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18 enero, 2025El Dr. Jorge Patpatián y la orientadora familiar Yanina Cossime nos acompañan en este programa para hablar sobre el abuso sexual en niños, niñas y adolescentes, su prevalencia, indicadores de alarma, formas de prevención e información relevante para todos nosotros.
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EA 1209 – Entre Amigas – Abuso sexual (1ª parte)
Entrevista a Jorge Patpatián y Yanina Cossime
Victoria: Es un placer, oyentes de Entre Amigas, recibirlas en un nuevo programa. Hoy estaremos hablando sobre abuso sexual infantil, un tema que ya hemos abordado aquí en el programa, pero hoy estaremos incluyendo al Dr. Jorge Patpatián. Así que le damos la bienvenida a la orientadora familiar Yanina Cossime y al Dr. Jorge Patpatián, a quienes les vamos a pedir, antes que nada, una definición de abuso sexual. Jorge: Hola, Victoria. Es un tema que tenemos que ponerlo a la conciencia del colectivo, de la sociedad. El abuso sexual infantil, como hoy lo vamos a describir, es un encuentro sexual que se le comete a un niño, ejecutado con un adulto quien, por ser adulto, tiene una posición de poder, y debemos comprender que es un acto no comprendido por el niño o niña, por su incapacidad para consentir con esta situación. Eso hace que se constituya en un atentado violento a toda la estructura emocional, física, sexual, presente, futura, de un menor. Y aquí se juega su futuro en muchas circunstancias. Por eso creo que hablar de este tema es importante y Yanina también seguramente, desde su sesgo experiencial nos cuente algunas cosas que queremos compartir con los oyentes con el objetivo de, en primer lugar, prevenir, y en segundo lugar saber qué hacer frente a esta situación tan frecuente. Porque sabemos que más del 20% de aquellos niños que se convierten en adultos han sufrido algún tipo de abuso, y particularmente algún tipo de abuso sexual. Así que este tema es de primerísima importancia, sobre todo para la prevención. Yanina: El abuso sexual infantil es, como decía Jorge, una interacción sexual entre una persona que puede ser un adulto, pero a veces no lo es, a veces es un menor, un adolescente, contra un niño u otro adolescente, en la que el abusador está en una posición de poder, pero no solamente eso, sino que tiene la intención de tener placer, gozo, estimularse sexualmente a él o a terceros. No es un accidente. Es intencional. Es tan intencional que por lo general se planifica durante meses antes de concretarlo porque, si bien el niño o el adolescente nunca pueden dar consentimiento, el abusador necesita de un sí, necesita de ganarse la confianza del niño o del adolescente y de los cuidadores para poder tener la oportunidad de cometer este delito. Entonces bueno, hay distintos tipos de abuso sexual infantil, pero es importante eso, que no es un accidente, sino que es premeditado. Es importante eso por dos razones: en primer lugar, para no confundir lo que es o no un abuso sexual infantil y, por otro lado, porque es una de las excusas que pone el abusador dentro de estas situaciones cuando es descubierto. Se defiende diciendo que no fue intencional, que fue un accidente, entonces es importante marcar eso. Jorge: Para agregar a lo que muy bien dice Yanina, este “sí”, como muy bien explicó, tiene un proceso. Este proceso de da a través de lo que nosotros llamamos una manipulación, un proceso por el cual el adulto, a través de engaños, halagos, chantajes, amenazas, temores, secretos, ejerce violencia psicológica sobre la víctima, en la que hay una simbiosis entre el abusador y el abusado, donde el abusado no sabe qué hacer, y al final una de las situaciones más tristes que podemos experimentar es que le termina gustando. Termina diciendo “bueno, pero a mí me gustaba que me toque, que me acaricie, que me regale caramelos”, pero detrás de eso hay una intención, que como muy bien dice Yanina, es la intención de sentir un placer sexual a través de la manipulación a un ser que todavía no tiene la capacidad de consentir y de darse cuenta la gravedad de la situación en la cual se encuentra. Por esa razón, es una situación lamentable, que rompe toda la estructura emocional de un menor. Yanina: Sí, el “me gustó” o “le gustó” es una de las trampas que tiene el abusador. Porque el cuerpo está preparado para recibir placer, independientemente de quién lo toque. Entonces por ahí, uno cuando piensa en abuso sexual infantil piensa en una violación en forma violenta, digamos. Eso es lo que hace un desconocido, o en lo que puede llegar a terminar una relación abusiva. Pero al inicio no es así. Al inicio es con juegos, con roces, con toques, y esa es una de las herramientas que tiene el abusador para generar en el otro esa situación de culpa y vergüenza que lo tiene atrapado décadas, muchas veces. “A vos te gustó”. Pero ese “te gustó” es un gusto que en realidad no es buscado de parte de la víctima, porque no tiene la capacidad de decidir sobre eso. Por eso es muy importante que cuando uno se junta con alguien que ha padecido abuso sexual en su infancia, lo desculpabilice. Por lo general el abusador detecta niños que tienen una necesidad afectiva, que es como si pagaran el precio. Le dan cariño, halagos, regalos, caramelos, lo que sea, y después lo atrapan con esto. O muchas veces lo hacen para salvar a alguno de sus hermanos. Una chica me contó que ella iba y le alcanzaba la cena a la persona que abusaba de ella, porque cuando ella no quería la mamá, que no sabía lo que estaba pasando, hacía que fuera la hermana. Entonces su abusador le decía que ella volvía porque le gustaba. Es un tema muy complejo y delicado. Victoria: ¿El abuso sexual ocurre más de lo que las estadísticas muestran? Yanina: Mucho más. Jorge: Sin duda. Sí. Los abusos sexuales son mucho más frecuentes de lo que a uno le parece. Tenemos una estadística un poco escueta y muy limitada que dice que al menos un 20% de niños sufre abuso sexual en su infancia. Y se dice que casi un 50% de las mujeres fueron en algún momento abusadas física, psicológica o sexualmente, casi en la mitad de los casos. Por eso, alrededor de esto hay una serie de mitos que debemos desmitificar, por ejemplo, que “los abusos sexuales son infantiles son infrecuentes, u ocurren exclusivamente en medios sociales y económicamente bajos”. Eso es una mentira, un mito. El abuso sexual siempre existió, existe en todos los estratos de la sociedad, y no solamente les ocurre a las niñas, también los niños pueden sufrir abuso sexual infantil. Y no todos los abusadores o los agresores son hombres. También hay mujeres. En los medios de prensa de nuestro país, de Uruguay, surgió una noticia donde un niño de 12 años llevaba a un compañero de clase a estudiar a la casa y, lamentablemente, la madre de ese niño se aprovechaba de ese compañero que venía a estudiar a la casa y abusaba sexualmente de él. Es decir, esto sobrepasa el binomio varón-mujer u hombre-niña. Yanina: La gran mayoría de los abusadores son varones, pero hace un tiempo salió un informe que demostraba que está aumentando el número de abusadoras, de agresoras, y que tiene que ver con el consumo de pornografía. Y en cuanto a la cifra de abusos, hay distintas cifras que tienen que ver con cómo el investigador toma el concepto de abuso. Conforme a lo que determine el investigador puede ir cambiando la cifra. Algunos investigadores dicen que 4 de cada 10 mujeres y 1 de cada 13 varones, mientras que otros dicen 1 de cada 8 varones. En Latinoamérica los estudios dicen que 6 de cada niñas son víctimas de abuso sexual. Pero a mí hubo un número que me llamó la atención, porque hace 10 años que se investiga el abuso sexual, y en los 100 años hay un número que nunca cambió, que es cuando encuestan a personas adultas, el 20% de las mujeres y el 10% de los varones adultos dicen haber tenido alguna experiencia de abuso. Entonces esa es la cifra que nunca cambió, por lo que vemos que todo lo que se está haciendo a modo de prevención no alcanza, porque cada año se mantiene la misma cifra. Y está bueno definir qué es el abuso sexual infantil, porque no es solo la violación. Hay muchas cosas que son abuso sexual y que dejan huella en la psiquis de los chicos y de las personas que después llegan a su adultez y que no son una violación, incluso se puede dar un abuso sexual sin haber contacto físico. Hay que entender que, que un adulto le muestre el cuerpo desnudo a un adolescente o a un niño es abuso sexual, el pedirle que muestre su cuerpo es abuso sexual, hacerle sacarse fotos eróticas o sexual, que tiene que ver con el grooming o la producción de material de abuso sexual infantil, que no se llama pornografía infantil, porque no son actores, esos niños son abusados; eso también es abuso sexual. Tener conversaciones subidas de tono, eróticas, explícitas con respecto a la sexualidad también es abuso sexual, hacer mirar pornografía a un niño también es abuso y todos estos son sin contacto. Y cuando hablamos de abuso sexual con contacto físico nos referimos al toque, al manoseo, el pedirle al niño que le toque los órganos sexuales a un adulto o a alguien más, todo eso es abuso sexual, y obviamente, la violación, la penetración oral, anal o vaginal, todo eso es evidente que es abuso sexual. Pero nos encontramos muchas veces con chicos que vienen y nos cuentan, por ejemplo, que el vecino le muestra sus partes privadas por la ventana a la niña, y los padres no toman eso como su fuera un abuso, lo naturalizan, le dicen que no pase por ahí, pero eso es abuso. Que en algunos lugares sea o no un delito, que eso tenga o no una condena, no significa que es un abuso y que se tiene que hacer un tipo de intervención. Victoria: ¿Qué indicios podemos observar que indican que ese niño, niña o adolescente está sufriendo abuso sexual? Jorge: Primero, yo creo que hay que creerle a un niño cuando relata alguna situación que nos haga sospechar un abuso sexual. A los niños hay que creerles. Esto muchas veces es opacado por la opinión de los padres que miran para otro lado, que hacen excusas por defender al familiar o amigo acusado. Los niños en general no inventan sobre este tema, al contrario. En segundo lugar, el conocimiento sexual inapropiado para su edad en determinadas situaciones puede ser algo que llame la atención. Yo me acuerdo de que una vez estuve en una escuela y la directora me dijo “mire, hace 32 años que soy maestra y estos tiempos no son iguales como antes” y me contó un caso de una vez que estaba en el recreo y le pidió a los alumnos que formaran una fila, los varones por un lado y las chicas por el otro, y un niño tenía la costumbre de que cada vez que hacía fila le apretaba la zona glútea con la zona genital de él al niño que estaba delante de él. En lugar de tomar distancia con el niño que estaba delante, se le acercaba y le apretaba los glúteos y le apretaba su cuerpo. Esto era interpretado por el niño como un juego. No era un abuso sexual, el niño no era un prematuro, un hipersexuado, un chico que tenía una patología sexual. Lo que pasa es que, en la tarde, alguien se lo hacía a él en la casa como un juego, entonces él, en la mañana, iba y se lo hacía a un compañero de clase. Son muestras de sospecha de que hay algo detrás de esa conducta inapropiada, y que puede haber una situación de abuso sexual. Cuando el niño describe una situación detallada, con nombre y apellido, con el lugar, las circunstancias, cuando relata ciertas cosas de otra persona que lo manipula, que le regala cosas, que le regala caramelos, cuando hay sentimientos de vergüenza, también. Cuando el niño se siente avergonzado, se siente cohibido, ya no estudia como antes, ya no rinde como antes, el chico que era extrovertido, que jugaba, que corría ahora se mete en la casa, no quiere hablar con nadie, hay un retroceso en el desarrollo, un chico que antes dominaba sus esfínteres y ahora ya no, por ejemplo, todas estas son una serie de características que son indirectas pero que pueden hacer sospechar un abuso sexual. Yanina: Hay signos que son directos, indicadores que son indirectos y que, como decía Jorge, nos llevan a abrir los ojos. Cuando un chico cuenta y dice que alguien lo tocó, lo hizo mirar algo, tuvo algún contacto físico, lo que sea, hay que creer. Lo que hay que evitar siempre es esto de la revictimización, hacerlo contar 80 veces la experiencia. No hay necesidad de que se lo cuente a alguien y después de nuevo a otra persona y a otra y a otra. El niño cuenta y hay que creerle, preguntándole lo mínimo posible para no invadirlo. El relato mismo obliga al adulto que escuchó el relato a notificar a la justicia, por lo menos en Argentina, así de importante es el relato del niño. Sin buscar pruebas ni nada. Si un niño o un adolescente me relata un abuso sexual yo estoy obligada por la ley de ir y notificar a la justicia de esta situación, quiera o no la familia, quiera o no el niño, así de importante es el relato. Otro indicador directo a parte del relato es el sangrado vaginal, tener una enfermedad de transmisión sexual, ropa sucia, rasgada, o el embarazo adolescente. Ahí hay que abrir los ojos porque muchos de los embarazos en niñas tienen que ver con un abuso. Y no importa quién haya sido, no podemos dudar del relato de un niño por quien el niño dice que fue. tenemos que tener en cuenta que el 75% o más de los abusos son perpetuados por un miembro de la familia o una persona muy cercana al niño o al adolescente. En Argentina las estadísticas indican que solo el 3% se trata de violencia sexual perpetuada fuera del entorno del niño. Mas del 50% de los caso el niño convive con su abusador, hasta el 75% es familia muy cercana y el resto es algún líder cercano al niño, maestros, líderes religiosos, lideres deportivos, etc. Entonces no podemos dudar del niño que acusa a alguien. Otro indicador indirecto es el cambio de conducta, el retraimiento, la hipersexualización, el conocimiento sobre determinadas cosas sexuales. Ahí nos tenemos que alertar. También cuando el niño empieza a estar más introvertido, cambiar la forma de vestirse, no querer estar con alguien, no querer recibir nada de esa persona, etc. Hay que estar alerta a esas cosas. Victoria: ¿Cómo podemos prevenir el abuso sexual? Jorge: El niño debe conocer su cuerpo, en primer lugar, debe conocer sus regiones genitales y las debe conocer con su nombre real, con sus terminologías correctas, y debe saber que tiene partes íntimas o privadas que nadie puede ni mirar, ni tocar, y que le pertenecen a él. Los padres tienen que hablar de este tema. Las partes íntimas son aquellas que se tapan, que se cubren. Y si alguien quiere tocarlos, si alguien quiere mirarlos, lo tienen que decir, porque en estas cosas no hay secretos. Hay que dejarle en claro a los niños que pueden venir a nosotros con confianza, sin miedo. Esa es una de las formas. Yanina: La prevención tiene que ser transversal. Ha habido un montón de programas destinados a enseñarle a los niños estas cosas, pero evidentemente no es suficiente. Tenemos que entender que los adultos somos los responsables de prevenir el abuso sexual infantil. Así como el único responsable es el adulto, tenemos que tratar de que toda la sociedad participe de la prevención del abuso infantil. Por eso se proponen programas de prevención, concientización para adultos en las iglesias, en las escuelas y en las familias. Y la familia es la mayor preventora, más allá de que la mayor cantidad de abusos son intrafamiliares, una familia fuerte y sana va a ser la mayor preventora, no solamente del abuso sexual infantil sino también de un montón de riesgos en el chico y sin duda que va a sacar de su seno a adultos estables y funcionales para la sociedad, dependiendo de la calidad y la fortaleza de las familias, la sociedad que vamos a tener. Entonces intrafamiliarmente ¿qué hay que hacer? Estimular la autoestima, la autonomía de los chicos. Que desde muy temprana no solo sepan nombrar las partes de su cuerpo, sino que estimular la autonomía en cuanto a bañarse solos, a poder armar su cama, poner la mesa, todas esas cosas parecen que no tienen relación, generan a un niño que se siente seguro, que va a desarrollar una sana autoestima, y eso hace menos probable que sea víctima del chantaje y de la manipulación de un abusador. La comunicación, como decía Jorge, el chico que se siente escuchado, que sabe que es importante lo que tiene para decir en un espacio en el que todos podemos hablar, ese chico va a saber que en su casa puede hablar. Victoria: Le agradecemos a la orientadora familiar Yanina Cossime y al Doctor Jorge Patpatián por hablar de un tema tan importante. Ellos nos van a acompañar nuevamente en un próximo programa para continuar conversando sobre esto, pero por el momento toca despedirnos. Gracias por acompañarnos, queridas amigas. Bendiciones.