Vivir la Viudez con Expectativa y Esperanza

Vivir la Viudez con Expectativa y Esperanza

Aída nos cuenta a partir de una entrevista que realizó Sandra su experiencia desde el momento que comenzó a caminar con Raúl, hasta su partida con el Señor. Sus corazones se volcaron toda la vida al servicio y al amor al projimo.


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EA551 – Entre Amigas –
Vivir la Viudez con Expectativa y Esperanza



Receta: Ensalada cremosa de Remolacha y Maíz


Entrevista con Aída Montero

Sandra: Nos encontramos haciendo esta entrevista en un campamento cristiano muy lindo que se llama El Retoño, en Uruguay, y, en este caso nos encontramos haciendo esta entrevista con una amiga muy querida llamada Aída Montero y ella forma parte de uno de los testimonios recogidos por el Pastor Hugo Píriz del libro “Gente que sirve”. Que seas muy bienvenida.

Aída: Muchas gracias y le damos la bienvenida a todos nuestros oyentes.

Sandra: Quería preguntarte si te sorprendió en alguna manera que Hugo Píriz te haya elegido como una de las entrevistadas para su libro.

Aída: Debo decir que sí, que me sorprendió, principalmente porque el libro está dedicado a mi esposo que ya está con el Señor, yo pensé que hablaba de Raúl, pero no, es mi propia historia, y yo le pregunté el por qué, y él me dijo que hacía 30 años estaba observando y nada más. El vio nuestro andar como pastores, nuestro andar en la vida diaria.

Sandra: luego de la partida de tu esposo, supongo que habrás observado vos también tu vida desde otro ángulo.

Aída: Sí comienzo a ver las cosas desde otro rol. Si, fue un tiempo muy doloroso, porque tuve que reubicarme como persona. Estuvimos más de 30 años juntos caminando con nuestros niños, ya hombres y mujeres.

Sandra: Pienso que esta entrevista es muy útil para todas nuestras oyentes que tal vez están pasando por una situación parecida a la tuya, de repente pasan por la viudez o por la enfermedad de su esposo; seguramente encontrarán apoyo de esta manera.

Aída: Muchas veces la soledad se siente, aunque estés rodeada de personas; es evidente que una se tiene que reubicar, en el momento en que estés viviendo, a pesar de no poder compartir ahora con la persona que te acompañó durante tanto tiempo.

Sandra: Me enteré de unas cuantas cosas por el libro de Hugo, por ejemplo que sus hijos no son biológicos…

Aída: Sí, no quedaba embarazada; fue un tiempo muy triste, e hicimos tratamientos y a mí me gustaba la idea de adoptar pero a mi esposo no. En su familia no habían casi niños a diferencia de la mía. Yo era la número 13. Para mí era muy difícil a pesar de que tenía sobrinos para entretenerme. Y la idea era adoptar. Amigos de CLC nos hicieron llegar libros que fueron muy importantes en momentos claves. Y Dios nos regaló dos hermosos hijos. Fue una experiencia satisfactoria pero también con dificultades. En el caso de Joel, no me preocupó tanto porque él es más introvertido (por el tema de su familia) pero sí en el caso de Ana, como mujer ya que ellos desde muy pequeños sabían que eran adoptados.

Cuando llegaba el cumpleaños de la nena, hacía una crisis de fiebre, de asma. Con el médico más adelante descubrimos que era un problema emocional. Aún ahora que es madre hasta hace un tiempo, estaba sufriendo el mismo problema. Si bien la hemos acompañado (porque ella quiso buscar a su madre) ella nos decía que no nos iba a dejar, fue linda esa experiencia. Siempre han existido miedos, miedos de que se vayan de que lo que uno ha sembrado en ellos no retorne, pero, el Señor ha sido fiel con nosotros y tenemos hijos que están sirviendo a Dios con sus hijos.

Sandra: … Hijos que hoy en día son tu compañía junto a tus nietos, ahora que Raúl no está.

Aída: Exactamente, ellos son mi apoyo. Sobre todo me acompaña Ana que está cerca de mi casa. Joel siempre me llama. Y también tengo 6 sobrinos que por temas muy serios estuvieron mucho tiempo en mi casa, ellos también me rodean y también son una recompensa de Dios.

Sandra: Y me contabas que tienes muchos hermanos.

Aída: Sí, yo soy la número 13, pero en realidad somos 14 hermanos. Muchos dicen que es el número de la Yeta, y de la maldición; para mí es un número de bendición porque encontré al Señor en este tiempo, además, mis padres eran espiritistas, en una iglesia del interior en el departamento de Durazno. Me llamo Aída porque la sacerdotisa de esa iglesia de nombraba así, y Dios me rescata de ese lugar para poder servirle a él desde mi niñez. Acepté a Jesús alrededor de los 11 – 12 años, si bien iba a la escuela Bíblica, porque mi hermano mayor me llevaba con sus hijas, Dios me cuidó y me guardó durante toda mi adolescencia y, a los 17 años yo consagré mi vida a Jesús.

Él guió mis pasos, me dio al esposo que iba a tener y supe esperar a un esposo precioso que él tenía guardado para mí. En este tiempo igual tengo que seguir de la mano de Dios sola. Antes caminábamos de la mano los tres. Pero ahora él toma mi mano y puedo tomar nuevos desafíos junto a él. Son desafíos de vida, desafíos comerciales, desafíos que nunca antes podría haber visto. La viudez se puede llevar si bien el dolor y el llanto existen. Una vez, estaba con un llanto que no podía parar y sentí que Dios me dijo: ¡Canta!. Entonces recordé el Salmo 50 que dice:“dame sacrificio de alabanza y yo te quitaré de la angustia”.Y cuando estaba con mucha angustia, yo empezaba a cantar y mi angustia se iba. Ese versículo para mí fue muy clave. El otro versículo importante para mí fue elSalmo 68:5que dice:“…padre de huérfanos y defensor de viudas”. Y para mí esos versículos han sido de mucha bendición. Podemos confiar de que Dios está cerca y que él está esperando a que acudan.

Sandra: Cuando te eligieron para escribir el libro lo hicieron por el hecho de tu servicio a DIOS, por algo el libro se llama “Gente que sirve” y si tuvieras que mirar hacia atrás en tu vida junto a Raúl, cuál sería el lugar de privilegio en el que Dios los puso para poder servir? ¿Cuál sería el lugar especial que Dios les reservó?

Aída: Para mí siempre fue muy importante estar cerca de la gente desde muy jóvenes, desde adolescentes. Empezamos a aconsejar matrimonios, a estar cerca de los adolescentes, pero sí, en esa área de recorrer, de evangelizar de visitar. No me importaba el arreglo de la casa sino que me importaba escuchar a las personas que venían porque me parece mucho más importante la persona que el barrer o el que lavar.

Con Raúl escuchábamos hasta muy tarde en la noche a las personas que venían ó a través del teléfono, incluso, a través de la radio ya que teníamos un pequeño programa en Radio Trans Mundial y nuestro teléfono era el referente. Nuestra casa, nuestro teléfono y nuestras propias vidas estaban al servicio de Dios y eso significa Servicio a la Gente.

Sandra: Eso continúa en tu vida hoy, eso no cambia, ese estilo de vida y la manera de relacionarse con él.

Aída: Eso no cambia… nosotros teníamos bicicletas y con ellas salíamos a hacer las visitaciones y hasta el día de hoy lo sigo haciendo.

Sandra: ¿y cómo fue que conociste a Raúl?

Aída: Yo había comenzado a trabajar en el Hospital Evangélico y él era ayudante de estudiantes y él me ayudaba a estudiar matemáticas y él me ayudó a hacer el liceo cuando yo tenía 18-19 años. En esos momentos empezamos a comunicarnos como amigos y luego nos colocaron en la misma área de servicio en el evangélico. Allí comenzamos a compartir muchas cosas más en cuanto al ministerio y, en poco tiempo nos enamoramos y finalmente nos casamos ya que teníamos mucho tiempo en amistad. Yo tenía 23 años y él tenía 33. Así fue como comenzó nuestra vida juntos.

Sandra: ¿Recuerdas algún caso que te marcó en tu vida?

Aída: Sí en la iglesia hubo muchos casos de violencia, en los cuales hubo que acompañar hasta la comisaria a una Señora. Recuerdo que en aquel momento no teníamos locomoción y algunos hermanos fueron con ella y gracias a DIOS su esposo nunca más la golpeó. Ahora siguen juntos. También recuerdo muchas problemáticas de adolescentes que salían corriendo para casa y luego al hablar con nosotros iban para su casa de otra manera. Eso también ocurría por situaciones de violencia.

Sandra: Pensando en los pasajes que te hicieron bien en esta época cuales fueron los pasajes que fueron de referencia para tu vida y para la vida de Raúl también?

Aída: Romanos 8:28fue un versículo que desde el comienzo de nuestro matrimonio ya lo teníamos al borde de la cama y sabíamos que todo lo que nos pasara es para nuestro bien . Partíamos desde ese punto pasaron cosas buenas ó malas y eso nos ayudó en la unión de nuestro matrimonio. Muchas veces no estábamos de acuerdo con las decisiones y eso nos ayudó a decidir de manera armoniosa y realmente orando encontrábamos la solución a los problemas. Ya que a todas las decisiones las tomábamos jutnos ese era el vers´ñicjulo clave y también el salmo 23 también fue muy clave muchas veces que él estuvo a punto d morir varias veces para mí también fue clave ya que está conmigo.

Sandra: Sí, es así él está con nosotros en todos los momentos, en tiempos sombríos en tiempos de oscuridad. Aída: Queremos agradecerte este testimonio en estos y gracias por compartir junto a las oyentes lo que es vivir una vida con propósito y una vida llena de Dios.

Aída: Si y recuerden: aunque a veces encontremos llanto en el camino sabemos que hay alguien que enjuga nuestras lágrimas. Podemos confiar sabiendo que el único que puede ayudarnos es nuestro Dios.

Quien permanece en mí, éste lleva mucho fruto (5ª parte)
Una Piedra Cae al Agua y Hace sus Ondas

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