La esperanza de Israel en su Mesías (2 de 3)

Título: La esperanza de Israel en su Mesías

Autor: Fredi Winkler
PE1407

Como un hilo conductor, la esperanza de la venida de un Salvador se puede seguir a través de toda la Biblia, el libro que Dios le ha dado a la humanidad por medio del pueblo de Israel. Aunque esta esperanza del Mesías fue dada en primer lugar al pueblo elegido, según el testimonio de las Escrituras, le pertenece a toda la humanidad


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Queridos amigos, quiero saludarles e invitarles a hacer un breve repaso de lo que veníamos tratando en el programa anterior.

Analizamos el punto de vista sionista en cuanto a la época mesiánica. Y vimos que el sionismo, un movimiento del pueblo judío que proclama el regreso de los judíos al país de los padres, reinvindicó para sí ciertos aspectos de las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento. Y que muchos padres del sionismo, destacándose entre ellos Asher Ginsburg, creían en una época mesiánica, pero no en un Mesías personal. Creían tener el llamado de traer al mundo la época mesiánica a través de una ideología, como el socialismo, o incluso el comunismo. Recordamos también que David Ben Gurión, como flamante Primer Ministro del nuevo Estado de Israel, dijo: “Nosotros traeremos al mundo la época mesiánica a través de nuestros altos ideales como también por medio de la educación y de la ciencia.” Pero, los socialistas en Israel tuvieron que reconocer que este sueño no se cumplió y tampoco se hará realidad. Pues al fin y al cabo, todas las ideologías para mejorar al mundo, fracasan por las debilidades humanas creadas por el pecado y la desobediencia contra Dios. La vida diaria en Israel muestra claramente que las condiciones mesiánicas no pueden ser producidas por esfuerzos humanos y que el modelo de un “sionismo profético” fracasó en esta área.

Habíamos visto también que la visión sionista de una esperanza mesiánica sin Mesías personal, había sido la lógica consecuencia de las reinterpretaciones de las promesas mesiánicas de la Biblia por parte de los rabinos.

Y analizamos luego, entonces, esta transformación de la esperanza mesiánica en el judaísmo. Dijimos que cuando la fe en Jesucristo como el Redentor anunciado en el Antiguo Testamento se extendió mundialmente, el rechazo histórico de Jesús como Mesías ya no podía sostenerse y requería de los rabinos una nueva interpretación de las profecías mesiánicas relevantes.

Veamos ahora como Risto Santola, un teólogo finlandés, con base en los escritos judíos, demuestra en su excelente libro titulado “El Mesías en el Antiguo Testamento”, que originalmente los judíos – al igual que los cristianos – interpretaban como mesiánicos los pasajes que hablan del Mesías. En los “Targumim”, las traducciones del Antiguo Testamento al arameo, que se cuentan entre los más viejos escritos judíos, los comentarios interpretan los pasajes mesiánicos claramente como tales. Sin embargo, en escritos posteriores como el Talmud, como reacción a la dogmática cristiana, los textos reciben una interpretación cada vez más divergente. Este cambio de interpretación de los pasajes bíblicos relevantes, iniciado por los rabinos, abrió la puerta a una interpretación no literal de las Escrituras. Y las consecuencias más trágicas las produjo un dogma de Moisés Maimónides, un rabino altamente respetado en el judaísmo. Este erudito, que vivió en la Edad Media, decía que el Mesías era un hombre como cualquier otro, y no era de origen divino, como los cristianos creían de Jesús.

En el movimiento sionista moderno y secular, este cambio de interpretación de las promesas mesiánicas llevó a la idea de que la Biblia no hablaría de un Mesías personal, sino solamente de una época “mesiánica”. El portavoz de estos cambios fue Josef Klausner, que tuvo mucha influencia entre los judíos de origen europeo. Con una “autoridad” como Klausner, el movimiento del sionismo secular incluso pudo interpretarse a sí mismo como el cumplimiento de las promesas de la Biblia. Si bien es verdad que el movimiento sionista se equivocaba en este punto, Dios en Su Plan usó también a los sionistas seculares, pues por el regreso del pueblo de Israel, Él llevó a cabo Sus intenciones.

Sin embargo, vemos que con el regreso del pueblo judío a la tierra de los padres y la reconstrucción del país, las promesas mesiánicas todavía no se han cumplido completamente. Sino que estos acontecimientos son solamente el comienzo de los grandiosos sucesos que la Biblia menciona en relación con la segunda venida del Mesías. También el problema palestino, aparentemente insolucionable, recuerda diariamente a Israel que la época mesiánica todavía no ha llegado.

Los israelíes se preguntan cada vez más: – ¿Será que el regreso de los judíos a su tierra ha sido todo? ¿O tiene Dios aún otros planes con nosotros? ¿Qué dice la Biblia al respecto? La situación actual, con las muchas preguntas abiertas, y justamente también la última guerra contra el Líbano, los disturbios en Gaza, el futuro inseguro de Judea y Samaria, sin duda alguna es un campo fértil para todo tipo de ideologías y ofertas de “salvación” tanto en el área política como religiosa.

Una de las ideas que han surgido es que el Mesías es un hombre como cualquier otro. Esta tesis del Rabí Moisés Maimónides abrió la puerta para una larga fila de falsas figuras mesiánicas. Aunque es verdad que Maimónides puso tres condiciones que facilitarían el reconocer al verdadero Mesías. En primer lugar, él haría volver a Israel a su tierra. En segundo lugar, traería la paz, y en tercer lugar, reconstruiría el Templo. A pesar de esto, en el transcurso de los siglos, diferentes judíos pretendieron ser el Mesías, a pesar de no cumplir con estas condiciones. Sin embargo, cada judío religioso anhela estas tres cosas, aunque como candidato mesiánico simplemente todavía no lo haya logrado. La última figura mesiánica en el judaísmo fue, probablemente, el Rabí Menajem Mendel Schneerson del movimiento jasídico de Lubavitch. A pesar de que falleció hace algunos años, sus adeptos todavía lo veneran como „el Mesías”. La razón para esto es una profecía de su famoso antepasado, el fundador de la dinastía rabínica de la cual descendía. Éste predijo que en la séptima generación después de él vendría el Mesías. El Rabí Schneerson pertenecía a esta generación anunciada por la profecía. Y como no tenía descendientes a los cuales se podría haber podido trasladar la esperanza del Mesías, con gran pesar sus adeptos creen que su Rabí venerado resucitará en su momento de los muertos, aunque no lo afirman públicamente. Lo asombroso es que ahora – y sólo porque sirve a su causa – de repente creen en un Mesías que resucitará. Aunque en este caso se trata, como lo enseñaba Maimónides, solamente de un ser humano – contrariamente a Jesús, que sí vino en forma de hombre, pero según lo enseña el Nuevo Testamento también era el Hijo de Dios.

En Israel, al borde de las calles, una y otra vez se pueden ver grandes pancartas con la foto de Schneerson, que llevan la inscripción: “Bienvenido el Rey, el Mesías”.

Cuando vemos estas aberraciones, nos preguntamos: ¿Cómo es posible? Y la respuesta es: Porque no se le hizo caso a la Palabra de Dios.

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