El Consolador – Unidad obrada por el Espíritu (1ª parte)

El Consolador – Unidad obrada por el Espíritu

(1ª parte)

Autor: William MacDonald

La palabra discípulo ha sido por demás utilizada, y cada usuario le ha dado el significado de su conveniencia. El autor de este mensaje nos lleva a examinar la descripción de discipulado que presentó Jesús en sus enseñanzas, la cual se halla también en los escritos de los apóstoles, para que aprendamos y descubramos más acerca de este concepto.



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PE1804 – Estudio Bíblico
El Consolador – Unidad obrada por el Espíritu (1ª parte)



Queridos amigos, ¿cómo están? En Juan 16:13 y 14, se habla del Espíritu de verdad. Pero, ¿será que en esos dos versículos se pueden hallar, también, indicaciones sobre la unidad del Espíritu?

En los sermones de despedida de nuestro Señor Jesús, en Juan 14:18, encontramos una declaración especialmente conmovedora, donde Él se dirige a Sus discípulos, diciéndoles:“No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.”

Nuestro Señor habla aquí acerca de tres cosas: Primero, e indirectamente, de Su muerte próxima. Segundo, de Su resurrección: El vendrá otra vez. Y, tercero, del envío del Espíritu Santo: a través de quien Él estaría con Sus discípulos para siempre.


Es realmente conmovedorver cómo el Señor cuida aquí de Sus discípulos y los quiere animar, describiéndoles la gran bendición del envío del Espíritu Santo, el Consolador. Leemos así en Juan 16:7:“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré”. En los versículos 8 al 15, nuestro Señor continúa hablando de Él, del Espíritu Santo. Y, en este momento, queremos prestar especial atención a los versículos 13 y 14, destacando el aspecto de la “unidad obrada por el Espíritu”:“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.”Está claro que estos versículos no tratan directamente del tema de la unidad. Pero, tratan del servicio especial y de la obra del Espíritu Santo, y eso sí tiene mucho que ver con la unidad.

Veamos, en primer lugar, la:Unidad desde el abismo.En el presente ya existe una “unidad”, pero ésta no es por obra del Espíritu Santo. Es más bien una “unidad producida por espíritus”, una unidad que viene del abismo. Esa así-llamada unidad que corre sobre dos rieles: Por un lado, se trata de la actual globalización política y, por otro, de una globalización religiosa, que ya desde hace muchos años es conocida como “Movimiento Ecuménico”. Las desastrosas maquinaciones de esta globalización religiosa, son muy bien conocidas por todos. La globalización política está pensada para personificar la unidad mundana, y el ecumenismo la unidad “cristiana”. Pero, ambas direcciones provienen de la misma fuente amarga: Vienen del abismo y son obra del gran adversario de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

La globalización política significa una concentración global de fuerzas, cuyo fin es crear cada vez más instancias poderosas para obligar al mundo a la unidad. Y el ecumenismo no es otra cosa que una unificación religiosa global, pensada para crear un tipo de “plataforma de unidad” para los cristianos de todos los credos. Pero, los hijos de Dios fieles a la Biblia, saben que: Tanto una como otra de estas orientaciones de unidad, en definitiva, sólo servirán a uno: ¡Al Anticristo! Después de todo, un día él dominará al mundo entero. Aún no se ha manifestado el hombre fuerte, pero su peligrosa red ya está siendo tejida desde hace muchos años – tanto a nivel mundial como a nivel religioso. La idea es que todo esté listo cuando él se presente públicamente.

En el libro de Proverbios, en el capítulo 1, versículos 13 y 14, se puede encontrar una declaración sumamente interesante, que se refiere justamente a la concentración de fuerzas, a las palabras de las personas que intentan atar a otros a sí mismas:“Hallaremos riquezas de toda clase, llenaremos nuestras casas de despojos; echa tu suerte entre nosotros; tengamos todos una bolsa”. Otra versión de la Biblia, traduce el versículo 14 de la siguiente manera:“¡No tires tu suerte en nuestro medio; una bolsa nos será común a todos!”Aquí se aspira, muy obviamente, a una unificación, la cual culmina con la declaración:“¡Tengamos todos una bolsa!”Pero, entonces, la Biblia, justamente allí, nos hace una advertencia muy clara de rechazar una fraternización de ese tipo:“Hijo mío, no andes en camino con ellos. Aparta tu pie de sus veredas, porque sus pies corren hacia el mal, y van presurosos a derramar sangre”(así leemos en los vs. 15 y 16).

Estas palabras, sin lugar a dudas, son una clara exhortación a los cristianos bíblicamente fieles, a mantenerse alejados de la presente unidad falsa – tanto de la mundana como también de la religiosa. Es cierto que los esfuerzos de unificación políticos no nos tocan tanto, sino que, realmente, lo hacen más los espiritual-religiosos. Ya hace décadas que éstos están haciendo de las suyas, tratando de infiltrarse en la iglesia de Jesucristo. Queridos amigos, ¡deberíamos pronunciarnos en contra de este asunto tan desafortunado y defendernos de esa falsa doctrina!

El tiempo se nos acaba, pero en el próximo programa continuaremos hablando de la segunda forma de unidad, que es: la unidad bíblica. Veremos, en primer lugar, que en ninguna parte de la Biblia se habla de unidad a todo precio. Porque la verdadera unidad está personificada solamente en Jesucristo.

No deje de escuchar las palabrasque describen exactamente el fundamento de la unidad cristiana. ¡Los esperamos! ¡Hasta entonces, y qué Dios los bendiga!


La Maldad Globalizada
El Consolador - Unidad obrada por el Espíritu (2ª parte)

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