a ser un miembro del cuerpo de Jesucristo, o sea de Su iglesia, y eso sucede a través del bautismo del Espíritu Santo. Ésa es la experiencia del nuevo nacimiento. También vimos que muchas veces se confunde el bautismo en el Espíritu con la llenura del Espíritu, y se enseña de esa manera. ¡Pero lo que Dios ha unido – nuevo nacimiento y bautismo en el Espíritu Santo –, el ser humano no lo debe separar! El que ha recibido el bautismo del Espíritu Santo, sin embargo, continuamente debe ser llenado más profundamente con el Espíritu de Dios.

Ahora bien querido oyente, en aquellos tiempos era igual que ahora: Tiempos postreros

En su segunda carta el Apóstol Pedro escribe:“Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación. Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; … Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. … Pero el día del Señor vendrá como ladrón…”(2 P. 3:3-6,8,10).

En los acontecimientos del pasado, podemos hacer una lectura del obrar del Espíritu Santo durante los“postreros días”. En el tiempo de Noé, cuando el Señor tuvo que decir:“No contenderá mi Espíritu con el hombre para siempre … “, a causa del “No” de los seres humanos al Espíritu Santo, llegó a haber un tiempo final. Y ésa es la típica señal de estos postreros tiempos presentes. Porque también en nuestros días, anteriores a la segunda venida de Jesús, los seres humanos ya no quieren escuchar al Espíritu Santo. En el tiempo de Noé este asunto culminó en que el Espíritu Santo, en cierto sentido, fue quitado y escondido con Noé en el arca, y ya no habló. Luego vino sobre ellos el juicio en forma del diluvio. Los acontecimientos actuales, sin embargo, tendrán su punto culminante cuando el Espíritu Santo sea quitado repentinamente, cuando la iglesia del Señor sea arrebatada – después, ya no hablará. ¡Si alguna vez ha habido un tiempo en el cual ha sido especialmente necesario estar lleno del Espíritu Santo, es ahora! Porque si no estamos llenos del Espíritu de Dios,

Él no hace Su obra a través de nosotros, y nos falta totalmente el poder para resistir victoriosamente al enemigo. ¡Por esta razón, el Señor nos ordena expresamente:“… sed llenos del Espíritu”!

Cuando Dios nos ordena:“… sed llenos del Espíritu”o:“… permitan que el Espíritu los llene”, en cierto sentido, Él nos garantiza también que podamos realizar esa orden. Es nuestra obligación ser llenos del Espíritu de Dios,

· porque tenemos la promesa al respecto.

· porque Dios lo ordenó.

· porque es necesario para nuestro crecimiento en la gracia.

· porque es igualmente necesario para nosotros que el vivir una vida santificada.

Lo uno no funciona sin lo otro.

· porque es necesario para poder servir al prójimo poderosa

y fructíferamente.

A continuación, quisiéramos ver algunas razones que no permiten que seamos llenos del Espíritu de Dios: 

Quizás usted lleve una vida hipócrita.Sus oraciones no son serias y honestas. No solamente su piedad es una mera formalidad, sino que también en el trato con sus prójimos usted no es honesto. El hecho es que usted hace muchas cosas que entristecen al Espíritu de Dios, de modo que Él no puede sentirse bien dentro suyo. En ese caso, de nada sirven todos los dogmas sobre el Espíritu Santo. Aquí también entran las tan comunes mentiras blancas.

¿Será que usted es demasiado frívolo, de modo que el Espíritu de Dios no lo puede llenar?El Espíritu de Dios es serio y digno. Él no puede soportar la frivolidad y la superficialidad.

¿Será que usted es demasiado orgulloso o demasiado vanidoso?Si usted presta demasiada atención a la vestimenta acorde a la moda y a su exterior, no es de asombrarse que usted no sea lleno del Espíritu Santo.

¿Ha confesado todos los pecados de los cuales es consciente, y ha roto con ellos?¿O le es suficiente reconocerse como pecador en lo general? Esto se aplica especialmente en caso de haber cometido alguna injusticia contra algún prójimo. ¡Quiera Dios que usted pueda doblegarse profundamente, confesar sinceramente sus pecados y arreglarlos según sus fuerzas: ¡Entonces usted sería lleno del Espíritu Santo!

¿Cómo puede esperar ser lleno del Espíritu, si se entrega usted a los deseos de la carne?Escrito está:“Amados, yo os ruego … que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma”(1 P. 2:11).

Existen aquellos que descuidan sus responsabilidades y que por eso no reciben el Espíritu de

Oración.Si alguno, por ejemplo, no ora con su familia, tal persona tratará en vano de recibir el Espíritu. Hay aquellos que han recibido una misión muy concreta del Señor de hacer esto o aquello, de dar o de ir. Pero no lo hacen porque tienen otros planes. Otros han descuidado testificar públicamente de su fe. ¡Dios no deja que la luz le brille nuevamente hasta que no se haya doblegado a Su voluntad! ¡Investigue hoy profundamente para ver cual es la atadura escondida en su corazón, y no descanse hasta que lo haya descubierto! Aun cuando usted haya olvidado éste o aquel pecado, Dios no los ha olvidado. ¿De qué serviría si Él le hubiera perdonado y el pecado siguiera creciendo libremente en su corazón? Rompa primeramente con el pecado y ordene su vida: Luego usted será lleno del Espíritu Santo, y podrá agradecer por el Espíritu de Pentecostés.

Quizás usted haya resistido al Espíritu de Dios, y simplemente no se ha dejado convencer de pecado.En la prédica se dijo algo que era justamente para usted. Pero en vez de doblegarse, usted ha endurecido su corazón. A muchos les gusta escuchar un lenguaje claro mientras puedan aplicarlo a otras personas. Les hace sentirse muy bien: “¡Ah, eso fue bien dicho para aquel o para aquella!” Pero si se sienten personalmente tocados, enseguida se ofenden. El Señor Jesús, sin embargo, dijo:“El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo”. Quien anda a la luz del Eterno, permite que se le convenza de pecado, se purifica cada vez más profundamente, y también es llenado con el Espíritu Santo.

Los creyentes, ¿pueden llegar a ser culpables?

El tamaño de la culpa del creyente es medida según el bien que podría hacer en la plenitud del Espíritu de Dios, y que no puede hacer por no estar lleno del Espíritu del Señor . Ustedes, los Ancianos, ¡cuánto bien podrían hacer si tan solamente estuvieran llenos del Espíritu Santo! Ustedes los maestros de Escuela Dominical y todos los que trabajan con jóvenes, y también ustedes los miembros de la iglesia: En esto se mide su culpa: Si no tienen la llenura del Espíritu Santo que deberían tener. Aquí se promete una bendición de la que podrían participar si quisieran. Ustedes no solamente son responsables ante Dios, sino también ante la iglesia. Por todas las posibles limitaciones en esa área: ¡Cuán grandes y de amplio alcance son aquí los descuidos! Una vida de fe mediocre es abominación al Señor, quien, después de todo, ha dado Su Espíritu a todo aquél que ha creído en el Señor Jesucristo. Dios bendiga su Palabra.

Hasta pronto.

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