21 febrero, 2008
Nuestra culpa puede que esté perdonada, pero nuestra naturaleza pecaminosa y corrupta nos aqueja a diario. ¿De dónde provienen el enojo, la envidia y las constantes discordias? Todo esto proviene de la afirmación del yo y de eludir la cruz. Estas verdades serán desarrolladas en este estudio bíblico.
