Dios restaura lo que pasó: Consecuencias y restauración (6ª parte)
11 enero, 2026Dios restaura lo que pasó: Su piedad y misericordia (7ª parte)
17 enero, 2026E¿Cuál es la importancia de los límites? ¿Cómo podemos implementarlos? ¿Qué sucede cuando no los hay? Estas son algunas de las preguntas que nos responde Yanina Cossime, orientadora familiar y columnista de Entre Amigas en el programa de hoy.
DESCARGARLO AQUÍ:
EA 1258 – Entre Amigas – Tolerancia a la frustración
Entrevista a Yanina Cossime
Victoria: Es un placer, oyentes de Entre Amigas, recibirlas una vez más. Hoy vamos a hablar de la importancia de generar tolerancia a la frustración, algo que puede resultar positivo en la crianza y en los adultos también. Vamos a conversar con la orientadora familiar y columnista de este programa Yanina Cossime.
Yanina: Hola, Victoria, hola a toda la audiencia. Muchas gracias por este espacio.
Victoria: Yanina, pareciera ser que la frustración es un término completamente negativo, sin embargo, tiene un efecto positivo en la crianza y en nuestra formación como seres adultos. Así que, antes que nada, ¿qué es la frustración?
Yanina: La frustración es una sensación, una conjunción de emociones en donde pueden aparecer al simultáneo el enojo, la vergüenza, la ira, el asco en el sentido de rechazo ante una situación en la que nosotros no alcanzamos una meta o algo no sucedió como queríamos, o alguien no estuvo a la altura de lo que nosotros esperábamos. Entonces al comparar nuestra expectativa con la realidad, cuando la realidad quedó por debajo de la expectativa, surge la frustración, una emoción sumamente natural y humana.
Victoria: ¿Es importante que el niño experimente la sensación de frustración? ¿O es algo negativo?
Yanina: No la llamaría una emoción negativa, sino desagradable, porque todas las emociones son respuestas orgánicas, neurológicas, fisiológicas o emocionales ante una situación que lo que hacen es obligarnos a adaptarnos. Hay emociones que nos dan bienestar, otras que son desagradables, pero todas son útiles. Si yo voy por la vereda y salta un perro detrás de la reja, me asusto, siento miedo, salto, grito, me alejo del sonido del perro, porque el miedo es una emoción que me prepara para la defensa o la huida. Si yo no sintiera miedo, no me defendería. Entonces, hay algunas emociones agradables, otras desagradables, pero todas son útiles. Si yo no sintiera la tristeza, no vendría esto de pedir y recibir ayuda.
Por eso, porque son emociones desagradables, es que muchas veces las negamos. La fustración es una sensación desagradable, pero me obliga a adaptarme a esa situación.
Victoria: O sea que la función de la frustración sería ser más flexibles o adaptar nuestra realidad entre lo que uno espera y lo que realmente se da, ¿esa seria la función que cumple la frustración en nosotros?
Yanina: Si nosotros somos tolerantes a la frustración y aprendemos a gestionarla de una forma positiva, vamos a poder parar, ver la situación, ver donde estuvo el error, y poder adaptar mi conducta, mi plan, o lo que sea, a esa realidad. Cuando no la sé gestionar bien me puedo desanimar, entonces en vez de llevarme a algo positivo, me lleva a algo negativo. Pero no es la emoción en sí misma la que tiene la culpa de que yo deje de hacer determinada actividad porque no me sale, sino que es mi reacción frente a esa situación la que me podría llevar a abandonar una realidad. Por eso la importancia de reconocerla, gestionarla y enseñarle a nuestros hijos cómo lidiar con ella.
Porque si no lo viviríamos como un fracaso del que no hay salida, y no necesariamente se tiene que vivir así.
Victoria: O sea que la frustración en la vida nos permite recalcular.
Yanina: Algo así, sí, como el GPS. La frustración me permite darme cuenta de qué cosas están bajo mi control, cuáles no, y elegir qué cambios puedo hacer con respecto a las cosas que sí están bajo mi control. La frustración nos ayuda a ser realistas, a ver las cosas como son y decidir qué puedo hacer con la situación en la que estoy.
Cuando nosotros evitamos que nuestros hijos sientan esa sensación de frustración, cuando vamos al supermercado y le compramos todo lo que quieren porque no queremos que lloren, porque no queremos pasar vergüenza o no queremos que se sientan mal, o tiene mala nota en la escuela porque no estudió y vamos y nos quejamos con la maestra, yo no le estoy enseñando a gestionar algo que es común en el ser humano, que es la frustración.
En la vida no sale todo como queremos, no todos los planes salen como pensábamos, la gente a nuestro alrededor no siempre reacciona como esperamos, porque esos son mis ideales y expectativas. Y hay que aprender a manejar la situación, a resolver. Hay que aprender a poder reconocer la frustración, reconocer lo que salió mal y recalcular, resolver qué puedo cambiar, qué puedo hacer para cambiar la situación.
Ser tolerantes a la frustración es esto, aprender que en la vida no nos sale todo como queremos, que la gente a nuestro alrededor no son títeres y tienen su vida, su historia, su forma de reaccionar, a veces también se equivocan y a veces nos hacen cosas feas apropósito, y así es la vida, no puedo tener todo lo que quiero. Y que cuando me encuentro con esa situación puedo reconocer qué me pasa, y que tengo dos caminos: desanimarme, o dar dos pasos atrás, recalcular, y ver qué de esta situación está bajo mi control. El ser humano no es siempre libre de lo que le pasa, pero sí es libre en decidir qué hacer con cada cosa que le pasa. Entonces está bueno que nuestros hijos aprendan a reconocer ese sentimiento negativo, que le puedan poner nombre, que busquen su causa y que vean qué está bajo su control y qué no, que resuelvan qué pueden hacer.
Victoria: A veces depende mucho de la personalidad también, ¿no? Porque hay personas que tal vez no son tan estructuradas y se adaptan a la frustración un poco más fácil, entonces a veces ayuda el tipo de personalidad, quizás hay personalidades que se adaptan más que otras.
Yanina: Pero siempre la personalidad tiene un componente genético, que es el temperamento, esta cuestión natural de reaccionar frente a los estímulos, y otra parte que es la educación. Si nosotros tenemos a alguien que por su temperamento es más irritable que otros, y está en un ambiente donde no se le enseña a gestionar esa emoción, esa persona va a ser más intolerante y se va a frustrar con más facilidad. La misma persona en un ambiente donde la educación te ayuda a reaccionar de una forma distinta a los estímulos, puede ser una persona super irritable, pero con la educación aprende a mirar las cosas de otra manera.
Yo soy mamá de dos hijos, una nena y un varón. Ellos son diferentes desde el momento en el que nacieron, entonces no me sirve enseñarle lo mismo a uno que al otro. Pero uno con la educación puede ir moldeando el carácter, y cada uno va a deber tener un aprendizaje distinto. A algunos nos cuesta más, pero la educación es fundamental.
Victoria: Ya que hablás de la educación, se me abren un montón de preguntas. Hablabas, por ejemplo, de cuando los hijos pequeños hacen un berrinche porque quieren algo. Me gustaría que hablaras de cuándo los padres o madres tienen que establecer el límite, y en qué medida dejar que el hijo experimente la sensación de frustración.
Yanina: Es como las consecuencias en la disciplina. En la casa a veces ponemos consecuencias irreales, ficticias, para que ellos aprendan que en la vida cada decisión tiene una consecuencia. En este tema también pasa esto. Entonces el primer parámetro es preguntarnos qué es lo que les conviene. Porque yo no quiero educar a mis hijos conforme a mi comodidad, sino conforme a lo que ellos les conviene. Nunca seremos perfectos, pero como educadores tratar de ayudar a los niños a crecer y desarrollarse plenamente. Entonces lo primero que tenemos que hacer es lo que les conviene a ellos.
Mi función como padre o madre es que ese niño se desarrolle plenamente, entonces yo tengo que tomar mis decisiones en base a lo que le conviene, ¿qué es lo que le conviene? ¿Qué es lo que lo va a ayudar a desarrollarse plenamente? ¿Le conviene tener todo lo que quiere? ¿Le conviene vivir creyendo que puede tener todo lo que quiere? La falta de límites es lo que lleva muchas veces a la violencia en edades mayores, porque si yo estoy acostumbrado a tener todo lo que quiero, ¿por qué el otro no va a hacer todo lo que yo quiero?
Muchas veces, por comodidad, por no tener la habilidad de manejar nuestra propia frustración o lo que sea, no le ponemos los límites que sabemos que le convienen a los chicos. Eso no es ser buen padre.
Cuando nos encontramos en una situación en la que el hijo se frustra, la forma en la que enseñamos es con el ejemplo, entonces tengo que soportar mi propia frustración. Si ante su frustración, yo respondo con ira y con enojo sin poder manejar la mía, lo que el chico va a entender es que siempre gana el más fuerte. Entonces siempre va a ser el que grita mas fuerte es el que gana la situación, cuando en realidad no es el objetivo de la frustración.
Victoria: Me sorprende lo que dijiste, de que el hecho de que no se le de lugar a la frustración y que no haya esos límites puede incluso dar paso a la violencia. ¿Podrías enumera algunas consecuencias buenas y malas de que exista esa sensación de frustración?
Yanina: En Europa ahora están habiendo muchos casos de niños y adolescentes que le pegan a sus mamás, y es una cuestión de falta de límites. Y nos podemos ir a los dos extremos: el autoritarismo, la violencia física, la falta de comunicación genera violencia. Pero en el otro extremo, la negligencia y la falta de límites también genera violencia. Porque el límite me muestra hasta dónde debo ir, me protege a mi y al otro. Pero si no hay una educación de límites, se genera la violencia. Y no está siempre mal que los chicos se sientan mal, porque es la vida.
Cuando no hay límites se trata de conseguir lo que quieren, porque así les enseñaron, que pueden tener todo lo que quieran, porque no soportan sentirse mal. Una como mamá gana la batalla no porque el chico se calle sino cuando él aprende a manejar la frustración, cuando aprende que no se puede tener todo, y los hijos ganan en aprender eso también.
Cuando la violencia se naturaliza, eso se trasalada a todas la relaciones y a cualquier momento. Con un compañero de trabajo, con el empleado de la caja en el supermercado, con un subordinado, porque así se entienden las relaciones. Entonces es súper importante poner límites, porque los límites van a ayudar a nuestros hijos en todo.
Victoria: Yanina Cossime, te quiero agradecer muchísimo por todo lo que hemos podido conversar en esta columna. Muchas gracias.
Yanina: Gracias a vos un saludo para toda la audiencia.
