PE-3131 | Autor: Esteban Beitze
Continuamos con nuestro estudio de la vida de Rahab en el capítulo 2 de Josué, y llegamos al punto de que los espías le dieron las indicaciones para que pudiera ser salva ella y su familia.
Continuamos con nuestro estudio de la vida de Rahab en el capítulo 2 de Josué, y llegamos al punto de que los espías le dieron las indicaciones para que pudiera ser salva ella y su familia.
Los temas que escucharemos en esta oportunidad son: El reconocimiento de Dios como generador de lo bueno en nuestras vidas y la confianza latente de que nos hace parte de su Reino.
“Dios restaura lo que pasó” y “Dios hace nuevas todas las cosas” son afirmaciones categóricas que encontramos en la Palabra. ¿Cómo se manifestó esto en la vida de Rahab, la mujer que se unió al Pueblo de Dios, reconociéndolo como propio?
La aparición de Rahab, una persona de mala vida en Jericó y su unión a la fe del Pueblo de Dios nos lleva a pensar: Y nosotros, ¿qué hacemos con nuestras caídas, miserias, fracasos o dificultades? ¿Le damos lugar a Dios para tomarlas y ser exaltado?
En una nueva entrega del estudio sobre Josué, escuchamos la necesidad de, no solo obedecer y conocer, sino de tener comunión con el Señor. Esta es la que activa a todo lo demás.
A la triple orden de parte de Dios a ser esforzado y valiente, también le siguen otras tantas promesas. Después de la primera orden, Dios le añade la promesa de “porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos”
Estamos analizando cómo Dios preparó a Josué para llevar a cabo la tarea de liderar al pueblo en la conquista de la tierra prometida.
El relato de la vida de Josué, reafirma muchas cosas que nos llevan a ver que la Palabra de Dios es coherente y vigente en su mensaje.
La pregunta a la que nos invita este programa es: ¿Estamos viviendo, o, siquiera teniendo en cuenta el propósito del Señor para nosotros?
Es indudable que Josué necesitaba esta serie de órdenes y palabras de ánimo de una forma especial. Tenemos que tener presente que existían una serie de circunstancias que hacían difícil, por no decir imposible la tarea de Josué.
Continuamos estudiando las habilidades que Josué aprendió, mientras era preparado por Dios para tomar la tarea de liderazgo que se le confió.
Continuamos estudiando las habilidades que Josué aprendió, mientras era preparado por Dios para tomar la tarea de liderazgo que se le confió.
El llamado de Dios llega de una forma u otra a nosotros. Primeramente para Salvación, y también para caminar por las sendas que él ha preparado para nosotros. Escucharemos algunas características de este último.
Josué, el nuevo líder del pueblo de Israel en el éxodo, tuvo que generar una confianza absoluta en que el mandato de Dios vendría acompañado de su respaldo.
Generalmente asociamos la figura de Josué con la de un líder guerrero. De hecho, lo fue. Pero quizás no sea tan conocido un detalle no menor que lo asocia con la alabanza y adoración a Dios.
En estos estudios estamos analizando nuestra vida frente al desafío de servir al Señor. Hoy empezaremos a estudiar cómo se debe dar la elección y capacitación de un líder para la victoria.
Josué había consagrado su vida al Señor. Estaba completando las expectativas que Dios tenía para su vida en el momento; le obedeció en todo.
Estamos estudiando la vida de Josué de la cual sacamos lecciones para la vida y servicio cristiano adecuado. Como también debemos hacerlo nosotros, estudiemos cómo Josué aprendió a confiar en Dios.
Para que Dios pueda utilizar una persona en gran manera, tienen que darse una serie de cambios imprescindibles. Por medio de este estudio, estamos aprendiendo lecciones que son necesarias para que el Señor pueda utilizar al creyente en forma eficaz en Su obra.
Continuamos estudiando las habilidades que Josué aprendió, mientras era preparado por Dios para tomar la tarea de liderazgo que se le confió.