Hablemos de ataques de pánico (1ª parte)

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Los ataques de pánico son la máxima expresión de la ansiedad. Suelen surgir como consecuencia de miedo, preocupación o vergüenza. La psicóloga Yeni Kerikian nos acompaña en esta ocasión para enseñarnos más acerca de los ataques de pánico, sus causas, cómo tratarlos y en qué se diferencian del trastorno de pánico. ¡No te pierdas de los consejos que nos deja en el programa de hoy!


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EA1059 – Entre Amigas –
Hablemos de ataques de pánico (1ª parte)



Entrevista a Yeni Kerikian

Victoria: Amigas, nos encontramos con la psicóloga Yeni Kerikian, es un gusto recibirla nuevamente y hoy vamos a estar hablando de ataques de pánico. Yeni, bienvenida, gracias por acompañarnos. ¿Cómo podemos empezar a abordar este tema?

Yeni: ¡Buen día! Bueno, para poder entender un poquito de por qué vienen los ataques de pánico podríamos decir que es la máxima expresión de lo que es la ansiedad. Cuando hablamos de ataques de pánico hablamos de ansiedad, ¿y con qué se vincula la ansiedad? Se vincula con el miedo, se vincula con la preocupación y se vincula con la vergüenza. Entonces estas tres áreas son las que nos vinculan con la ansiedad. Cuando esto alcanza su mayor esplendor, cuando queda más florido, es entonces cuando podemos estar hablando de un ataque de pánico. Lo tenemos que diferenciar de lo que es el trastorno de pánico. Una cosa es sufrir ataques de pánico y otra cosa es sufrir el trastorno de pánico, que es cuando ya está más cristalizado, cuando ya no son episodios tan esporádicos, sino que es algo que se da en forma sistemática. Entonces diferenciamos esas dos cosas, pero también lo unimos a lo que es la ansiedad. Ese es el máximo esplendor de lo que es la ansiedad, de lo que son los síntomas que trae el trastorno de ansiedad. La diferencia entre los trastornos que son más aislados, y cuando hablamos de un trastorno, es que el trastorno es más sistemático, hay algo que ya está instaurado en la vida de una persona, que tiene que, por lo menos, estar acorde a lo que el Manual de Psicología Diagnóstica, el DSM, y otros, tienen como ítems que tienen que ser considerados para que configure un trastorno. Esto también cabe decirlo. No es solamente porque se me ocurrió, sino porque es en base a estudios y a manuales, lo que conllevaría un poquito más a una categoría psiquiátrica.

Pero cuando son episodios aislados, que es lo que le da a la mayoría de la gente, ahí estamos hablando de estos ataques de pánico, que no configuran siempre un trastorno, y son más comunes de lo que pensamos. En esto que la ansiedad se vincula con el miedo, con la preocupación y con la vergüenza, también va asociado a diferentes síntomas. Síntomas físicos, síntomas cognitivos y síntomas de despersonalización. Esto a veces es un poco difícil de poder explicar, pero la persona que lo sufre se va a sentir identificada. Es esa sensación de que estoy, pero no estoy. Es esa idea como que de locura, de que estoy en mí pero no estoy en mí, ese síntoma de despersonalización que es una de las cosas que se da en esto.

Entonces, ¿qué es lo que buscamos cuando nos pasan estas cosas? Buscamos estrategias para no tener miedo. Porque lo que nos produce este ataque de pánico es justamente miedo, preocupación o vergüenza. Entonces, hablando particularmente del miedo, lo que hacemos es tratar de evitar el miedo.

Victoria: ¿Qué es lo que sucede en nuestra mente durante el ataque de pánico?

Yeni: Nuestra mente torna todo como una catástrofe, como un escenario negro. Por eso es por lo que me da miedo, porque todo lo que veo, todo lo que pienso, todo lo que me atraviesa es catastrófico, es miedoso. En los síntomas físicos se produce esto. En los síntomas físicos nos dan taquicardias, empezamos a sentir una sudoración que es importante, muchas veces se puede confundir, porque nosotros empezamos con una sensación de miedo, esto de que no puedo controlar, de que tengo taquicardias, de que tengo palpitaciones, que puedo tener sudoración, puedo tener temblores o sacudidas, y entonces yo digo: bueno, pero esto ¿qué es? Es del ámbito orgánico. Entonces voy a un especialista en esto. Justamente puede pasar que esto se confunda, porque tiene comorbilidad con otras disciplinas y con otros tipos de trastornos. Entonces a lo primero que queremos acudir, y esto es un poco también la cultura que tenemos, cuando nosotros entendemos que una enfermedad es de lo orgánico, entonces es más fácil de aceptar. Cuando viene desde lo mental, desde lo psíquico, a nosotros nos cuesta más. Entonces si a mí me dicen que yo tengo una deficiencia cardíaca, bueno, de último me quedo tranquila o tranquilo, porque es algo que les pasa a las personas, porque es algo que no puedo controlar, porque es algo que escapa a lo que a mí me gustaría. Pero cuando estamos hablando de una afección psicológica, de una afección psíquica, y esto repercute en mí, porque somos seres integrales, me cuesta un poquito más. Esto es en base a la cultura que tenemos.

Al principio hablábamos de que todos estos episodios de ansiedad se vinculaban con el miedo, con la preocupación o con la vergüenza. Entonces no estamos asociándolo con situaciones placenteras, sino que lo estamos asociando con situaciones que nos pueden causar estas tres cosas, como otras también, pero que las englobamos en estas tres cosas. Entonces lo que quiere hacer nuestra mente es salir de esa situación, pero ve todo en forma catastrófica. Una de las cosas que nosotros nos podemos preguntar cuando estamos enfrentando ese miedo es decirnos esto: “Esto que yo pienso que me puede pasar es posible”, porque sí, es posible que se derrumbe todo el edificio, “¿pero es probable?”. Entonces ese juego de pensamiento es en el que tenemos que tratar de ir para no sentirnos con esa sensación de miedo. También, ¿qué es lo que hace nuestra mente? Se siente incompetente de poder enfrentar esa situación. “Yo no puedo”, “esto no me va a alcanzar”, “esto no es suficiente”, “esto no es para mí”, entonces nuestra mente empieza a sentirse justamente incompetente. ¿Y qué hace? Siente miedo. Anteriormente dijimos que ve todo negro, ve todo como una catástrofe, y por otro lado se siente incompetente porque ve un escenario negro.

En consecuencia, empieza a evitar las situaciones. Entonces yo evito eso que me haga sentir mal, que me haga sentir miedo, que me haga sentir incapaz, incompetente. Ahora cuando nosotros evitamos ese tipo de situaciones, esa evitación es lo que hace que se mantenga este episodio, o sea, es el sostenedor desde lo negativo, pero es el sostenedor. Entonces yo evito, y mientras sigo evitando, yo sigo manteniendo esa situación de pánico o esa situación de miedo o de vergüenza, o del área que venga.

Los ataques de pánico pueden provocar mucho miedo, y estos ataques de pánico pueden darse en diferentes situaciones. Entonces no es que les pasa a personas que, por ejemplo, tienen un cierto grado de nivel de estrés ante determinado trabajo. Si bien puede pasar en este tipo de personas, porque el estrés es uno de los disparadores más importantes por todo lo que hace en nuestro organismo cuando está sometido a una situación de estrés, pero también nosotros podemos tener estrés por situaciones cotidianas. ¿Esto qué quiere decir? Que nosotros podemos vivir esas situaciones de estrés en situaciones que no para todos sean lógicas. Porque las situaciones de estrés que vivimos todos los días a cada uno lo afectan distinto, y nos puede hacer que en la vida cotidiana tengamos que evitar, porque vemos este panorama catastrófico, este escenario negro, esta incompetencia desde mi lugar que no puedo subir por el puente para ir a la autopista, entonces la evito. Pero cuando la evito sostengo esa situación, no la enfrento, entonces al yo no poder enfrentarla, es menos probable que eso disminuya, sino que aumenta, aumenta mucho, y por eso es por lo que los ataques de pánico después se pueden transformar en fobias específicas, porque cuando yo evito siempre algo específico, entonces eso me va a llevar a que yo desarrolle entonces otra estrategia, y esa otra estrategia va a ir acompañada de algo negativo también. Entonces ¿qué hacer?

Victoria: Eso te iba a preguntar, Yeni. ¿Qué es lo que la persona que lo está padeciendo puede hacer al respecto?

Yeni: En realidad podemos hacer muchas cosas. Tal vez en esta instancia las recomendaciones puedan ser bien prácticas, y después podemos ampliar un poquito si es que así lo queremos. Primero nos tenemos que dar cuenta de que el miedo no negocia. En el miedo, o ganás vos, o gana el miedo. Acá no llegamos a un acuerdo. El miedo no negocia contigo, entonces: o lo enfrentás y ganás, o te retirás y perdés. Y acá es un poco también el poder ayudar a quienes nos están escuchando: Está en vos el poder decidir. Y vos me podrás decir: “bueno, Yeni, es muy fácil decirlo”, pero todos nos tenemos que hacer cargo de nuestras decisiones. Tenemos que poder desarrollar esta capacidad que tenemos de decidir. Se habla mucho de la libertad, de luchar por la libertad, pero entre el estímulo y la respuesta hay un espacio de latencia. En ese espacio de latencia, en ese espacio que yo tengo libre entre el estímulo y la respuesta es donde más se pone en juego el papel de la libertad, porque ahí es donde yo decido, ante este estímulo, cuál es la respuesta que le quiero dar, ¿en base a qué? En base a esto de poder elegir. ¿Qué es lo que pasa con estas situaciones? Muchas veces no podemos elegir solos, o muchas veces tenemos una elección, pero no podemos llevarla delante de la forma en la que quisiéramos. Entonces ahí es donde paramos y vemos que solos no podemos, que no somos autosuficientes para eso particularmente, entonces busquemos ayuda. Y esta ayuda puede provenir desde una ayuda psicológica, desde una ayuda psiquiátrica, desde una ayuda médica o desde una integralidad de estas ayudas.

Cuando hablamos de que son episodios que son sistemáticos, ahí ya no estamos hablando de un ataque de pánico, sino que estamos hablando de un trastorno de pánico. Si esto se da en forma reiterada, es una alerta realmente, es una luz que se nos está prendiendo, y tal vez no se nos de a nosotros y se le de a alguien de nuestro entorno, entonces tenemos que estar atentos a esto también. Puede ser a un hijo, puede ser a un esposo, puede ser a un sobrino, alguien de nuestro grupo laboral. Estemos atentos a esto, porque si esto realmente está ocurriendo, la persona sufre mucho, se siente muy mal. Entonces el poder brindar una ayuda, el poder decir “mirá que esto puede tener una solución”, eso alivia también. El entorno ayuda, primero que nada, no solo para esto, sino que es una regla universal, no juzgando lo que nos pasa. Si yo veo a alguien que siente miedo y queda incapacitado de poder enfrentar una situación, si yo voy y le digo “pero es una pavada, ¿cómo vas a tener miedo de esto?” Lo estoy invalidando totalmente. Por eso es importante no juzgar, no decir si nos parece bien o nos parece mal, sino que simplemente entender lo que le está pasando a esa persona para poder ayudarla.

¿Cómo es esta ayuda? Buscando ayuda. Si yo no soy la persona correcta para poder ayudar a ese otro, entonces busco a un tercero, y lo animo a que busque un tercero. No hay causas lineales en el ataque de pánico. Justamente, se desconoce la causa del ataque de pánico o del trastorno de pánico, pero hay factores que sí pueden influir, como por ejemplo la genética, los altos niveles de estrés, que es donde más se ve, un carácter que es más sensible al estrés y proclive a emociones negativas. Todos conocemos en nuestro entorno, si es que no nos sentimos identificados personalmente, que hay personas que son negativas, que, si consiguieron un nuevo trabajo con un salario mejor, “me queda lejos”. Que, si estamos de cumpleaños, pero “si hubiera sido el año pasado, estaría la abuela”. Entonces hay personas que emocionalmente ya son negativas, ven la vida en un gris continuo.

También el ataque de pánico, si bien dijimos que era la máxima expresión de ansiedad, también tiene comorbilidades. Las comorbilidades son esos puntos en común que pueden tener con otras patologías o con otras situaciones que vivimos. Cuando hablamos de ataques de pánico, puede tener una comorbilidad también con la depresión, o sea, ansiedad y depresión van de la mano. De hecho, yo tenía un profesor en los postgrados que decía que siempre se hablaba de depresión y ansiedad, y que en los tiempos futuros se iba a empezar a hablar de ansiedad y depresión. Si bien van de la mano, como que iban a intercambiar, la ansiedad iba a estar antes que la depresión. Se tocan en muchos puntos.

Entonces si hablamos de causas hablamos de la genética, hablamos de un alto nivel de estrés, hablamos de personas que son más sensibles a los niveles de estrés y que tienen una emocionalidad más negativa, y ciertos ambientes que funcionan, ciertos cambios en nuestro cerebro, que también en todo lo que tiene que ver con esta sinapsis y con estas conexiones neuronales, también puede incidir. Es decir, no es una cosa única. Acá hablamos de muchas cosas, hablamos del ambiente, hablamos de la genética, hablamos del mismo organismo en lo biológico, es una ramificación en muchas cosas. Por eso es que es más difícil decir “es esta única causa”, porque es multicausal en realidad.

Victoria: Muy bien, vamos a seguir aprendiendo sobre este tema, pero en un próximo programa. Hay más programa de Entre Amigas así que las invitamos a que se queden con nosotras y nos acompañen nuevamente la semana que viene. ¡Hasta la próxima y gracias por escucharnos!

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