Jesús: El Agua de Vida

Autor: Herman Hartwich

Venir a él, en medio de la aflicción.
Venir a él, para seguirle
Venir a él, en medio de la Sed del alma porque Él es Jesús, el agua de vida.


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PE1918 – Estudio Bíblico – Jesús: El Agua de Vida



Qué tal amigos, como siempre es un gusto compartirles las maravillas de la Palabra de Dios, en un mundo tan necesitado. Hay un vacío muy grande dentro de nosotros que está clamando por ser llenado. Es entonces que en esta oportunidad deseo compartir con ustedes lo que dice el Evangelio de Juan versos 7: 37 – 39 que dice: En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

Para Israel, esto era un recordatorio especial de lo que habían vivido en el desierto. Cada familia improvisaba una tienda una carpa y allí comían, se alegraban pero, el último día era considerado el más importante. Aquí tenemos a Jesús que aprovecha la oportunidad de mostrarse como el Agua de Vida que calmaría la verdadera sed del individuo. Jesús como el agua viva nos recuerda lo siguiente: Primero esto nos muestra que hay una sed no satisfecha en el corazón de los seres humanos. Cuando Jesús dijo: Si alguno tiene Sed, estaba hablando de la gran necesidad del hombre. En el capítulo anterior se había revelado con el pan vivo que vino del Cielo. Estas son las dos más grandes Necesidades de la Vida. La Sed no solo hace referencia a una necesidad de orden Física, sino que Jesús está pensando en una Sed que nadie más puede llenar. Es una sed que se hace más notoria mientras que los hombres buscan saciarlas con las “aguas” de esta vida. Es como si un náufrago, perdido en alta mar, tratara de mitigar su sed con el agua del mismo mar. Hay una sed que no se satisface en el corazón de todo hombre y de toda mujer. Muchas personas viven con sed de Justicia. Ellos han sido tan maltratados, sufriendo por las incomprensiones de otros y eso se alberga en su corazón. Otro tienen una gran sed afectiva. Faltan padres comprensivos y amorosos. Por eso hay personas desnutridas por el gesto de amor. Otros arrastran experiencias traumáticas de algún pasado sentimental dejando su corazón sediento de significado. En el mundo hay sed de vivir en paz, sed que busca ser saciada y que va de un lado para otro.

Pero, vemos que hay una fuente que satisface. En la Invitación que Jesús hace dice: Venga a mí y beba. Y aquí encontramos las características para satisfacer la sed del alma y del espíritu.

Lo primero que hay que hacer es venir. Porque lo que Jesús está siempre haciendo es INVITANDO. Dios nunca fuerza al hombre. Él desde la creación está invitando al hombre. A los trabajados y cargados les decía venid a mí. A los que no le habían conocido les decía vengan a mí. A los discípulos les dijo venid a mí y os haré pescadores de hombres. Lo primero que hay que hacer en la vida es venir. Esto implica un caminar resuelto. Además es un acto de fe. Esto también es dejar la comodidad, la incredulidad, mis pareceres, mi autosuficiencia, mis placeres mi propia vida para que sea cambiada. También esto nos habla de la persona correcta a la que hay que ir. Jesús dijo: Vengan a mí. Aquí hay un sentido de exclusividad, no hay otra alternativa. Él es la fuente de vida. El resto de las aguas están muertas, estancadas. Hay en ellas podredumbre. Cuando los hombres buscan en estas aguas calmar su sed, el vacío se hace más grande.

La tercera condición es: Vengan a mí y beban. Se puede venir a Jesús, pero hasta que no se beba de él no habrá satisfacción de la sed. Aquella mujer que vino sedienta al pozo de Jacob conocida como la mujer samaritana allí en Juan capítulo 4, Jesús le dijo que el que bebiera del agua que yo le daré no tendrá sed jamás. Ella tomó de aquella agua y a sed de aquellas cosas que anhelaba su alma, corazón y carne, fueron satisfechas por siempre.

Jesús dijo que son bienaventurados aquellos que tienen sed de Justicia. Cuando esto ocurre entonces, ellos serán saciados. En este texto Jesús se presenta como la fuente que abastece al individuo.

Tú podrás creer en otras cosas, pero, nada podrá traer paz a tu corazón, significado de tu existencia, felicidad verdadera y un destino eterno seguro.

Hay que venir a él y beber. 3 condiciones para la salvación. Con su entrega en la cruz, él Satisface.

Realmente es Jesús quien satisface toda la necesidad humana. Muchos han probado muchos tipos de aguas y de bebidas refrescantes, buscando satisfacer esa sed interior y no logran apaciguarla. Si tu buscas a Jesucristo podrás experimentar la plenitud de vida y la verdadera satisfacción.

Dile a Jesús: Vengo a ti porque te necesito. Yo creo que tu puedes perdonar mis pecados y darme paz interior y vida abundante y eterna.

La Venida en Poder (3ª Parte)
Estoy completo en Cristo!

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