“El tiempo de la Salvación de Israel” (2de2)

Título: El tiempo de la Salvación de Israel

Autor: Norbert Lieth
PE1357

La historia de la mujer adultera que leemos en el Evangelio según San Juan es para nosotros, en todo lo que experimentó y vivió desde su caída hasta su salvación por Jesucristo, una maravillosa imagen profética de Israel.


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Estimado amigo, la mujer adultera es para nosotros, en todo lo que experimentó y vivió desde su caída hasta su salvación por Jesucristo, una maravillosa imagen profética de Israel.

En primer lugar hemos visto que: 

¡La ayuda de Jesús nunca llega tarde! En Juan 8:1 leemos: “Y Jesús se fue al monte de los Olivos”. Si Él no hubiera venido, esta mujer habría muerto de una forma terrible. Pero Jesús vino justamente en el buen momento. Esto no fue casualidad, sino que Dios tenía todo bajo control.

¿Dónde regresará el Señor para Su pueblo Israel, cuando esté en el mayor apuro, sitiado por el anticristo y todas las naciones en Armagedón? También en el monte de los Olivos, este será el tiempo de la salvación para Israel. Entonces amanecerá un nuevo día para el pueblo de Dios.

En segundo lugar: 

En el banquillo de los acusados.

Esta mujer fue acusada en el nombre de Dios, en el nombre de la verdad y en el nombre de la Biblia. Y esto le pasó a Israel durante casi dos milenios de parte de la naciones: fue acusado en el nombre de Dios y de la Biblia, fue perseguido, apedreado, torturado hasta la sangre, y esto de parte de hombres que no tenían ni el mínimo derecho de hacerlo. Hasta hoy existe un odio increíble contra los israelíes y el mundo, incluso gran parte de la “cristiandad”, se complace en ello.

En tercer lugar: 

Creen servir a Dios. En aquel entonces Jesús dijo de Su pueblo: “…y seréis aborrecidos de todas las gentes” (Mt. 24:9). Las naciones, por su ceguera espiritual, mataron a los judíos y siguen asesinándolos, pensando equivocadamente rendir con esto servicio a Dios. Pensemos en todo lo que la “cristiandad” le hizo a Israel en el nombre de la cruz y de la Biblia en los tiempos pasados.

En cuarto lugar: 

La profunda causa de la enemistad contra Israel.En realidad, la lucha en el acontecimiento citado, no se dirigía contra la mujer sino contra el Señor Jesucristo, pues leemos:“Mas esto decían tentándole, para poder acusarle”(Jn. 8:6). Se combate a Israel, pero en el fondo, esta lucha se dirige contra Dios. Detrás del odio hacia Israel, hay rebelión contra el Señor y Su Ungido“…porque la salvación viene de los judíos”(Jn. 4:22). Nadie lo sabe mejor que el gran enemigo de Dios, Satanás. Él sabe que Jesús, como hombre, era judío, que regresará como judío y que se sentará en el trono del judío David.

Estimado oyente, en la Biblia, nada está escrito por casualidad. ¿Cómo respondió el Señor a las acusaciones de los presentes? Hizo algo que estaba en relación con Su Palabra eterna: se inclinó y escribió algo en la tierra. Llama la atención que el Señor se inclinó y se levantódosveces. Esto no fue casualidad, pues la Biblia no contiene ninguna palabra de más. Antes bien, creo que es un mensaje profético que Dios nos dio.

En Juan 8:6 leemos: “Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo”. En general, se supone que el Señor escribió las palabras de Jeremías 17:13-15. Sea como sea, Su Palabra siempre es acertada en la situación para la cual es dada: “¡Oh, Jehová, esperanza de Israel! Todos los que te dejan serán avergonzados; y los que se apartan de mí serán escritos en el polvo, porque dejaron a Jehová, manantial de aguas vivas. Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza. He aquí que ellos me dicen: ¿Dónde está la palabra de Jehová? ¡Que se cumpla ahora!”. Y cuando se inclinó por segunda vez, probablemente escribió las palabras de Isaías 64:6: “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento”.

¿Qué significa proféticamente el hecho que Jesús se inclinara dos veces? Significa que Él tomó sobre Sí toda la culpa. Aquí estamos delante del Gólgota: “Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos” (Is. 50:6). Él se inclinó, Él ofreció Su espalda, Él tomó sobre Sí toda la culpa. Su muerte en la cruz en el Gólgota significa dos cosas, las cuales vemos representadas en el hecho que se inclinó dos veces.

1. Por un lado, el Señor Jesús fue a la cruz para Su pueblo Israel. Él se inclinó a favor de la mujer: “Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo”. – “¡Oh Jehová, esperanza de Israel!”. Dios el Señor confirmó el hecho de que Su amado Hijo fue crucificado en primer lugar por Israel, pues hizo que se escribiera en varios idiomas un título sobre la cruz, para el entendimiento de las naciones: “JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS” (Jn. 19:19). El gentil Pilato tuvo que mandar hacer esta inscripción. Jesús murió por Israel, por los judíos. Y cuando Él nació, los ángeles anunciaron a los pastores: “…que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor” (Lc. 2:11). Además, un judío de Israel, Isaías, escribió para los judíos: „Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Is. 53:4-5).

¿Cuánto tiempo necesitamos todavía para comprender esto? ¡Jesús murió por Israel y por los pecados de Israel, y esto voluntariamente! Esta es nuestra misión, nuestro mensaje al mundo y a todos los enemigos de Israel, que gritan: „¿Dónde está la palabra de Jehová? ¡Que se cumpla ahora!” (Jer. 17:15). Israel no puede defenderse a sí mismo, como tampoco lo podía hacer esa mujer. En aquel entonces el Señor hizo venir Su Palabra y hoy quiere hablar a través de nosotros, anunciando el mensaje profético de Su Palabra.

2. Después de haberse inclinado a favor de la mujer (Israel), hizo lo mismo otra vez: „Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojarla piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra”(Jn. 8:7-8). Esta vez Él se inclinó por los que rodeaban a la mujer. Él también fue a la cruz por nosotros – gentiles de las naciones – pues Él murió por el mundo entero:„Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”(Jn. 3:16).

La inscripción en la cruz nos habla que Jesús murió por Israel (Jn. 19:19). Y los cuatro soldados debajo de la cruz, que eran gentiles y que repartieron su ropa entre ellos, son una imagen profética que nos muestra que Él murió por el mundo entero (comp. Jn. 19:23-24). Pues el Evangelio de la justicia, la cual es representada por Su vestimenta, tenía que ser llevado al mundo entero hacia los cuatro puntos cardinales.

¿Qué significó proféticamente el hecho que el Señor Jesús se levantara dos veces?

El Señor no solamente se inclinó dos veces. Él también se levantó dos veces. La primera vez, Él se levantó del suelo del Templo para rechazar a los enemigos de la mujer. Él tomó la defensa de la mujer (de Israel):„Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella… Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio”(Jn. 8:7.9). Así será cuando Jesucristo regrese con poder y gran gloria. Primero rechazará a los enemigos de Israel y los ahuyentará. Matará al anticristo y al falso profeta, aniquilará a muchos gentiles y juzgará a las naciones. Lo que pasará en ese entonces, lo podemos leer en Zacarías 14:12-13 y Apocalipsis 6.

La segunda vez, el Señor se levantó para un encuentro con la mujer, para asegurarle su salvación y el perdón. Antes no le había dirigido la palabra, pero ahora sí:„Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más”(Jn. 8:10-11). De esta manera, el Señor en Su regreso – y después de haber derrotado a los enemigos de Israel – se volverá hacia Su pueblo y lo salvará. Entonces éste se arrepentirá de sus pecados y entrará al Milenio. Al final, ya no habrá acusación contra Israel:„¿Dónde están los que te acusaban?”.

Al principio de esta historia, la mujer estaba en medio de sus acusadores:„Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndolaen medio…”(Jn. 8:3). Y ahora, al final, ella está sola con Jesús en el medio:„…y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio”(v. 9). Así pasará al final con Israel. ¡Bienaventurado el que reconoce esto y bendice a Israel!

Muy pronto se cumplirán las palabras del Salmo 102:13:„Te levantarás y tendrás misericordia de Sion, porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado”.

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