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1 marzo, 2025En el programa de hoy nos acompaña Victoria Fleitas para conversar acerca de lo que significa vivir por fe. ¿Realmente creemos que Dios va a poner el piso en donde nosotros vayamos a poner el pie? ¿Levantamos el pie para movernos, confiando en que Dios va a hacer ese camino sobre el cual podamos andar?
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EA 1215 – Entre Amigas – Vivir por fe
Entrevista a Victoria Fleites
Victoria San Martín: Bienvenidas, queridas amigas. En el programa de hoy le damos la bienvenida a Victoria Fleitas. ¿Cómo estás, Victoria?
Victoria Fleitas: Estoy bien, siempre es una bendición poder estar compartiendo contigo. Siempre es una bendición poder compartir.
Victoria San Martín: En una de las entrevistas anteriores habíamos comentado con Victoria acerca de una situación que le tocó vivir en cuanto al tema laboral. El servicio de salud en el que ella trabajaba cerró por un tema de malos manejos financieros, y familias enteras quedaron en víspera de navidad sin trabajo. Entre ellas estaba Victoria, y se generó algo que debió tener un plan de contingencia de parte del ministerio de salud pública como para que no se perdieran tantos puestos de trabajo, que se pudiera colocar a las personas en otras mutualistas, otros servicios de salud. Después de una espera Victoria finalmente consiguió un trabajo que no era parecido a su trabajo anterior, pero hoy vamos a estar hablando de un término que a veces es mal entendido, que es vivir por fe. A veces pensamos que significa “que caigan las cosas del cielo”, pero no es así.
Victoria Fleitas: Sí, yo creo que está infravalorado este tema. Porque mucha gente lo da por sentado y piensa que por ser cristiano vive por fe, pero no es así. Vivir por fe requiere de otros sacrificios que muchas veces no estamos tan dispuestos a vivirlos.
Victoria San Martín: Sí, no tiene nada que ver con el tiempo que llevemos siendo creyentes.
Victoria Fleitas: Al contrario, hay mucha gente que tiene años en el evangelio y no sabe vivir por fe, y hay gente que es nueva y sí lo hace.
Pero bueno, en mi caso surgió la posibilidad de trabajar en un centro de salud en otro departamento de Uruguay, el departamento de Canelones, con un trabajo administrativo muy diferente a lo que estaba haciendo anteriormente. Y este trabajo para mi fue un shock en cuanto a la responsabilidad y a la presión que manejaba, en este trabajo estuve un año y 4 meses y desde el principio el ambiente en este trabajo fue muy convulsionado y tuve que aprender sobre la marcha. Además, era un trabajo con mucha presión, y alguien que no está acostumbrado a hacerlo no es tan fácil. Yo particularmente soy una persona bastante sensible y no estaba acostumbrada a trabajar bajo ese tipo de presión. Yo empecé a trabajar en el área de recursos humanos, trabajaba con médicos, con gerentes, y con una responsabilidad mucho mayor a la que había sido sometida anteriormente.
Victoria San Martín: Incluso en cuanto a la disponibilidad horaria, ¿no?
Victoria Fleitas: Sí, te llegaban mensajes fuera de tu horario e igual tenías que responder. Los médicos muchas veces no tienen horarios y piensan que uno es igual. Entonces bueno, en base a eso me agarré un nivel de estrés bastante importante, que me llevó a tener algunos problemas de salud como presión en la vista y algunos otros diagnósticos.
Yo oraba desde el primer día y le decía “Señor, ¿será que este es el lugar en el que tengo que estar?” Porque antes de haber tenido las entrevistas de trabajo en este lugar, yo le pedía al Señor que, si esto iba a ser para mejor, entonces que entrara, si no, no. Y entré, entonces una vez adentro me pregunté si me había equivocado, si había escuchado mal a Dios. Y bueno, yo oraba a Dios y le pedía que me dijera qué hacer. Y por ese año el Señor me decía “esperá” a través de su Palabra. Cuando dios nos habla nos habla directamente por la Palabra. Y Dios siempre me mostraba que debía tener paciencia, que tenía que seguir, que había un propósito. Y realmente hubo un propósito, no solamente en mi carácter, en cosas que tenía que arreglar en mí, sino que también me ayudó muchísimo a poder hablar de Cristo en mi trabajo, que era algo que en el trabajo que tenía anteriormente no lo hacía de forma tan frecuente. Si bien sabían que yo era cristiana, yo no hablaba abiertamente del evangelio. Sin embargo, en este trabajo, fue tremendo como Dios empezó a usarme con personas que estaban pasando por depresión y distintas cosas, y fue eso lo que me hizo ver el propósito detrás de ese trabajo.
En un momento tuve un viaje y tomé ese viaje como un tiempo para reflexionar sobre si seguir o no, y ahí fue cuando Dios me empezó a mostrar diferentes cosas. Un versículo que me resonó mucho en esos últimos que estuve trabajando fue uno que está en Cantares 1, donde dice la sunamita cuidó la viña de otros, pero la suya no la cuidó. Y yo me di cuenta de que mi salud mental no estaba bien, mi salud física tampoco, era mucha responsabilidad, y eso fue lo que me hizo tomar la decisión con temor de Dios y reconociendo que, si yo seguía y no le hacía caso a Dios, iba a terminar peor. Después el tiempo me hizo ver que Dios tenía razón y que cuando renuncié fue una decisión acertada, no fue algo al azar ni algo impulsivo. Fue algo que realmente fue orado. Entonces bueno, uno está agradecido a Dios por todos los aprendizajes, porque fue una temporada muy difícil, pero al mismo tiempo fue de mucho aprendizaje para poder ayudar a otras amigas que quizás nos están escuchando y están pasando por algo similar y no se animan a dar el paso de fe.
Al mes de haber entrado en este trabajo me pregunté “¿por qué acepté entrar?” “me quiero ir”. Yo me preguntaba si había tomado la decisión correcta si Dios quería que estuviera ahí. Y pasa mucho eso cuando uno se mete algo, cuando uno emprende algo y empiezan a abrirse puertas, pero las cosas no pasan como pensabas, pasa que nos preguntamos “¿será que escuché bien lo que Dios me dijo?”. Y bueno, esta salida de trabajo me metió en otro trabajo que fue completamente diferente y fue un gran salto de fe.
Victoria San Martín: Contanos un poco de esto.
Victoria Fleitas: En este momento yo estoy trabajando en el rubro inmobiliario, es decir, nada que ver con la salud, totalmente opuesto. Y fue un sentir que tenía cuando me fui del último trabajo, tuve un sentir de poder entrar en este nuevo rubro. Yo quería algo que me pudiera ayudar a servir más al Señor. Yo quería algo que me permitiera tener flexibilidad y poder servir más. Y bueno, se dio la posibilidad de entrar en una inmobiliaria en la que trabajo de forma autónoma, independiente, invirtiendo dinero y recibiendo solamente si vendés. Si no vendés, no cobrás. Cuando me plantearon esta posibilidad también dudé mucho, porque era entrar en un trabajo en el que iba a pagar por trabajar y no sabía qué iba a recibir.
Y bueno, Dios nuevamente confirmó con su Palabra, y para mí fue dar un salto de fe importante. Y pasaron los meses no salía ninguna venta, ningún negocio, nada, entonces yo pensaba de nuevo “¿Será que me metí en el lugar correcto?” Y Dios siempre confirmando que sí. Incluso en algunos casos había personas que me decían “quizás no es lo que Dios quiere para vos”, o cosas así.
Victoria San Martín: Qué cuidadosos que tenemos que ser cuando hablamos de esta clase de cosas, ¿no? El mejor consejo que podemos darle a alguien es que busque a Dios, que busque el consejo de Dios en la Palabra y eso va a ser siempre lo prevalente sobre cualquier otra opinión.
Victoria Fleitas: Totalmente. Y eso es algo que aprendí con esto, justamente. Dios no es tímido. Dios no te va a mandar a decir algo por alguien sin habértelo confirmado a vos por medio de su Palabra. Entonces uno tiene que ser muy cuidadoso cuando alguien viene con una palabra profética o viene diciendo que Dios le dijo que diga tal cosa. Porque lo que Dios me había dicho a mí no concordaba con lo que me estaban diciendo otros. Entonces ahí va el tema de la fe, del salto de fe que uno dio. Y ver lo que me está diciendo Dios y lo que me están diciendo otros, y saber a quién escuchar, a quién prestarle oído. Dios es claro, la Palabra lo dice, dios no es un Dios de confusión. Y eso era algo que a mi me sostuvo mucho en este período de tiempo en el que no tenía ninguna venta. Porque era clarísimo lo que Dios me había dicho a mí y era confuso lo que me decían otros.
Victoria San Martín: Y lo que veías en la realidad, también ¿no?
Victoria Fleitas: Exacto. Dios me había hablado claro, pero la realidad era otra diferente, sumando lo que me decían otras personas. Entonces como que terminás cuestionando tu propia creencia de Dios. A mí me pasó así. Siendo una persona que nací en el evangelio y que predico la Palabra, cuando vi que no había un resultado como yo lo esperaba dije “¿será que estoy entendiendo mal otra vez? ¿estoy sacando de contexto algo?”
Victoria San Martín: Qué importante lo que decís sobre el estudio de la Palabra y que la enseñanza de la Palabra sea dirigida de esa forma también. Que uno pueda tener las herramientas para poder relacionarse con la Palabra de Dios correctamente y no depender de una opinión humana. Qué bueno cuando podemos estudiar la Palabra viéndola en su contexto, sabiendo dentro de qué temas está enmarcado.
Victoria Fleitas: Exacto, dentro de su contexto y dentro del contexto en el que estás vos también.
Victoria San Martín: Sí, totalmente.
Victoria Fleitas: Dios me habló en cuanto a qué voz estaba escuchando. Y creo que eso es muy importante. A distinguir la voz de Dios. Y ahí va mucho en la relación que tenés con Dios y en la relación que tenés con la Palabra de Dios. Entonces quiero animar a las que nos están escuchando, que no es algo difícil, no es algo imposible escuchar y hacerle caso a la voz de Dios. Es simplemente una cuestión de relación con la Palabra y de relación con Dios. Como dice Jesús, las ovejas, cuando escuchan su voz, la reconocen. Vos reconocés la voz de tu pastor cuando te habla. Por más de que a veces las circunstancias pueden nublar un poco la visión, vos sabés quién te habló.
Entonces para mi fue un aprendizaje incluso en ese sentido. Si estoy escuchando la voz de Dios sé que va a haber fruto, y que va a llegar en el momento en el que Dios quiere que llegue. No va a ser en mi tiempo, no va a ser de mi forma. Y así fue. Incluso cuando Dios me dio esa palabra de que me iba a abrir puertas en los negocios, eso fue en un momento en el que tuve un negocio que se cayó. Entonces las dudas vienen igual, pero es algo normal y no es algo que escandalice a Dios.
Victoria San Martín: Muchas veces cuando leemos en Isaías el pasaje que dice que Dios sabe los pensamientos que tiene de nosotros, a veces decimos mucho esto de que Dios va a abrir caminos en el desierto, pero es así: Dios va a abrir caminos en el desierto, y cuando estás en el desierto no ves nada, no sabés para dónde estás yendo, y no hay absolutamente nada a la vista. Pero Dios dice que va a abrir un camino, va a hacer algo en donde no lo hay. Y a veces lo decimos o lo cantamos, pero ¿realmente creemos que Dios va a poner el piso en donde nosotros vayamos a poner el pie? ¿Levantamos el pie para movernos, confiando en que Dios va a hacer ese camino para que podamos andar?
Victoria Fleitas: Totalmente, y yo creo que la historia del pueblo de Israel caminando en el desierto hacia la tierra prometida es un gran ejemplo. Quizás pensamos “la tierra prometida, qué bendición, que bueno” pero estuvieron 40 años caminando en el desierto sin saber cuándo iban a llegar, y sabiendo que cuando llegaran tenían que pelear igual. Entonces algo que me parece que está bueno que podamos reflexionar es que el vivir por fe realmente es vivir en lo desconocido muchas veces. Hay veces que Dios te muestra por dónde te va a llevar, y hay veces que no, que simplemente te va a decir “vos caminá y confiá en que yo te estoy sosteniendo” después, cómo se vayan dando las cosas, Dios ya lo sabe, yo no tengo por qué saberlo.
Victoria San Martín: Y es que, si hacemos un zoom hacia afuera, estamos hablando del creador de todas las cosas, del que nos sustenta, nos mantiene respirando, hace que nuestro cuerpo funcione de la manera en la que funciona, y muchas veces no somos conscientes de ese Dios y lo vemos como una herramienta o un complemento, cuando Dios es todo. Y tiene que ser todo para nuestra vida.
Victoria Fleitas: Sí, yo creo que ahí está el problema de la iglesia de hoy. Somos muy autosuficientes en nuestro caminar con Dios, y como que le pedimos su opinión, en lugar de pedirle que sea Él el que abra el camino y que nosotros caminemos detrás de lo que Dios ya diseñó para nosotros. Porque yo soy una criatura, soy un ser humano, falible, con defectos y que no sé lo que va a pasar mañana. Pero Dios sí sabe lo que va a pasar mañana. Entonces, siendo Él el creador de todas las cosas, el que es exaltado por ángeles y arcángeles y todos los seres vivientes lo obedecen, el que creó el mundo con su Palabra ¿cómo no voy a confiar y no voy a dar pasos de fe, sabiendo que Dios sabe el futuro mío y que Él siempre quiere lo mejor para sus hijos?
Victoria San Martín: Y no estamos exentos de que pasen cosas malas en el camino, pero incluso pienso en el llamado de Jesús a sus discípulos. Dios nos mira y nos dice “sígueme”.
Victoria Fleitas: ¿A los cristianos nos pasan cosas malas? ¿O son cosas que en realidad nos sirven para aprender? Porque ahí está el tema del enfoque que nosotros le damos a la vida. ¿Será que Dios permite que cosas malas les pasen a sus hijos? ¿O será que en realidad son cosas que son buenas para nosotros, aunque nosotros no las veamos como buenas, porque nos van a dar una enseñanza? La Palabra dice en Romanos que todo obra para bien a los que aman a Dios. Entonces es una cuestión del enfoque que tenemos nosotros. Nosotros tenemos un enfoque de la vida muy corta, y no entendemos que somos seres eternos. Los propósitos de Dios para nosotros son eternos. Quizás lo que estás pasando hoy tiene una trascendencia eterna, que no la vas a ver ahora, pero va a tener una trascendencia para la eternidad. Entonces, no cuentes tu vida solamente con la vida que tenés acá, que son en promedio 80 años. Eso no es nada a toda una eternidad que vas a vivir con el Señor.
Entonces bueno, el caminar con fe contempla muchas cosas. A veces hay que saltar al vacío sabiendo que Dios es el que nos sostiene.
Victoria San Martín: Sí, y seguir aprendiendo, sabiendo que uno no se gradúa, que hasta que estemos con el Señor seguiremos creciendo.
Victoria, muchas gracias por estar con nosotras en este programa.
Victoria Fleitas: ¡Gracias a vos!
Victoria San Martín: Y gracias a ustedes queridas amigas, por acompañarnos también. ¡Bendiciones!
