PE-2892 | Autor: Samuel Rindlisbacher
La cubierta de pelo de cabra nos muestra a Jesús como profeta. Al admirar la cuarta y más colorida cubierta, con querubines bordados, vemos la hermosura de Cristo descrita en los cuatro evangelios.
La cubierta de pelo de cabra nos muestra a Jesús como profeta. Al admirar la cuarta y más colorida cubierta, con querubines bordados, vemos la hermosura de Cristo descrita en los cuatro evangelios.
La sangre tenía un papel importante en el funcionamiento del Tabernáculo. En este programa, escucharemos el verdadero significado de la sangre en términos proféticos y cómo la Sangre de Jesús es única.
Luego de levantar la cubierta exterior del tabernáculo, encontramos otra cubierta roja hecha de pieles de carnero. Esta nos habla de la sangre de Cristo, en la cual hallamos el perdón y que limpia de todo pecado.
Continuaremos con la fuente o el lavacro que nos habla de la purificación diaria por la Palabra de Dios, y luego veremos las cubiertas que nos hablan de la protección y seguridad en Cristo.
El primer objeto en el tabernáculo, el altar de bronce, habla de la cruz como lugar de juicio y expiación. El segundo objeto, la fuente o lavacro, nos habla de la purificación diaria por la Palabra de Dios.
Este es el comienzo de un estudio detallado sobre el Tabernáculo, sus paralelismos con el Plan de Salvación y la persona de Jesucristo.
Este es el inicio de un estudio detallado, a través de varios programas, sobre el Tabernáculo y sus paralelismos con el Plan de Salvación y con la persona de Jesucristo.
El Señor llamó a Pablo en el camino a Damasco: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dios lo baja del caballo en sentido literal y figurado. Dios humilla y levanta.
El Señor llamó a Pablo en el camino a Damasco: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Pablo dejó de ser un perseguidor para sufrir persecución. Dios hizo grandes cambios en él.
El Señor llamó a Pablo en el camino a Damasco: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dios lo baja del caballo en sentido literal y figurado. Dios humilla y levanta.
El Señor llamó a Pablo en el camino a Damasco: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Después de escuchar aquella voz, su vida cambiaría radicalmente. ¿Acaso no podrá Dios hacer lo mismo en ti?
El Señor llamó a Pedro advirtiéndole de la lucha que se venía. En esa lucha, la victoria es posible porque Él intercede por nosotros; no luchamos por una victoria, sino partiendo de Su Victoria.
El Señor llamó a Pedro advirtiéndole de la lucha que se venía. Esa lucha es feroz, hasta la muerte, y perseverante, todos los días. Pero tenemos una fuerte armadura y al Señor victorioso de nuestro lado.
El Señor llamó dos veces a Pedro, advirtiéndole de la lucha que se venía. Esta lucha es necesaria, porque fortalece la fe y saca a luz tanto la debilidad humana como el poder de Dios.
El Señor llamó a Pedro advirtiéndole de la lucha que se venía. Debes conocer al enemigo y no ignorar sus maquinaciones. Veamos sus tácticas.
Pedro siempre era el primero en todo. Amaba al Señor más que los demás, pero tuvo que aprender que no podía depender de sus buenas intenciones.
Marta daba lo mejor de sí para servir al Señor, pero su corazón estaba angustiado y lleno de ansiedad. El Señor, con tierno amor, le alcanza la solución, que es muy sencilla.
Hay muchos creyentes como Marta: «Atareados, pero no bendecidos». Esto ocurre porque no ponen a Dios en primer lugar y han perdido el primer amor.
Marta, Marta, dice el Señor Jesús. Con ternura le muestra lo que hay en su corazón: las prioridades están cambiadas. El Señor nos quiere ayudar a ordenarlas y a servirle con alegría.
Marta era una mujer espiritual, caracterizada por su fe, fidelidad y hospitalidad, pero también era de carne y hueso. Resalta el peligro de las preocupaciones y de convertir la obra de Dios en mi obra.