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Autor: Esteban Beitze

Generalmente asociamos la figura de Josué con la de un líder guerrero. De hecho, lo fue. Pero quizás no sea tan conocido un detalle no menor que lo asocia con la alabanza y adoración a Dios.


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PE3117 – Josué: Instrumento de adoración (15ª parte)



Instrumento de adoración

Estamos realizando una serie de estudios sobre la vida de Josué. Hoy analizaremos la lección…

 

FUE ESCOGIDO POR DIOS

Al pedido de Moisés Dios contesta en Números 27:18-23: “Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él; y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos. Y pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca. Él se pondrá delante del sacerdote Eleazar, y le consultará por el juicio del Urim delante de Jehová; por el dicho de él saldrán, y por el dicho de él entrarán, él y todos los hijos de Israel con él, y toda la congregación. Y Moisés hizo como Jehová le había mandado, pues tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar, y de toda la congregación; y puso sobre él sus manos, y le dio el cargo, como Jehová había mandado por mano de Moisés.

La elección

Dios mismo se encargó de elegir al sucesor de Moisés. No había dudas, ni lugar a suspicacias ni peleas por la conquista de puestos. Frente a todo el pueblo quedó absolutamente claro y plenamente establecido el liderazgo de Josué. ¡Qué bendición para el pueblo contar con una clara guía y designación al respecto!

Siempre de nuevo se demuestra en el pueblo de Dios el más antiguo deseo pecaminoso de ocupar un puesto superior en forma soberbia. Éste fue el pecado que hizo caer a Satanás, luego a Eva y después innumerables casos más. Hasta entre los hermanos de Moisés surgió la pelea por el prestigio, por el cual María fue castigada con lepra. En el Nuevo Testamento tenemos a Diótrefes que no podía con su genio. Esta actitud lamentablemente se ve a lo largo y ancho del mundo. Ya vimos las características que tenía o tuvo que aprender Josué. Entre ellas se destacaban la humildad y carácter de siervo. Por esta razón Dios lo elige. Y esta elección es la que queda firme y es reconocida.

Ésta es la realidad en toda la obra de Dios. Es el Señor quien en su absoluta soberanía elige a los suyos y también tiene un propósito para cada vida: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn.15:16). Pero también hay que tener en cuenta que la elección de Dios siempre conlleva una responsabilidad y una tarea por realizar. Al pueblo no quedaron dudas quién iba ser su futuro líder, pero Josué también sabía bien cuáles iban a ser sus responsabilidades y que tenía una gran tarea por delante.

La presentación

1) El acto: Dios le ordenó a Moisés respecto a Josué que pondrás tu mano sobre él” (v.18b). Dios lo había elegido, pero también requería una ceremonia externa para ser reconocido públicamente por el pueblo. Con este acto se transfería el liderazgo a Josué. Con este acto también lo dedicaba a este oficio. La imposición de manos significaba una identificación con la persona y su tarea. Era como si Moisés dijera al pueblo entero que apoyaba el nombramiento de Josué.

 

2) La orden también incluía: “pondrás de tu dignidad sobre él”. Moisés debía pasar algo de su honor, reconocimiento o autoridad sobre Josué. Era una transferencia de poder y posición superior. Ya en Josué 3:7 vemos confirmándose esta realidad por Dios mismo: “Entonces Jehová dijo a Josué: Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo”.

 

3) La finalidad de esta presentación era “que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca”. Cuando Dios levanta un líder, requiere también de los demás, respeto y obediencia. Esto no significa un autoritarismo o derecho a ser déspota. Apenas muerto Moisés, el pueblo reconoció a Josué como su líder, al cual estaban dispuestos a obedecer: “Entonces respondieron a Josué, diciendo: Nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos adondequiera que nos mandes. De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos a ti; solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés. Cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento, y no obedeciere a tus palabras en todas las cosas que le mandes, que muera; solamente que te esfuerces y seas valiente (Jos.1:16-18).

Existen varios pasajes que señalan claramente lo que Dios espera de la congregación en relación a su líder. La grey tiene que reconocer a sus guías y debe someterse a ellos como éstos se someten al Señor y a la Palabra y seguir su ejemplo (Hb.13:7,17,24; 1Ti.5:17; 1Ts.5:12,13; 1Co.16:15,16). Lamentablemente en muchos casos jamás reciben un agradecimiento y mucho menos el respeto y amor debido. En vista de su responsabilidad delante del Señor, ¡Cuánta necesidad tienen ellos de las oraciones de aquellos que han sido encomendados a su cuidado! La crítica innecesaria a los ancianos es, sin duda, desagradable delante del Señor, porque disminuye la autoridad de ellos sin reemplazar esto con nada. Mientras no haya una evidente falta tanto en la vida como en la enseñanza, la sujeción a ellos es lo que el Señor demande de su pueblo.

 La dirección

Después de su investidura como líder de Israel, Josué consultaría las decisiones y problemas a Dios por medio del Urim y Tumim que tenía el sacerdote Eleazar. No se sabe con certeza en qué consistían estos objetos que el sumo sacerdote tenía en el pectoral (comp. Ex.28:30). Pero, por medio de la intercesión del sacerdote, Dios revelaba su voluntad. Josué tenía la enorme responsabilidad de guiar al pueblo en todo. Mas Dios no lo había dejado solo con esta inmensa tarea. Él le iba a ayudar y le mostró cómo.

El mayor deseo del Señor es que conozcamos su voluntad para cada área de nuestras vidas. Sean las decisiones trascendentes como las sencillas, él las quiere guiar. Y cómo éste es su deseo, indudablemente también nos la revelará. Claro está que no siempre nos responde como lo hemos imaginado, y quizás no responda enseguida. Pero, el hecho de poder acudir al Señor pidiendo su guía, y teniendo la seguridad que Él nos guía puede llenar nuestra vida de confianza, aparte de la bendición que será estar en el centro de la voluntad de Dios. Josué obtuvo la guía del Señor, y también nosotros la podremos tener.

 

Otra lección que sacamos del estudio de este personaje es que…

 

FUE UN INSTRUMENTO DE ADORACIÓN A DIOS

Generalmente asociamos la figura de Josué con la de un líder guerrero. De hecho, lo fue. Pero quizás no sea tan conocido un detalle no menor que lo asocia con la alabanza y adoración a Dios. Poco antes de la muerte de Moisés, después de que había hecho el repaso de toda la ley, él y Josué recitaron un cántico a oídos de todo el pueblo. Así dice en Deuteronomio 32:44: “Vino Moisés y recitó todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo, él y Josué hijo de Nun”. Este cántico lo encontramos en los primeros 43 versículos de este capítulo. Ellos empiezan exaltando la grandeza de Dios, resaltan sus atributos y luego cuentan como Israel fue escogido y salvado por el Señor. Con maravillosos detalles, describen el trato que Dios tuvo con su pueblo. Pero luego también recitan la tragedia de que el pueblo abandonó a Dios siguiendo los ídolos, y el justo juicio que tuvo que venir a continuación sobre ellos. Este himno sería como un recordatorio de guardar la Ley de Dios, para que les fuera bien.

¡Qué impresión habrá causado en Josué este cántico! Casi como legado de este maravilloso siervo de Dios, quedan las profundas palabras de este cántico. Y fue Josué mismo, que ayudó a declamarlo. Así él se convirtió en un instrumento de la adoración a Dios, destacando su persona y sus hechos. Pero tenemos que tener en cuenta, que todo el contexto nos muestra la importancia de guardar los mandamientos. Destaca la obediencia. Esto lo reafirma Moisés al terminar diciendo: “Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley” (Dt.32:46). No existe adoración sin obediencia. Sólo se puede exaltar verdaderamente a Dios, sólo será acepta, si está basada en la revelación que tenemos de Él por medio de su Palabra, y ésta seguida en obediencia en la vida del adorador. Es más, la obediencia es adoración. Una vida que alaba a Dios es aquella que le obedece. Este principio es puesto en evidencia años más tarde por Samuel, cuando le cuestiona el actuar del rey Saúl. Este había ofrecido sacrificio a Dios en vez de obedecer. A esto Samuel responde las conocidas palabras: “¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey” (1S.15:22-23). Saúl pensó que una actitud exterior de adoración iba recibir el apoyo de Dios, dejando de lado la obediencia. Pero no sólo se equivocó rotundamente, sino que también perdió el reino por no obedecer.

Josué se había convertido en una persona que obedecía a Dios, por lo cual también adora correctamente a Dios y puede guiar al pueblo entero en la adoración al Dios verdadero.

 

Esto es lo que también deberían buscar todos aquellos que presiden la alabanza y adoración en nuestras reuniones. La prioridad no es tanto su conocimiento de música y la capacidad para presidir (aunque también en ello debemos buscar la excelencia), sino sobre todas las cosas, el amor y la obediencia a la Palabra. ¡Cuántas veces he visto a los músicos afuera de la reunión, en el momento de la exposición de la Palabra de Dios! Sienten que han cumplido con Dios. ¡Qué error! Deberían ser los que más demuestran su amor por la Palabra de Dios. Otros parecen muy espirituales al dirigir un canto, pero en sus vidas diarias, la Palabra de Dios y la oración son descuidados absolutamente. ¡Sólo el que tiene una cercanía con el Dios de la Biblia, puede guiar al pueblo de Dios a una adoración bíblica!

Aparte de esto, aunque sería mucho profundizar en ello, este cántico nos debería servir como ejemplo acerca de la profundidad del contenido que debería haber en nuestros cánticos, en el reconocimiento de la persona y obra de nuestro Dios, su trato amoroso con su pueblo, y no omitiendo la seriedad del pecado. ¡Dios nos dé directores de alabanza como Moisés y Josué!

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