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Autor: Norbert Lieth

¿Quiénes son las “otras ovejas” en Juan 10:1-16? Muchos intérpretes bíblicos ven en dicho término una referencia a la iglesia.
Pero, ¿realmente es eso lo que quiere decir?

 


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PE2105 – Estudio Bíblico
¿Realmente es eso lo que quiere decir? (1ª parte)



¿Cómo están amigos? En el programa anterior nos preguntamos: ¿Quiénes son las “otras ovejas” en Juan 10:1 al 16? Muchos intérpretes bíblicos ven en dicho término una referencia a la iglesia. Pero, ¿realmente es eso lo que quiere decir?

En el mencionado pasaje se nos presentan, además, diversos términos, que son los siguientes:
– una puerta
– ladrones y salteadores
– un pastor
– un portero
– ovejas
– un asalariado

De la puerta y de los ladrones ya hablamos en el programa anterior, del pastor y el portero también, pero vamos a hacer un repaso de estos dos últimos, y después seguimos adelante.

¿Qué habíamos dicho del: El pastor? El pastor, sin lugar a dudas, es el Señor Jesús, tal como Él lo dice de sí mismo dos veces en los versículos 11 y 14. En el Antiguo Testamento, Yahvé, el Todopoderoso, se da a conocer como el pastor de Israel (en varios pasajes de Salmos, Isaías y Ezequías). Cuando Jesús ahora dice ser el Buen Pastor, se está colocando a sí mismo al mismo nivel de Dios, aclarando así que Él es igual a Dios.

Vimos también quién es: El portero. Ya que el Señor llegó por el camino oficial, fue el portero el que le abrió la puerta. Ese portero, a mi manera de ver, fue Juan el Bautista. Él fue quien preparó el camino para el Señor Jesús, quien fue delante de Él (como vemos en Lc. 1:17, y 76). Cuando Jesucristo comenzó a aparecer públicamente, Juan lo señaló y exclamó: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn. 1:29, y 36). Además, en Jn. 1:15, vemos que Juan el Bautista testificó del Señor diciendo: “El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo”. Y Dios le había dicho lo que leemos en Jn. 1:33 y 34: “Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios”. Está claro que Juan el Bautista le abrió la puerta al Señor y lo presentó en Israel.

Veamos ahora: Las ovejas. Con las ovejas se refiere al pueblo de Israel, sobre todo a los creyentes en Jesucristo, los que escuchaban Su voz, ponían atención a Su palabra, creían en Él y Le seguían. “A sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. (…) así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.”

El Señor Jesús es tanto el buen pastor como también la puerta a las ovejas. En los meses de invierno, las ovejas eran llevadas al patio, o a un corral rodeado de muros de piedras del campo, techado con ramas espinosas, para pasar la noche. A través de una puerta, o sea una abertura, las ovejas entraban y salían del corral. El Señor dice: “De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.” Y: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.” Jesucristo es la puerta que lleva al reino de Dios.

Echemos un vistazo a: El asalariado. El o los asalariados eran la clase religiosa superior, especialmente la de los fariseos. “Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.” A los fariseos, de hecho, no les importaba el pueblo, sino más bien su propio prestigio, el reconocimiento y el dinero (Lo vemos en el pasaje de Mt. 17:24; y de Lc. 11:39 al 49; y 16:14).

Y así llegamos a: Las otras ovejas. Pero, ¿quiénes son las “otras ovejas”? “También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.” Los profesores de Biblia, en general, concluyen que Jesucristo aquí se refería a la iglesia de entre las naciones. Pero, ¿realmente es eso lo que quiere decir? Creo que el Señor, mientras estaba en la tierra, aun no tenía tanto en la mira a la iglesia de entre las naciones. Eso cambió recién después de Su resurrección y ascensión. Como el Señor enaltecido, Él escogió para esto especialmente al apóstol Pablo y le dio las revelaciones acerca de la iglesia, revelaciones que hasta entonces aún no eran conocidas. Seguramente aquí, en un sentido más amplio, también se refiere a aquellos que del mundo pagano se añadirían a la iglesia, pero en el sentido inmediato de ese entonces, el Señor Jesús se refería primeramente a Israel.

Después de todo, Jesús había enfatizado que Él había sido enviado tan sólo a las ovejas perdidas de la casa de Israel (así leemos en Mt. 15:24). También al enviar a Sus discípulos, en el correr de Su servicio en la tierra, dijo: “Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis” (Mt. 10:5). Entonces, ¿a quién se refiere allí con “las otras”? Es muy posible que esto se refiera a “otros del mismo tipo”, o sea también israelitas, y no otros totalmente extraños. En la Biblia de Estudio Elberfelder, dice que para “otros” se encuentra allí la palabra “allos” del griego antiguo, que tiene el sentido de “otros, adicionales”, a diferencia de “heteros”, que vendría a ser un “cualitativamente otro o extraño” (así leemos en la nota 241 de la página 703). Con respecto a esto, es significativo que sólo un capítulo más adelante dice: “Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos” (Jn. 11:51 y 52). De esto podemos deducir que aún había ovejas (israelitas) que debían ser agregadas a los salvos y que vivían en la dispersión, o sea no solamente ovejas de Israel. Y eso, después, sucedió. Hechos de los Apóstoles informa de cómo se convertían los judíos de todas partes del mundo y eran agregados. Después de eso, también llegaron los gentiles, pero eso fue revelado recién más adelante (en Hch. 10).

De la misma temática también trata la parábola del Señor Jesús sobre la viña, de Mt. 21:43, donde dice, entre otras cosas: “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él”. También aquí, en el v. 41, se trata de “otros del mismo tipo”, o sea de otros israelitas o viñadores. A los israelitas, o los viñadores, del tiempo del Señor Jesús, les fue quitado el reino, pero cuando Jesucristo venga otra vez, el reino será dado a una generación diferente de israelitas, los cuales, entonces, darán sus frutos (como leemos en Is. 27:1 al 6). ¿Verdad que creemos que Israel aún tiene un futuro?

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