Conozca su Biblia (1ª Parte)

Conozca su Biblia 
(1ª parte)

Autor: William MacDonald

  La palabra discípulo ha sido por demás utilizada, y cada usuario le ha dado el significado de su conveniencia. El autor de este mensaje nos lleva a examinar la descripción de discipulado que presentó Jesús en sus enseñanzas, la cual se halla también en los escritos de los apóstoles, para que aprendamos y descubramos más acerca de este concepto.


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PE1895 – Estudio Bíblico  –  Conozca su Biblia (1ª Parte)



¡Hola amigos! Para comenzar con el tema, leemos 2 Ti. 3:16 y 17:Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.Pensemos en la maravilla de este libro, la Biblia. ¡Imagínese! ¡Es la Palabra de Dios! Nuestra posesión más valiosa en la tierra. Deberíamos ser hombres y mujeres que estemos convencidos de esto. Hoy en día muchas personas hablan sin demasiado convencimiento acerca de la Biblia. Hay personas, en los círculos eclesiásticos, que pueden decir cosas contradictorias sobre la misma. No dudan en hablar sobre la autoridad de la Biblia, pero a la vez no dicen que la Palabra sea inspirada por Dios. Queremos ser hombres y mujeres con convicciones, que sabemos lo que creemos acerca de las Escrituras y estamos dispuestos a estar firmemente apoyados en ellas.

La Biblia es una de las pocas cosas que tenemos en la tierra, que también tendremos en el cielo. ¿No es esto maravilloso? Así dice el Sal. 119:89:“Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos”. Y en Mt. 24:35 dice:“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Éste es el libro de texto de la eternidad. ¡Qué desafío para nosotros!

En este libro tenemos la verdad. En Jn. 17:17 leemos que Jesús dijo:“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad”. Algunas veces pienso que hemos escuchado esto demasiadas veces, de modo que ya no nos impresiona tanto. La Biblia, la verdad de Dios, es suficiente como para lograr que los ángeles queden sin aliento.

El escritor del Salmo 119 pudo pensar aproximadamente en ciento setenta y seis cosas buenas sobre la Palabra de Dios. ¿Cuántas podemos pensar usted y yo? Esto un desafío, ¿no es cierto? El salmista continúa y continúa, sin ser repetitivo, y nos dice todas las cosas que esta preciosa Palabra significa para él.Seamos hombres y mujeres comprometidos. Comprometámonos con la inspiración de las Escrituras.“Toda Escritura es inspirada por Dios”.Cuando los hombres se sentaban a escribir, escribían según el Espíritu Santo les movía. No entendemos los detalles de ese mecanismo. Tampoco es necesario que lo entendamos. Es suficiente con saber que la Biblia no sólo es una autoridad, sino que también es inspirada por Dios.

Queremos comprometernos no sólo con la inspiración general de las Escrituras, sino con la inspiración verbal de las mismas. Con relación a esto, voy a 1 Co. 2. En ese capítulo, el apóstol Pablo nos habla de tres cosas. Nos habla de la revelación (en el vers. 10). Luego, se dirige al tema de la inspiración (en la primera parte del vers. 13). Y, finalmente, trata el tema de la iluminación (en la segunda parte del vers. 13). Por favor, observe el versículo 13. Al tratar la inspiración, Pablo habla de sí mismo, no de usted o de mí. Él habla de sí mismo, y de los otros apóstoles y profetas que nos dieron el Nuevo Testamento, al decir:“… lo cual también hablamos, no por palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu…”Deberíamos agregar una palabra entrelasyque. Está implícita. ¿Y cuál es esa palabra? Es, justamente,palabras. Entonces, leemos el versículo nuevamente:“… lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las [palabras] que enseña el Espíritu”.

Esto nos dice que las palabras mismas de la Escritura son inspiradas. La Biblia es verbalmente inspirada. Dios no le dijo a Isaías: “Isaías, aquí está el bosquejo general para que tú lo describas con las palabras que mejor te parezcan…” Isaías se sentó y escribió las palabras mismas que el Espíritu Santo le dio (palabras que el Espíritu Santo enseña).

Luego, Pablo trata con la iluminación. “… acomodando lo espiritual a lo espiritual”. Ciertamente ésta es una cláusula difícil. Sugiere el significado de “atribuyéndole verdades espirituales a las palabras dadas por el Espíritu”. Esto describe cómo nos trasmite la verdad. Él enseñó verdades espirituales, con palabras inspiradas.

Comprometámonos con la inspiración verbal de las Escrituras. Tengamos un compromiso también con la inspiración plena de las Escrituras. Este Libro es inspirado desde el Génesis hasta el Apocalipsis. El Señor Jesús, dijo que la inspiración se extiende no sólo a las palabras, sino también a las comas y a los tildes. Un acento no es una palabra, ni siquiera una letra. Es apenas una raya. Una parte de una letra. Sería equivalente a la línea de abajo de la letra mayúscula “E”, la cual la letra “F” no tiene. El Señor dijo que ni una jota ni un tilde pasaría, hasta que todas las cosas se cumplieran.

La inspiración también se extiende a la diferencia entre lo singular y lo plural de un sustantivo. En Gálatas 3:16, Pablo remarca la distinción entre la simiente y las simientes. “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo”.

Deberíamos comprometernos no sólo con la inspiración de las Escrituras, sino también con el hecho de que la Biblia es la revelación final de Dios para los hombres. En el versículo 3 de su epístola, Judas habla de “la fe que ha sido una vez dada a los santos” ¡una vez y para siempre! Nada se le debe agregar.

También debemos comprometernos con la suficiencia de la Biblia. Pedro nos recuerda esto en 2 Pedro 1:3: “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia”. Note la expresión “todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad”.

Creemos en la suficiencia de la Palabra de Dios. No creemos en la Palabra de Dios más el libro del Mormón. No creemos en la Palabra de Dios más Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras. No se trata de la Palabra más la tradición de la Iglesia Católica Romana, ni siquiera la cultura contemporánea. No es la Biblia más la experiencia. No es la Biblia más The Believer’s Bible Commentary (El Comentario Bíblico del Creyente). No se trata de la Biblia más la sicología o la filosofía, o cualquiera de esas cosas.

La Biblia en sí misma es suficiente. Me encanta lo que leemos en 2 Timoteo 3:17: “… a fin de que el hombre de Dios sea perfecto…” Esa palabra, “perfecto” en realidad significa adecuado. ¿No es eso maravilloso? Eso significa que una persona que lee, estudia, medita, memoriza, y obedece la Palabra de Dios, se transforma en una persona adecuada.

Además, queremos estar comprometidos con la infaliblidad de las Escrituras. El Señor Jesús dijo, en Juan 8:31 y 32: “… si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente Mis discípulos; y conoceréis la verdad,…” Ningún verdadero descubrimiento o ciencia estará en conflicto con la verdadera interpretación de las Escrituras. Eso sería algo imposible, ya que Dios es el autor de ambos libros. Él es el autor de la Biblia y Él es el autor de la verdadera ciencia también.

El tiempo se nos ha acabado, pero continuaremos con este apasionante tema. ¡Hasta entonces, y qué Dios les bendiga!

 

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