El llamado de Jesús a los suyos (3ª parte)

El llamado de Jesús a los suyos (2ª parte)
9 mayo, 2026
El llamado de Jesús a los suyos (2ª parte)
9 mayo, 2026

Autor: Wim Malgo

Dios llama con un llamado personal a jóvenes y adultos en la Biblia, como Samuel y Marta. El autor enfatiza la importancia de escuchar y obedecer a Jesús en la vida diaria, priorizando la comunión con Dios sobre el activismo.


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PE3209 – El llamado de Jesús a los suyos (3ª parte)



Mencioné en el programa pasado que hay 7 personas en la Biblia a los cuales Dios llamó repitiendo el nombre de ellas. Vimos el llamado de Abraham, que tuvo que renunciar al hijo prometido, luego el llamado de Jacob, que tuvo que abandonar la tierra prometida, y terminamos con el llamado de Moisés, el mediador del Antiguo Pacto de Dios con Israel. Pero felizmente Dios no solo llama a los ancianos de larga trayectoria, no, Él llama también a la juventud.

 

Uno de estos jóvenes fue el profeta Samuel.

Sabemos que el nacimiento y el ministerio temprano de este muchacho eran el fruto de las oraciones de su madre. Todavía no había escuchado por sí mismo la voz de Dios. Pero en el primer libro de Samuel, capítulo 3, Dios le llamó personalmente: «¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye». Unos versículos antes leemos que Samuel era joven todavía.

 

El versículo 26 del capítulo 2 nos revela por qué el Señor, en un tiempo de apostasía en Israel, en que el sacerdocio había llegado a ser corrupto, llamó justamente al joven Samuel. Pues allí dice: «Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres».

 

Esto tiene validez también hoy, en un tiempo de apostasía del Dios vivo, en que gran parte de la juventud se dedica al ocultismo y espiritismo: Si tú, joven amigo oyente, amas de todo corazón al Señor y Su Palabra y le obedeces, eres capaz de oír Su llamado. Aunque se dice de Samuel que no había conocido aún a Jehová, ni la Palabra de Jehová le había sido revelada, esto no impidió al Señor llamar al muchacho por nombre dos veces.

 

Samuel es, pues, una de las siete personas en Biblia que fueron llamadas de manera doble por Dios. Su grandiosa misión consistió en sacar a todo Israel de la apostasía, concluir la época de los jueces y fundar el reino de Israel. En el nombre del Señor ungió a los dos primeros reyes: a Saúl y luego a David.

 

Después del llamado de Dios, leemos de Samuel: «Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras. Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová. Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová». Su vida abundó en frutos que provenían de su comunión con Dios.

 

Hasta ahora hemos contemplado a cuatro personalidades en el Antiguo Testamento, a las cuales el Señor llamó dos veces por nombre. Pero también en el Nuevo Testamento encontramos a tres personas a las que el Señor Jesús llama dos veces. Y estoy agradecido de poder decir que el Señor no solamente llama a ancianos o a jóvenes, sino también a mujeres. Una mujer a la que el Señor llamó dos veces por nombre fue Marta.

 

Leemos en Lucas 10:38-42: «Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada».

 

Marta, la hermana de Lázaro, era una mujer impulsiva; su hermana María, en cambio, tenía un carácter prudente. El nombre arameo Marta significa en castellano «la dueña», en cambio, María (en hebreo: Miriam) se puede traducir con «amargura», pero también con «sana». Evidentemente, María era espiritualmente sana.

 

El Señor al llamar dos veces a Marta por su nombre, mostró para todos los tiempos lo que es la «buena parte». María la había escogido porque se tomaba el tiempo para escuchar a Jesús, y también hacía exactamente lo que Él le decía.

 

Marta hacía muchas buenas obras, pero descuidaba lo más importante. – ¿Y qué tal nosotros? Lo que más lamentan las personas es que no tienen tiempo. Seguramente, porque como Marta, tienen que hacer muchas cosas. Sin embargo, nunca se hubiera escuchado a María decir que no tenía tiempo. Ella quería solamente una cosa: escuchar al Señor Jesús y hacer lo que Él le mandaba.

Nuestro Señor nunca nos manda dos cosas al mismo tiempo. Para cada momento de mi vida existe una tarea, y mientras la estoy cumpliendo, no tengo otra orden. Por eso, en el fondo, los creyentes siempre tienen tiempo.

 

Sin embargo, ¿cómo es esto en la vida real? Hablamos mucho, hacemos de todo y siempre encontramos algo nuevo que absorbe nuestro tiempo – pero no respondemos al llamado de Jesús: «Marta, Marta … solo una cosa es necesaria». ¿Por qué leemos tanto los diarios y escuchamos continuamente las más recientes noticias? Bueno, por supuesto que es algo importante, puesto que tenemos que estar informados.

Pero ¿por qué no nos ocupamos mucho más de ser una verdadera bendición para los que nos rodean, tomando de la fuente que es Cristo? ¿Por qué leemos tantos libros y artículos si con todo, no usamos la gracia de Dios para poner en práctica lo bueno que está escrito en ellos? ¿Por qué conversamos tanto por teléfono sin estar motivados por el verdadero interés, la compasión y el amor del Señor por nuestro interlocutor? En vez de esto estamos ocupados en escuchar y divulgar chismería; y muchas veces lo más importante en todo esto somos nosotros mismos.

 

¡Cuán poco decía nuestro Señor y cuánto hacía! Pero cada acto y cada una de Sus palabras eran oro puro y refinado. Querido oyente, ¡examina tus palabras y tus hechos! Verás que en su mayoría son inútiles. Controla tu lengua y hallarás tiempo y calma.

 

Pero aún debe existir otra razón más profunda por la cual Marta fue una de las siete personalidades de la Biblia a las cuales el Señor llamó dos veces por nombre. ¡Marta representa a los innumerables creyentes que consideran todo más importante que el Señor presente en este mismo momento, que habla y actúa ahora!

 

Esto se manifestó cuando su hermano Lázaro había muerto y el Señor llegó en respuesta a sus ruegos – pero ya pasados cuatro días después del entierro. Vemos primero, una vez más, la diferencia entre las dos hermanas, cuando se enteraron de que Jesús estaba en camino para venir a su casa. «Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa». Marta muestra en el encuentro con el Señor Jesús que ella cree en un Salvador histórico. El versículo 21 de Juan 11 nos dice: «Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto». En otras palabras: Podrías haber hecho algo en el pasado, antes de que fuera demasiado tarde, pero ahora ya no.

Ella testifica también que cree en un Salvador futuro, pues cuando el Señor Jesús le dice: «Tu hermano resucitará», Marta Le responde: «Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero».

 

Sin embargo, ella no puede creer en el Salvador presente, que está aquí ahora y tiene todo poder. Y este es el problema de muchos hijos de Dios: el Señor Jesús no es una realidad actual en sus vidas.

 

Es quizás también tu problema. Por eso estás siempre tan ocupado y tienes mucho estrés; no por el trabajo en sí, sino porque no te detienes y escuchas a Jesús.

 

La fe en la real y poderosa eficacia de Su presencia era la «buena parte» que María había escogido. «Sólo en ti, Señor, descanso; Tú eres vida luz, verdad; mi alma en ti ya encuentra gozo y tranquilidad», dice un viejo himno.

 

Estimado oyente, es mi profundo deseo que así sea en tu vida también. Amén.

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