La aflicción, aunque difícil, trae bendiciones al enseñarnos a buscar a Dios, transformar nuestras oraciones, revelar pecados, desarrollar paciencia y acercarnos a la gloria eterna prometida por Dios.
El mayor intercambio de la historia de la humanidad comenzó con el nacimiento de Jesús: “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”
El nacimiento de Jesús en un pesebre no fue un accidente trágico sino parte de un plan maravilloso que ya fue anunciado miles de años antes. ¿Qué vincula el nacimiento de Jesús con Benjamín o con David, o con Ruth?
Conversamos con la orientadora familiar y columnista del programa Yanina Cossime sobre el duelo en niños y adolescentes. ¿Cuál es la mejor forma de acompañarlos a través de las situaciones de pérdida y dolor a lo largo de su vida? Yanina nos cuenta su perspectiva desde la Biblia y la psicología.
Todo creyente tiene una misión: predicar el evangelio con sus palabras y con su vida. A este llamado debemos aferrarnos, porque el Señor regresa pronto, porque vivimos en medio de apostasía, y porque nos espera la recompensa eterna de estar junto con el Señor. La vida en misión también tiene implicancias prácticas, sobre todo en las relaciones con otros creyentes en la obra del Señor. Y en todo esto, tenemos la garantía de la presencia de Dios y la perspectiva que nos da la fe.
Los discípulos le pidieron al Señor: “Auméntanos la fe”. También nosotros tenemos que orar así, para poder ser salvos, agradar a Dios, experimentar su poder, y vivir por esa fe. En la vida de fe podremos experimentar que aun en los momentos más difíciles, Dios nos escucha, nos fortalece, es fiel a sus promesas, provee para nosotros, nos protege y nos da la victoria.
En este estudio, partiendo del pasaje de Juan 12:21 donde unos griegos piden ver a Jesús, pensaremos en el significado espiritual de ver a Jesús y en siete razones por las que hacerlo es indispensable. Al ver a Jesús somos salvos, encontramos paz, dejamos de lado nuestra propia justicia, obtenemos perspectiva en tiempos difíciles, oramos conforme a la voluntad de Dios, recibimos la garantía de nuestro futuro eterno, y somos animados a permanecer fieles hasta el final.
En el último programa de la serie “Cánticos del Siervo del Señor”, llegamos al final de estos mensajes admirando la obra maravillosa y completa que se anunció siglos antes, pero se diseñó en la Eternidad. La satisfacción del Señor al ver el fruto de su sacrificio.
En los últimos programas de la serie “Los Cánticos del Siervo del Señor”, llegamos a la victoria suprema del Mesías, derrotando a la muerte. La resurrección es el recordatorio de que Dios dio el giro que ningún hombre pudo dar. Jesús cumplió con la Justicia Divina, pero al ser inocente, Justo y Eterno, resucitó.
La sentencia final que resume la historia de la cruz está en el final del v. 9: “Aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca, con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento”. No deja lugar a dudas. Por encima de los hombres, fue Dios el Padre quien le sujetó a la cruz, aunque no hubiera hecho maldad.
La cruz era una muerte impiadosa, de máxima crueldad. Sólo eran crucificados los esclavos, los provincianos, y los más bajos criminales; rara vez se crucificaba a un ciudadano romano.
El cordero con el cual se identifica al Siervo es, sin duda una metáfora que señala varias cosas. Habla de identificación entre Él y nosotros, habla de total sumisión, como el cordero que es incapaz de quejarse o rebelarse ante la muerte; habla de confianza en Dios, habla de sacrificio.
Isaías 53 versos 6 y 7, es un fragmento de la Palabra que debemos tener presentes para recordarnos que el Señor Jesús sustituyó, Él y solamente Él, nuestra desgracia por Vida Eterna. Pero además de eso fue nuestro sustituto en la pena de muerte que pesaba sobre nosotros...
En este programa escucharemos sobre el Mesías que con su sacrificio nos trajo la paz. Además de entender la profunda relación de la enfermedad en común de la humanidad, y posibilidad de alcanzar un estado pacífico.
Todo esto en el marco del estudio del hermano Eduardo Cartea sobre Los Cánticos del Siervo”.
El Señor llevó sobre sí toda nuestra miseria, sin ninguna restricción. La promesa de la Vida Eterna es estar por siempre en la presencia del Dios y Padre Creador. Apocalipsis habla de el fin del llanto, tristeza y dolor. Pero es gracias a que, en su muerte, toda la angustia de la humanidad fue sobre Él.
Nuevamente nos acercamos a los cánticos del Siervo del Señor descrito en el capítulo 53 verso 2. Es quien llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores.
Descubra con nosotros el alcance y profundidad de la Gracia Divina en esa declaración.
El Siervo del Señor descrito en el capítulo 53 verso 3 y 4, es quien llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores.
Descubra con nosotros el alcance y profundidad de la Gracia Divina en esa declaración. Y respuestas a la pregunta acerca de la sanidad milagrosa o la ausencia de esta.
¿Se considera usted una persona rebelde? Tal vez ha intentado seguir las conductas de “Buena persona” o “Buen cristiano” dictadas por la costumbre. Pero en este programa escucharemos que Jesús fue herido por nuestras rebeliones. Las de todos. ¿Cómo puede ser?
Continuamos estudiando el capítulo 53 de Isaías como el más descriptivo. En este programa, veremos el desprecio y sufrimiento por el cual el Cristo pasó, dando cumplimiento a la profecía. A pesar de ser tan meticulosamente anunciado, no le conocieron como el que había de venir.