Dios es Espíritu, invisible a los ojos mortales. La pregunta inevitable es: ¿Le veremos en el cielo? Además, Dios es amor. Esto es una descripción, no una definición. No adoramos al amor.
Dios es Espíritu, invisible a los ojos mortales. La pregunta inevitable es: ¿Le veremos en el cielo? También, Dios es amor. Esto es una descripción, no una definición. No adoramos al amor.
Dios es Espíritu, invisible a los ojos mortales. La pregunta inevitable es: ¿Le veremos en el cielo? Dios es amor. Esto es una descripción, no una definición. No adoramos al amor.
Como parte de los atributos del Dios Santo, veremos hoy que Dios es soberano. Él sabe lo que pasará porque eso es parte de Su voluntad y de Su plan. Él es el mismo, ayer, hoy y para siempre.
Dios es exaltado por encima de todo el universo. Solo Él es eterno, infinito, autoexistente, autosuficiente, inmutable, todopoderoso, omnisciente y omnipresente. Estos atributos Lo sitúan más allá de la existencia material.
No hay forma de medir la grandeza de Dios, es inconcebible. Él está sobre todo y puede hacer lo que quiera sin pedir permiso ni dar explicaciones. ¡Él es soberano!
No hay forma de medir la grandeza de Dios, es inconcebible. Él está sobre todo y puede hacer lo que quiera sin pedir permiso ni dar explicaciones. ¡Él es soberano!
El concepto de la eternidad de Dios es demasiado grande para nuestra comprensión. Dios no tiene principio ni fin. Siempre ha existido y existirá. ¡Él trasciende el tiempo!
Dios es Todopoderoso: El vocabulario humano no tiene palabras para medir adecuadamente Su poder. Nuestros corazones deben llenarse de adoración y temor del Señor al meditar en Su omnipotencia. Él es Omnipresente: está en todas partes y nadie puede esconderse de Su presencia.
Dios es Todopoderoso: el vocabulario humano no tiene palabras para medir adecuadamente Su poder. Nuestros corazones deberían llenarse de adoración y temor del Señor al meditar en Su omnipotencia. Dios es Omnipresente: está en todas partes y nadie puede esconderse de Su presencia.
Dios es Todopoderoso: el vocabulario humano no tiene palabras para medir adecuadamente Su poder. Nuestros corazones deberían llenarse de adoración y temor del Señor al meditar en Su omnipotencia. Dios es Omnipresente: está en todas partes y nadie puede esconderse de Su presencia.
“Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo”, nos dice Juan 5:26. El Dios trino es la fuente de toda vida. La eternidad de Dios está ligada a Su autoexistencia. Su vida no fue creada; la fuente de Su existencia está enteramente en Él mismo.
“Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo”, nos dice Juan 5:26. El Dios trino es la fuente de toda vida. La eternidad de Dios está ligada a Su autoexistencia. Su vida no fue creada; la fuente de Su existencia está enteramente en Él mismo.
“Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo”, nos dice Juan 5:26. El Dios trino es la fuente de toda vida. La eternidad de Dios está ligada a Su autoexistencia. Su vida no fue creada; la fuente de Su existencia está enteramente en Él mismo.
En Deuteronomio 6:4 leemos: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”. La Biblia enseña que desde el comienzo, Dios reveló que Él es uno y el único Dios verdadero.
En Deuteronomio 6:4 leemos: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”. La Biblia enseña que desde el comienzo, Dios reveló que Él es uno y el único Dios verdadero.
En Deuteronomio 6:4 leemos: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”. La Biblia enseña que desde el comienzo, Dios reveló que Él es uno y el único Dios verdadero.
Cuando hablamos de la crisis del compromiso, nos referimos a la primera vez que una persona entrega su vida al Señor. Puede haber una lucha para dejar sus planes y ambiciones personales. Las palabras entrega y rendición describen muy acertadamente esta crisis.
Cuando hablamos de la crisis del compromiso, nos referimos a la primera vez que una persona entrega su vida al Señor. Puede haber una lucha para dejar sus planes y ambiciones personales. Las palabras entrega y rendición describen muy acertadamente esta crisis.
Cuando hablamos de la crisis del compromiso, nos referimos a la primera vez que una persona entrega su vida al Señor. Puede haber una lucha para dejar sus planes y ambiciones personales. Las palabras entrega y rendición describen muy acertadamente esta crisis.