El rol de la Psicopedagogía (1ª parte)

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Anita Eisses, licenciada en Psicopedagogía, nos acompaña para conversar acerca del rol que tiene esta profesión en el desarrollo de los niños e incluso dentro de la iglesia. Abordamos temáticas como el Autismo, TDAH, Síndrome de Down, Dislexia, Discalculia y más. No te pierdas de la primera parte de esta entrevista.


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EA 1268 – Entre Amigas – El rol de la Psicopedagogía



Entrevista a Anita Eisses

Victoria: Es un gusto darle la bienvenida a un nuevo programa de Entre Amigas. Hoy nos acompaña una amiga de la casa, es quien transcribe los programas de Entre Amigas para la página web y tiene mucho más para contarnos. Es Anita Eisses, ¿cómo estás, Anita?

 

Anita: Hola, muchas gracias por invitarme, es un gusto estar acá contigo y con todas las amigas que nos escuchan también.

 

Victoria: Anita es Licenciada en Psicopedagogía y hoy vamos a estar hablando de su profesión. Porque, si bien ella es compañera de acá, de Llamada de Medianoche, tiene esta otra profesión. ¿Por qué elegiste la Psicopedagogía?

 

Anita: Bueno, fueron muchas razones. Siempre me llamó la atención el trabajo con niños específicamente, y aunque la Psicopedagogía no trabaja únicamente con niños, en su mayoría es la población en la que intervenimos, entonces por ese lado me parecía muy interesante. También siempre me interesó el tema del aprendizaje, me gusta enseñar, me gusta aprender, entonces me parecía interesante entender mejor cómo funcionaba ese proceso y qué pasa cuando hay dificultades en ese proceso. Y bueno, me parece que es una carrera que también te permite generar un impacto en otros y eso me pareció algo que quería en mi vida, tener una carrera que me permitiera hacer una diferencia, ayudar a otros y también ser luz.

 

Victoria: Sí, es un trabajo muy dedicado el de las psicopedagogas, y que, como decías de hacer la diferencia, he visto varios casos cercanos en los que en ese proceso de aprendizaje hizo totalmente la diferencia la intervención de una psicopedagoga. Qué lindo. Nos decías que se trata de los procesos de aprendizaje, pero exactamente ¿qué es lo que hacés vos, por ejemplo?

 

Anita: En realidad los psicopedagogos intervienen mayormente en niños, porque muchas veces es cuando se identifican las dificultades en el aprendizaje, cuando entran en la escuela o a más tardar cuando están en el liceo, y también porques son edades en las que hay mayor plasticidad neuronal, entonces el niño, en general, está más disponible para poder hacer intervenciones efectivas. Pero bueno, podemos trabajar con cualquier edad. Trabajamos con trastornos en el aprendizaje, que puede incluir dificultades específicas del aprendizaje como dislexia, discalculia, disgrafía u otras similares, o también trastornos del neurodesarrollo, que incluye el TEA (Trastorno del Espectro Autista), el TDAH (Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad), el síndrome de Down, dificultades cognitivas, etc. El espectro de intervención es amplio.

Pero específicamente lo que hace el psicopedagogo es diagnosticar e intervenir. En realidad, los psicopedagogos pueden diagnosticar únicamente dificultades específicas en el aprendizaje, como discalculia, disgrafía, dislexia.

 

Victoria: Es muy importante lo que decís, porque ahora hay mucha gente que se autodiagnostica, o alguien les dice “vos tenés tal cosa”, y se toma a la ligera, pero no son cosas para tomar a la ligera porque son cosas serias y son cosas para tratar con profesionales. No cualquiera puede decir si tenés algo.

 

Anita: Sí, exacto. Es que hay mucha información hoy en día, que por un lado está bueno porque podemos acceder fácilmente a información que nos puede ser útil e incluso hay familias que consultan porque vieron algo en internet y vieron un parecido con lo que su hijo hace, y eso en realidad tiene su lado positivo, pero también debemos tener cuidado con la información que vemos y con qué hacemos con esa información. Y bueno, siempre acudir a los profesionales y personas que se formaron para eso. Incluso nosotros, como te decía, como psicopedagoga puedo diagnosticar dificultades específicas del aprendizaje, pero no puedo diagnosticar, por ejemplo, autismo. Y justamente nosotros, que tenemos la formación y que tenemos conocimiento tenemos mucho cuidado con eso. Si bien hacemos evaluaciones y en nuestras evaluaciones dejamos registro de las cosas que observamos y que consideramos que pueden ser señales de alarma, nunca vamos a diagnosticarlo nosotras, porque ese es el trabajo de otro profesional. Entonces si nosotras, que nos formamos y que tenemos ese ojo más clínico para identificarlo, tenemos mucho cuidado con eso, cuánto más las personas que quizás vieron un reel de Instagram que decía que las personas con TEA hacen tal o cual cosa.

 

Victoria: ¿Quién es el profesional que da el diagnóstico?

 

Anita: El neurólogo o neuropediatra, o el psicólogo o psiquiatra.

 

Victoria: Es importante para tener en cuenta. Hablabas de que los padres o las madres muchas veces llegan porque vieron algo en internet e identificaron esas cosas en sus hijos. Pero también puede pasar lo contrario, que haya cosas que los padres o los cuidadores noten como parte de la personalidad del niño y que tal vez sean algunos rasgos para tener en cuenta. Si bien todos los niños tienen diferentes tiempos, hay cosas para tener en cuenta.

 

Anita: Sí, ahí depende mucho de lo que estemos hablando. Yo trabajo mucho con niños con TEA, y ahí quizás hay señales que se ven más temprano que una discalculia o una dislexia. Eso depende mucho de lo que estemos hablando. Hoy en día, lo bueno es que cuando a los niños se los lleva al pediatra se les hace preguntas a los padres en cuanto a los hitos del desarrollo. Si se está comunicando, si pide cosas, si utiliza frases, si hace contacto visual, etcétera. Todo eso se pregunta de acuerdo a lo esperado para el desarrollo. Si se para, si camina, cómo juega. Al menos es así acá en Uruguay.

Si bien es como decías, cada niño tiene su tiempo, hay ciertos rangos que nos indican qué es lo esperado, y cuando salimos de eso es cuando empezamos a ver algunas señales de alarma, que no quiere decir que va a pasar algo grave, pero empezamos a observarlas. Eso es algo positivo porque ayuda a detectar de manera temprana. Más allá de eso al detectar las dificultades específicas del aprendizaje, nos apoyamos mucho en los maestros, que son personas que tienen una formación académica y que tienen una visión general de lo que es esperado.

 

Victoria: Sí, además en los distintos grados de educación, al estar agrupados de esa forma, el maestro tiene una visión más clara. Anita, contame, ¿cuál fue la materia que más te gustó?

 

Anita: Ay, es difícil elegir una. Me gustaron muchas materias. Me gustó mucho neurobiología, me parece muy interesante cómo funciona el cerebro. También había una materia que se llamaba trastornos del neurodesarrollo que es una de las materias que más uso hoy en día. En psicopedagogía estudiamos cosas muy amplias en distintas áreas, por ejemplo, tuvimos una materia que se llamaba pedagogía familiar, y hablábamos de qué pasa con las familias de los niños que tienen un diagnóstico o que están en el proceso de tener un diagnóstico. Es algo que quizás a veces no lo pensamos tanto, porque yo soy la psicopedagoga de un niño o una niña, pero detrás de ese niño o niña hay una familia, hay una red de contención, hay otros profesionales, hay una escuela, lo que sea. Entonces nada, creo que es una formación muy linda y que abarca más de lo que uno a veces piensa. No es solo el momento de terapia o el momento de la sesión de una hora con el niño, sino que va mucho más allá de eso.

 

Victoria: Y tampoco muchas veces los logros, ¿no? Porque muchas veces los logros se miden porque pudo hacer algo, o pudo adquirir una habilidad, pero es un proceso que dura toda la vida y está bueno que aquellos que acompañan, más allá de los profesionales, tengan una idea de todo esto. Así que vemos la importancia del control médico y también de estar atentos a los niños, que hoy muchas veces se los pone detrás de una pantalla y no se está atento a cómo se relacionan con el entorno.

 

Anita: Si, es fundamental. Y no para andar perseguidos, pero sí estar atentos y tener en cuenta que cuanto antes podamos intervenir, mejor. Porque siempre vamos a ver una intervención más efectiva cuando intervenimos de forma temprana, y es lindo poder ver la diferencia en niños que llegan con 2 años y a los 3 ya es un niño diferente por todos los avances que ha podido tener. Y si bien en niños más grandes, adolescentes, adultos podemos intervenir, y siempre se puede avanzar, siempre va a ser más efectivo en niños más pequeños.

 

Victoria: Está bueno porque ves al niño como individuo. Porque algo que aprendí con mi sobrino, que tiene autismo, es ponerme al nivel de él para hablarle. Y qué bueno hacerlo no solo hacerlo con quienes tienen dificultades sino con todos los niños, para poder mantener una conversación y que con sus palabras puedan aprender qué cosas le están costando, qué cosas les gustan, qué cosas no, etcétera.

Anita, hoy decías que en tu trabajo lo que más usabas era la parte de neurodesarrollo. Contanos, ¿cuál es tu trabajo?

 

Anita: Hoy en día yo trabajo, además de acá, en una clínica especializada en autismo, es una clínica que trata con niños de 2 a 12 años aproximadamente, y ahí trabajo con distintas formas de terapia, en este momento, en su mayoría trabajo con niños menores de 5 años, y con ellos hacemos un tipo de terapia que se llama ESDM, que es un tipo de terapia basada en ABA, en la que trabajamos los objetivos de cada niño, que son individuales, a través del juego y siguiéndolos a ellos. Entonces trabajamos objetivos de comunicación, de interacción, de juego, de autonomía, todo a través del juego y de su iniciativa. Así que es un trabajo lindo, es un trabajo desafiante, pero muy disfrutable.

 

Victoria: Y tenés que descubrir los intereses, ¿no? Porque eso se ve desde muy temprano.

 

Anita: Sí, depende de los niños, porque hay niños que llegan y no quieren jugar, no te miran, no interactúan, y uno va tratando de entrar de a poquito, tratando de ser la persona más divertida posible para que los niños te miren, para que te busquen. Y bueno, es fundamental lo que decís, de buscar sus intereses, porque es en realidad a través de eso que nosotros intervenimos. Muchas veces los niños con TEA no tienen tanta motivación intrínseca. Hay otros niños que quizás les motiva la parte social, o que el adulto lo mire y vea que está haciendo algo bien. Yo me acuerdo, por ejemplo, en lo personal, yo quería que la maestra viera que hacía las cosas bien, quería que los adultos a mi alrededor estuvieran contentos conmigo. Pero muchas veces en los niños con TEA no es tan fuerte, entonces es fundamental buscar la motivación extrínseca, la motivación que quizás para un niño es un juguete, quizás para otro son mimos, o música, cada niño es un mundo. Entonces nos enfocamos mucho en eso, en entenderlos y entender cómo motivarlos a aprender y a seguir trabajando.

 

Victoria: ¿Qué es lo que más disfrutás?

 

Anita: Disfruto muchas cosas de mi trabajo. Creo que lo que más disfruto es ver los avances, que a veces son cosas pequeñas a la vista de cualquier persona que lo ve, pero a nuestra vista son grandes pasos, y creo que para la familia. Es lindo eso, ver que el esfuerzo tiene frutos. A veces es que un niño haga contacto visual, que un niño logre compartir el juego con otros, o un niño que no hablaba y ahora puede comunicarse, sea de forma verbal o de otra forma, porque depende mucho del caso de cada niño. Eso es algo que me hace muy feliz y es motivante también.

 

Victoria: Ustedes no la pueden ver, pero yo le estoy viendo la cara de felicidad. ¿Y qué es lo más difícil, lo que más te cuesta?

 

Anita: Es difícil la parte de la carga emocional. Porque son familias que están viviendo situaciones muy complejas. Es un duelo para ellos también, porque significa adaptar su visión de lo que iba a ser su maternidad, su paternidad, su familia, de lo que va a ser su hijo o su hija, de lo que va a ser su futuro. Entonces es desafiante acompañar desde ese lado a familias que muchas veces llegan muy vulnerables, y poder ajustar las expectativas, porque como te decía, siempre hay algo que podemos hacer, siempre hay algo que podemos trabajar, siempre se puede avanzar, no le ponemos techo a ningún niño, pero sí a veces hay que ajustar las expectativas de que quizás este niño no va a llevar una vida totalmente normal, como otros niños de su edad, y esa es una realidad difícil de aceptar. Y de nuevo, no quiere decir que digamos que no va a poder, pero a veces los avances se dan de una forma más lenta de lo que se espera, o a veces se dan de una manera diferente, tenemos que buscar otras formas de avanzar. Tenemos niños que son no verbales, por ejemplos, y bueno, la realidad es que siempre trabajamos la comunicación y la priorizamos, quizás buscamos formas alternativas de comunicarnos.

 

Victoria: Es que la comunicación verbal es una parte muy chica de lo que es la comunicación en sí. Uno porque está acostumbrado, pero el cuerpo, los gestos, son formas de comunicarse también. Lo digo por experiencia porque mi sobrino es no verbal, pero él se hace entender. Qué bueno poder incentivar eso. ¿Hay algo que vos hagas en tu trabajo y que la gente no se imagina?

 

Anita: Creo que algunas de las cosas que hacemos mucho y que uno, cuando piensa en los psicopedagogos quizás no piensa tanto en esto, es el tema de la regulación emocional. En todos los ámbitos del trabajo del psicopedagogo tenemos que tratar mucho con esa parte, la parte emocional. Quizás con un niño con dislexia tenemos que tratar el tema del disfrute de la parte académica, quizás es un niño que odia ir a la escuela, que odia hacer los deberes, que odia estudiar porque es algo que viene sufriendo y que asocia con algo negativo. Entonces tenemos que trabajar sí o sí, de forma paralela a trabajar la dificultad en sí. Con niños con TEA lo trabajamos mucho. Son niños que son no verbales, que son muy sensibles a veces a cosas como sonidos, luces, texturas, son niños que se desregulan fácil en general. Entonces eso es algo que trabajamos muchísimo y que requiere de mucha paciencia y conocimiento para poder acompañarlos desde ese lado y poder ver más allá de los objetivos que tenemos. Siempre estamos mirando a una persona, y una persona que está desregulada no puede aprender.

 

Victoria: Sí, cualquier persona. Y creo que tiene que ver con el bienestar momentáneo, con el poder estar en la situación. Algunas de las cuestiones que tienen que ver con regulación en el caso de los niños que están contigo, pueden quizás, cuando están en un lugar público, ser llamativas o hasta molestas para el resto del entorno, pero son tan necesarias para que esa personita pueda volver, calmarse y estar en un estado de tranquilidad. Hay veces que nos alteramos por cosas como el tránsito, como tener que esperar, y estamos hablando de casos de niños que les pasa exactamente lo mismo, pero con otras cosas.

 

Anita: Sí, y que a veces no tienen las mismas herramientas que uno para lidiar con eso. por eso también es tan importante la intervención y la presencia de profesionales que les pueda dar esas herramientas para que ellos puedan enfrentar de otras formas esos desbordes, entonces sí, es gran parte de mi trabajo.

 

Victoria: Anita, vos también te desarrollás en la iglesia, trabajás con niños y adolescentes, ¿no?

 

Anita: Sí.

 

Victoria: ¿Cómo ves a la iglesia con respecto a estos grupos de personas?

 

Anita: Qué pregunta. Bueno, primero les cuento que actualmente sirvo en el grupo de adolescentes, otros años estuve trabajando con los niños en mi iglesia local, y bueno, desde mi formación quizás tengo otra perspectiva. Si bien lo que hago no es específicamente algo que tenga que ver con la psicopedagogía, sí las cosas que aprendí me sirven en muchos aspectos, sobre todo en la parte emocional en el caso de los adolescentes. En la iglesia trabajamos con adolescentes de entre 12 y 18 años que vienen de contextos muy diferentes, cada uno con sus cosas, y tenemos gurises que realmente pasan por situaciones muy complejas, entonces desde ese lado creo que está bueno estar formada y poder apoyar desde ese lado, y sobre todo en la parte espiritual, claro.

Pero bueno, hablando de la iglesia, creo que son temas de los que estamos hablando cada vez más, que son cada vez más visibles. Creo que antes se escondía mucho, o no se identificaba directamente. Ahora hay cada vez más diagnósticos, hay cada vez más familias que salen con sus hijos, creo que antes se escondía y había mucha vergüenza, era un tema muy tabú, que no debería ser así para nada, y me alegra ver cada vez a más niños interactuando con la sociedad y creo que la iglesia tiene que ser un lugar en el que se de eso también. Un lugar en el que incluyamos a todos, independientemente de su capacidad cognitiva, de sus habilidades, de su situación socioeconómica, de lo que sea. Es un lugar que está abierto a todo el mundo.

 

Victoria: Es la casa del Padre. Yo soy unos cuantos años mayor que Anita, y tengo en la memoria que en las congregaciones siempre ha habido personas con este tipo de dificultades. Y en las décadas pasadas era muy raro poder ver ese espacio para las personas, más cuando son adultas. Sin embargo, creo que en unas cuantas congregaciones he visto personas que están, que no faltan, que les gusta, que conversan o que tienen su relación con Dios tan linda. Entonces creo que es importante tenerlos en cuenta.

 

Anita: Sí, y tener una mente abierta. Creo que obviamente no todos vamos a saber de todo, y nadie espera eso tampoco, pero que sí, cuando llegue un niño con TEA a la escuela dominical, o llega un joven a la iglesia, o lo que sea, poder tener esa actitud de bueno, voy a averiguar, voy a preguntar y buscar incluir a esas personas, porque son parte y deberíamos hacerlas parte. Y creo que muchas veces lo hacemos, o tenemos esa intención, y creo que deberíamos seguir así.

 

Victoria: Sin dudas. Anita, ¿te quedás para el próximo programa?

 

Anita: Me quedo con mucho gusto.

 

Victoria: A ustedes, amigas, las esperamos en el próximo programa. ¡Gracias por acompañarnos!

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