Josué: Una orden asimilada (25ª parte)

Josué: La recompensa (24ª parte)
13 julio, 2025
Josué: Una orden necesaria (26ª parte)
20 julio, 2025
Josué: La recompensa (24ª parte)
13 julio, 2025
Josué: Una orden necesaria (26ª parte)
20 julio, 2025

Autor: Esteban Beitze

En una nueva entrega del estudio sobre Josué, escuchamos la necesidad de, no solo obedecer y conocer, sino de tener comunión con el Señor. Esta es la que activa a todo lo demás.


DESCARGARLO AQUÍ

PE3127 – Josué (25ª parte)



UNA ORDEN ASIMILADA

En los versículos finales de este capítulo (10-18) vemos como Josué y luego el pueblo por medio suyo tiene asimilada la triple orden dada por Dios.

 

Fe puesta en acción

Su fe se manifestó en el hecho de que enseguida se pone al frente del mando, llama a los oficiales del pueblo dándoles la orden de prepararse para conquistar la tierra: “Y Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo:11 Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo, diciendo: Preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión” (1:10,11)

Pero en esta orden se incluye una frase que realmente demuestra que la palabra de Dios le había infundido la fe necesaria para avanzar hacia la conquista. Josué ordenó: “Preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da por posesión”. ¿En qué se manifestó su fe?

No nos debemos olvidar que el río Jordán estaba desbordado (3:15), pero la fe de Josué se pone activa, porque si Dios lo manda a hacer algo, también le va abrir el camino.

En segundo lugar, la fe de Josué era absoluta, al punto de poner fecha para el cruce. Esto me hace recordar un evento que pasó en la vida del gran hombre de fe contemporáneo que fue Jorge Müller. Una vez estaba de viaje desde Inglaterra a Nueva York, para dar unas conferencias. En medio de la travesía el barco fue envuelto en un denso banco de niebla que hizo prácticamente imposible la navegación. Müller, dándose cuenta de la tardanza, fue al puente de mando y le dijo al capitán que le urgía estar a tiempo para las reuniones. El capitán, un creyente, le contestó que no podía hacer nada mientras permaneciera la niebla. Entonces Jorge Müller dijo que iba orar para que Dios quitara la niebla para que pudieran navegar libremente. Después de su oración, el capitán también quiso orar, pero Jorge Müller le dijo que mejor no lo hiciera. El capitán preguntó el por qué. Müller le contestó: “Porque no crees que vaya a suceder”. A los pocos minutos la niebla se había disipado. ¿Tenemos esta fe?

Y sigue una tercera muestra de su fe. Es una fe que se proyecta al futuro. Sin siquiera haber cruzado el Jordán, sin haber enfrentado un enemigo en la tierra prometida, sin haberse acercado siquiera a una ciudad a conquistar, Josué afirma que ellos pasarían a: “entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión” (v.11). Todavía no habían levantado un arma siquiera, pero Josué está absolutamente seguro de la conquista.

¿En qué se basó Josué para tener esta fe? La respuesta es obvia – en la palabra dada por Dios.

Quizás preguntes, cómo puedo tener tal fe. La respuesta otra vez es la misma – la Palabra de Dios. Pablo les escribe a los romanos la tan conocida frase: “Así que la fe es por el oir, y el oir, por la palabra de Dios” (Ro.10:17). Tu fe sólo puede crecer, en la medida que le des mucho lugar a la Palabra de Dios en tu vida. La fe se pone en acción cuando existe una orden o promesa divina al respecto.

 

Autoridad en ejecución

Josué también organizó el campamento entero para prepararlos para el cruce del Jordán y la subsecuente conquista de la tierra. Transmitió la visión de Dios. Informó e involucró a otros en la tarea (v.10). Organizó el tema de la comida (v.11). Luego, habló con las dos tribus y media que habían obtenido su posesión al este del Jordán, a que como habían prometido pasaran sus soldados al frente del resto del pueblo tomando parte en la conquista de la tierra. No vemos un Josué timorato, ni acobardado frente al tremendo desafío que significa organizar y guiar al pueblo. La Palabra de Dios estaba dada, Dios mismo iba con él, ¿qué más necesitaba para comenzar la tarea e inclusive enfrentar al enemigo?

El apóstol Pablo nos da la magnífica promesa: “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Ro.8:31). Si Dios te llama a una tarea, no dudes en ejecutarla. Su presencia te acompañará, y aún frente a problemas u oposición, Él no te dejará sólo.

 

Obediencia en sujeción

El impacto que causó un Josué cambiado por la orden y la promesa de Dios, no dejó de ser apreciado por el pueblo y sus líderes. Frente al impacto arrollador de Josué le dicen: “De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos a ti; solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés. Cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento, y no obedeciere a tus palabras en todas las cosas que le mandes, que muera; solamente que te esfuerces y seas valiente” (1:17,18).

Las palabras utilizadas por los oficiales del pueblo son de lo más llamativas.

Ellos están dispuestos a obedecer como a Moisés. Bien sabemos que esto no fue así. En realidad, era un pueblo de “dura cerviz” como había dicho Dios. Probablemente querían transmitirle a Josué que le obedecerían como le tendrían que haber obedecido a Moisés. Inclusive están dispuestos a castigar con la pena de muerte a aquellos que le fueran rebeldes. Es indudable que el pueblo aprendió la seria lección de ser rebeldes a las órdenes de Dios, a murmurar contra sus líderes y no avanzar en el camino indicado por Dios. Ahora están dispuestos a seguir a su líder. Pero esto también tiene que ver con la forma que Josué se puso al frente de su pueblo. El carácter firme, su fe y valor infundieron el ánimo necesario para animarse a la conquista. Si su líder iba al frente, ellos lo seguirían. Lo único que buscaban era un líder al que Dios apoyara y que tuviera el valor suficiente. Le dicen: “…solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés. …solamente que te esfuerces y seas valiente”. Usan las mismas palabras que Dios mismo le había dicho tres veces. Si sabían que estas eran las palabras que Dios había usado, las repitieron para animar una vez más a su jefe. Pero, si no las conocían, estas palabras serían una confirmación más de parte de Dios para Josué, que Él lo estaba llamando.

Las confirmaciones para una tarea importante, pueden venir de diferentes lugares. Pero el Señor nunca nos dejará en la duda respecto al camino que tenemos que emprender. ¡Y qué bendición si todavía tenemos amigos, colaboradores o aún personas ajenas que Dios utiliza para animarnos en el camino a emprender! Por otro lado, procuremos animar a aquellos que tienen una gran tarea que realizar, y, sobre todo, no olvidemos de darle el apoyo, ánimo y sujeción al liderazgo que Dios nos ha dado.

 

UNA ORDEN CONDICIONADA

Josué empieza su tarea al frente del pueblo presentándoles el proyecto la forma y el tiempo como se llevaría a cabo. “Y Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo…” (Jos.1:10). Josué era talentoso. La organización era perfecta, ningún detalle quedó sin ser tenido en cuenta. Realmente pareciera que tenemos delante nuestro un dirigente inteligente y un organizador con talento. Esto será bueno y necesario en muchas áreas de trabajo, pero cuando hablamos de la lucha espiritual o dirigir la grey de Dios, se requiere algo más. Esto fue lo que los israelitas exigieron de Josué, después que éste desarrolló su plan: “…te obedeceremos a ti; solamente que Jehová tu Dios esté contigo…” (1:17). Un liderazgo influyente no es el que manda, el que sabe organizar los detalles a la perfección, sino el que cuenta con la presencia de Dios. Esta fue la realidad del antecesor de Josué – Moisés. Esta era la preocupación de Moisés y por esto fue reconocido como un líder extraordinario. (Éx.33:15,16): “Y Moisés respondió (a Dios): Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. 16 ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?” Sin la “presencia” del Señor, sin que “Él ande con ellos”, no había posibilidad de éxito, guía eficaz y bendición.

El pueblo se dio cuenta, que era esto lo que necesitaban para que las cosas salieran bien. Necesitaban un líder en el cual se notaba la presencia del Señor. Pedro Fuentes escribe sobre esto[i]: “Lo que le pidió Moisés a Dios fue su presencia con él. Este es el gran secreto del éxito en el liderazgo. No importa cuánta preparación tangamos, ni las capacidades con las que contamos, ni los recursos de los que disponemos, si Dios no está con nosotros todo será inútil. Es por eso que debemos buscar de todo corazón la presencia de Dios en nuestras vidas y en el liderazgo. Esa debe ser no solo nuestra pasión, sino nuestra única pasión. Porque cuando Dios está con nosotros actúa a través nuestro. Él dirige, él abre puertas, el provee. Nosotros nos transformamos en instrumentos que Él utiliza para liderar a su pueblo. Así fue la experiencia de Moisés, y por eso es que tuvo el éxito que conocemos”.

Y esto era lo que el pueblo esperaba de Josué. Sabían muy bien que de la presencia de Dios en la vida del líder dependía el éxito, la bendición y la victoria para ellos. Esto fue lo que exigió el pueblo a Josué. ¡Ojalá el pueblo de Dios hoy en día comprendiera esta sencilla pero profunda verdad! Lamentablemente, muchas veces los criterios para la elección de líderes está enfocada a personas con carisma, buenas en organizar, talentosas, y lo más triste, cada vez más, personas que hablan lo que ellos quieren escuchar, lo cual es una característica del tiempo final (2Ti.4:3). Lo que nuestras iglesias, las diferentes áreas de la obra del Señor necesita en verdad, son líderes que cuentan con la presencia del Señor. Esto obviamente se logra por buscarlo y vivir en Su cercanía obedeciendo la Palabra en el día a día. Si queremos influenciar de verdad la vida de otros; si queremos tener un liderazgo eficaz, busquemos y exijamos que cuenten con la presencia del Señor, porque será Él el que actúe por medio de nosotros o ellos. ¡Lo que verdaderamente necesitamos es: “…solamente que Jehová tu Dios esté contigo…”!

[i] Liderazgo Influyente – Pedro Fuentes (Ed. Sembrar Ediciones cristianas – pag.34)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Elija su moneda
UYU Peso uruguayo
Presiona Enter para buscar o ir a búsqueda avanzada