Josué: Un líder para la victoria (14ª parte)

Josué: Consagrarse a Dios (13ª parte)
7 junio, 2025
Josué: Instrumento de adoración (15ª parte)
14 junio, 2025
Josué: Consagrarse a Dios (13ª parte)
7 junio, 2025
Josué: Instrumento de adoración (15ª parte)
14 junio, 2025

Autor: Esteban Beitze

En estos estudios estamos analizando nuestra vida frente al desafío de servir al Señor. Hoy empezaremos a estudiar cómo se debe dar la elección y capacitación de un líder para la victoria.


DESCARGARLO AQUÍ

PE3116 – Josué: Un líder para la victoria (14ª parte)



Un líder para la victoria

Estamos estudiando la vida de Josué, no sólo el libro con su nombre, sino cómo Dios lo fue preparando para estar al frente de diferentes tareas, culminando con el liderazgo del pueblo entero.

Estos estudios nos sirven para analizar nuestra vida frente al desafío de servir al Señor. Hoy empezaremos a ver…

 

LA ELECCIÓN Y CAPACITACIÓN DEL LÍDER PARA LA VICTORIA

Fue pedido a Dios

¿Qué pasaría si de repente te cita el jefe de la empresa o negocio en el cual trabajas para darte la lamentable noticia que estás despedido? ¿Cómo reaccionarías si el liderazgo de tu iglesia te quitara tu área de responsabilidad y se la diera a otro hermano?

Recuerdo muy bien como fue cuando despidieron a un compañero mío en una empresa donde trabajaba. Apenas se enteró de la noticia, ya estaba un agente de la seguridad que lo vigiló al juntar sus cosas y acompañarlo hasta la puerta. Esto tenía su razón. No pocos, al ser despedidos, procuran tomar alguna revancha o directamente quieren dañar la empresa o lugar de trabajo donde se encontraban.

Veamos como reaccionó uno de los más grandes líderes que existió sobre la tierra cuando le llegó la orden de que habría de dejar toda la responsabilidad.

 

La oración por un líder

Leemos en Números 27:12-17: “Jehová dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim, y verás la tierra que he dado a los hijos de Israel. Y después que la hayas visto, tú también serás reunido a tu pueblo, como fue reunido tu hermano Aarón. Pues fuisteis rebeldes a mi mandato en el desierto de Zin, en la rencilla de la congregación, no santificándome en las aguas a ojos de ellos. Estas son las aguas de la rencilla de Cades en el desierto de Zin. Entonces respondió Moisés a Jehová, diciendo: Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación, que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor”.

Cuando Dios le hace saber a Moisés que era su hora de partir, así como ya había muerto su hermano Aarón como castigo por la desobediencia de los dos, Moisés no se pierde en lamentos o de pedidos de alargar su vida unos momentos más.

Esto más tarde lo hizo el rey Ezequías (2R.20:1-6), cuando el Señor por boca de Isaías le anticipó su muerte. Entonces con gran lloro pidió a Dios vivir más. Dios escuchó su oración, pero los quince años que recibió como regalo trajeron tristes consecuencias. Ezequías hizo alarde de todos sus tesoros a los emisarios de Babilonia, los cuales pocos años más tarde los vendrían a buscar, destruyendo el templo, la ciudad y llevándose cautivo al pueblo. Para colmo de males, en estos años nació su hijo Manasés que ocuparía el trono después de él, el cual se destacó por su gran maldad, la cual hizo necesaria el juicio de Dios sobre el pueblo entero. Por lo tanto, vemos, la diferencia de las oraciones entre estos dos siervos de Dios.

Moisés acepta la soberana voluntad de Dios sobre su vida, pero no se queda meditando o lamentando sobre aquello que no podría obtener o estaba a punto de perder. Aquí vemos el actuar de un líder verdaderamente espiritual. Lo que le pesaba era la continuidad de la obra. Lo que le preocupaba no era su bienestar, su renombre, ni siquiera su vida. Lo que le importaba de veras era su gente, el pueblo de Dios y la honra de Dios. Una de las cualidades más destacables de Moisés fue el desinterés por lo suyo propio, y, por el contrario, la gloria de Dios y el bien del pueblo, eran su prioridad. Con tal que el pueblo estuviera bien, todo lo demás, incluyendo su propia vida, no tenía importancia. Esto se resalta también en el hecho que Moisés no pone a sus hijos Gersón o Eliezer por sucesores. Evidentemente no reunían los requisitos necesarios. Entonces ora a Dios por una persona capacitada para liderar al pueblo, “para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor”.

¡Qué ejemplo! ¡Éste sí es un líder espiritual! ¡Esto es lo que debemos buscar nosotros para nosotros y la congregación u obra donde el Señor nos ha colocado! Que no seamos encontrados entre aquellos de los cuales el apóstol dice tristemente: “Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús” (Fil.2:21).

 

Si tenemos líderes capacitados, oremos para que el Señor los mantenga fieles, qué crezcan en el conocimiento de la Palabra y que puedan ser guiados por el Espíritu en cada decisión que tomen. Ahora, si necesitamos líderes capacitados para la obra pidámoslos a Dios. Si la obra con los niños requiere de más maestros, ¿por qué no pedir al Señor que los provea? Podría suceder que no los recibimos porque no pedimos o porque pedimos mal (Stgo.4:2,3). Quizás pedimos con la connotación de ser vistos o reconocidos como líderes, para ostentar un título o cargo, pero no con un interés genuino y desinteresado por la obra. Pero puede ocurrir, que estemos orando por obreros para la mies, pero no estemos dispuestos a involucrarnos. ¡Es muy probable que el Señor te quiera usar justamente a ti!

Moisés oró completamente desinteresado. Su anhelo más profundo era el bienestar del pueblo, a pesar que él no estuviera presente. No deja su puesto con un dejo de amargura, rencor o desinterés para los que le siguieran en la tarea. Lo importante era la continuidad de la obra de Dios y que el Señor recibiera toda la gloria. Así nos tiene que pesar la obra. Que estemos o no, que nos tengan presente o no, que nuestro anhelo sincero siempre sea que la obra crezca y Dios reciba la gloria.

 

La oración por las características para el líder

Al orar Moisés nombra 4 características para el futuro líder del pueblo. Y estas tienen un paralelo maravilloso con lo que el Nuevo Testamento nos revela acerca del liderazgo dentro de la iglesia:

1) Un varón para la congregación

Moisés oró: “Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón…” (Nm.27:16). Para seguir la tarea del liderazgo, se necesitaba un hombre. Las mujeres podrán tener muchas responsabilidades, pero la dirección de la grey de Dios le incumbe al varón. Generalmente sucede que existen más mujeres espirituales consagradas y capacitadas para las diferentes tareas en la obra. Para cada una de ellas Dios tiene su lugar y las quiere usar. Pero la enseñanza al respecto en toda la Biblia se dirige al liderazgo del varón. Obviamente existen excepciones, sobre todo cuando una misionera soltera levanta una obra. Pero si ella quiere seguir el plan de Dios, tendrá que orar por varones que se vayan capacitando y luego, darles el lugar que corresponde.

 

2) Un varón sobre la congregación

La oración de Moisés sigue con las palabras: “Ponga Jehová… un varón sobre la congregación” (Nm.27:16).

La idea no es superioridad por encima de los demás, aunque también conlleva un concepto de autoridad delegada, sino una persona que esté con los ojos puestos sobre toda la congregación, velando por ella. Este mismo concepto lo encontramos en el Nuevo Testamento en la figura del “obispo” la cual significa “sobreveedor” o “guardián”. En la mente griega del primer siglo este concepto tenía el significado de velar sobre cierta cantidad de personas dando cuenta ante un poder superior. El líder no es el mandamás, sino que vela sobre el grupo de personas que Dios le ha encomendado. Es el que se interesa por el bienestar de los suyos y les sirve. Se toma el tiempo de orar por ellos, observa cómo anda cada uno y si ve peligro, interviene.

 

3) Un varón delante de la congregación

Moisés añade otro concepto a las características que buscaba en el futuro líder: “que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca…” (Nm.27:17a). Esta significación también la encontramos en el Nuevo Testamento. Podríamos hacer equivaler este concepto con la palabra neotestamentaria de “anciano”. Es la persona que tiene la madurez necesaria para tomar la delantera, tomar decisiones correctas, guiar a los que están a su cargo por el camino apropiado. En Romanos 12:8 dice: “los que presiden” (los que van delante) o estar “al frente”, en la primera línea de la batalla. Da la idea de madurez y de experiencia espiritual. Esto conlleva una gran responsabilidad, porque todos miran lo que hace para bien o para mal. A su vez también será el lugar más propenso a recibir los ataques del enemigo. Cuando Satanás ataca y logra dañar a un líder, daña a muchos otros a la vez.

 

4) Un varón como pastor de la congregación

Y para concluir su oración, Moisés le suma otra característica esencial a la descripción del líder pedido al decir: “para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor” (Nm.27:17b). Él buscaba una persona que fuera “pastor” del pueblo de Israel. Es llamativo que éste es otro de los nombres con los cuales se conocen los líderes de iglesia en el Nuevo Testamento. Este término recalca la forma de la actividad de la persona que lidera. Tiene que tener un corazón que ama y cuida a los que le están encomendados. Tiene que cuidar y alimentar a los que lidera.

 

Aunque los términos nombrados, son específicos para el liderazgo de la iglesia, Dios se agradaría en encontrar en cada siervo suyo estas características. Todos influenciamos nuestro entorno. Todos tenemos a nuestro derredor hermanos más nuevos en la fe a los cuales debemos guiar, sobre los cuales debemos velar y a quienes debemos alimentar. Esta es la esencia de hacer discípulos a la manera que el Señor nos ordenó (Mt.28:19,20). ¿Cumplimos con esta tarea? ¿Somos fieles en lo poco? A medida que lo somos, el Señor también nos podrá encomendar mayores responsabilidades. Dios lo busca y la iglesia del Señor lo necesita imperiosamente. ¡Oremos por ello, e involucrémonos en esta importante tarea! Y nunca nos olvidemos orar por los líderes de las diferentes áreas, y que el Señor pueda levantar más de ellos para su gran obra.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Elija su moneda
USD Dólar de los Estados Unidos (US)
Presiona Enter para buscar o ir a búsqueda avanzada