¿Qué significa ser creyente?

Existe mucha confusión en cuando a esta pregunta pero hay una verdad fundamental que debemos tener bien en claro: Ser creyente no significa creer teóricamente lo que dice la Biblia y tratar de vivir lo mejor posible. Antes bien: Todo nuestro ser corrompido por el pecado debe ser renovado radical y completamente, como dice 2 Corintios 5:17: “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” Estar en Cristo, significa: Entrego toda mi vida a El, identificándome con El en Su muerte en la cruz. Mi vieja vida ha pasado, la dejo en la muerte del Señor. Y ahora Lo invito a venir a morar en mi corazón, llenándome de Su vida y tomando la dirección de esta nueva vida que tengo por El. Me identifico así con El en Su resurrección. Este es el nuevo nacimiento. ¿Lo ha experimentado usted?

Después de haber nacido de nuevo, para un desarrollo sano de nuestra vida espiritual, necesitamos observar y cuidar mucho cuatro puntos: 1. el leer y estudiar la Palabra de Dios, 2. la oración, 3. la comunión en la congregación, y 4. el hablar y testificar de Jesucristo a otras personas.

1. La Biblia es la verdad absoluta, la revelación de Dios a los hombres. Justamente en la confusión de nuestro tiempo necesitamos profundizar en ella, para tener una base firme para nuestra fe y para crecer en el conocimiento de la Persona maravillosa de nuestro Salvador y Señor Jesucristo. Necesita, pues, una congregación donde se crea, se predique y enseñe toda la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento) como la Palabra de Dios y la única fuente de verdad, revelándonos, sobre todo, la Persona y la obra de salvación de Jesucristo.

2. Leer la Biblia y orar al Señor es la forma por la cual podemos comunicarnos con El. Necesita cada mañana un momento tranquilo para ello. Al tener regularmente esta comunión personal con el Señor, usted Lo sentirá mucho más cerca y comprenderá Sus caminos y planes para con usted. Crecerá su amor hacia El también.

3. El Señor muchas veces trata con nosotros por medio de otras personas. En la iglesia recibimos apoyo, ayuda, animación, pero también corrección y exhortación – dos cosas imprescindibles para nuestra vida espiritual. Por eso dice en Hebreos 10:24-25: “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de reunirnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca…”

4. Pero recién tenemos el pleno gozo en Cristo cuando nos animamos a testificar de El a otros. ¡Cada cristiano es llamado a ser un misionero en el lugar donde esté! Y esto, además de ser de urgencia vital para el mundo perdido, fortalecerá nuestra fe.

Ya ve que tiene mucho por delante, y muchas experiencias lindas con el Señor lo están esperando, si realmente entrega toda su vida a El – ¡y en esto sí hay que ser radical! El Señor Jesucristo nos compró con Su sangre, liberándonos del poder de Satanás, del pecado y de la muerte. Así que nosotros ahora Le pertenecemos completamente a El, y es lo más natural y normal que nos unamos a El en amor.¡El Señor le dé mucha gracia y sabiduría para elegir bien su camino y para vivir una vida verdaderamente renovada por El!


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¿Resucitarán al mismo tiempo los creyentes del Antiguo y del Nuevo Testamento?

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