En el recorrido de los siglos de la Palabra de Dios en el Antiguo Testamento, podemos observar la sombra de lo que el hombre debiera ser, para acercarse al Padre. De hecho, ni siquiera se lo llamaba Padre. Pero el Señor Jesús vino a introducir el Camino de regreso a Dios, y es sobre esto, que el Apóstol Pablo se explaya en explicar a los Romanos.