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Conversamos con Andrea Latini sobre la identidad que tenemos en Cristo: Somos hechura Suya, creadas en Cristo Jesús para buenas obras. ¿Cómo debería verse afectada nuestra vida por esta verdad? ¿Cómo enseñarles a nuestras hijas que son valiosas por lo que Cristo hizo en la cruz? No te pierdas de esta entrevista.


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EA 1260 – Entre Amigas – Identidad



Entrevista a Andrea Latini

Victoria: Queridas amigas, es un gusto saludarlas una vez más en este programa. Vamos a compartir los siguientes minutos juntas con la compañía de Andrea Latini, quien nos acompaña desde Argentina. ¿Cómo estás, Andrea?

 

Andrea: Hola, Victoria. Estoy muy bien, gracias.

 

Victoria: Es un gusto tenerte nuevamente con nosotras. Hoy vamos a reflexionar sobre un tema que nos toca muy de cerca a las mujeres, y más en la época en la que nos ha tocado vivir. La otra vez me pasó de ir a una iglesia que visito seguido pero donde no me congrego, y vino una señora y me preguntó “¿Y vos quién sos?” y yo no sabía qué responderle. Y a veces es interesante pensar en esto, ¿no? ¿Qué nos dice Dios sobre quiénes somos? Porque a veces estamos completamente perdidas.

 

Andrea: Sí, y vos te hiciste la pregunta, lo reflexionaste. Pero a veces ni nos lo preguntamos, sino que vamos tomando decisiones en la vida sin saber quiénes somos realmente. Entonces pensamos que somos lo que hacemos, la posición que ocupamos, la imagen que tenemos, lo que nos dicen los demás que somos, pero, como bien decías, lo que más importa es quiénes somos delante de Dios, porque esa es la realidad. Y la Biblia dice que somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales él preparó de antemano. Lo más importante es que fuimos creadas por Dios a su imagen. Y en su creación y en su salvación y redención hacia nosotras está nuestra identidad. Por eso, ¿quiénes somos? Somos creadas por Dios, amadas, aceptas, somos hechura suya, que es el poema de Dios que Él sigue completando en nuestras vidas, y nuestra identidad está en que somos creadas por Él.

 

Victoria: Que somos creadas por Él y con un propósito, ¿verdad?

 

Andrea: Así, es, como decía el versículo, somos creadas para buenas obras, para glorifica a Dios, para tener comunión con Dios, y no necesitamos agregarle nada a la identidad que tenemos en Él, porque lo que nos hace especiales y únicas es que Él nos pensó desde antes de la fundación del mundo y nos creó con un propósito. Nada de nuestra vida, de nuestro cuerpo, de nuestra mente, de nuestras emociones fue al azar. Todo fue diseñado por Dios, especialmente creado para que tengamos comunión con Él y que podamos glorificar a Dios.

 

Victoria: Totalmente. Ahora está el concepto en internet de “mujer de valor” o “hombre de valor” y como que tienen que tener determinados ítems o cosas que cumplir, que no siempre o, mejor dicho, casi nunca tienen que ver con lo que Dios dice que somos. ¿Por qué nos pasa eso de sentirnos insuficientes?

 

Andrea: Creo que la base de no reconocer nuestra verdadera identidad es el pecado, la caída del hombre. Dice Génesis 3 que pecamos, y por el pecado entró la muerte, y el pecado distorsionó nuestra propia imagen personal, entonces empezamos a tener angustia, insatisfacción, a no tener respuestas y empezar a buscarlas en lugares donde no tenemos que buscar. Cuando no sabemos quiénes somos dejamos que el pecado enturbie nuestra imagen de que somos creadas por Dios con un propósito eterno, que nuestro valor no depende de lo que hacemos, de quiénes somos de lo que logramos.

Pasa mucho que valoramos a otros por lo que tienen, por la imagen, por lo que logran, por los títulos, porque los demás los aplauden, porque tienen muchos “me gusta”, y en realidad esa forma de valorar a las personas es incorrecta. Y muchas veces la aplicamos en nosotras mismas. Ahí es cuando nos equivocamos, porque Dios nos ama con su amor eterno independientemente de lo que hagamos. No podemos hacer nada que haga que Dios nos ame más, ni nada que hace que Dios nos ame menos.

 

Victoria: Exacto. Es como que muchas veces vivimos nuestra identidad oculta debajo de varias capas. Como que para llegar a quien realmente somos, a qué es lo que nos define, hay que atravesar muchas capas. Y pasa mucho entre las mujeres el tema de la comparación, también. ¿No?

 

Andrea: Tal cual. Una mujer que está segura en su identidad, y sabe que es en Cristo, no va a ser una mujer que compite sino una mujer que puede bendecir a su entorno. Las mujeres nos relacionamos por la competencia o por la comparación cuando no tenemos firme nuestra identidad en Cristo. Y pasa que siempre queremos lo que tiene la otra. No podemos bendecir a la mujer que tenemos al lado, a nuestra prójima, si no tenemos conciencia del valor que tenemos en Cristo. Vos dijiste que hay personas que hablan del valor de las mujeres, de los hombres, y el valor con un estándar de logros. Pero no es así. Para Dios somos valiosos y su valoración no está determinada por lo que logremos.

 

Victoria: Pensando en Jesús, es exactamente a la inversa. Lo que el mundo tiene por valioso, por supremo, Él vino e hizo todo lo contrario, mostrando lo que era el Reino de Dios y cómo eran las cosas a los ojos de Dios. Qué lindo entender que Jesús nos estaba enseñando lo que era la realidad del Reino, algo tan lindo y desconocido de este lado de la eternidad.

 

Andrea: Así es, el Señor dijo que eran bienaventurados los mansos, los humildes, los pobres de espíritu, los que lloran, y son todas descripciones que no se ajustan a lo que este mundo valora. Y la Palabra dice que Dios ve el corazón, algo que nosotros no vemos. Pero, aunque nuestro corazón no esté bien, Dios nos ama igual. Y eso es algo maravilloso. Saber que tenemos valor en Cristo porque Él dio a su propio hijo, derramó su sangre en el calvario, murió por nosotras, y no solamente nos creó, sino que nos rescató y redimió del pecado, y nos ofrece vida eterna y la restauración de nuestra identidad en Cristo. Así que esto está disponible para todas las personas que reconocemos que somos pecadoras, que el pecado nos separa de Dios, y que aceptamos este regalo hermoso que restaura nuestra comunión con Dios, nos da la salvación eterna de nuestras almas, y nos da esa paz y seguridad de sabernos amadas y tener una identidad firme en lo que dice la Palabra de Dios. Porque estamos todo el día escuchando que nuestra identidad es otra cosa, y aunque no queramos eso se filtra en nuestra mente, en nuestras amistades, en nuestras conversaciones, aún en nuestra iglesia, y terminamos, sin darnos cuenta, pensando en que el valor está en nuestros hijos, en los logros académicos, en el poder adquisitivo, en nuestra imagen. Hoy en día hay una desvalorización total de lo que es la tercera edad o la vida adulta.

 

Victoria: Exactamente, te iba a hablar de las conversaciones con las personas mayores, que a veces son unos tesoros tan grandes, y a veces uno no las aprovecha. A veces en la iglesia, cuando uno se sienta un rato con una persona mayor y escucha un poco de su vida, hay consejos y anécdotas que nos transforman. También muchas veces en la tercera edad está muy presente el compromiso de la oración. Muchas veces lo pasamos por alto, pero es un regalo enorme y también es la identidad en Dios de esas personas.

 

Andrea: Sí, pero si nosotras basamos nuestra identidad en una determinada apariencia o edad, también eso nos va a volver prejuiciosas para con los demás y vamos a desvalorizar a las personas que nos rodean o categorizarlas de acuerdo a un estándar. Y vamos a perder esto de la bendición de saber que cada uno es especial delante de Dios, y que cada una fue creada para buenas obras que el Señor preparó de antemano, para que podamos bendecir a la que tenemos al lado. Como bien dijiste, las personas mayores, las personas humildes, las personas pobres, las que quizás no pudieron estudiar, que son personas que a veces condenamos en nuestra mente y pensamos que no tienen nada para brindarnos, son las personas que Dios utiliza y nos humilla de esa manera. Porque Dios utiliza lo vil y lo menospreciado del mundo, y se glorifica usando personas como nosotras que no valemos nada, que no somos nada, y nos usa en forma sobrenatural. Porque el valor no está en lo que nosotras podamos hacer, sino en lo que Él puede hacer a través de nosotras.

Así que ojalá no nos perdamos de relaciones sanas, de bendecirnos mutuamente, pero eso solo es posible si una está segura de quién es en Cristo, y si tiene un concepto adecuado de quién es Dios, quién sos vos, y quiénes son los demás.

 

Victoria: Estaba pensando qué importante es comenzar a inculcar esto desde la niñez en las mujeres, porque hay una sensibilidad especial de las nenas cuando alguien les dice algo feo, esas cosas que a veces quedan marcadas, que pueden tener que ver con la inteligencia o con la apariencia, y qué importante poder acompañar a las niñas mostrándoles quiénes son, ¿no?

 

Andrea: Sí, no solamente enseñarles la verdad de la Palaba de Dios, que es fundamental, sino que nuestras actitudes, nuestras palabras, nuestros juicios de valor como mamás sean realmente dirigidos por la Palabra de Dios. Porque muchas veces me ha pasado como mamá encontrarme comparando hijos, o diciendo “vos no lo lograste porque no te esforzaste como la otra persona” o diciendo cosas como “hoy estás linda”.

 

Victoria: Sí, son cosas que a veces se nos escapan.

 

Andrea: Sí, y es importante estar atentos a lo que decimos, porque ellas nos están mirando y están aprendiendo de lo que decimos y de lo que hacemos. Y no de lo que decimos intencionalmente cuando les enseñamos un versículo bíblico o lo que sea, sino lo que decimos cotidianamente. Y si decimos algo que va en contra de lo que les enseñamos bíblicamente son los primeros en darse cuenta. Son jueces implacables. Queremos bendecir a nuestros hijos y a nuestras hijas, entonces sí, es súper importante que sepan que tienen valor en Dios, que son importantes para Dios, y que su identidad está en Cristo, en que son amadas por Dios, creadas por Dios y que no hay una persona igual a la otra. Porque lo que pasa hoy con las chicas es que todas se quieren parecer a la otra, y es difícil porque se operan, se ponen bótox, y a tal nivel que todas parecen iguales.

 

Victoria: Y cuántos temas que genera eso de distorsiones y de problemas alimenticios, ¿no? Estaba pensando que cuando una niña, adolescente o joven crece sabiendo quién es en Jesús, también las decisiones que vaya tomando van a estar marcadas por eso. Porque va a estar parada desde otro lugar, y qué bueno que tenga personas alrededor que le recuerden quién es en Jesús.

 

Andrea: Tal cual. Bueno, las personas más vulnerables son las personas que no saben quiénes son. Porque son personas que su valor está en lo que otro les dice, en lo que otro aprueba, y son más propensas en caer en manipulaciones, en violencia, en situaciones en las que terminan siendo víctimas.

 

Victoria: Sí, y en malas decisiones, también en frustraciones, en tantas cosas que nos pasan en la vida. Hablábamos de que Dios nos habla de lo que somos, y qué importante que es poder creer en esa verdad. Me gustaría compartir acerca de algunas afirmaciones que podemos hacer sobre cómo vivir hoy desde la identidad verdadera. Ahora está mucho el tema de las afirmaciones, de manifestar y eso, pero esto tiene que ver con verdades de Dios para nosotras. Renovar la mente con la Palabra. ¿Cuáles son algunas de ellas?

 

Andrea: Hoy se sabe, por los estudios que hace la neurociencia, que la mente se reprograma. Y la Palabra de Dios lo dijo mucho antes. Dice que tenemos que renovar nuestra mente con la Palabra. Realmente, saber que soy una hija de Dios, saber que fui creada por Dios, poder tener un contacto diario con la Palabra. Yo puedo memorizar la Biblia, leerla, meditarla, puedo hoy con la tecnología tener los versículos, la Biblia, los planes de lectura o de devocional enfocados en esto de quién soy yo delante de Dios, y también puedo tener alguna meta de estudio bíblico donde yo pueda marcar en mi Biblia cada vez que un versículo en mi Biblia me hable de quién soy. Y puedo poner un corazón, una estrella, algo que identifique que ese versículo habla de quién soy para Dios. Porque es la única forma, volver a la Palabra de Dios y a las verdades bíblicas, de renovar nuestra mente ante el bombardeo de las mentiras de nuestro entorno que están y van a seguir estando, así que no podemos desvincularnos de los hábitos piadosos, de estudiar la Biblia, de confrontarnos con la Palabra, y de vivirla, experimentarla.

 

Victoria: Totalmente, que la verdad de Dios defina quienes somos y que podamos también ser de bendición para otros. Pensaba, dentro de lo que decías, en las herramientas que tenemos. A mí me tocó vivir la transición del avance de la tecnología, pero es increíble. Hoy en día uno se acuerda de una parte de un versículo, pero no sabe donde está, lo pone en el buscador y aparece enseguida. Entonces hay veces que tenemos esas pequeñas porciones de la Palabra que están en nuestra cabeza, pero qué bueno que es poder usar, sea cual sea la edad que tengamos, esas herramientas.

Y bueno, la invitación es a que busquemos, a través de la Palabra, la paz de Dios y la identidad que tenemos en Él. Muchas veces el mundo desprecia, cuanto Dios más nos afirme, más nos va a despreciar el mundo, así que cuán importante es estar en Él.

 

Andrea: Tal cual, es como decís. Como mujeres es muy importante centrarnos en la declaración de Dios. Somos amadas, escogidas, creadas para su gloria. Que esta semana podamos abrazar esa verdad y que podamos vivirla.

 

Victoria: Así es. Muchas gracias, Andrea, por estar con nosotras, hay mucho más para hablar, pero tenemos lo más importante, que es esta verdad: que el Señor nos hizo, somos hechura suya, creadas en Cristo Jesús para buenas obras. Que podamos meditar en eso y que sea un hábito sano en nuestra vida. Gracias, Andrea, por tu tiempo.

 

Andrea: Gracias, es un placer como siempre charlar contigo y con la audiencia. Un beso grande.

 

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