De la Inseguridad del Mundo a la Seguridad Profética (2ª parte)

De la Inseguridad del Mundo a la Seguridad Profética

(2ª parte)

Autor: Norbert Lieth

La inseguridad de los pueblos del mundo se refleja actualmente en todos los ámbitos. “Dios hace nulo el consejo de las naciones y frustra las maquinaciones de los pueblos”, dice la Biblia. Las grandes potencias mundiales están limitadas por la impotencia humana, pero Dios es Omnipotente.


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PE1526 – De la Inseguridad del Mundo a la Seguridad Profética
(1ª parte)


 


Hola amigos, vimos en el programa pasado como las grandes potencias mundiales están limitadas por la impotencia humana, mientras que Dios es Omnipotente. Luego, también, como la inseguridad del mundo se refleja en todos los ámbitos. Todo parece estar construido sobre la arena. Las cosas que parecían prometedoras terminaron en desilusión y disconformidad. Entonces, nos preguntamos: ¿Qué ha pasado con nuestros planes y metas? Y comenzamos a ver algo de la seguridad profética. Vimos algunos ejemplos de cómo el libro de Isaías concuerda, increíblemente, con el Nuevo Testamento.

– Isaías 40, que es el primer capítulo de la segunda parte de Isaías; concuerda con el libro número 40 de la Biblia, o sea, el primer libro del Nuevo Testamento (el Evangelio de Mateo). Así dice:“Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado”(Isaías 40:3 al 5).

En tanto, en el evangelio de Mateo, cap. 3, vers. 3, leemos:“Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas”. Esto se refiere a Juan el bautista. Y en el evangelio de Juan 1:14 dice:“… y vimos su gloria…”– Isaías 44 concuerda con el libro número 44 de la Biblia, los Hechos de los Apóstoles.“Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos; y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas. Este dirá: Yo soy de Jehová; el otro se llamará del nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano: A Jehová, y se apellidará con el nombre de Israel”(dice Isaías 44:3 al 5). ¿No es una maravillosa indicación del tema principal del libro de los Hechos: el derramamiento del Espíritu Santo, las primeras conversiones y el acercamiento de los gentiles al Dios de Israel?

Esta fue la pregunta con que concluimosel programa anterior. Continuamos ahora viendo como:

– Isaías 45 refleja el libro número 45 de la Biblia, la epístola a los Romanos. En este capítulo del libro de Isaías se resalta especialmente la palabra “justicia”, la cual aparece seis veces. También se menciona que todo Israel será salvo (en el versículo 25). Esto concuerda exactamente con el tema de la epístola de los Romanos.

– Continuando esta línea, vemos que Isaías 49 concuerda con la carta a los Efesios. Este capítulo trata sobre los gentiles, a los cuales también se les ofrece la salvación, y el Señor Jesucristo, quien también está puesto por luz para los gentiles (versículos 1 y 6). Justamente ése es el tema de la carta a los Efesios: los gentiles son injertados en el mismo cuerpo (como vemos en Efesios 2:16 al 18; y 3:5 y 6).

Otro tema se describe de la siguiente forma en Isaías 49:24 y 25:“¿Será quitado el botín al valiente? ¿Será rescatado el cautivo de un tirano? Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos”. Comparémoslo con Efesios 4:8:“Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres”.Jesucristo le quitó la presa a Satanás (el valiente y tirano) liberando a los presos que él poseía. Ningún creyente pertenecerá otra vez a la muerte.

– Isaías 66, por último, concuerda con el último libro de la Biblia, el Apocalipsis.“Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre”(esto afirma Isaías 66:22). Y el tema del Apocalipsis es la introducción a un nuevo cielo y una nueva tierra:“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido”(Apocalipsis 21:1 y 2).

Los rollos de Isaías con su texto completo fueron encontrados en 1947 en Qumrán. La fecha en que fueron escritos data de doscientos años antes de Cristo. Eso confirma que estos textos fueron inspirados totalmente por Dios. Que los textos de Qumrán se encontraran precisamente en el año de la creación del Estado de Israel también debe haber sido gracias a una guía divina, y siempre se les ha atribuido una especial importancia. Todo muestra que Dios le quiso dar una señal a Israel. ¿Qué significa esto para usted personalmente? ¡Que puede contar con este Dios, que puede construir su vida sobre Él, y que puede mirar tranquilamente hacia el futuro con Él!

Analicemos la seguridad que brinda Dios, en los capítulos 40 y 41 de Isaías. Pero, observemos una cosa: las profecías de Isaías tienen un doble significado. Esto significa que describen, al mismo tiempo, tanto la primera como la segunda venida de Cristo.

Veamos el concepto: Doble sufrimiento, doble consueloIsaías 40:1 y 2 dice:“Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados”. Pero, ¿cuándo fue quitado el pecado de Israel?, ¿cuándo llegó el tiempo para el perdón de los pecados de Israel? Después que Jerusalén haya recibido ambas cosas de la mano del Señor, entonces el Rey volverá a Sion para quitar la maldad de Israel (esto lo podemos ver en Romanos 11:25; y en Ezequiel 36:33).

Jerusalén tuvo que soportar dos cosas: el yugo babilónico y el romano, la destrucción del primer y del segundo templo. Dos veces fueron consolados: una vez en el retorno del cautiverio babilónico bajo Zorobabel y Esdras (como vemos en Zacarías 4, y Hageo 2), y la segunda vez en su regreso de la diáspora mundial al final de los días. Este último consuelo debería provenir de parte de la iglesia.

En aquel entonces se trataba de la primera venida de Jesucristo, anunciada por Juan el bautista en el espíritu de Elías. Hoy se trata de su retorno, anunciado por la iglesia (descrito en Isaías 40:3 al 5). En aquel entonces Jesús vino en humildad, y solamente una vez el Señor dejó entrever su gloria, en el monte de la transfiguración (lo que vemos en Juan 1:14; Mateo 17:1 al 13; y 2 Pedro 1:16 al 18). Pero Él ya no volverá en humildad, sino en su magnífico poder y gloria (como leemos en Mateo 24:30).Veamos ahora: El regreso del Señor en gloriaLa segunda venida de Cristo se anuncia en varias etapas: En primer lugar: El contraste entre la inseguridad de los pueblos y la seguridad de la palabra eterna de Dios cada vez es más claro (esto lo vemos en Isaías 40:6 al 8). Estas palabras son las que toma Pedro y las aplica a nuestro tiempo y a la iglesia (en 1 Pedro 1:23 al 25).

En segundo lugar: El arrebatamiento de la iglesia se deja entrever (como se anuncia en Isaías 40:9 al 11). Desde Sion originalmente salió la buena nueva del evangelio (versículo 9). Hoy, eso mismo se debe anunciar a Israel: “¡Ved aquí al Dios vuestro!” Fue Él mismo, y nadie más, quien los llevó de regreso a su patria. ¿Está usted lleno de inseguridades, se engaña a sí mismo o sus esperanzas siempre son destruidas? También esto vale para usted: “¡Ved aquí al Dios vuestro!” Quizá también está intentando reconciliarse con el mundo después de alguna decepción humana. ¡No lo haga! Siga este consejo: “¡Ved aquí al Dios vuestro!” ¡Él no lo decepcionará! El arrebatamiento está a la puerta.

Isaías 40:10 dice: “He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder…” En otras palabras, Jesús vuelve en gloria (Mateo 24:30). “…y su brazo señoreará…” (Isaías 41:10). Eso habla del poderío del Mesías, él es el brazo activo de Dios. “… he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro” (dice el versículo 10). ¿Cuál es esa recompensa? Es la iglesia que fue anteriormente arrebatada, la cual vuelve con Él en gloria, la recompensa de su dolor (como vemos en Isaías 53:12; 2 Tesalonicenses 1:7; y Apocalipsis 19:11 en adelante). Después de su regreso en poder y majestad con su iglesia, el Mesías apacentará a su pueblo como el buen pastor (como lo vemos en Isaías 40:11).

En tercer lugar: Se anuncia la gran tribulación (como podemos ver en Isaías 40:15 y 17). Algunos acusan a Dios por estos versículos y le reprochan Su maltrato hacia la humanidad. Pero en su orgullo ciego y su frío rechazo no se dan cuenta que Dios los está acusando a ellos. Las naciones son como granitos de arena para Él. ¿Qué se cree el hombre que es? Dios destruirá a las naciones que se sienten seguras por su orgullo; no solamente las islas, sino que el cielo y la tierra también serán azotados (como dice Hebreos 12:26 y 27). Las inseguridades venideras serán peores que nunca. Habrá catástrofes naturales, aumentará el peligro de guerras, la economía se derrumbará, y la tan proclamada paz y seguridad en la región de Israel se convertirá precisamente en todo lo contrario.

De la Inseguridad del Mundo a la Seguridad Profética (1ª parte)
De la Inseguridad del Mundo a la Seguridad Profética (3ª parte)

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