Una familia particular

Este programa trata sobre una familia muy particular que teniendo 3 hijos toma en adopción 2 niños de 10 y 7 años. Y al pasar el tiempo adopta 3 niños más.


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EA599 – Entre Amigas –
Una familia particular



Receta: Galletitas de queso


Entrevista con Ricardo Bisio

Natalia: Estamos con Ricardo Bisio y toda su familia, ellos son de Argentina. Han venido a predicar al Campamento Cristiano Alfa, en los campamentos de jóvenes y adolescentes. Ricardo cuéntanos un poco de vos, de tu familia, a que te dedicas.

Ricardo: Bien, estoy junto a mi familia. Mi esposa Heidi y nuestras 3 hijas, Melina de 17 años, Micaela de 15 y Martina de 11. Secularmente trabajo en un banco y los fines de semana trabajamos en la escuelita dominical. Mi señora trabaja con los nenes de 5 años y yo con los chicos de 20 años.
Es un trabajo precioso, lo disfrutamos mucho. Además durante e año, en forma bimestral tenemos actividades con novios. Donde tratamos de trabajar en cuanto a la prevención. Estamos viviendo tiempos complicados en los matrimonios cristianos y sentimos de Dios estar haciendo este trabajo. Además de estas lindas escapadas a predicar, y momentos de bendición de poder compartir con hermanos de otro lugar. Los días sábados estamos trabajando con los jóvenes, además de las distintas actividades de la iglesia en donde nos congregamos.

Natalia: Que bueno el poder trabajar con novios, ya que es la base para comenzar a poner los cimientos de la familia. En tu caso venís de una familia muy particular. Ya que tus padres aparte de tener sus propios hijos, tienen un hogar con otros chicos. ¿Cuéntanos un poco más?

Ricardo: Nuestra familia “original” está constituida por mis padres y dos hermanos, ósea erramos tres hermanos. Comenzamos a trabajar en una iglesia en un barrio de clase social media, pero íbamos a buscar chicos a unas cuadras de la iglesia donde la situación ya era diferente. Eran chicos con bajo recursos, tenían un mal pasar. Sus papas trabajaban todo el día y ellos quedan solos. Asíque estos chicos venían a la iglesia donde se les daba la leche, algo de comer y se les enseñaba acerca del amor de Dios. Pero se iban hasta el próximo domingo y en la semana perdíamos todo tipo de contacto. Eso pasaba cuando yo era adolescente, con mis hermanos ayudábamos en la escuelita dominical así que conocíamos bien a estos chicos. Pero un día hubo una gran inundación en la zona de Merlo, que es el lugar donde está la iglesia. Así que mi padre y un hermano de la iglesia fueron a ver la zona donde vivían estos chicos y los encontraron arriba del techo de las casitas de madera. Por lo que mi padre trajo a casa a tres de ellos y el otro hermano de la iglesia llevo a los otros tres. Paso el tiempo, más o menos una semana y llego el momento de volver a su casa. Ese momento fue triste para ellos y para nosotros.
Así que luego de esto volvimos a la rutina anterior, ósea los veíamos los domingos y cada cual para su casa. Hasta que un día la mama de estos chicos dice que no puede tenerlos mas con ella, y quería saber que podíamos hacer por ellos. Por lo que la primera reacción de la iglesia fue tratar de ayudar a esta mamá para que se quedara con los 6 hijos. El mayor de estos chicos tenía 10 años, en ese momento. Pero ella no acepto. Así que se le pidió una semana para pedirle a Dios consejo de que hacer y para pedir asesoramiento legar, ya que estaba en juego la vida de esos 6 niños. Un vez asesorados la mamá firmo una declaración diciendo que quería dar sus hijos en adopción. Los dos más grandes vinieron a casa, ellos tienen 10 y 7 años y yo tenía entre 13, 14 años, mi hermana más o menos 12 y mi hermano 6 años. Y los otros chicos fueron a los hogar de dos matrimonio que en ese momento no podían tener hijos, fueron 2 hermanitos a un hogar y otros dos a otro.
Cuando Dios prepara algo, prepara las cosas de una manera increíble, desde el corazón, el lugar, la disposición, el alimento, el cuidado y el resto de las cosas. Claro que hubo momentos complicados, pero hubo más de los buenos momentos.

Natalia: ¿Como fue la decisión, fue de tus padres o en familia?

Ricardo: Se nos consulto, nos reunimos a hablarlo. Nosotros conocimos cual era la realidad, de hecho a veces cuidábamos al hermanito más chico para que los más grandes pudieran hacer alguna salida. Pero en ese momento mis padres nos consultaron, nosotros oramos y no tuvimos problema ninguno de los 3. Con el paso del tiempo uno puede ver la bendición de la mano de Dios. Si tuviera la posibilidad de volver a elegir, volvería a elegir compartir mi vida con ellos. De hecho con los varones siempre estamos juntos. Nunca me gusto aclarar quién era hermano de sangre y quien del corazón, asique a cada lado que íbamos nos presentábamos con 5 hermanos.

Natalia: ¿Cuéntanos algún momento lindo que recuerdes?

Ricardo: Son un montón, pero en especial era cuando nos reuníamos con mis hermanos y podíamos estar las 24 horas jugando en el fondo de casa. Pero recuerdo otra cosa, siempre nos reuníamos en las noches, juntábamos monedas de donde pudiéramos y comprábamos una picadita, maní, papas fritas y una gaseosa. Y nos quedábamos hasta la noche charlando todos juntos en la pieza. Al principio eran charlas, juegos, risas pero a medida que pasa el tiempo comenzamos a charlar de cosas que ya nos comprometían, que eran íntimas, que hacían a nuestro crecimiento y a nuestra relación con Dios. Y gracias a Dios después de tanto tiempo seguimos teniendo esas charlas. Hoy día que yo tengo 42 años, Robert 37 y Fernando 33 nos seguimos juntando a charlas, a contarnos cosas importantes, tal como en aquel entonces.

Natalia: ¿Ha impactado en otros hogares lo que tus padres decidieron hacer?

Ricardo: Si, esta decisión que mis padre tomaron es la otra cara de una situación triste. De ver como una mamá tiene que dejar a sus hijos, pero con la ayuda de Dios podemos ver la bendición que es para una familia recibir a ese chico. En cada uno del resto de los hogares donde fueron los hermanos de estos chicos podemos ver la bendición que fue y es. Es poder ver el cuidado de Dios, el abrigo y tantas bendiciones que el nos da.
Al tiempo de haber recibido en casa a estos dos chicos, vinieron 2 chicas y después 1 solo que vino de bebe. Así que pasamos a ser 8 hermanos.
Mi casa fue un campamento constante, por eso estamos tan acostumbrados a ellos, nos encanta poder colaborar y trabajar en campamentos.

Natalia: Muchas gracias por contarnos tu testimonio. De pasar a tener una familia grande. Todos tenemos experiencias diferentes en la vida con nuestras familias, algunas más particulares que otras. Pero lo bueno es que cuando pertenecemos a la familia de Dios, ahí somos todos hijos, todos iguales. Recibimos ese amor inmerecido de nuestro padre Dios.

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