Ideología de género, un mundo sin verdad

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En esta entrevista a Andrea Latini conversamos sobre la ideología de género, un conjunto de ideas y creencias que se basan en una premisa errónea.


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EA 1262 – Entre Amigas – Ideología de género, un mundo sin verdad



Entrevista a Andrea Latini

Victoria: Qué gusto, queridas amigas, estar en un nuevo programa de Entre Amigas. Gracias por acompañarnos y gracias también a Andrea Latini, quien nos acompaña una vez más desde Argentina. ¿Cómo estás, Andrea?

 

Andrea: Hola, estoy muy bien. Muchas gracias por invitarme, siempre es un placer.

 

Victoria: Es un gusto tenerte y poder charlar de estos temas tan interesantes. En los programas anteriores estuvimos hablando de la identidad, del espejismo del feminismo, y hoy vamos a estar hablando de la confusión de un mundo sin verdad, o lo que se llama la posverdad, y vamos a tratar el tema de la ideología de género. Es un tema del que se está hablando bastante, pero vamos a estar viéndolo desde la Palabra de Dios. Así que empecemos hablando de qué es la ideología de género y cuáles son las bases que la sostienen.

 

Andrea: Una ideología se sostiene por una idea, y una idea puede, o no, tener un sustento real. Si esa idea no es correcta, todo el conjunto de razonamientos que voy a construir alrededor de esa idea no va a ser verdadero. La ideología de género es un conjunto de ideas que parten del concepto de que el cuerpo humano no me dice qué genero tengo, sino que el género es una construcción social que depende de qué es lo que yo siento. Entonces el cuerpo no es el referente para definir si yo soy hombre o mujer, entonces yo puedo nacer en un cuerpo que sea otra cosa a lo que yo me siento. Y desde acá, la ideología de género empieza a tomar muchas ideas más y muchas aristas, y no vale la pena estudiarlas porque son mentiras, así que no vamos a basar nuestro programa en estudiar todos los géneros que existen, todas las aberraciones a las que se llega por pensar esto, sino que vamos a ir a la Palabra de Dios. Incluso sin ir a la Palabra de Dios hay pequeñas observaciones que nos muestran que esta ideología es mentira, porque si yo te digo que mires cualquier objeto que está en tu casa en este momento, por ejemplo, una mesa, y yo te digo “a partir de ahora esa mesa es una silla”, esa mesa no se convierte en silla porque yo lo diga. Sigue siendo una mesa.

Entonces nuestro cuerpo define nuestro género, y si nuestro cuerpo es un cuerpo de varón o un cuerpo de mujer, eso es lo que somos. Ese es el sexo que Dios nos dio. Y Dios es tan detallista que no solamente tenemos características físicas que definen nuestro género, sino que también Dios se encargó de que cada célula de nuestro cuerpo esté firmada por Él y cada célula diga si somos hombres o mujeres. Por eso los forenses, cuando hacen una investigación y encuentran un pelo, te pueden decir si ese pelo es de un hombre o de una mujer. Hasta un pedacito de uña nos muestra si es de un hombre o una mujer. O sos hombre o sos mujer. La Biblia dice que en el principio Dios creó al hombre y a la mujer. Esos son los dos géneros bíblicos, y realmente si vos pensás que te sentís o te percibís de otra manera, eso forma parte de algo que es incorrecto. Porque o tenés una percepción equivocada de la realidad, o tenés algún trastorno en tu forma de pensar que hay que evaluar, o tenés algunas vivencias o estás influenciado por este movimiento cultural tan grande que está afectando a tanta gente. Porque si todo el mundo me dice que mi cuerpo no es seguro para definir quién soy, yo voy a creer esa mentira y me voy a empezar a confundir.

Nosotras hablamos de estos temas desde nuestra débil humanidad y empatizamos con todas nuestras oyentes, aún con aquellas o aquellos que tal vez hicieron un cambio de género, se perciben de un sexo opuesto al que nacieron o tomaron decisiones en base a esta cultura. Nosotras sabemos, no porque lo hayamos vivido sino porque lo dice la Palabra de Dios, que no hay descanso ni paz para la persona que está en su búsqueda de esta manera, a través de este engaño.

Es como una lucha consigo mismo y con su propio cuerpo, pero también es una lucha en contra del diseño de Dios para la vida de la persona. Es como decirle a Dios “vos me hiciste hombre, pero yo puedo ser lo que quiera”, “vos me hiciste mujer, pero yo no estoy contenta con eso y puedo ser lo que quiero”. Por ahí no empieza así el proceso de la persona, pero hay mucho de estar en contra de Dios, o enojados con Dios. Por eso muchas personas caen en estas ideologías después de haber pasado infancias complejas, a veces habiendo sido abusadas, habiendo vivido injusticias, y están buscando subsanar cosas que sin Dios no se pueden subsanar. Y hoy hay testimonio que después de hacer cambio de género están volviendo para atrás, retornando a su género de nacimiento y admitiendo que realmente ha sido un camino que los ha afectado muchísimo y a veces hasta mutilado emocional, física e intelectualmente.

Porque nacimos con un propósito y nacimos con un sexo determinado. La Palabra de Dios dice que nos creó hombre y mujer, no hay otra cosa. A lo largo de la humanidad lo que nos lleva a desear al propio sexo, a tener un deseo lascivioso hacia una mujer, si sos mujer, es la concupiscencia y la maldad. Nosotros podemos sentir atracción física hacia una mujer siendo mujeres, y no por eso no somos mujeres, sino que somos mujeres pecadoras. Porque el pecado hace eso. así como podés desear a un hombre cuando no es tu esposo o siendo soltera desear a un hombre, que está mal y no es algo que hay que alimentar sino algo para pedir perdón y alejarnos, también puede pasar que sientas atracción sexual hacia alguien de tu mismo sexo. Pero eso no viene porque estás en un cuerpo equivocado, porque en realidad no sos mujer, sino que viene a causa del pecado. En Romanos está descrito cómo los hombres no tuvieron en cuenta a Dios y se entregaron a pasiones vergonzosas, hombres con hombres y mujeres con mujeres, deshonrando el uso natural del sexo. Porque el sexo no es malo, está creado por Dios, es algo bueno, santo y puro para utilizar y practicar dentro del matrimonio, en santidad y con la persona que Dios puso para tu vida. Es para desarrollarse entre un hombre y una mujer en el seno del matrimonio.

Pero también en esto hay una distorsión, sacando el sexo del lugar que Dios le dio, para distorsionarlo, ensuciarlo, y cambiar la forma de vivir de una persona.

 

Victoria: Pensaba acerca de lo atacado que es la institución del matrimonio, de la familia hoy en día, y cómo el enemigo, muy ingeniosamente, se ha metido para atacar y distorsionar. Y quizás podemos pensar “bueno, ¿cuál es la realidad entonces? ¿Qué dice Dios? ¿Cómo sé lo que Dios quiere?”.

 

Andrea: Si vos sos una persona que cree en Dios, pero no lee la Biblia, dice la Biblia que la creación habla de Dios. Así que lo primero que tenés para basarte es en la creación. Si Dios te creó varón o te creó mujer, eso ya es una muestra para vos. Dios vela por la ciencia y la ciencia ratifica esto. La biología, la psicología, la medicina ratifican que no existen múltiples géneros. Existe el hombre y existe la mujer. Si vos creés en Dios y reconocés la Palabra de Dios como verdadera, ese es el ancla de nuestra alma y es donde podemos buscar la verdad. La verdad que nos hace libres está en la Escritura. La Biblia dice claramente que Dios nos creó hombre y mujer, que el sexo fue creado para el matrimonio porque Adán y Eva estaban juntos y no se avergonzaban, y el mandato de Dios fue que estuvieran juntos y que se reprodujeran, pero Dios condena las relaciones sexuales fuera del matrimonio y condena el utilizar el sexo de forma indecorosa o lasciviosa. Es pecado tener relaciones sexuales hombres con hombres y mujeres con mujeres. Es fruto del pecado.

El problema de todo esto también está conectado con la pornografía y con consumir material que destruye el modelo, el diseño de Dios. Pero es muy clara la verdad. Salta a nuestros ojos. No sé en Uruguay, pero acá en Argentina los gobiernos han creado un montón de información para la educación sexual integral que es perversión, pornografía para nuestros niños y para destruir su mente, su corazón y su alma. Y sabemos que todo eso tiene un efecto directo sobre la mente, sobre la identidad y convierte a las personas en personas vulnerables. Es una destrucción un ataque del enemigo hacia las personas. Y este ataque nos puede golpear a cualquiera de nosotros, y no importa si estás parado en la verdad en este momento, porque ninguno de nosotros está exento de ser víctimas, porque realmente esta es un arma del enemigo para destrucción. No vino para ayudar a las personas que tienen problemas, esto vino para destruir al ser humano y sacarlo de la verdad, que viva una mentira.

Por eso, a tu pregunta respondo que la verdad es volver a Dios, volver a la verdad Bíblica y ser coherentes. En este tiempo la ciencia, los biólogos, los psicólogos hicieron un poco de silencio. Me hubiera gustado escuchar más personas que se pronuncien en contra de la pornografía. Hoy se están pronunciando, pero pasaron muchos años y hubo generaciones enteras que fueron mutiladas físicamente por doctores y yo espero que la justicia llegue a sus vidas.

 

Victoria: Sí, es tremendo lo que está sucediendo y también la facilidad, la accesibilidad a este tipo de prácticas, que se las trata como un tema de salud pública, cuando quizás hay temas de salud pública que son mucho más graves y no tienen los recursos necesarios. Pensaba, cuando hablabas de los niños, que la infancia tiene que ser una etapa de afirmar, de crear bases sólidas para que los niños puedan tener una seguridad en la identidad, en quienes son, y sin duda que teniendo a Dios son diferentes las cosas. Y cuando nos enfrentamos a determinadas conversaciones, ¿a qué nos llama el Señor como iglesia, como mujeres que sirven al Señor? ¿Cuál tiene que ser nuestra actitud?

 

Andrea: Nuestra actitud tiene que ser de amor. Quería comentar algo con lo que dijiste con respecto a la necesidad de los niños de estar seguros de quiénes son. Esta ideología sacó muchas cosas y las demonizó. Por ejemplo, que las nenas tengan ropa rosa y los nenes celeste, que los juegos no pueden ser de nena y de nene porque eso es una construcción social, cuando en realidad hay cosas sociales que están mal, pero hay intereses genuinos de las mujeres, y son femeninas y están bien, y hay cosas que le gustan a los varones. Cuando vemos a un niño que le gustan cosas “de nena” o una nena que le gustan cosas “de varón”, debemos dejar que disfrute y no por eso pensar que tal vez no es una nena, o no es un varón. Entonces el adulto empieza a pensar equivocadamente y deja de ser un orientador. Porque el adulto tiene que dar seguridad y orientación a ese niño que está en formación. Así que no tengamos miedo de enfatizarle a ese niño que es un nene o a esa niña que es una nena, y no horrorizarse porque a la nena le gusta pescar, o al nene le gusta vestir a la muñeca. Dejarlo pasar y fomentar su identidad. Porque esa es su identidad.

 

Victoria: Exacto, no tiene tanto que ver con el juego o con la vestimenta, sino con lo que hablábamos del diseño de Dios para lo que van a ser el día de mañana. Qué importante afirmar esos aspectos, porque es una carga decirle a un niño que tiene que elegir lo que quiere ser. Son cosas para las que no está preparada la psiquis de un niño.

 

Andrea: Sí, además nosotros decidimos qué vamos a hacer con nuestra vida, pero hay cosas que decide Dios por nosotros. Dios decide cuándo nacemos, cuándo morimos y si somos hombres o mujeres. Esas cosas básicas las decide Dios. Pensar que podemos decidir esas cosas nosotros es ponernos en el lugar de Dios. Justamente, es fomentar la idolatría desde la niñez. Y hay papás confundidos, que piensan que amar a su hijo es tratar de guiarlo a lo que el hijo piense. Entonces cuando me preguntaste cómo abordar esto me acordé de una situación que viví con una mamá que tenía un nene de jardín y lo quería transicionar, y estaba convencida de que estaba siendo una madre amorosa, que estaba cuidando a su hijo y ayudándolo a decidir si iba a ser hombre, mujer u otra cosa.

Entonces lo primero que debemos hacer es no juzgar, mirar con amor y tratar de ser luz, tratar de mostrar la verdad con amor, porque hay personas que realmente creen esto y están yendo en contra de sus propias vidas y de las vidas de los que aman pensando que están haciendo un bien. Nosotros no podemos ir en contra de la persona, pero sí estamos en contra del pecado. No estamos de acuerdo con la ideología de género, eso está mal, es pecado, es perverso, viene de un plan para la destrucción de la humanidad y de su identidad real y no lo aceptamos. Eso es lo que nos genera rechazo, pero la persona no. Tenemos que ver más adentro de eso y ver a la persona. No quedarnos con ese impacto inicial que nos choca. Porque justamente lo que nos choca es eso que se rompió en la identidad de esa persona, eso que va en contra de Dios, pero eso no es la persona. Y nosotros tenemos que ministrar a esa persona, mostrarle el amor de Dios, mostrarle que no la rechazamos a ella sino a esa práctica.

Es muy difícil y muchas veces no es tanto hablar sino mostrar amor, mostrarnos atentos a las personas que Dios traiga a nuestras vidas y estar dispuestas a ser usadas por Dios. Para poder responder en amor y a través de la Palabra de Dios. Y a veces las personas están tan aturdidas que no van a escuchar lo que nosotros decimos, pero Dios sí va a estar trabajando y tenemos que alinearnos con Dios para mostrar su amor y su verdad.

 

Victoria: Exacto, me gusta lo que decías de alinearnos con Dios y poder estar firmes en la verdad, porque cada uno tiene sus propias pruebas y sus propias luchas, pero también no tener miedo de acercarse a personas que piensan diferente o que incluso están en contra de lo que dice la Palabra. El Señor nos llamó a eso, justamente. Así como pasó con nosotros, porque en algún momento nuestro corazón fue rebelde ante Dios. Eso también pasa con los demás, y muchas veces tenemos eso de juzgar y no acercarnos. Pero ahí hay una persona que, como yo, es objeto de la gracia divina del Señor. Qué bueno poder hacerlo así. Andrea, muchísimas gracias por compartir con nosotras de nuevo.

 

Andrea: Eso espero, que cada persona que escucha los programas pueda encontrarse con el Señor y disfrutar de la libertad que nos da creer en Dios. Muchas gracias.

 

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