Buscando Ayuda en el Lugar Equivocado (2ª parte)

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Buscando Ayuda en el Lugar Equivocado
(2ª parte)

Autor: Marcel Malgo

El mensaje del profeta Oseas es el del increíblemente paciente amor de Dios. Usted quedará asombrado con los aspectos personales, que tienen que ver con nuestra vida, que serán mencionados en este estudio. Se tratarán temas específicos que nos conducirán, cada vez, a un nuevo desafío.


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PE1557- Estudio Bíblico
Buscando Ayuda en el Lugar Equivocado (2ª parte)



Amigos, qué placer encontrarme nuevamente con ustedes! Como ya se dijo, estamos hablando de por qué Israel buscaba ayuda sin encontrarla. La primera causa era: el pecado. Y la segunda, de la cual hablaremos hoy, era: dejarse llevar por las emociones o por las circunstancias que parecen lógicas.

Algunas veces los mismos creyentes, al encontrarse en un aprieto, o a causa de diversas circunstancias, buscan una forma de ayuda la cual se aleja mucho de aquello que Dios planeó para sus vidas.

En otras palabras: buscan ayuda en el lugar equivocado. A los ojos de Dios, no se trata de un descuido, sino nada más ni nada menos que de una falta de confianza en Él.

Dios le dio a su siervo Moisés, el mediador del viejo pacto, el maravilloso certificado de: «»… Mi siervo, Moisés, que es fiel en toda mi casa’’ (así lo leemos en Números 12:7). No obstante, este hombre de Dios también cometió faltas en su vida. Una de éstas fue cuando el Señor le utilizó con el propósito de sacar a su pueblo del apuro ya que se les había acabado el agua. Dios le dijo: «»Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y“hablad”a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias’’. ¿Pero qué hizo Moisés?

Leemos en el cap. 20, versículo 11: «»Entonces alzó Moisés su mano y“golpeó”la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación y sus bestias’’.

Israel no iba a recibir aguapor el hecho de que Moisés golpeara la peña, el mandato había sido hablarle a la misma. Precisamente, ésta era la forma en la que el Señor pretendía ayudarles. Pero Moisés no siguió esta forma; en cierto modo estaba buscando ayuda en el lugar equivocado. No obstante ello, Dios en su misericordia dio en aquella ocasión agua a su pueblo. Pero esta acción significó para Él una falta de confianza, la cual conllevaría serias consecuencias: «»Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado’’.

Pero, ¿por qué Moisés golpeó la peña en vez de hablarle? Debelaremos esta incógnita después de la pausa musical.

La respuestaestá en que se dejó llevar por las emociones momentáneas. A causa de la incredulidad, el pueblo había hablado contra Moisés pidiendo agua, lo que hizo enojar a este siervo. Y sucedió lo que está escrito en los vers. 10 y 11: «»… reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña? Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias’’.

Otro ejemplo de la vida de Moisés nos muestra que es probable, en determinadas circunstancias, que busquemos ayuda donde es imposible encontrarla. En Números 10:29 al 32 leemos: «»Entonces dijo Moisés a Hobab, hijo de Ragüel madianita, su suegro: Nosotros partimos para el lugar del cual Jehová ha dicho: Yo os lo daré. Ven con nosotros, y te haremos bien; porque Jehová ha prometido el bien a Israel. Y él respondió: Yo no iré, sino que me marcharé a mi tierra y a mi parentela. Y él le dijo: Te ruego que no nos dejes; porque tú conoces los lugares donde hemos de acampar en el desierto, y nos serás en lugar de ojos. Y si vienes con nosotros, cuando tengamos el bien que Jehová nos ha de hacer, nosotros te haremos bien’’.

¿No pidió Moisés ayuda a su cuñado a pesar de que Dios ya había asegurado la suya en todo lo concerniente a este hecho? Sí, por supuesto. Al pedirle a Hobab que lo guiara a él y a todo el pueblo a los mejores lugares del desierto para acampar, intervino en una obra que Dios mismo quería hacer por Israel. En Deuteronomio 1:33 Moisés habla a Israel acerca del Señor, diciendo: «»… quien iba delante de vosotros por el camino para reconoceros el lugar donde habéis de acampar, con fuego de noche para mostraros el camino por donde anduvieseis, y con nube de día’’. Este hecho está confirmado en Números 10:12: «»Y partieron los hijos de Israel del desierto de Sinaí según el orden de marcha; y se detuvo la nube en el desierto de Parán’’. Cuando expresa aquí: «»… se detuvo la nube en el desierto…’’, significa que el Señor había detenido al pueblo, indicándole el lugar óptimo para acampar.

Dios quería ayudar a Israelen su andar por el desierto. Es de suponer que Hobab por este motivo – en obediencia a Dios – rechazó el pedido de Moisés de guiar al pueblo a través del desierto. No fue la desconfianza en Dios, ni su incredulidad lo que motivó a Moisés a buscar ayuda en donde no podía ser hallada, sino el dejarse llevar por las circunstancias, las cuales parecían lógicas. Moisés tenía delante de él a Hobab, el cual conocía el desierto como a su propia carpa – ¿por qué no pedirle ayuda? ¿No parecía Hobab predestinado para guiar a Israel a través del desierto? ¿No tenía Hobab todas las aptitudes y posibilidades para lograrlo?

No cabe duda, Hobab hubiera sido el perfecto«»zorro del desierto’’. Pero – Dios había decidido ayudar a su pueblo de otra forma: Él mismo los guiaría a través del desierto.

El Señor quiere ayudarlo a usted en todas sus preguntas, ya que tiene un plan para su vida. Respete este plan y no lo trastorne al querer ayudarse a sí mismo, o al buscar ayuda en lugares que se alejen del mismo. Si, por ejemplo, Dios a través de su Palabra le hizo saber que iba a ayudarlo de cierta manera, ¡entonces, espere por favor a que Él mismo actúe! ¡No comience a planificar y a accionar por sí mismo! Llegado el tiempo de Dios, Él se ocupará de mover los objetos y personas que le darán la ayuda esperada. Confíe ciegamente en las promesas claras del Señor, esperando que Él intervenga. De esta manera lo hacía George Müller, el padre de los huérfanos de Bristol. Él vivió cosas grandes debido a la fe que tenía en las promesas bíblicas. El secreto de este hombre consistía en confiar plenamente en las promesas de la Palabra de Dios, aunque todo pareciera rebelarse contra ellas. Georg Müller sabía y creía: ¡El Señor prometió ayudar en ésta u otra forma, sólo hay que esperar que Él lo cumpla!

¡Qué maravilloso ejemplo de fe!Queridos amigos, se nos acaba el tiempo, por eso para escuchar acerca de la tercera causa de por qué Israel buscaba ayuda sin encontrarla, tendremos que esperar hasta el próximo programa. ¡Hasta entonces y qué Dios les bendiga!

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