Las turbulencias globales de la actual crisis económica y financiera nos muestran que nunca antes en la historia de la humanidad la opinión pública de la gente en el mundo entero ha sido despertada tan rápidamente a través de acontecimientos como éstos. Este fenómeno es notable.
Wilfred J. Hahn
Nunca antes el mundo financiero en su totalidad se ha presentado así como bloque monolítico como es el caso actualmente en el mercado capital global. En un comentario para el New York Times, el autor Robert Shiller nos provee de conocimientos instructivos:
“Vivimos en un mundo grande y complejo. ¿Por qué entonces habrá regresado tan rápidamente la confianza de la gente en tantos lugares? La popularidad del término ‹green shoots› (brotes verdes, red) revela el tipo de epidemia social que se encuentra en la base del cambio de nuestro pensar. Este término fue lanzado en enero en Inglaterra, y lo hizo Shriti Vadera, la consejera del ministro de finanzas británico. Luego recibió aun mayor propagación cuando Ben Bernanke, el jefe del banco central norteamericano, lo utilizara el 15 de marzo en una emisión televisiva del programa 60 Minutes. Los medios de comunicación ni siquiera tuvieron que adaptar el término a los diversos grupos culturales. Alcanzó con una traducción literal, como por ejemplo brotes verdes, pousses vertes, grüne Triebe, etc., para anunciar alegóricamente un pronto repunte económico. Uno podría concluir de esto que la confianza resucitada de la gente haya sido favorecida por una epidemia social. Esta confianza puede resultar contagiosa y llevar, como una profecía que se cumple por sí misma, llevar a una mejoría más de los mercados y de la economía. Pero en una situación económica que continúa siendo inestable, esa confianza también puede volverse en lo contrario, teniendo consecuencias negativas en el desarrollo de los precios y convirtiendo el repunte en un decrecimiento económico, como ya ha sucedido en el pasado.”1
Podemos notar que los hechos económicos-financieros y psicológicos de los mercados globales hoy han llegado a un punto en el cual una reacción en cadena producida por los medios de comunicación repentinamente puede influenciar los sentimientos de la gente en el mundo entero. Sistemas de comercio y comunicación conectados unos con los otros a nivel mundial, como ya los conocemos en la actualidad, demuestran el poder que puede ejercer el falso profeta algún día. De la Biblia sabemos, que el espíritu del Anticristo ya está activo desde hace 2000 años atrás, a pesar de que el poder y la libertad de Satanás están limitados. Desde Pentecostés, el Espíritu Santo mora en los miembros de la iglesia, el cuerpo de Jesucristo en la tierra. En cuanto este cuerpo y también el Espíritu de Dios que mora en él, o sea aquel “que lo detiene” (el “Consolador”), sean quitados de la tierra, la “bestia”, la incorporación del reino humano obediente al “espíritu del Anticristo”, será reemplazada por la bestia del abismo, por Satanás en forma humana, el octavo rey (Ap 17:8).
Los verdaderos creyentes no experimentarán su aparición, ya que solamente aquellos “cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será” (Ap 17:8). Esta declaración se encuentra de acuerdo con la esperanza de que la iglesia de Jesús sea quitada de antemano. La bestia no saldrá del abismo hasta que aquel “que lo detiene” ya no esté. Entretanto Satanás y su jerarquía de ángeles caídos trabajan en dirigir el pensar de la humanidad en la dirección del humanismo y del globalismo. Ellos esperan la oportunidad de aprovechar la red global de los sistemas económicos y financieros para sí mismos, ya que este instrumento es la segunda opción de una alternativa a la “omnipresencia” y el poder mundial.
Ya muy pronto será posible que una potencia mundial pueda dirigir completamente el comercio global. Ya hoy no es posible técnicamente vivir sin dinero o sin cuenta bancaria. Cuando la gente trata de arreglárselas sin esos medios, ellos igual dependen de la ayuda de otros que sí disponen de los mismos. Aun cuando la tecnología y los sistemas globales están disponibles para los casos eventuales, la estructura política de poder para un gobierno mundial aun no está disponible. Grandes instituciones como ser el banco para Compensación Internacional de Pagos, el banco mundial, etc., aun no han cedido su poder a una institución central. Eso recién ocurrirá cuando se presenten los últimos diez reyes. Cuando haya llegado el tiempo para estos acontecimientos, ellos aparecerán muy repentinamente.
Al igual que todos los demás seres humanos, también los cristianos ya se encuentran prisioneros en las redes de un sistema financiero global. Y si bien a través de eso también disfrutamos de ciertas comodidades, a su vez también estamos expuestos a muchas tentaciones materiales, las cuales el espíritu que se encuentra detrás de estos sistemas mundanos constantemente nos hace parecer sabrosas. Estos sistemas más adelante también serán utilizados en contra de aquellos que en el tiempo de la Tribulación hallarán la fe en Dios. Hoy, sin embargo, los creyentes viviendo en el tiempo anterior al arrebatamiento, deben cumplir un consejo totalmente diferente. “Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas” (Ap 3:18). Esas son las palabras de Jesús a la séptima y última iglesia, la cual existe ya ahora, poco antes de Su regreso. Aquí no se trata de una compra espontánea, un comportamiento tan difundido y favorecido en nuestro círculo cultural de occidente, ya que esta compra que nos aconseja hacer Jesús no conlleva un cumplimiento inmediato, sino uno eterno.
También los apóstoles conocían el precio del oro purificado por fuego. Por eso el Apóstol Pablo escribe a los corintios: “…antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias; en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos; en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero, en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra; por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero veraces; como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, mas he aquí vivimos; como castigados, mas no muertos; como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo” (2.Co 6:4-10).
Traducción del inglés: Brigitte Hahn; versión ligeramente resumida
1-Robert Shiller, «An Echo Chamber of Boom and Bust», New York Times, Economic View, 30 de agosto, 2009