El arrebatamiento de Enoc (2 de 3)

Título: El arrebatamiento de Enoc (parte 2)


Autor: Norbert Lieth PE1417
Un interesante mensaje acerca de una persona consagrada a Dios, que no tuvo que pasar por la muerte.

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Hola amigos, antes de pasar a detallar las cuatro cosas que destaca la Biblia acerca de Enoc, hagamos un breve repaso de lo que hemos hablado en el programa anterior:
Vimos a Enoc como figura de la Iglesia:
Enoc significa „consagración“, y esto fue lo que caracterizó exactamente su vida. Enoc era un hombre consagrado a Dios. Y de la misma manera, la Iglesia tiene que estar consagrada como esposa a su Esposo celestial.
Enoc también es una luz de esperanza para la Iglesia. Pues, el arrebatamiento de Enoc simboliza a la Iglesia que ha pasado de muerte a vida y tiene la promesa de ser arrebatada.
En Judas 14, vimos que Enoc también tenía un gran mensaje: „He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares…“. Ya en el quinto capítulo de la Biblia tenemos, pues, un indicio del regreso de Jesús en gloria, juntamente con Su Iglesia ya arrebatada.
Pero Enoc, como se relata en Judas 15, también anunció el juicio de Dios. Un día el Señor responderá a todas las blasfemias y mentiras que se han pronunciado contra Él y contra Su pueblo Israel.
Cuando el Señor venga otra vez y pronuncie el juicio sobre las naciones, aplicará el siguiente criterio: „… en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis… en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis“. A Saulo, que perseguía a los cristianos, Jesús le dijo: „Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón“.
Pero veamos ahora, como la Biblia testifica que Enoc siguió al Señor con un corazón íntegro, y como destaca cuatro cosas con respecto a él:
La primera es que: Enoc caminó con Dios
Génesis 5:24 dice: „Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios“. Esto es todo lo que nos dice sobre la vida de Enoc, no se mencionan ni su profesión ni sus posesiones.
¿Qué pasará al final de nuestra vida? ¿Estamos llevando a cabo lo que Dios tiene planificado para nosotros, o perseguimos nuestras propias metas? ¿Podemos poner nuestro nombre en lugar del nombre de Enoc en este versículo, o tenemos que callarnos avergonzados?
¡Cuidado! Pues la Biblia no dice: „Caminó, pues, Dios con Enoc.“ Aunque seguramente esto era así, pues Dios camina con la persona que camina con Él. Porque a veces quizás oramos: „Señor, acompáñame“, sin que nosotros realmente andemos con Él. Tenemos nuestros propios planes y metas, y le pedimos simplemente al Señor que nos acompañe en la realización de los mismos.
Pongo por ejemplo a los jóvenes creyentes en el Señor Jesús que empiezan a frecuentar a una pareja no creyente. Absolutamente quieren casarse, pues están muy enamorados. Desechan las advertencias de la Biblia al respecto. Y más tarde llega la amarga desilusión.
Enoc estaba dispuesto a caminar con Dios. Su corazón estaba dirigido completamente hacia Él. También a nosotros el Señor nos hace la siguente invitación en Jn. 12:26: „Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará“. La primera pregunta de Pablo después de su conversión, fue la que encontramos en Hch. 9:6: „Señor, ¿qué quieres que yo haga?“. Y al final de su vida, según está relatado en 2 Ti. 4:7, vemos que pudo decir: „He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe“.
El autor Henri Nouwen escribe: „No tratemos de reservar para nosotros un lugar seguro, en el cual podamos descansar. No nos encarguemos de la coreografía de nuestra vida, sino descansemos en las manos de Dios, a quien amamos y en quien confiamos…“
¿Qué significa, en realidad, „caminar con Dios“? Significa vivir con Dios. La palabra „caminar“ se refiere a cierta manera de vivir. La oración hecha con seriedad y regularidad debe formar parte integrante de nuestra vida, así como la asistencia a las reuniones, el estudio bíblico y el devocional en familia. Acerca de Jesús, leemos en Lc. 4:16: „Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer“. Lo mismo vemos en Hch. 17:1 y 2, referido a la vida del apóstol Pablo: „Llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos…“ También Job tenía sus costumbres: la oración, el holocausto matinal, la santificación de sus hijos. Dice en la Biblia, en Job 1:5: „De esta manera hacía todos los días“.
¿Qué significa „vivir con Dios“? Dios estaba en el pensamiento de Job cuando se despertaba de mañana y cuando se dormía de noche. Hacía su trabajo con Dios y convivía con su familia con Dios. Cuando se encontraba con amigos o vecinos, dejaba que Dios lo acompañara. Se dejaba dirigir por Dios en sus conversaciones, y aunque cometiera errores, seguía aferrado a Él.
Todos sabían también cuál era la actitud de Enoc. La misión en la vida de Enoc, era caminar con Dios. No lo hacía de vez en cuando, sino continuamente. Vivía con Dios a la luz del día y en la oscuridad de la noche; no importaba si estaba solo o acompañado. Dios era el centro de la vida de Enoc siempre.
¿Qué pasa con nosotros? ¿Podemos aplicar a nuestra vida el siguiente versículo del Salmo 119, versos 61 y 62: „Compañías de impíos me han rodeado, mas no me he olvidado de tu ley. A medianoche me levanto para alabarte por tus justos juicios“?
Enoc vivió durante 300 años en una comunión ininterrumpida con su Señor, así lo dice Gn. 5:22: „Y caminó Enoc con Dios… trescientos años“. Durante ese tiempo, nunca regresó a su vida anterior. Por supuesto que esto no significa que no tenía debilidades. Pero en todas las situaciones, su vida estaba centrada en Dios.
Enoc se convirtió a la edad de 65 años, en el año en que nació su hijo Matusalén. Leemos en Gn. 5:21 al 23: „Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años“. ¿Por qué se convirtió poco después del nacimiento de su hijo? Matusalén tiene dos significados: „flecha“ – y: „después de muerto, enviará“. Este segundo significado es muy peculiar. Pues en el mismo año en que Matusalén murió, vino el diluvio. ¿Tuvo Enoc una revelación? „Después de muerto, enviará.“ ¿Qué enviará? ¿El diluvio? ¿Sabía Enoc acerca de la catástrofe que se acercaba, y por eso dio este nombre a su hijo? Y ¿fue ésta la razón de su conversión y de su vida consagrada? Enoc era conciente de que no siempre las cosas seguirían así; presentía o sabía que vendría el final. Por eso, no quería seguir viviendo como hasta el momento. Quería aprovechar el tiempo de su vida, y a partir de ese momento decidió vivir para Dios.
(Herman, terminar con una reflexión por favor)

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