Descansando junto a arroyos de vida

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Lili de Cartea Millos nos acompaña para reflexionar sobre el Salmo 23. Tenemos 3 pilares de fortaleza cuando necesitamos un descanso espiritual: La Palabra de Dios, la obediencia y la fe.


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EA 1259 – Entre Amigas – Descansando junto a arroyos de vida



Entrevista a Lili de Cartea Millos

Victoria: Es un placer, queridas oyentes de Entre Amigas, encontrarnos en un nuevo programa. Hoy tenemos la participación especial de nuestra querida amiga Lili de Cartea Millos. Estuvimos conversando con ella en programas anteriores y hoy vamos a hablar de descansar junto a arroyos de vida. A veces cuando hablamos de descanso pensamos en vacacionar, pero en esta oportunidad vamos a hablar del descanso cuando la vida nos coloca en ese lugar de manera forzosa, cuando estamos atravesando alguna situación de salud.

¿Cómo estás, Lili? Bienvenida.

 

Lili: Hola, buenos días queridas amigas. Es un privilegio, como siempre, poder estar compartiendo con ustedes.

 

Victoria: A mí me gusta mucho esta imagen de arroyos de agua porque acá en Uruguay, al menos, hace mucho calor, y la idea de un arroyo de agua es muy refrescante. Contanos un poco del tema de hoy.

 

Lili: Hoy vamos a hablar sobre una parte del Salmo 23. Como decías recién, qué agradable que es recordar momentos de vacaciones, momentos de paz, quizás junto a un arroyo manso que lleva animales de la zona, que nos lleva a descansar. Bajo una metáfora tomada de la vida pastoril, la que David conocía muy bien, porque fue pastor, el ungido del Señor y escogido por Dios para ser el rey de Israel. Recordemos que él se distinguió por su audacia, su lealtad y fe en Dios, mató osos y leones protegiendo a sus ovejas mató al gigante Goliat, y por su música fue llevado a la corte.

Podemos pensar en esa escena como un medio día en oriente, con un calor asfixiante, con el suelo que despide chispas, las piedras de las montañas que queman, y ante tales circunstancias ¿qué sería del rebaño si no tuvieran un pastor? Este Salmo 23 nos muestra a Cristo como un pastor. Isaías 40:11 dice: “Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas”. Ezequiel 34:23 dice: “Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor. En el Nuevo Testamento, en Juan 10:14 dice: “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen”. Todos necesitamos descanso. Debe haber pausas, paréntesis, vacaciones en nuestras vidas. Hay mucho más trascendencia de la que nos figuramos en este mandamiento. No hay parte de nuestro ser que no reclame descanso.

Queridas amigas, nosotras no podemos estar siempre trepando para cruzar la montaña de la dificultad. Las pruebas, el descontento, las dudas, tenemos que poder reposar en los verdes pastos, o caminar por las riveras de aguas tranquilas. Vamos a encontrar un recurso en el que podamos descansar. ¿Cómo podemos lograr ese descanso junto a aguas de reposo? Podemos pensar en el alimento suficiente, que es la Palabra de Dios. Una oveja hambrienta no puede descansar. Pero el pastor puede proporcionarle el buen pasto. Nunca podremos descansar si no satisfacemos el hambre de nuestro espíritu y apagamos su sed. Todo el afán de la vida humana se ve movido para rellenar ese vacío. Solamente al escuchar y creer la voz de Jesús, que nos dice “el que a mí viene nunca tendrá hambre, el que en mí cree jamás tendrá sed”, eso es satisfacción eterna. Para ellos hay tierras de delicados pastos y ríos de deleite espiritual.

La Palabra de Dios puede compararse a tiernos, sabrosos pastos, esos pastos verdes, frescos y provechosos. Podemos decir que es el momento de creerle a Dios y a su Palabra. Todas hemos vivido momentos difíciles, el Salmo 119:82 dice: “Desfallecieron mis ojos por tu palabra, Diciendo: ¿Cuándo me consolarás?”. Ahí podemos poner cada una de las promesas de Dios a nuestro favor.

Siempre hablamos de la importancia de estudiar la Palabra de Dios, pero también hay momentos de desierto. Hace poco tuve una operación importante, un reemplazo de cadera, y hubo días en los que yo lloraba y le pedía ayuda al Señor, porque tenía mucho dolor. En los primeros momentos, cuando no estaba bien dada la dosis de los analgésicos, fue muy difícil. Y en esos momentos es cuando uno tiene que tener la mente muy segura, porque Dios te va a recordar lo que ya tenés adentro, Dios va a poner alguien que va a decirte algo.

Victoria, ¿podrás leer los versículos que te pedí, por favor?

 

Victoria: Sí. Jeremías 20:11 dice “Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada”. Y Nahúm 1:7 dice “Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían”.

 

Lili: Hemos escuchado en la Palabra que Jehová está con nosotros, como poderoso gigante. Y nuestra mente tiene que tener la convicción de que Dios es bueno. Hay una canción que ahora se escucha mucho, La Bondad de Dios, que dice tal cual esto. a veces hasta no vamos a poder leer la Palabra, pero nosotras tenemos que llenar nuestro corazón de su Palabra, porque como dice el versículo, cercano está el Señor a los que le temen, y sus oídos atentos al clamor de ellos. Refugiate siempre en el Señor. Rut 2:12 dice que ella fue a refugiarse bajo las alas del Señor. Ahí tenemos un pilar: la Palabra de Dios.

Y tenemos otro pilar, que es la obediencia a las órdenes del pastor. El más cuidadoso pastor no puede llevar al rebaño a un lugar apropiado para el descanso si las ovejas no le siguen. Cristo nos dice “mis ovejas oyen mi voz, yo las conozco y me siguen”. No es extraño que perdamos nuestro descanso cuando seguimos los caprichos y las fantasías de nuestros corazones y mentes. Seguimos nuestros planes y no los del pastor. Llenamos nuestros días con nuestras soluciones. En Romanos 12:1-2 es como si Pablo nos estuviese implorando de rodillas, diciéndonos que tenemos que ser transformados en nuestra mente.

El tercer pilar es comenzando con la fe. ¿Quién puede descansar completamente tranquilo mientras nuestro destino eterno está indeciso? Para desvanecer el temor nuestro pastor Jesucristo ha hecho una provisión: su vida misma. Él salió al encuentro del enemigo de nuestras almas. Recordemos el Getsemaní y la pasión, las lágrimas, el angustioso sudor cual gotas de sangre. Nosotras no podíamos hacer nada por nosotras mismas. El Dios pastor dio su vida por las ovejas. No fue cobarde, ni el pastor asalariado del que habla Juan 10:14. El rebaño era suyo, se lo había dado su Padre, y el buen pastor entregó su vida para salvar a sus ovejas. En Romanos 8:34 afirma: “Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”. Amadas amigas, cada una de ustedes, si creen en esta verdad eterna, pueden aceptar a Cristo como su salvador. El Pastor nos espera para hacernos descansar y para darnos a beber tragos de inefable reposo. Confiemos en Él, entreguémosle toda la carga a Él.

La Biblia nos enseña que le encomendemos a Jehová nuestro camino, y Él nos sustentará. Queridas hermanas, una encomienda no es algo que yo tengo, lo dejo en un correo, y después la persigo para ver por dónde va y si llega bien. Yo la entrego, pago, y la dejo. Así tenemos que hacer nosotras también. Llevar nuestras cargas, todo ese peso de nuestro corazón, y entregárselo a Él.

Y hay algo muy importante. Nosotros vamos a buscar todo esto a los pies de Cristo, porque él es nuestro pastor. Pero también él, a cada una de nosotras, puede utilizarnos para ayudar a otras personas. Cuando nosotras vemos el dolor, nos tenemos que acercar. La oración es muy importante. Pero cuánto bien puede hacer a un alma una sonrisa, un versículo de la Palabra de Dios, porque ese es un alimento eterno que el Espíritu Santo va a usar para levantar a ese corazón dolido.

Cuando el Señor Jesús vino a este mundo no fue a los mejores lugares, fue a un pesebre. Vivió una vida humilde, entregó su vida, pero ahí se vio la verdad del evangelio. Si nosotras creemos que él es Dios, que es santo, sin mancha, el único que podía cargar con nuestros pecados, que él fue muerto y resucitó al tercer día, y hoy desde los cielos nos dije que somos embajadores de él, poné tu confianza en Cristo. Aceptalo como tu Salvador. El regalo es la vida eterna, el amplio perdón. Tu vida se va a convertir en una hoja en blanco. Porque Dios dice que va a perdonar todos tus pecados y te regalará la vida eterna. El Señor dice que Él echará esos pecados al fondo del mar y nunca más se acordará de ellos. También dice “de modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas viejas pasaron, he aquí, todas son hechas nuevas”. En ese momento en el que aceptás a Cristo comienza tu vida espiritual como una hoja en blanco. Ojalá puedas llenarla conforme a lo que Dios dice en su Palabra, puedas ir a una iglesia, puedas crecer, puedas tener amistades cristianas que te ayuden a crecer en este mundo que es tan conflictivo y tan difícil. Que el Señor las bendiga, queridas amigas.

 

Victoria: Lili, te quiero agradecer mucho por esta reflexión que has traído al programa. Te agradecemos el esfuerzo que hacés en mantenerte en contacto con nosotras. ¿Hay algo que quieras añadir antes de terminar el programa?

 

Lili: Sí, hay algo que fue muy claro para mí fue que es importante llenar el corazón siempre, porque Dios nos equipa con su Palabra, nos da lo necesario para enfrentar las situaciones. Hay momentos en los que nos supera el dolor, nos supera la situación que estamos viviendo, pero en esos momentos el Espíritu te guía a poder reflexionar, te trae un consuelo. Yo había dejado una canción para compartirles, llamada El Milagro, de Marcos Vidal. Les recomiendo que la escuchen porque a mí me hizo mucho bien.

 

Victoria: Muchas gracias, Lili. Le dejamos un saludo a nuestras amigas, especialmente a las que estén atravesando una situación difícil de salud, o que tengan un ser querido que está atravesando por algún momento difícil. Bendiciones, queridas hermanas.

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